Todas las personas tienen el derecho inherente a vivir en un ambiente que garantice su salud, bienestar y calidad de vida. Este derecho implica que los individuos tienen el derecho de acceder y disfrutar de un entorno limpio, seguro y sostenible, así como de protegerlo para las generaciones futuras.
Algunos aspectos clave del derecho a un ambiente sano incluyen:
Calidad del aire y del agua: Las personas tienen derecho a respirar aire limpio y a tener acceso a agua potable y segura para su consumo y uso.
Protección de los ecosistemas: Se reconoce el derecho a la conservación y protección de los ecosistemas naturales, incluidos los bosques, ríos, océanos y demás recursos naturales, así como a prevenir la degradación ambiental y la pérdida de biodiversidad.
Prevención de la contaminación: Las personas tienen derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación, lo que implica la regulación y control de actividades que puedan generar contaminantes que afecten la salud humana y el medio ambiente.
Acceso a la información y participación: Se reconoce el derecho de las personas a acceder a información ambiental relevante y a participar en la toma de decisiones que afecten al medio ambiente, así como a acceder a la justicia en casos de daño ambiental.
El derecho a un ambiente sano es esencial para el bienestar y la supervivencia de las personas y de las futuras generaciones. Garantizar este derecho implica promover políticas y prácticas que protejan y preserven los recursos naturales y promuevan un desarrollo sostenible que tenga en cuenta tanto las necesidades presentes como las de las generaciones futuras.
MATERIAL DESCARGABLE
Opinión Consultiva 32/25 Emergencia Climática