1. Edificadores de Paz:
Bienvenidos a la primera estación de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria. Aquí nos encontramos frente al imponente mural "Edificadores de Paz", un homenaje a la Policía Nacional que simboliza el inicio de nuestro viaje de reflexión. Este mural, nacido del diálogo entre nuestra comunidad, la Policía Nacional y la Secretaría de Víctimas, representa un esfuerzo conjunto por plasmar la complejidad de nuestro conflicto. Aquí, las discusiones se centraron en cómo los policías, reconocidos tanto como víctimas como en algunos casos victimarios, reflejan las intrincadas realidades del conflicto colombiano.
A un costado, solía estar una placa conmemorativa instalada por la Secretaría de Víctimas, desafortunadamente desplazada en circunstancias aún desconocidas. Este hecho nos recuerda la fragilidad de la memoria y la importancia de proteger estos espacios. Cada elemento aquí, desde los murales hasta las placas desaparecidas, nos invita a recordar, a aprender y a comprometernos con un futuro donde los errores del pasado no se repitan
2. Las Corocoras: Símbolo del Llano:
Bienvenidos a la segunda estación de nuestro recorrido en el Parque de la Memoria. Aquí nos encontramos ante una impresionante obra artística dedicada a las Corocoras, aves emblemáticas del llano colombiano que simbolizan la riqueza natural y la identidad de nuestra región. En El Castillo, estas aves no son solo un espectáculo común en nuestros cielos, sino también un símbolo profundo de nuestra conexión con la biodiversidad del llano.
Este mural, ubicado en la Casa de la Memoria, es una verdadera obra maestra que capta la esencia de las Corocoras en un juego de arte y simbolismo. Las aves emergen de la parte trasera del edificio, representando nuestras raíces y nuestra historia. A medida que rodeamos el edificio, las Corocoras se despliegan por el lado izquierdo, simbolizando el movimiento y la vibrante vida cotidiana de nuestro municipio. Pero es en la parte delantera donde la representación alcanza su punto culminante: las aves se elevan majestuosamente sobre el parque central, creando una metáfora de libertad, esperanza y la fortaleza inquebrantable de nuestra comunidad.
Esta obra no es solo un homenaje a nuestra fauna local, sino también un recordatorio de la resiliencia y la evolución constante de nuestra comunidad a lo largo del tiempo. Invito a todos a contemplar esta representación y a reflexionar sobre el simbolismo de las Corocoras, que nos recuerda la importancia de cuidar nuestra tierra y nuestra cultura, y de seguir volando alto a pesar de los desafíos.
3. Ecos del Pasado: El Monumento de la UP y el PCC en El Castillo
El Monumento de la UP y el PCC: Un Testimonio de Historia y Debate:
Bienvenidos a la tercera estación de nuestro viaje por el Parque de la Memoria. Aquí nos encontramos ante un monumento que ha suscitado numerosos debates y reflexiones entre los habitantes de El Castillo: el dedicado a la Unión Patriótica (UP) y al Partido Comunista Colombiano (PCC). Este monumento trasciende ser una mera estructura de piedra o arte; es un emblema de capítulos significativos en la historia política y social de nuestra región.
La UP y el PCC, en su momento, jugaron roles cruciales en la estructura sociopolítica de El Castillo. Este monumento simboliza su presencia y su legado, recordándonos los ideales, las luchas y los retos que marcaron su trayectoria en la región. Amparo Ferreira, una líder respetada en nuestra comunidad, resalta la importancia de este legado, señalando cómo la historia de El Castillo está profundamente entrelazada con estos movimientos políticos. Desde la influencia inicial del Partido Comunista Colombiano hasta el impacto de la UP hasta 1998, este monumento nos invita a reconocer y reflexionar sobre la compleja historia política de nuestro municipio.
Lejos de ser simplemente un objeto de controversia, este monumento representa un lugar para la reflexión profunda, el entendimiento y el reconocimiento de la diversidad política y cultural de El Castillo. Nos invita a considerar las memorias complejas y a veces dolorosas que forman parte integral de nuestra identidad y evolución. Aquí, en esta estación, nos detenemos no solo para observar, sino para comprender y apreciar la riqueza de nuestra historia colectiva.
