1. ANTES DE EMPEZAR EL PROYECTO EN LAS AULAS:
Asegúrate de contar con un equipo de trabajo: familias voluntarias, el apoyo del equipo directivo y algún maestro/a del centro.
Elige una zona protegida del aire y que le dé el sol. Puedes preguntar a los abuelos de la zona, ellos saben mejor que nadie dónde se puede cultivar un huerto.
Elige una zona de fácil acceso para los alumnos.
Antes de empezar a poner riego, plantar o delimitar zonas, siéntate junto con un experto y déjate asesorar. Es mejor empezar tarde, pero bien, que empezar rápido y luego tener que deshacer.
Está bien tener riego programado, pero viene muy bien tener una manguera para regar un determinado trozo cuando lo necesitas.
La manguera debe ser lo suficiente larga y estar accesible.
Reserva una zona para guardar las herramientas bajo llave.
2. UNA VEZ ELEGIDA LA ZONA Y DISTRIBUIDOS LOS ESPACIOS
Planifica un calendario de actuaciones.
Busca la relación de esas actuaciones con el currículo.
Propón a los diferentes niveles realizar alguna de las actuaciones planificadas, explicando qué parte del currículo se está trabajando.
Se puede asignar un día a la semana para cada nivel o un día fijo para todo el centro, en función del número de alumnos.
Diseña un proyecto a nivel de centro y llévalo al Consejo Escolar, con un presupuesto, para su aprobación. Este trámite no es necesario, pero te dará apoyo.
3. EMPEZAMOS A TRABAJAR EL HUERTO
En septiembre preparamos un trozo para poder plantar habas y bisaltos, que plantaremos en octubre. Estas dos plantas son muy agradecidas y nos da tiempo en el curso a ver todo el proceso de crecimiento.
En los viveros nos pueden ir guiando sobre qué plantar y cuando.
Recuerda que hay dos momentos básicos de plantación: otoño y primavera.
Comunica a todo el centro lo que se está haciendo y anímalos a participar.
4. RECOLECCIÓN
No regales a los alumnos los productos del huerto, sobre todo si es un huerto orgánico. Las familias no están acostumbradas a tener lechugas con bichos o tierra, y es fácil que todo acabe en la basura. Es mejor hacer un mercadillo, informando de las características del producto y reinvertir en el huerto las ganancias obtenidas.
5. EL CURRÍCULO Y LAS ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
Puedes aprovechar los momentos de actividades complementarias de centro para planificar una actividad en torno al huerto:
una gymkana
un concurso literario teniendo como escenario el huerto
un concurso de dibujo sobre plantas del huerto
Implica al mayor número de especialidades en el proyecto:
matemáticas: medidas, áreas, presupuesto, números decimales de las etiquetas para trabajar la alimentación saludable.
inglés:
elaboración del glosario del huerto
texto instructivo: construir un Bee hotel, bird feeder, recipe
uso de conectores a través del ciclo de la planta: first, second, after that, finally.
ciencias naturales:
estudiar el ciclo de vida de la planta directamente en el huerto
seres vivos y seres inertes
hábitos de vida saludables
las máquinas simples y compuestas
lengua española:
cartas, recetas, descripciones
plástica:
carteles: en madera o piedra
hotel de bichos
dibujos al carboncillo de las plantas
ciencias sociales:
origen de las plantas que tenemos en el huerto y localizarlas en un mapa
Recuerda que es importante acompañar cada propuesta didáctica de los aprendizajes del currículo que se trabajan a través de la misma. Trabajar el huerto no puede ser un añadido al currículo, debe ser una parte del mismo.