¿Cómo se accede?. Para acceder a la casa es necesario, en primer lugar, que la persona venga derivada por los servicios sociales de la administración pública, siempre que sea posible, aunque también llegan de ONG como (Cáritas, cruz roja, etc.). Para la valoración del caso es necesario un Informe Social, en primer lugar. Seguidamente deberán pasar por unas pruebas médicas en las que se descarte que la persona tiene alguna enfermedad infecciosa (Hepatitis, VIH, y Mantoux). Por último se hace una entrevista con la persona derivada, en la que se le explica el funcionamiento de la casa, las normas y se lleva a cabo una primera toma de contacto con el equipo que gestiona la misma.
¿Cómo se hace la admisión? Cuando llega una persona en situación de ser acogida el proceso es el siguiente: se hacen gestiones administrativas (cambios de médico, empadronamiento, inscripción en centros educativos de los menores, adaptación a la casa). Después de todo esto, se empieza a trabajar de manera individual con cada una de ellas, en función de la demanda que presenten, se les arregla la documentación legal cuando vienen sin ella para que cumplan los requisitos que les den derecho a solicitar ayudas económicas, acompañamientos médicos o administrativos, apoyo social constante.
¿Cómo es luego su día a día en la casa? Las hermanas de la Comunidad Anav, son las encargadas de apoyar todo lo relacionado con la casa, a la hora de supervisión de las tareas domesticas, de supervisión de que los menores estén bien atendidos. Ellas les enseñan habilidades sociales de las que muchas de ellas carecen debido a las circunstancias de vida que han vivido con anterioridad, aprenden a convivir entre ellas, a aceptar normas, les proporcionan formación en temas domésticos, culturales, etc.
Y bueno, por ultimo, muchas de ellas consiguen trabajo fuera de la casa, la mayoría en las campañas agrícolas o bien trabajos domésticos. Una vez que empiezan a ser autónomas, que tienen trabajo y comienzan a ahorrar, es cuando deciden emprender su camino y seguir de manera autónoma junto a su hijo/a. A lo largo de estos años, concretamente desde el 2012 que empezamos con este proyecto, han sido muchas las chicas que han salido con una vida totalmente normalizada y que siguen manteniendo contacto con la casa, también, existen casos en los que han abandonado el recurso con anterioridad y han vuelto a la situación en la que estaban.
Teniendo en cuenta la situación de riesgo en la que se encuentran estas mujeres y sus hijos cualquier aportación podría ayudar a evitar una exclusión social y una desprotección del menor.
En el siguiente enlace puedes facilitarnos tus datos para colaborar con esta causa.