Frecuentemente nos encontramos con niños que desde las etapas de infantil presentan dificultades en el aprendizaje de la lectura, llegando a cursos posteriores de Educación Primaria dónde las demandas son más exigentes y no pueden seguir el mismo ritmo de aprendizaje que sus compañeros. A partir de entonces, empieza un arduo camino académico lleno de frustraciones y fracasos escolares. Es aquí donde cabría señalar la siguiente pregunta ¿Estamos ante un retraso en la adquisición de la lectura o ante un trastorno específico de lectura? Merece la pena subrayar la importancia de saber identificar los niños con dificultades en la lectoescritura como consecuencia de un retraso en el procesamiento de adquisición de la lectura de forma transitoria y, por consiguiente, su necesidad de reforzar aquellas habilidades que se encuentran poco desarrolladas, de aquellos otros niños que presentan un trastorno específico de la lectura que persistirá a lo largo de su vida y que afectará en el progreso de su aprendizaje durante su escolaridad, necesitando por lo tanto, una rehabilitación específica para poder desarrollar estrategias compensatorias desde edades tempranas.
¿Qué es la Dislexia?
Desde el ámbito clínico, la dislexia se encuadra dentro del marco de las dificultades de aprendizaje que presentan algunos niños como consecuencias de no poder leer o escribir de forma correcta según lo esperado para su edad y a pesar de presentar un desarrollo cognitivo normal y una escolarización adecuada. Se trata de un trastorno específico del aprendizaje de la lectoescritura de carácter persistente y específico que tiene una base neurobiológica, caracterizada por dificultades tanto en la precisión como en la fluidez, reconocimiento y decodificación de las palabras escritas.
Según se han descrito en varios estudios, la dislexia estaría caracterizada por unas habilidades deficitarias en el ámbito de los procesos fonológicos, como son, la conciencia fonológica, memoria a corto plazo verbal, memoria de trabajo, velocidad de acceso a las representaciones fonológicas en memoria a largo plazo que son necesarias para una buena adquisición de la lectura y escritura.
Desde el ámbito académico, nos encontramos como estos niños empiezan a tener dificultades para seguir el ritmo de la clase cuando empiezan el aprendizaje de las letras. En etapas académicas superiores, observamos como tienen que realizar un importante esfuerzo cognitivo para lograr llevar a cabo sus tareas de lectoescritura, lo que conlleva, a que tiendan a cansarse fácilmente perdiendo la concentración y a realizar conductas de distracción o de rechazo a la tarea.
A continuación, os detallamos algunas de las dificultades que podemos observar en niños con dificultades específicas de aprendizaje:
Desde el inicio del aprendizaje lectoescritor tienen dificultades para adquirir la conciencia fonológica, denominar letras, el manejo mental de los sonidos de las palabras o realizar rimas simples.
Tienen dificultades para aprender secuencias verbales automáticas como pueden ser los días de la semana, los meses del año, el abecedario, las tablas de multiplicar.
Tienen dificultades en la correspondencia grafema-fonema, es decir, presentan dificultades para asociar un sonido a una letra.
Suelen presentar una lectura lenta, poco fluida y precisa, forzada, con muchas pausas y caracterizada por omisiones, sustituciones, vacilaciones, repeticiones y rectificaciones durante la lectura. A menudos encontramos como adivinan la palabra en lugar de leerla.
Tienen dificultades para comprender el significado de lo que leen.
Suelen presentar muchos errores de ortografía natural en sus escritos como son por ejemplo uniones de palabras, fragmentaciones de palabras, inversiones, omisiones o adiciones de letras y/o sílabas.
Suelen presentar dificultades para aplicar en sus escritos las reglas de ortografía de forma espontánea. Les cuesta escribir presentando errores gramaticales, de signos de puntuación. Sus escritos, en ocasiones, no tienen sentido, ya que tienen dificultades en la planificación y organización a la hora de expresar sus ideas de forma clara y ordenada.
Suelen presentar dificultades en la resolución de problemas matemáticos debido a su baja comprensión de los enunciados.
Suelen rechazar leer en voz alta al sentirse avergonzados por su forma de leer.
Suelen rechazar todas aquellas actividades relacionadas con la lectura.
Frecuentemente no terminan a tiempo sus tareas escritas.
Por todo lo expuesto anteriormente, es importante que se pueda realizar una detección y diagnóstico precoz, permitiendo la puesta en marcha de programas de reeducación, que, junto con adaptaciones metodológicas desde la escuela, el niño pueda llevar el mismo ritmo de aprendizaje que sus compañeros previniendo futuros fracasos académicos, y de forma transversal, problemas emocionales como es la baja autoestima y la ansiedad que suelen presentar estos niños.