Totes les històries o narracions tenen lloc en un espai, un escenari o un ambient que el narrador es preocupa d'explicar detalladament per tal que es pugui entendre bé la seva història, que tant pot ser oral com escrita.
De vegades l'espai o ambient pot ser real (un carrer, la platja, un bosc, una casa,...), però també pot ser fantàstic o inventat (un planeta, un país de caramel, el fons del mar,...).
Pots fer paràgrafs diferents per als 3 apartats principals:
Presentació inicial de l'escena: ON i QUAN transcorrerà l'acció.
Recorregut per l'espai: Descrivim seguint un ordre per tal que qui llegeix pugui "veure" l'ambient, i també "escoltar-lo", "olorar-lo" o "tocar-lo" amb tots els sentits.
Cop d'ull final: com a tancament, una sensació o una impressió de l'autor que serveixi de resum.
A continuació tens una descripció d'un ambient de por. Si prems l'enllaç en podràs llegir més, vols tenir por? i pots clicar aquí per rebre consells sobre com fer por en una història: consells per fer por.
“Dumbledore y Harry lo siguieron por un sendero flanqueado por unas vallas de zarzas aún más altas y salvajes que las que habían dejado atrás. El sendero era sinuoso y estaba lleno de piedras y baches, bajaba cuesta abajo igual que el otro y parecía dirigirse hacia un terreno umbrío de árboles que les quedaba debajo. Efectivamente el sendero desembocaba en el bosquecito, y Dumbledore y Harry se detuvieron detrás de Bob Ogden, que también se había parado y había sacado su varita.
Aunque no había ni una nube en el cielo, el grupo de árboles proyectaba una sombra fresca y profunda, y Harry necesitó un rato para distinguir entre los árboles una casa medio escondida entre la cortina de troncos. Le pareció que era un lugar muy extraño para construir una casa; o, en todo caso, una extravagancia haber dejado crecer los árboles tan cerca, obstruyendo la luz y las vistas del valle. Se respiraba un aire húmedo con un fuerte olor a podredumbre, las paredes estaban llenas de moho, y con tantas tejas caídas que en muchos sitios se veían las vigas. Las ortigas que crecían a su alrededor llegaban a la altura de las ventanas, que eran pequeñas y llenas de suciedad, el porticón de una de ellas se había desprendido de una de las bisagras y se balanceaba de vez en cuando con un chirrido que daba escalofríos.
Harry estaba llegando ya a la conclusión que era imposible que alguien pudiera vivir en un lugar semejante, y justo en ese mismo instante…”
Harry Potter y el misterio del príncipe. J.K. Rowling