4. Cronología de la Violencia: El Castillo de 1987 a 2007:
Ahora nos encontramos en la cuarta estación de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria, frente a una línea de tiempo que se extiende a lo largo de 24 módulos, cada uno de ellos contando la historia turbulenta de El Castillo entre 1987 y 2007. Este recorrido cronológico es más que una simple sucesión de fechas y eventos; es un testimonio vivo de dos décadas marcadas por una violencia que dejó huellas imborrables en la memoria colectiva de la comunidad.
Cada módulo representa un año específico, revelando los acontecimientos que impactaron profundamente la vida en El Castillo. Estos paneles narran no solo hechos, sino que también son tributos silenciosos a las víctimas. Ofrecen un espacio para la reflexión sobre el difícil pasado, el presente en reconstrucción y el futuro esperanzador de nuestro municipio.
Más que una simple herramienta educativa, esta línea de tiempo es un esfuerzo de nuestra comunidad por recordar, por entender las complejidades de nuestra historia y por avanzar hacia la sanación. Invitamos a todos, tanto a los habitantes de El Castillo como a los visitantes, a recorrer esta línea de tiempo. Es un llamado a conocer y reflexionar sobre una historia que, aunque marcada por la adversidad, es una parte fundamental de lo que somos hoy. Este es un lugar donde la historia se encuentra con la memoria, donde el dolor se encuentra con la resiliencia.
5. El Legado de los Árboles:
Bienvenidos a la quinta estación de nuestro recorrido en el Parque de la Memoria. Aquí nos encontramos ante dos árboles que son emblemas de la rica cultura y la inquebrantable identidad de El Castillo. Estas no son simples estructuras arbóreas; son símbolos poderosos de nuestra comunidad y de lo que hemos superado.
El primer árbol, de un blanco radiante, es una representación artística del samán, un árbol emblemático de nuestra región. Este no es solo un elemento natural; simboliza la tenacidad y la resiliencia de nuestra gente. Al igual que el samán resiste las tormentas, los habitantes de El Castillo han mostrado una fortaleza admirable ante las numerosas dificultades que han marcado nuestra historia.
El segundo árbol, de un tono café cálido, simboliza el "árbol de la vida de CIVIPAZ". Este árbol es mucho más que una muestra de nuestra biodiversidad; es un recordatorio constante de cómo la vida está interconectada, destacando la importancia de la paz, la comunidad y la capacidad de nuestra tierra y su gente para renacer y prosperar después de tiempos difíciles.
6. El Círculo de Memoria:
Ahora nos adentramos en la sexta estación de nuestro recorrido en el Parque de la Memoria de El Castillo. Aquí, nos encontramos ante un círculo evocador, más que una simple forma geométrica, representa el continuo ciclo de eventos que han dejado una huella indeleble en la región. Este círculo simboliza la espiral de la memoria, recordando tanto a habitantes como a visitantes los sucesos que han moldeado la identidad y el carácter de nuestra comunidad.
En el suelo que rodea este círculo, se extiende un tapiz conmovedor compuesto por piedras pintadas a mano. Cada una de estas piedras, más que un objeto, es un tributo personal, llevando el nombre de una de las víctimas del conflicto. Este diseño no solo decora el espacio, sino que crea un corredor conmemorativo donde cada nombre representa una historia, un legado que se preserva en nuestra memoria colectiva.
La creación de este espacio fue un proceso comunitario, donde invitamos a cada familia a contribuir con una piedra en honor a su ser querido perdido. Este acto trasciende el simple recordatorio; se transforma en un ritual de sanación y reconocimiento. Aquí, en este círculo de piedras, las comunidades tienen un lugar para procesar su dolor, honrar a sus seres queridos, y reafirmar su compromiso con la paz y la reconstrucción. Les invito a caminar alrededor de este círculo, a observar cada piedra, cada nombre, y a reflexionar sobre el significado que cada uno de ellos tiene para nuestra comunidad.
7. Homenaje a Mario Castro Bueno:
Avanzamos hacia la séptima estación de nuestro recorrido en el Parque de la Memoria de El Castillo, donde nos encontramos ante un busto que conmemora la vida y el legado de Mario Castro Bueno, un destacado militante de la Unión Patriótica. Este busto no solo honra la memoria de un incansable defensor de los derechos humanos, sino que también rememora las trágicas circunstancias de su muerte, un evento que dejó una huella indeleble en nuestra comunidad.
Mario Castro Bueno encontró un final trágico en 2002 en su camino hacia Villavicencio, siendo interceptado brutalmente en Tres Esquinas, en la vía hacia Medellín del Ariari. Su muerte, ocurrida en un acto de violencia atroz, lo vio ser forzado a descender de su vehículo y luego ser acribillado ante los ojos de testigos atónitos.
