En 1884, el inventor alemán Paul Nipkow desarrolló el disco de Nipkow, un sistema de escaneo mecánico que permitió transmitir imágenes rudimentarias.
En 1925, el británico John Logie Baird logró la primera transmisión de imágenes en movimiento a través de un sistema mecánico.
En 1927, el inventor estadounidense Philo Farnsworth hizo la primera demostración exitosa de un sistema de televisión completamente electrónico, utilizando un tubo de rayos catódicos para transmitir una imagen.
Como curiosidad, señalar que en la serie de televisión Futurama, al personaje del Profesor Farnsworth se le puso el apellido en homenaje a este inventor
En 1931, el ruso Vladimir Zworykin desarrolló el iconoscopio, un tubo que mejoró la calidad de imagen y permitió el desarrollo de la televisión moderna.
Solo 3 años después, en 1934, la compañía alemana Telefunken pone en venta los primeros televisores comerciales, basados en el modelo de Zworykin. Cabe destacar que estos televisores tenían una vida útil de unas 1000 horas.
A partir de 1935, comenzaron las transmisiones regulares en países como Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos, creciendo especialmente al término de la Segunda Guerra Mundial.
No obstante, no es hasta 1954, cuando se realiza la primera emisión en color de la historia de la televisión.
En 1962, se lanzó el primer satélite de comunicaciones, Telstar, que permitió la transmisión de televisión entre continentes.
Esto marcó el comienzo de la televisión global, permitiendo que eventos importantes, como el aterrizaje lunar en 1969, fueran transmitidos en vivo a nivel mundial.
Unido al auge de los televisores, surgieron nuevos sistemas de entretenimiento. El sistema de VHS (Video Home System) fue inventado por la empresa japonesa JVC en 1976. Este formato de video doméstico permitió a los consumidores grabar, reproducir y almacenar contenido de video en cintas magnéticas dentro de un cartucho de plástico.
Las décadas de los 80 y 90 sentaron las bases de la industria moderna de los videojuegos, convirtiendo a las consolas en piezas clave del entretenimiento doméstico.
En los años 90, comenzó la transición a la televisión digital, mejorando la calidad de imagen y permitiendo la transmisión de múltiples canales en una sola frecuencia.
Durante la primera década de los 2000, la televisión en HD comenzó a expandirse a nivel mundial.
A comienzos de la década de 2010, varios fabricantes lanzaron televisores capaces de mostrar contenido en 3D, similar a la experiencia de los cines 3D.
Sin embargo, la televisión en 3D no alcanzó la popularidad esperada debido a la incomodidad de las gafas 3D y la falta de contenido específico. Hacia 2015, muchos fabricantes dejaron de producir televisores con capacidad 3D.
En 2012, comenzaron a desarrollarse las primeras transmisiones y televisores en 4K y en Ultra HD, que ofrecen una resolución cuatro veces superior a la HD. Esto permite una claridad de imagen sin precedentes, especialmente en pantallas grandes. Los eventos importantes, como los Juegos Olímpicos, comenzaron a transmitirse en 4K.
A partir de 2019, los fabricantes lanzaron al mercado los primeros televisores 8K, con una resolución de 7680 x 4320 píxeles, el doble en cada dimensión en comparación con la 4K. Aunque hay poco contenido en 8K, se considera el próximo estándar para la televisión de alta definición.
Con la llegada de Internet y servicios de streaming como YouTube, Netflix y más tarde Amazon Prime, HBO Max y Disney+, la televisión ha evolucionado hacia una experiencia en línea, donde los espectadores pueden ver contenido a demanda sin necesidad de programación lineal.