La novela Las aventuras de la China Iron de Gabriela Cabezón Cámara nos introduce en un viaje extraordinario junto a su protagonista, la China Iron, a través de un mundo de peligro, intriga y autodescubrimiento. En este análisis, me propongo explorar el recorrido de la protagonista utilizando como marco el “camino del héroe” propuesto por Joseph Campbell. Este autor divide el viaje del héroe en tres fases: La separación o partida, donde el héroe se retira del mundo ordinario para dar comienzo a su aventura; la iniciación, que es propiamente una etapa de pruebas y obstáculos que el héroe deberá superar; y el retorno, que se refiere al regreso del héroe con los conocimientos adquiridos durante el viaje. Dentro de estas fases se distinguen entre 5 y 6 etapas respectivamente.
Teniendo en cuenta que este monomito es flexible, analizaré cómo nuestra protagonista enfrenta desafíos, forja alianzas y se enfrenta a adversarios, experimentando un notable crecimiento personal durante su travesía e intentaré mostrar como la novela que ofrece una reinterpretación feminista de un clásico literario argentino, sugiere que el viaje de la heroína puede diferir del arquetipo tradicional del héroe masculino.
Partida. a) Llamado a la aventura. b) Negativa al llamado. c) La ayuda sobrenatural. d) El cruce del primer umbral. e) El vientre de la ballena.
El llamado a la aventura. En la novela, el llamado a la aventura para la China Iron surge de su deseo de escapar de la opresión y el abandono que experimenta como esposa de Martín Fierro. Ella se siente atrapada en un papel prescrito por la sociedad patriarcal y anhela la libertad y la autodeterminación:“Fui su negra: la negra de una Negra media infancia y después, que fue muy pronto, fui entregada al gaucho cantor”(2007, p.8). Este deseo se manifiesta cuando decide abandonar su vida anterior y emprender un nuevo viaje: “Lo vi al perro y desde entonces no hice más que buscar ese brillo para mí” (2017, p.7).
Es la aparición de Liz lo que le da la gran posibilidad de salir de su mundo cotidiano y adentrarse a una zona desconocida e incluso la ayuda a dar el gran paso de comenzar su gran camino hacia su interior, donde despertará su Yo, crecerá y comprenderá su propio ser que desconocía hasta entonces: “La falta de ideas me tenía atada, la ignorancia. No sabía que podía andar suelta, no lo supe hasta que lo estuve” (2017, p.8)
Negativa al llamado. A diferencia de muchos héroes tradicionales que inicialmente rechazan el llamado a la aventura, la China Iron abraza esta oportunidad de liberarse de las restricciones impuestas por la sociedad patriarcal y buscar su propio camino hacia la libertad: “Jamás pensé en ir tras Fierro y mucho menos arriando a sus dos hijos. Me sentí libre, sentí cómo cedía lo que me ataba y le dejé las criaturas (...) Les mentí, les dije que iba a rescatarlo. El padre volvería o no, no me importaba entonces” (2017, p. 8). Como puede observarse, no muestra dudas o vacilaciones sobre su decisión de dejar atrás su vida anterior y aventurarse en lo desconocido porque ella se niega a conformarse con el destino predeterminado por ser mujer.
La ayuda sobrenatural o encuentro con el mentor. A lo largo de toda la historia, la China Iron hace su camino junto a una figura de apoyo que la guía en su viaje. Esta mentora es Liz, quien la ayuda a comprender su propia fuerza y capacidad para resistir la opresión masculina. Aunque la ayuda no es necesariamente sobrenatural en el sentido literal, esta figura desempeña un papel crucial en el viaje de la China Iron al proporcionarle orientación y aliento en momentos difíciles, y si bien Liz “tenía dos misiones por delante: rescatar al Gringo y hacerse cargo de la estancia que debía administrar”(2017, p. 10) se suma una tercera que es convertirse en maestra de nuestra heroína durante el recorrido: “vi la luz en esos ojos, me abrió la puerta al mundo.” (2017, p.10). Liz le da identidad “China Josephine Iron, me nombró” (2017, p.13), la educa “empecé a escribir. Liz me enseñaba las letras y me encomendaba una oración todas las noches” (2017, p.13) y la culturiza “Me vi y parecía ella, una señora (..) y yo empecé a portarme como una” (2017, p.13).
