Iniciando la Jornada en las Aguas del Llano
Antes del amanecer en los Llanos Orientales, nosotros, los pescadores, ya estamos activos. Nuestro trabajo diario en el río combina resistencia y habilidad, desafiando el agua, el clima y la fauna local. Cuidadosamente preparamos cada herramienta, red y anzuelo, sabiendo que, en la pesca, la destreza y la paciencia son fundamentales. Un día en el río enseña a vivir en armonía con la naturaleza, reflejando la tenacidad humana.
Comunidad y roles en la Pesca Artesanal del Río Meta
Antes de hablar sobre la pesca, quiero destacar la dinámica en nuestro bote. Todos, hombres y mujeres, tenemos roles esenciales y colaboramos estrechamente. Las mujeres demuestran sus habilidades en diversas tareas, desafiando las percepciones comunes. Los jóvenes, futuros pescadores, aprenden observando cada detalle. Antes de zarpar, me aseguro de que todo esté en orden, desde los aparejos hasta la canoa, listos para un nuevo día en el Río Meta.
Del Río a la Tierra: La Doble Vida del Pescador
Pescamos principalmente en verano e invierno, cuando el desove aumenta la pesca. Antes, la pesca era nuestra única subsistencia, pero ahora la combinamos con otros trabajos. En épocas como los meses de "vidrio", con menos pesca, suelo trabajar en plantaciones o en tareas como el secado de arroz y fumigación, actividades que complementan mi oficio de pescador.
Las rancherías
Como pescador, paso mucho tiempo en las rancherías, que son esenciales en la vida del río. Han evolucionado desde construcciones simples de madera y hojas de palma con áreas de descanso, cocina y huertos, hasta estructuras modernizadas. Aunque algunas conservan el estilo tradicional, adaptadas a la vida autosuficiente junto al río, otras se han actualizado con materiales y diseños acordes a las necesidades actuales, manteniendo siempre la conexión con el río.