Los primeros escritores naturales de Guatemala que utilizaron el idioma español en sus obras datan del siglo XVII. La literatura de la colonia abarca tres etapas:
La primera comprende la obra de los conquistadores, misioneros, catequistas y lingüitas. Los autores de esta etapa prepararon instrumentos culturales necesarios para el sometimiento de los pueblos nativos.
La segunda etapa incluye la obra de los "cronistas" y de algunos poetas menores. La crónica es la denominación de un género literario que consiste en la recopilación de hechos históricos narrados en orden cronológico.
La última etapa abarca a la literatura que se produjo bajo la luz de las ideas de la Ilustración; engloba las obras que se escibieron en los momentos finales de la colonia hasta los comienzos de la época independiente.
El período colonial ocurrió a finales del siglo XVI hasta el siglo XVIII. En esta etapa de la literatura se presenta siempre el punto de vista del criollo. Como expresan Francisco Albizures y Catalina Barrios en su artículo de la historia de la literatura colonial "Representa el punto de vista del vencedor y no la visión de los vencidos".
Ya en la Ilustración, la literatura alcanza un estilo más propio, manifestado en la actitud hacia los problemas de nuestra tierra y el manejo de un idioma que advertía el mestizaje. La novela, el cuento, el poema lírico y el épico fueron sustituídos por una literatura más erudita, polémica combativa, de difusión científica y propagación filosófica.
Algunos de los máximos exponentes de esta época son fray Antonio de Remensal, Francisco Antonio Fuentes y Guzmán, Simón Bergaño y Villegas y Juana de Maldonado.
Cada una de las biografías que se muestran a continuación contienen las obras más significativas de cada autor.
El siguiente texto es un pasaje memorable del capítulo V del libro tercero de "La Recordación Florida", de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán , donde se describe detalladamente el ambiente y la vida del Volcán de Agua.
Tiene su asiento este bellísimo monte, respecto de la situación que tuvo y la que ahora tiene esta ciudad de Santiago de Goathemala, á la parte del Sur, por derechura de este rumbo, sin inclinarse más a la parte del Levante que a la del Poniente. Levántase, por eminente profundidad, á maravillosa y descollada altura, con alegre y desenfadada disposición en su corpulenta forma, sin que se le arrime otro monte alto ni bajo que le confunda; dejándose admirar por su descuello á mucha distancia de leguas, examinada y repechada la eminencia de su cumbre. Consta su camino, por derechura desde el pie á la gola, de tres leguas y media de altura: esto es por la parte que mira á esta ciudad, que por la falda, que tiene á la parte del valle que va á Alotenango, tiene más de cinco leguas de subida. La formación de su tendida falda, en figura esférica perfectamente, por el término de diez y ocho leguas con igualdad se dilata; con tanta perfección igualada, que á todas partes se halla á una misma figura representado. De esta robusta y circunferente falda, se va con proporción levantando, y correspondientemente disminuyendo, hasta rematar en la punta. No sólo es objeto deleitable á la vista por las amenidades que ofrece, sino por lo útil y abundante de producción de su tierra, en tantas fecundas y abundantes milpas de dilatadas maizales, que siendo las pertenencias de sus cultores de forma cuadrada, cultivadas unas y breñosas otras, forman un ajedrez concertado y vistoso, que produce opimos y regalados frutos á la nivelación de los tiempos; siendo, juntamente, culto y abundante jardín, selva y semental, que produce á un tiempo maíz, frisoles, maderas, hortalizas, como también un agregado abundante de flores, desde un Enero á otro, siendo muy exquisita la que en él no produjere, en especial de las que son de Castilla, y de las de la naturaleza de estas tierras, las que llamamos de tierra fría: introduciéndose, por todas las mañanas de los días del año á esta ciudad, innumerables indias con largas pértigas de ramilletes, tejidos y formados con copia agradable y maravillosa de claveles, siempreviva, azucenas, amapolas, mirtos, trébol, azahar, espoletas, retamas, tulipanes, maravillas, rosas en infinito cúmulo, de que abastecen no sólo cinco boticas, pero todas las casas particulares, sin lo que se malogra y desperdicia el viento; y en que, fuera de útil de sus cabezas, sirven para el adorno y recreo las flores de adormideras, lirios de todas suertes y mucho, y abundante romero, marrubios, jazmines y floreras de San José que llaman malvaloca, esquisuchil, cacalonchil, veras de San José, narcisos y floripondios, con las que llaman reinas, sin otras propias de la producción de los campos; siendo una florida primavera todo el año esta amenísima estancia, en cuyos senos y quebradas como en lo breñoso de su montaña, hay diversísima y provechosa caza, en que se logra la de muchos ciervos, que crían por la virtud medicinal de sus hierbas, que pastan, excelentes y crecidas piedras bezahares. Hállanse allí muchos conejos, dantas, osos, tigres, leones, puercos monteses, erizos, tepescuintles, armados, pisotes, que se domestican y crían muy caseros, guatusas, ardillas y gatos monteses, sin infinita volatería que sirve al alimento y la recreación de la vista y el oído; porque en su diversidad y en su gran copia hay para satisfacer á todo: conduciéndose de allí, á esta ciudad de Goathemala, muchos y excelentes como estimables sensotes, cerrojillos, pintados, realejos, gorriones, y muchos de los que llaman cardenales jaulines, cimarrones, y otra gran máquina de carpinteros, jaras, tordos, cuervos, águilas, pavas, paujíes, palomas, tórtolas, chachas, perdices, codornices y otras aves.
En "La Recordación Florida", Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán relata acerca de la vida y la tierra de la Guatemala colonial por medio de sus crónicas. En este pasaje, él describe (con algunas palabras de uso descontinuado) al Volcán de Agua: su altura, forma, sus flores y los animales que habitan allí. Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán menciona que el volcán no solo es deleitable a la vista por las amenidades que ofrece, sino que es útil y abundante es la producción de su tierra, que produce maíz, frisoles, maderas, hortalizas y abundantes flores, desde un enero a otro.
El autor explica cada detalle de la naturaleza del volcán, haciendo que el lector se imagine con gran precisión cada uno de los elementos que lo componen, como sus flores y animales.
Literatura de Guatemala. (2021, 17 de agosto). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 02:23, septiembre 23, 2021 desde https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Literatura_de_Guatemala&oldid=137734596.
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De Fuentes Y Guzmán., F. A. (1800). Recordación florida. (Tomo 1 ed., Vol. 6). Tipografía Nacional de Guatemala. https://repositorios.cihac.fcs.ucr.ac.cr/cmelendez/handle/123456789/361
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Juana de Maldonado. (2020, 1 de abril). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 02:49, septiembre 23, 2021 desde https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Juana_de_Maldonado&oldid=124751749.