El busto de Mario Castro Bueno no solo sirve como un recordatorio de su vida y su lucha, sino también como un acto de denuncia contra la brutalidad del conflicto que ha marcado nuestra región. Es un llamado a la justicia y a la paz, un recordatorio de que, a pesar de los esfuerzos por silenciar las voces de resistencia, su memoria y su mensaje resuenan con más fuerza que nunca en nuestra conciencia colectiva.
8. Tributo a Exenover Quintero Celis:
Al llegar a la octava estación de nuestro recorrido en el Parque de la Memoria, nos encontramos con un conmovedor homenaje a Exenover Quintero Celis, un personaje emblemático en la historia de la lucha por la justicia y la igualdad en Colombia. Su figura se erige no solo como un líder social y político de gran influencia, sino también como uno de los mártires más significativos de la violencia en nuestro país.
La vida de Exenover estuvo marcada por su incansable labor en defensa de los derechos humanos. Ejerciendo roles cruciales como personero y director de cultura, dejó una huella imborrable en cada una de sus responsabilidades. Su dedicación a la causa de los más vulnerables se manifestó en cada acción y en cada palabra que pronunció en defensa de aquellos a menudo marginados por la sociedad.
Su militancia en la Unión Patriótica es testimonio de su valentía y firmeza, características que lo destacaron en un ambiente político y social extremadamente polarizado y peligroso. A pesar de las constantes amenazas y los riesgos inherentes a su posición, Exenover nunca flaqueó en su compromiso con la construcción de un país más justo y equitativo.
9. Homenaje a la Resistencia: Placa de CIVIPAZ
Al llegar a la novena estación de nuestro recorrido en el Parque de la Memoria, nos detenemos frente a una placa que lleva el nombre de "CIVIPAZ: Comunidad Civil de Vida y Paz". Esta comunidad, fundada en 2003, es el resultado de la unión de familias de El Castillo que enfrentaron el azote del conflicto, pero se negaron a ser derrotadas por el dolor y la adversidad.
La historia de estas familias es una de coraje y unión. Decidieron transformar su sufrimiento en un símbolo de resistencia y esperanza. En lugar de ser definidos por el conflicto, eligieron forjar su propio camino. Así, el 18 de marzo de 2006, regresaron a su tierra en la vereda El Encanto, demostrando una impresionante resiliencia y marcando un hito en la historia de Colombia.
La placa de CIVIPAZ va más allá de ser un mero nombre; es un testimonio tangible de la fortaleza y determinación humana. La comunidad se ha dedicado a defender incansablemente tres pilares fundamentales: la vida, la tierra y el territorio. Estos principios son mucho más que ideales abstractos; son realidades vividas y defendidas a diario por cada uno de los miembros de CIVIPAZ.
10. SINTRAGRIM: Pilares del Movimiento Laboral en el Meta
ABienvenidos a la décima estación de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria. Aquí nos detenemos para honrar y recordar el legado de SINTRAGRIM, el Sindicato de Trabajadores Independientes del Meta, un baluarte de resistencia y unidad en la lucha por los derechos laborales en nuestra región. Como víctima del conflicto, puedo atestiguar la importancia y el impacto que tuvo esta organización en nuestras vidas.
SINTRAGRIM, con su rica historia como una de las organizaciones sindicales más antiguas del Meta, se erige no solo como un defensor de los derechos laborales, sino también como un educador y unificador de los trabajadores. Su influencia se extendió más allá de las luchas por salarios justos y condiciones laborales seguras; jugó un papel vital en la concienciación y capacitación de los trabajadores sobre sus derechos y responsabilidades.
La verdadera fuerza de SINTRAGRIM residía en su habilidad para unir a los trabajadores independientes, proporcionándoles una voz colectiva en un momento donde individualmente eran marginados y silenciados. En una época de incertidumbre y represión, SINTRAGRIM se convirtió en un faro de esperanza y una fuente de empoderamiento para muchos.
Este monumento es un tributo a su lucha y a su inquebrantable espíritu. Representa no solo la historia de una organización sindical, sino también la historia de nuestra comunidad y su lucha por la justicia social y laboral. Aquí, en esta estación, reflexionamos sobre el impacto de SINTRAGRIM y cómo su legado continúa inspirándonos en nuestra lucha por un futuro mejor y más justo.
