La Sabiduría de un Pescador: el río
Como pescador en el Río Meta, he aprendido a descifrar sus secretos y encontrar los mejores lugares para pescar. Cerca de ríos como el Guayuriba, el Guacavia, El Humea y el Upía, las crecidas rápidas ofrecen riesgos y oportunidades a partes iguales. Las zonas acantiladas y las bocas de los caños son perfectas para la pesca.
Navegar río abajo conlleva peligros, como caimanes, rayas y güibos. El río, con sus charcos profundos y lagunas conocidas como 'madres viejas', sirve de criadero natural para los peces. Los cambios constantes en el río, por la sedimentación y deforestación, han modificado su curso y profundidad, afectando la navegación y la vida acuática. Nuestra pesca depende del ciclo de vida de los peces, que varía según la temporada, y adaptamos nuestras técnicas a estos ciclos. Al navegar, es crucial evitar zonas poco profundas y playas, especialmente en verano, cuando el sedimento es abundante. Al establecer campamentos, elegimos lugares que no molesten a otros, preferiblemente en tierras conocidas o de ganaderos.