Esta historia se remonta al año 1000 D.C en Jerusalén, donde el protagonista Balián acaba de perder a su esposa por un supuesto suicidio provocando que no se le coloque la cruz en su tumba pero, luego se enterará de que la mataron
Minutos después el padre biológico del protagonista se presentará en la herrería para contarle que su poder de varón le concedió la primera noche de casados con su madre por lo que por descendencia el tiene un puesto importante en Jerusalén
Esto lo lleva a emprender un viaje a Jerusalén donde escucha frases como "Matar a un infiel según el papa no es un asesinato sino el camino del cielo" hasta llegar al lugar que deseaba donde conoció a el "Rey Leproso" y a su hermana Sibila
Este mismo lideró la batalla provocada por el esposo de la nueva reina tras la muerte de los 2 reyes antecesores entre los musulmanes y cristianas por las tierras de Jerusalén
La película se sitúa entre la Segunda y la Tercera Cruzada, mostrando la convivencia pacífica entre cristianos, musulmanes y judíos en Jerusalén.
La organización política de la época (cruzadas en el siglo XII) está representada por el Reino Cruzado de Jerusalén y el Imperio musulmán de Saladino. musulmana, mientras que Saladino y sus tropas luchan por recuperar Jerusalén.
En "El Reino de los Cielos", la jerarquía social y política del reino cruzado de Jerusalén se estructura alrededor de un rey, apoyado por nobles, caballeros y la Iglesia. Se describe un sistema de gobierno descentralizado donde los barones locales tienen un cierto grado de autonomía y los templarios ejercen un poder significativo a través de sus riquezas y influencia militar.
La ropa refleja el contexto histórico y social de la época de las Cruzadas. Se observa una variedad de vestimentas que van desde la ropa sencilla de los campesinos y artesanos hasta las lujosas prendas de la nobleza y los guerreros. La ropa de los templarios, por ejemplo, es un símbolo de su orden militar, con su característico hábito blanco con la cruz roja. Los personajes árabes, como Saladino, suelen vestir con vestimentas más amplias y lujosas, en contraste con los soldados y guerreros cristianos que suelen usar armaduras y ropas más funcionales para la batalla.