11. Homenaje a María Mercedes Méndez de García: Una Luz en la Oscuridad
Ahora nos encontramos en la parada número 11 de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria, donde se erige el monumento a María Mercedes Méndez de García. Como víctima del conflicto y testigo de la historia de nuestra comunidad, veo este monumento no solo como una estructura física, sino como un poderoso símbolo de resistencia, esperanza y memoria colectiva. María Mercedes, quien fuera nuestra alcaldesa y una líder destacada, encarna el espíritu inquebrantable de aquellos que, frente a las adversidades más severas, lucharon incansablemente por el bienestar de nuestra comunidad.
Su rol como alcaldesa fue solo una parte de su legado; María Mercedes fue también una defensora apasionada de los derechos y el bienestar de sus conciudadanos. Su compromiso con la justicia y la equidad la convirtió en una figura esencial en el tejido social de El Castillo. Trágicamente, su vida, llena de dedicación y promesa, fue cortada durante la masacre de Caño Sibao, una pérdida que dejó una herida profunda en todos nosotros.
Este monumento trasciende ser solo una representación artística. Es un recordatorio constante de la valentía de María Mercedes y de todos aquellos que, como ella, sacrificaron sus vidas por un futuro mejor. Nos recuerda la importancia de mantener vivos sus recuerdos, de no olvidar las tragedias que hemos enfrentado, como paso esencial para construir un futuro más esperanzador y justo.
12. Monumento Anhelos Irreversibles Infinitos de Paz: Un Símbolo de Esperanza y Coraje
En la duodécima parada de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria, nos detenemos ante un símbolo de esperanza y resistencia: el "Monumento Anhelos Irreversibles Infinitos de Paz". Como víctima de este conflicto, veo en este monumento, diseñado por María Mercedes, mucho más que una estructura. Es un poderoso testimonio de valentía, idealismo y esperanza, representando el profundo anhelo de paz de nuestra región.
La escultura, en forma de espiral, simboliza los deseos "infinitos e irreversibles" de El Castillo por una vida en tranquilidad y convivencia. Este monumento se originó a partir de un diálogo entre los actores armados y la población civil, en un encuentro marcado por la tensión y la sombra del conflicto armado. En ese contexto, María Mercedes elevó su voz, expresando no solo su temor personal ante las amenazas contra su vida, sino también el clamor general por un cese al fuego y una reducción de la violencia.
El diseño del monumento visualiza esta búsqueda constante de paz y la necesidad de comprensión y fin a las hostilidades. María Mercedes, a través de su creación, capturó un momento crítico de nuestra historia, dejando un legado de esperanza y determinación para las generaciones futuras.
13. Memorial de Caño Sibao: Testimonio de Tragedia y Esperanza
En la decimotercera parada de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria, nos encontramos frente al Monumento a la Masacre de Caño Sibao. Esta estructura de piedra y metal va más allá de su forma física; es un testimonio viviente del dolor y la resistencia, así como de la memoria colectiva de una comunidad profundamente afectada por la violencia. El nombre "Caño Sibao" evoca una serie de emociones intensas, pues se ha convertido en un símbolo de la brutal violencia que asoló El Castillo.
Caño Sibao fue escenario no de una, sino de varias masacres, eventos que dejaron una huella indeleble en la comunidad. Las tragedias ocurridas allí se han grabado profundamente en el corazón y la memoria de los habitantes, generando cicatrices que aún perduran. Este monumento, erigido en honor a las víctimas, sirve como un constante recordatorio de la urgente necesidad de justicia, verdad y reparación.
Este memorial no solo simboliza el sufrimiento; se ha transformado en un faro de esperanza para la comunidad de El Castillo. Es un espacio de reflexión, donde las generaciones presentes y futuras pueden conmemorar a los caídos, aprender sobre la historia de su municipio y comprometerse a forjar un futuro donde reine la paz y la justicia.
14. Reflejo de un Viaje Inicial: Las Raíces de El Castillo
En la catorceava parada de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria, nos encontramos con estas esculturas que van más allá de ser meras obras artísticas; son la representación tangible de la odisea de quienes se atrevieron a explorar y establecerse en El Castillo. Como víctima de la violencia, veo en estas figuras de piedra y metal el reflejo de las esperanzas, sueños y la firme determinación de los primeros habitantes. Ellos, con sus manos laboriosas y espíritus inquebrantables, forjaron los cimientos de lo que hoy es nuestro municipio.
