Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
Jesús dijo:
- «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.
Palabra del Señor
Hoy podemos rezar especialmente POR NUESTROS FAMILIARES ENFERMOS
Hoy te invitamos a conocer mejor los lugares por los que pasó Jesús de la mano de Saxum. “Saxum Visitor Center”, cercano a la ciudad de Jerusalén, ayuda a los visitantes a profundizar en su conocimiento sobre Tierra Santa, por medio de diversos recursos multimedia, todo ello con el propósito de mejorar la experiencia en Tierra Santa.
Te dejamos el enlace a su libro electrónico gratuito "Huellas de nuestra fe".
Los 27 artículos reunidos en la tercera edición de “Huellas de nuestra fe” ofrecen unos apuntes religiosos, históricos y arqueológicos sobre los principales lugares de Tierra Santa: Nazaret, Ain Karim, Belén, Jerusalén, el río Jordán, Caná, Cafarnaún, el mar de Genesaret, Betania, Emaús… Están escritos con el deseo de que ayuden a “meterse” en el Evangelio, como aconsejaba san Josemaría, y participar personalmente en cada escena de modo que la Palabra de Dios resuene eficazmente en la propia vida.