La canción forma parte del álbum Lo que aletea en nuestras cabezas.
Los bailarines Hugo Rosales y su mujer Joy Lipata realizan la coreografía de baile contemporáneo.
Los dos protagonistas se atraen y se esquivan, tienen contacto físico aunque nunca hay quietud y entendemos que es una relación entre la intimidad y la distancia.
El videoclip hace referencia a otra de las artes: la pintura, pues comienza con el artista en su estudio que no puede pintar. Además del pulso del amor y el baile en sí mismo, los protagonistas pueden simbolizar al artista/creador y la chica puede ser también una metáfora de la inspiración/ creación.