El cruce del primer umbral: La novela comienza casi con esta etapa. La China Iron abandona su vida anterior y se aventura en lo desconocido: “Nos subimos con Estreya, nos hizo un lugar en el pescante (...) era el comienzo de otra vida, un augurio esplendoroso” (2017, p.10). Este acto marca el comienzo de su verdadero viaje y su separación definitiva del mundo ordinario. La china Iron, junto a Estrella y Liz avanzan hacia el desierto, hacia el umbral que divide los dos mundos (el conocido y el desconocido) de esta forma “Partimos los tres. No sentí que dejara nada atrás, apenas el polvo que levantaba la carreta que era, esa mañana, muy poco” (2017, p.11). “Tampoco sabía yo qué era un desierto aunque me daba cuenta de que tanto vacío no podía ser naturaleza en esa pampa; no sabía que un desierto era justamente eso, un territorio sin población, sin árboles, sin pájaros, casi sin más vida que la nuestra durante el día, creía que era el nombre del lugar donde vivían los indios nomás”(2017, p.21). Así se sumergen a un mundo que Liz teme, pero que a ella le da ganas de vivir. Este paso a la zona desconocida nos deja una muerte parcial de la China, muere su pasado, su historia, su enlace con ese viejo mundo que desea olvidar y renace su nuevo yo: “y fue entonces que conocí la vida al aire libre sin ampollas” (2017, p.11)
El vientre de la ballena. Esta etapa se vincula estrechamente con la anterior y representa un momento de transformación profunda y renacimiento para la China Iron. Es durante su viaje en la carreta, un lugar “Algo así como un dorado pero gris, cabezón (...) capaz de llevar cosas en su interior” que “surcaba el mar así como nosotras surcábamos la tierra.” (2017, p.11), donde la protagonista termina con la muerte simbólica de su antiguo yo. En cada ingreso a la carreta de Liz, ocurre un encuentro con un nuevo mundo, lleno de vestidos, seda y especias, que simbolizan una oportunidad para dejar atrás su identidad anterior y abrazar una nueva versión de sí misma: “En paz, feliz, contenida por perfumes, algodones, perro, pelirroja y escopeta”(2017, p.14) “Me empecé a sentir ballena moviéndome tan suelta en el pescante entre tierra y cielo: nadaba.” (2017, p.11).
En este estado de transición, nuestra heroína acepta con entusiasmo su transformación física, espiritual y psicológica, reconociendo el potencial de crecimiento y liberación que ofrece esta nueva etapa de su viaje.
Iniciación. a) El camino de las pruebas. b) El encuentro con la diosa. c) Mujer como tentación. d) Reconciliación con el padre. e) Apoteosis. f) La última gracia.
El camino de las pruebas. Una vez que atraviesa el umbral, la China Josephine Star Iron “se mueve en un paisaje de ensueño poblado de formas curiosamente fluidas y ambiguas, donde debe pasar una serie de pruebas” (Campbell, 2013). Claro está que este lugar, es el desierto y todo lo que emana de él. Un “Desierto, inconmensurable, abierto” según Sarmiento.
Es en este camino donde se logra el aprendizaje, el crecimiento y madurez de nuestra heroína “Mi Estreya (..) aprendía casi tanto como yo. Crecíamos juntos” (2017, p.15) y donde comprende a su opuesta, Liz, como parte de ella: “me sentía por fin completa ahí en el mundo como si hasta entonces hubiera vivido desnuda, más que eso, desollada.” (2017, p.15), donde descubre que cada una de ellas representa a un Otro que lo habita y es visto como Otro absoluto, pero no pensado como vacío, como no cultura, sino todo lo contrario. Donde comprende al mundo como un todo: “Del relato de Liz y de mis cuidados por cada una de las cosas que teníamos emergia un lugar: El nuestro” (2017, p.15)
A esta etapa puede sumarse el encuentro de aliados y enemigos. Durante su viaje, la China Iron enfrenta numerosos desafíos que ponen a prueba su fortaleza y determinación. Estos incluyen la lucha por la supervivencia en el desierto y los encuentros con figuras de autoridad que intentan controlarla como por ejemplo Hernandez, un hombre poderoso y autoritario que representa la opresión y la dominación masculina en su forma más cruda, por el cual Iron siente desprecio absoluto, y por el cual experimenta deseos de golpearlo e incluso matarlo “temblaba de ganas de pegarle con un palo en la cabeza y de salir corriendo de ahí para cualquier lado.” (2017, p.70)
O por el contrario figuras como Rosario, un hombre fuerte y valiente que se suma al grupo y ofrece protección en momentos de necesidad y que convirtiéndose en un faro de esperanza y solidaridad en medio de la oscuridad, hace del viaje un lugar más seguro: “Le vimos una cara buena, aniñada, parecía un guachito el hombre que teníamos enfrente pero no, el guacho, por lo menos entonces, no era él; (...) Rosario, así se llamaba” (2017, p.26)
El encuentro con la diosa y la mujer como tentación. Ambas etapas son colocadas juntas ya que remiten a la misma mujer: Elisabeth, quien, como ya comenté, desempeña un papel multifacético en la vida de la China Iron: “mi nueva amiga, la primera, la Colorada del segundo principio de mi vida, del único que quiero saber” (2017, p.23). Por un lado, Liz representa la personificación de la belleza y la perfección, encarnando el ideal de lo divino y lo celestial. Es la diosa que otorga sentido y propósito a la búsqueda de la protagonista, siendo el modelo de belleza al que aspira en su viaje hacia la realización personal: “quería ser inglesa yo” (2017, p.22). Sin embargo, Elisabeth también se convierte en una tentación ya que despierta en la China deseos y anhelos que la llevan a cuestionar su camino y su identidad: “Vivía absorta, inmersa en un ensueño, medio ausente cuando no estaba charlando con Liz” (2017, p.24). Es una provocación que nuestra heroína se ve tentada a resistir: “A Liz le gustaba cautivarme, necesitaba mi mirada deslumbrada, mi risa, la felicidad que me causaba” (2017, p.20), pero que al mismo tiempo representa una oportunidad para explorar su propia naturaleza y comprender sus motivaciones, aspiraciones más profundas y deseos más íntimos: “good boy me dijo ella, acercó mi cara a la suya con las manos y me besó en la boca. Me sorprendió, no entendí, no sabía que se podía y se me había revelado como una naturaleza (...) No me importó, Liz me quería, no había duda, y si la había no pude detenerme” (2017, p.24). “Quería vivir siempre en la carreta, en ese paréntesis, los cuatro sin inglés, a Liz sin marido la quería, quería, no sabía qué quería, que me amara, que no pudiera vivir sin mí, que me abrazara” (2017 p.40).
