Peces: Son quizás los más conocidos habitantes de los ambientes acuáticos. Hay miles de especies de peces, desde pequeños peces de colores hasta enormes tiburones y peces de aguas profundas.
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Cetáceos: Incluyen ballenas, delfines y marsopas. Son mamíferos marinos altamente adaptados al medio acuático y se encuentran en todos los océanos del mundo.
Crustáceos: Como los cangrejos, langostas y camarones. Son invertebrados con exoesqueletos que habitan principalmente en agua salada, aunque también hay especies de agua dulce.
Moluscos: Incluyen pulpos, calamares, mejillones y caracoles. Son animales con cuerpos blandos y a menudo con conchas, y se encuentran en una variedad de hábitats acuáticos.
Reptiles acuáticos: Como las tortugas marinas y los cocodrilos. Aunque pasan parte de su tiempo en tierra, dependen en gran medida del agua para alimentarse y reproducirse.
Anfibios: Como las ranas y salamandras. Aunque muchos anfibios pasan parte de su vida en tierra, dependen del agua para reproducirse y, en algunos casos, para sobrevivir.
Invertebrados marinos: Incluyen una variedad de criaturas como estrellas de mar, erizos de mar, medusas, corales y muchos otros. Son una parte fundamental de los ecosistemas marinos.
La vida acuática es increíblemente diversa y vital para los ecosistemas del planeta. Desde los peces más pequeños hasta las majestuosas ballenas, los ecosistemas acuáticos albergan una variedad asombrosa de animales, incluyendo crustáceos, moluscos, reptiles, anfibios e invertebrados marinos. Cada especie desempeña un papel único en su ecosistema, contribuyendo a la salud y el equilibrio de los océanos, ríos, lagos y mares. Proteger y conservar estos hábitats es esencial para garantizar la supervivencia de esta fascinante diversidad de vida acuática y mantener el equilibrio de nuestro planeta.