Continuamos con nuestro entrenamiento de élite para convertirnos en líderes capaces de transformar el mundo. Un buen líder no solo cuida su imagen exterior, sino que mantiene su "cuartel general" —su corazón— limpio de ruidos y distracciones que le impiden ver lo que de verdad importa.
Hoy comenzamos la semana escuchando la Palabra de Dios. Jesús llega al lugar más sagrado y nos enseña que hay cosas que no pueden mezclarse con el amor de Dios:
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
— «Quitad esto de aquí; no convirtáis la casa de mi Padre en un mercado».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora». Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: — «¿Qué signos nos muestras para obrar así?».
Jesús contestó: — «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».
Reflexión:
A veces, nuestro interior se llena de "trastos": envidias, pereza, malas contestaciones o egoísmo. Es como si nuestro corazón fuera un mercado ruidoso donde no se puede estar tranquilo. Jesús no entra para castigarnos, sino para ayudarnos a "limpiar" lo que nos sobra y recuperar la paz.
Si Jesús entrara hoy en tu "templo" (tu interior), ¿ qué crees que sería lo primero que te pediría que sacaras fuera?
Oración: Señor, ayúdanos esta semana a poner orden en nuestra vida para que lo más importante sea siempre el amor y el respeto a los demás.
Que el amor de Dios reine en nuestros corazones
Buenos días,
Escuchemos la siguiente historia:
"Un viejo jefe Cherokee estaba enseñando a su nieto acerca de la vida:
'Hay una batalla que siempre ocurre en mi interior', le dijo al niño. 'Es una pelea terrible entre dos lobos'.'Uno es negativo: es la ira, la envidia, la soberbia, la codicia, la mentira y el deseo de estar por encima de los demás. El otro es positivo: es la alegría, la paz, la humildad, la generosidad, la verdad y el deseo de ayudar a otros'.
El nieto pensó por un momento y luego preguntó a su abuelo: '¿Y cuál de los dos lobos gana?'.
El viejo jefe simplemente respondió: 'Aquel al que tú alimentes'."
Reflexión:
El mundo ya tiene suficientes personas que alimentan al lobo del egoísmo. Ser un líder que transforma el mundo implica decidir cada mañana qué lobo vas a alimentar en el colegio, en casa y con tus amigos.
Que el amor de Dios reine en nuestros corazones
Buenos días,
El miércoles en la celebración de ceniza nos pedían "Resetear" nuestra vida. A veces el ruido del mundo (las críticas, el querer destacar a toda costa) no nos deja escuchar nuestra propia música interior. La letra de esta canción nos invita a mirar dentro y reconocer que nuestras acciones afectan al mundo. El primer paso del entrenamiento es la conciencia.
Reflexión:
Entonces, ¿A qué le estás dando más "volumen" en tu vida actual: a lo que dicen los demás de ti o a lo que tú sabes que es correcto?
Que el amor de Dios reine en nuestros corazones
Buenos días,
El lunes leíamos el pasaje de las tentaciones y descubrimos que el desierto no es soledad, es preparación. Para transformar el mundo, primero hay que ordenar el mundo interior de cada uno. Además ya hemos descubierto que el enemigo no está fuera, sino en las tentaciones de usar nuestro poder para brillar nosotros solos en lugar de iluminar a otros.
Reflexión:
Con este vídeo recordamos que incluso en los momentos de debilidad, tenemos la fuerza para decir "no" a lo que nos destruye a esas "tentaciones" diarias que son inevitables.
Señor, gracias por llamarnos a ser líderes que transforman el mundo. Sabemos que el entrenamiento es exigente y que el desierto de nuestro interior a veces asusta. Ayúdanos a no buscar el aplauso fácil, sino la alegría de servir. Que al alimentar el bien en nosotros, el mundo que nos rodea sea un poco mejor. Preparados para el siguiente reto. Amén
Que el amor de Dios reine en nuestros corazones
Buenos días,
Hoy, 27 de febrero, el calendario marca algo importante: el Día Mundial de las ONG. Quizá os suene a siglas lejanas, pero en realidad, las ONG son la prueba de que hay gente que no se conforma. Gente que mira el mundo, ve lo que está mal (la injusticia, el hambre, la soledad) y decide levantarse para cambiarlo.
Nosotros jugamos con ventaja. En nuestra familia "Amor de Dios" tenemos nuestra propia herramienta de cambio: la Asociación Padre Usera. Tener esto cerca nos recuerda algo fundamental: no venimos al colegio solo para acumular datos, fórmulas o notas. Estamos aquí para aprender a ser humanos. De nada sirve ser un genio si no tienes empatía. El Padre Usera, nuestro fundador, tenía una frase muy potente: buscaba “almas generosas que quieran servir a Dios de balde”. Es decir, gente que haga las cosas no por lo que recibe a cambio, sino por pura generosidad.
El Papa Francisco nos lanzaba un reto directo a los jóvenes. Él decía que hoy en día hay una palabra que muchos quieren borrar porque asusta: ‘COMPROMISO’. Parece que comprometerse te quita libertad, ¿verdad? Pues Francisco dice justo lo contrario: “Ser voluntario solidario es una opción que nos hace libres”. Te hace libre porque dejas de mirarte el ombligo y te abres a la realidad. Ser voluntario no es ir de superior a salvar a nadie; es, como dice el Papa, ser "artesanos de misericordia": trabajar con la gente, no solo para la gente. Mirar a los ojos, escuchar y mancharse las manos.
Ahora, en unos segundos de silencio, olvida al compañero de al lado y pregúntate honestamente: En mi mundo, en mi clase, en mi casa... ¿Soy espectador o protagonista? ¿Qué puedo hacer yo para que mi entorno sea un poco más humano?
Para terminar, vamos a escuchar una canción que seguramente conocéis, "Alma Misionera".
No la escuchéis como una canción más, escuchad la letra como una invitación a atreverse, a ir allí donde hacéis falta, sin miedo.
ORACIÓN DEL VOLUNTARIO (LEEMOS JUNTOS)
Gracias, Señor, por haberme llamado a servir gratuitamente, a dar mi tiempo, mis energías y mi amor a quienes sufren. Aquí estoy, Señor, envíame.
Dispón mi mente y mi corazón a escuchar sin prejuicios, a servir hasta las últimas consecuencias.
Envíame, Señor, a pesar de que yo también soy débil; así comprenderé que eres tú nuestra fuerza, y mis hermanos descubrirán tu rostro en mi presencia discreta.
Envíame, Señor, y así comprenderé que la mayor felicidad está en servirte. En todo amar y servir.
Que el amor de Dios reine en nuestros corazones