En "El Reino de los Cielos", la jerarquía social y política del reino cruzado de Jerusalén se estructura alrededor de un rey, apoyado por nobles, caballeros y la Iglesia. Se describe un sistema de gobierno descentralizado donde los barones locales tienen un cierto grado de autonomía y los templarios ejercen un poder significativo a través de sus riquezas y influencia militar.
El líder máximo, responsable de la gobernanza del reino y de su defensa. El rey era el gobernante de su reino y tenía el control absoluto sobre el territorio y la población. Era el responsable de la justicia, la administración y la defensa del reino. Tenía el poder de nombrar a los funcionarios y de hacer las leyes. Además, tenía el derecho a recaudar impuestos y a controlar el comercio.
Los nobles constituían una pequeña parte de la población, pero poseían la mayoría de las tierras cultivables y tenían grandes privilegios (no pagaban impuestos).
Los caballeros son la fuerza militar del reino, divididos en órdenes militares como los Templarios y los Hospitalarios.
La población civil, que comprende campesinos, artesanos y comerciantes, forma la base de la economía del reino.
Un herrero francés que se convierte en caballero y posteriormente en barón, ejemplifica la posibilidad de ascenso social.
Rey de Jerusalén, cuyo gobierno está marcado por la ineficacia y la ambición.