El poder
Pedro Héctor Rodríguez
Luchan los hombres por el poder
¿De dominar tienen anhelos?
¿O son las órdenes del deber
las que los guían en sus desvelos?
En las familias, en las naciones,
en las iglesias, en los trabajos,
luchan los hombres por posiciones
Estar arriba, y no debajo
Y es necesario que algunos tomen
las riendas ásperas del poder,
para que el orden no se desplome,
ni sea obligado a retroceder
Porque las riendas ásperas son,
deben tomarlas manos sensibles
Manos movidas por compasión,
que a la vez sean firmes y humildes
¿Gobiernas hoy una nación?
¿Eres cabeza allí en tu hogar?
¿Presides una corporación?
¿Tienes la iglesia que liderar?
Debes de Dios ser dependiente
Todo depende del Creador,
del Ser eterno, Omnipotente
Del universo, él es Señor
Si por las órdenes del deber,
tienes un puesto de autoridad;
para servir lo has de ejercer,
con tierno amor y con bondad
Tal como Cristo a servir vino,
aunque de todos era el Señor,
sigue sus huellas en el camino
Tu poder sea el del amor
Este poema forma parte de mi libro "No desmayes, Peregrino", el cual puede ser adquirido en amazon.com
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