“... Juan Peiró era el primogénito, a los ocho años recién cumplidos, su padre lo precipitó al infierno de Can Tarrida, horno de vidrio donde por tres pesetas semanales, los aprendices sufrían los golpes, insultos y sevicia de los maestros vidrieros. hombres la mayoría constituidos por ajenjo y absenta en vez de agua y oxígeno como los demás mortales. Lo prueba la siguiente anécdota:
Un Domingo de mercado, su madre le compró una camisa a rayas blancas y rojas, y el pequeño Juan, ufano con tan esplendido regalo, se la puso el lunes para que le vieran sus amigos del Trabajo. Su maestro, un degenerado apodado “El Seba”, le dijo:
¡Juanito que camisa tan linda me traes! Y con una carcajada se la quemó con un cristal incandescente con el que estaba trabajando.
Con un alarido la infeliz criatura se desvaneció de dolor...
Por la tardes su madre se presentó en el trabajo, pregunto por el “Seba” y le asestó un botellazo, dejándole en el suelo sin sentido”
Memòries de J.Peiró escrites pel seu fill.
Passen els anys fins que....
Vila de Paterna, 24 de juliol del 1942
“Segons una confidència d’un dels soldats que procediren a l’execució, el meu pare no va morir en el acte, i l’oficial que menava l'escamot, es va acostar al moribund per donar-li el tret de gràcia, i al veure que tenia els ulls oberts, li va acostar el canó de la pistola a la templa i li va dir: