El río Lagares es el río de nuestra ciudad.
La biodiversidad que encontremos hoy nos dice si lo estamos cuidando bien o si necesita que lo ayudemos a estar más limpio. La protección de las marismas no es solo una cuestión de conservar el paisaje; es una inversión necesaria en la seguridad costera, la calidad del agua y la lucha contra el cambio climático.
Su degradación supone la pérdida de defensas naturales gratuitas y de una biodiversidad insustituible.
Esta es la razón por la que nos embarcamos en esta aventura.
La calidad del agua del río y de su marisma es indispensable para los que dependen de sus ecosistemas (microorganísmos, ciudadanos animales...) puedan vivir de manera segura y agradable.