En la isla de Gran Canaria el aprovechamiento maderero es prácticamente nulo, es por ello que nos encontramos con exceso de material leñosos generados por el mantenimiento de carreteras, de los jardines públicos y privados de los montes tras los grandes incendios y de las pequeñas inclusiones en la gestión forestal. Dichos materiales apenas son aprovechados y termina en vertedero o lo que es peor colmatando los cauces de los barrancos. De ahí surge el reto de ver como aprovecharlos y darle una segunda vida.