Las estructuras masivas se construyen mediante la colocación de materiales macizos bien en grandes piezas (por ejemplo, bloques de piedra) o por acumulación de material en grandes cantidades (por ejemplo, el hormigón). En estas estructuras hay una gran concentración de material.
Estas estructuras son las primeras que se crearon en la antigüedad. Se construían por acumulación de grandes cantidades de piedra, sin dejar huecos en la estructura y con bases muy anchas. La estructura soporta muy bien los esfuerzos y es muy sólida incluso con el paso del tiempo. Las pirámides de Egipto o las murallas de las ciudades son ejemplos de estas estructuras.
Hoy en día se siguen construyendo estructuras masivas, pero sustituyendo los bloques de piedra por hormigón. Las presas son ejemplos de este tipo de estructuras.
Los templos griegos, los acueductos romanos u otras estructuras similares son consideradas estructuras masivas debido a su gran concentración de material, pero en ellas también se identifican elementos estructuras de las estructuras de barras, como son las columnas y los dinteles (especie de viga).