Estas obras capturan no solo el viaje físico, sino también el emocional y cultural que implicó asentarse en un territorio lleno de desafíos y oportunidades. Representan los valores, la tenacidad y el sentido de comunidad de los campesinos que transformaron la tierra virgen en hogares y comunidades prósperas.
Además, estas esculturas nos transportan a una época más sencilla, anterior al conflicto armado, donde la vida se regía por el ritmo de la naturaleza, las cosechas y las tradiciones comunitarias. Nos recuerdan un tiempo en que los desafíos eran distintos, quizás más palpables, y el tejido social se fortalecía con cada cosecha, celebración y nacimiento.
15. Las Estructuras Silenciosas del Recuerdo
En la decimoquinta parada de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria, nos encontramos con monumentos que, como víctima de la violencia, percibo como algo más que meras estructuras. Estos son testigos pétreos de la vida y lucha en El Castillo, capturando conmovedoramente el contraste entre un pasado lleno de vida, sueños y esperanzas, y un presente marcado por el conflicto armado.
Los monumentos replican las edificaciones originales del municipio, mostrando viviendas robustas y acogedoras, que alguna vez resonaron con risas, historias y canciones. Sin embargo, las marcas visibles de balas y el evidente deterioro narran una historia más sombría. Estos daños van más allá de lo estético; son símbolos de las heridas, miedos y pérdidas sufridas por la comunidad debido a la violencia de los grupos armados.
Cada grieta y agujero en estos muros cuenta una historia individual. Son cicatrices en piedra que evocan el sonido de los disparos, el pánico en noches de hostigamiento y el doloroso proceso de reconstrucción. Pero también son testigos de la resistencia y resiliencia del espíritu humano. Representan una comunidad que, a pesar de la adversidad, se mantuvo firme, negándose a ser derrotada.
16. El Camino de la Memoria
En la decimosexta parada de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria, nos detenemos ante un monumento que, para mí como víctima de la violencia, va más allá de ser una simple estructura. Es un testigo silencioso del dolor y la resiliencia de El Castillo, capturando uno de los capítulos más sombríos y dolorosos que hemos vivido: el desplazamiento forzado de nuestra gente.
Las siluetas y formas de este monumento evocan la imagen de familias, ancianos, mujeres y niños que, cargando lo poco que podían, tuvieron que abandonar sus hogares, sus tierras y sus recuerdos, buscando refugio lejos de los horrores de la violencia. Representa no solo el desplazamiento físico, sino también la angustia emocional, el desarraigo, la pérdida de identidad y de pertenencia.
Cada elemento del monumento narra una historia de desesperación, noches llenas de lágrimas y caminos llenos de incertidumbre. Sin embargo, al mismo tiempo, es un símbolo de la fortaleza y determinación de aquellos que, enfrentando la adversidad, optaron por seguir adelante, adaptarse y luchar. Ya sea por un regreso seguro a sus tierras o, en otros casos, por empezar una nueva vida desde cero, este monumento es un homenaje a su coraje y a su lucha incansable.
17. Renacer de la Esperanza
En la decimoséptima parada de nuestro recorrido por el Parque de la Memoria, nos encontramos con una estructura artística que representa la esperanza. Es una crónica visual del espíritu indomable de los habitantes de El Castillo. Cada detalle y silueta de este monumento simboliza el anhelo, el coraje y la determinación de aquellos que, después de ser desplazados por el violento conflicto, tomaron la valiente decisión de regresar y reconstruir sus vidas en la tierra que siempre consideraron su hogar.
Este monumento se erige como un faro de esperanza, recordándonos ese doloroso período de ausencia, pero también celebrando el inmenso valor necesario para volver y reconstruir. Cada contorno cuenta una historia de resistencia, de lágrimas superadas, y de la promesa de un nuevo comienzo. Quienes observan este símbolo se embarcan en un viaje emocional que va desde el abismo oscuro del desplazamiento hasta el amanecer brillante del regreso. No solo destaca el dolor de la partida, sino también la alegría del reencuentro, la reconstrucción de los hogares y la reafirmación de identidades que, aunque sacudidas, no fueron destruidas.
El monumento es un recordatorio constante de la resiliencia humana, de nuestra capacidad para enfrentar adversidades y renacer. Invita a las generaciones actuales y futuras a valorar y respetar la lucha y el sacrificio de quienes nos precedieron, y a trabajar con determinación por un El Castillo unido, próspero y lleno de esperanza. Representa el ciclo de la vida: después de la oscuridad, siempre llega la luz.