Fernando de Rojas
Miguel Galindo Abellan
La intertextualidad es la relación que se establece entre diferentes textos cuando uno hace referencia a otro, ya sea de forma explícita (citándolo o mencionándolo) o implícita (usando ideas, temas o estilos similares)
La intertextualidad entre La Celestina de Fernando de Rojas y Malas de Miguel Galindo Abellán se encuentra en la reelaboración de temas y personajes, especialmente en la manipulación y los dilemas éticos relacionados con el deseo y el poder. Ambas obras, aunque separadas por siglos, tienen en común un diálogo dado a través de sus personajes y situaciones que se adaptan a conflictos y discusiones propias de sus épocas.
1. La figura de la mujer manipuladora: Celestina y Adela
En La Celestina, Celestina es una vieja alcahueta que utiliza su astucia para manipular a otros en beneficio propio, sin importar las consecuencias morales o emocionales para quienes la rodean. Es un personaje manipulador que desafía las normas de su tiempo, ejerciendo poder desde los márgenes de la sociedad. Este personaje está inspirado en la “vieja trotaconventos” de la obra El Libro de Buen Amor de Juan Ruiz Arcipreste de Hita, una vieja prostituta que ayudaba al clérigo a encontrar relaciones de amor carnal.
2. El amor como conflicto central
Ambas obras abordan el amor desde una perspectiva problemática, donde los deseos individuales chocan con las normas sociales y generan caos:
En La Celestina, el amor de Calisto por Melibea es impulsado por una pasión desmedida que lleva a ambos a la tragedia, y Celestina actúa como la catalizadora de estos eventos, manipulando las emociones y las circunstancias.
3. La crítica a la hipocresía social
La Celestina critica las estructuras sociales de la época, señalando la doble moral y la corrupción tanto en el ámbito religioso como en el secular. Celestina, como personaje marginal, expone estas contradicciones al operar fuera de las reglas, pero también a través de las debilidades de los personajes que la rodean.
4. El fatalismo
En ambas obras, las acciones de los personajes conducen a la tragedia. En La Celestina, la manipulación y los deseos desmedidos llevan a la muerte de los protagonistas.
1. La figura de la mujer manipuladora: Celestina y Adela
En Malas, Adela representa una versión moderna de este tipo de figura: una mujer que desafía los límites de lo que se considera moralmente aceptable. Aunque opera en un contexto contemporáneo, Adela comparte con Celestina su capacidad para influir en los demás y su rechazo a las normas tradicionales.
2. El amor como conflicto central
En Malas, el amor se presenta como una fuerza destructiva y manipuladora. Los personajes buscan satisfacer sus deseos, pero a menudo lo hacen a expensas de su propia moralidad o del bienestar de otros, reflejando una visión similar a la que planteó Fernando de Rojas, aunque actualizada a un contexto contemporáneo.
3. La crítica a la hipocresía social
Malas también hace una crítica social, particularmente al doble estándar de género y la hipocresía en las relaciones humanas. Miguel Galindo Abellán utiliza personajes como Adela para reflejar cómo las normas contemporáneas pueden ser tan opresivas y contradictorias como las de épocas pasadas.
4. El fatalismo
En Malas, aunque desde un enfoque más moderno, se mantiene la sensación de que los personajes no pueden escapar de las consecuencias de sus elecciones, lo que refuerza el tono fatalista compartido con la obra de Rojas.