Según los derechos humanos, una persona indígena es un individuo que pertenece a un grupo étnico o cultural que ha mantenido una presencia continua en un territorio particular desde tiempos anteriores a la colonización o la formación de estados modernos, y que comparte una identidad cultural, social, lingüística, religiosa u otras características distintivas.
La definición de persona indígena puede variar según el contexto y la región, ya que existen muchas comunidades y grupos étnicos diferentes en todo el mundo que se identifican como indígenas. Sin embargo, en general, las personas indígenas comparten ciertas características y experiencias comunes, como la relación especial con la tierra y los recursos naturales, las tradiciones culturales y el conocimiento ancestral, y la discriminación o marginación histórica.
La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, adoptada en 2007, define a los pueblos indígenas como aquellos que tienen una relación especial con sus tierras y territorios, y que tienen derecho a la autodeterminación y a mantener y fortalecer sus propias instituciones, culturas y tradiciones. Reconoce que los pueblos indígenas tienen derechos colectivos e individuales que deben ser respetados y protegidos por los estados y la comunidad internacional.
Es importante destacar que la identidad indígena es una construcción social y cultural, y que las personas indígenas tienen derecho a definir su propia identidad y a ser reconocidas como tales en función de sus propias autodefiniciones y pertenencias comunitarias.
En resumen, según los derechos humanos, una persona indígena es un individuo que pertenece a un grupo étnico o cultural que ha mantenido una presencia continua en un territorio particular desde tiempos anteriores a la colonización, y que comparte una identidad cultural, social, lingüística, religiosa u otras características distintivas.
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