Factores sociales: La estructura social y los valores familiares influyen en el comportamiento de los niños.
Aprendizaje y observación: Los niños aprenden comportamientos agresivos a través de la imitación de adultos y otros niños.
Entorno escolar: El tamaño de la escuela y la falta de supervisión pueden aumentar el riesgo de acoso.
Problemas emocionales y psicológicos: Los agresores a menudo tienen problemas emocionales que los llevan a intimidar a otros.
Desigualdad y exclusión social: La discriminación y la exclusión pueden ser desencadenantes del bullying.