Las papas (también conocidas como patatas en muchos países hispanohablantes) son un alimento fundamental a nivel mundial por varias razones importantes:
Son una buena fuente de carbohidratos complejos, lo que las convierte en una excelente fuente de energía.
Contienen vitamina C, potasio, fibra y pequeñas cantidades de otras vitaminas del grupo B.
Tienen pocas calorías cuando se cocinan sin grasas añadidas.
Son un cultivo clave para combatir el hambre, especialmente en regiones donde otros alimentos básicos pueden no crecer fácilmente.
Rinden mucho por hectárea y pueden cultivarse en climas y suelos variados.
Es uno de los cultivos alimentarios más importantes del mundo (después del arroz, el trigo y el maíz).
Genera ingresos para millones de agricultores y trabajadores del sector agroindustrial.
Se pueden preparar de muchas formas: hervidas, horneadas, fritas, en puré, al vapor, etc.
Forman parte esencial de muchos platos tradicionales en distintas culturas.
Originarias de los Andes (Perú y Bolivia), las papas jugaron un papel clave en la historia alimentaria mundial tras su introducción en Europa en el siglo XVI.
Ayudaron a impulsar el crecimiento poblacional en Europa por su alto rendimiento.