La identidad de una persona es aquello que la define, lo que la hace única y que la distingue de los demás. Existen muchos rasgos que pueden definir la identidad de alguien: su edad, su lugar de origen, sus gustos o su ocupación que muchas veces tienen que ser comprobados a través de ciertos documentos. Históricamente, la identidad de una persona (eso que también nos ayuda a entendernos a nosotros mismos) se ha determinado por distintos factores que han cambiado con el paso del tiempo. Hoy en día, una de las muchas identidades que tenemos es la identidad digital; su seguridad y resguardo son un derecho y también una responsabilidad.
La identidad digital es la suma de toda la información relativa a un individuo en la red. Esto es, sus datos personales, imágenes, registros, noticias, comentarios, blogs, y en definitiva todo aquello que conforma una descripción de una persona en el plano digital.
Las ventajas por tanto de la identidad digital pasan por que ésta es esencialmente social, referencial, compuesta no solo por nosotros sino también por las aportaciones de terceros, es dinámica ya que está en permanente cambio y sobre todo es valiosa, ya que es utilizada para establecer relaciones personalizadas y tomar decisiones en relación a las personas con un mayor grado de confianza.
Ninguna entidad oficial, red social o servicio de mensajería va a pedirte que le proporciones tus datos personales a través de un enlace. Solo podrás hacerlo tú mismo en tu propio perfil.
Si recibes este tipo de mensajes, envíalos al proveedor del servicio a través del que lo hayas recibido. Esta es una de las formas más efectivas para recopilar datos sobre ciberdelincuentes.
Saber qué es la identidad digital y cómo mejorar tu privacidad es la mejor forma de luchar contra los hackers y los ciberdelitos. Esperamos que con estos consejos mantengas tu identidad digital muy segura.