Reconciliación con el padre - hombre. Con la aparición de Rosario y la historia de vida que trae con él, puede realizarse una reinterpretación de esta etapa. Su llegada marca un punto de inflexión en la vida de la China: la oportunidad de reconciliarse con la figura masculina en general, que tanto daño le ha causado en su vida. Al forjar una amistad con Rosario, la protagonista comienza a sanar las heridas del pasado: “Se quedó con nosotras, nos cuidó, lo cuidamos, se rió de mi ropa de varón” (2017, p.28). Este tipo de vínculo hombre - mujer, ya no le duele por el contrario lo disfruta. Incluso la aceptación y acogida en su intimidad, como por ejemplo permitiéndole ingresar a la carreta y compartir su espacio, simboliza un acto de perdón y apertura hacia una nueva conexión con la masculinidad: “Liz lo dejó dormir adentro, igual que a Estreya, que se nos había metido en la cama”(C2017, p.35). A través de esta relación, la heroína puede encontrar un sentido de redención y sanación, siendo este un paso crucial en su viaje hacia la plenitud y la autenticidad, que le permite dejar atrás el resentimiento y la amargura que han marcado su relación con la figura varonil en el pasado.
Apoteosis. Si bien la heroína experimenta una profunda transformación personal y liberación a lo largo de la novela, el encuentro sexual con Liz representa un momento crucial en este proceso. Esta etapa marca su clímax transformador, donde se libera de temores y limitaciones pasadas por completo. La relación con Elisabeth simboliza el descubrimiento de su identidad y autonomía sexual, permitiéndole desprenderse de su vida anterior de opresión: “si la vida iba a depararme más noches como la anterior no necesitaba ningún dios, resolví tan temblorosa pero feliz como estaba.”(2017, p.62) Este encuentro no solo es físico, sino también simbólico, representando la emancipación de los roles tradicionales de género y de las restricciones impuestas por su vida como esposa de un gaucho. “Yo sentía una alegría rara, nueva, en el cuerpo (...) Me estaba gustando, era notable, los besos de las chinas y los gauchos putos. Lo tomé con calma. Estaba Liz y yo quería una vida entera junto a ella y no podía pensar entonces en el amor y la libertad juntos. Pero sentía alegría en el cuerpo, algo se me estaba rompiendo y era como meterse al río una de esas tardes de verano tan calientes en mi tierra que hierve el aire: no es metáfora” (2017, p.75). Este fragmento representa su empoderamiento, siendo la situación vivida la que le ofrece una nueva perspectiva de vida. Este es el punto en el que la China renace como una versión más auténtica y libre de sí misma, alcanzando la plena iluminación y transformación, sin culpas ni miedos: “Para poder irse hay que hacerse otro. Me hacía otra y dejaba atrás a los míos” (2017, p.75)
La gracia última. Como bien comenté al principio, este monomito puede ser flexible. Es así que esta etapa se puede reinterpretar en el pasaje final de la novela - y ubicarse junto a La libertad de vivir- donde la China, junto a Liz, Rosa y Estreya, se unen a una comunidad de indios. Aca, la China lleva consigo el "elixir" de su transformación: un profundo entendimiento de la libertad y la identidad. Este conocimiento beneficia a la comunidad, inspirando un entorno más igualitario y libre de las opresiones tradicionales. La China se reintegra y contribuye a la renovación de esta comunidad, aceptando plenamente su nueva vida y viviendo sin las restricciones de su pasado, en un estado de plenitud y autenticidad.
Regreso. a) Negativa al regreso. b) La huida mágica. c) El rescate del mundo exterior. d) El cruce del umbral del regreso. e) La posesión de los mundos. f) Libertad para vivir.
Negativa al regreso. Esta etapa es otra transversal a la historia. La China Iron jamás desea volver a su hogar y por ende encontrarse con M. Fierro: “estar en la misma huella de Fierro, me hacía temer encontrarlo y que me devolviera al lugar de donde había salido, su lado, en la tapera.” (2017, p.70), por el contrario desea que su viaje sea eterno y así poder vivir con Liz para siempre: “la víspera de nuestra partida nos tenía felices: estábamos hartos (...) queríamos volver a nuestro mundo carreta”(2017, p.75). Pero sí acepta que deben huir de Hernandez y regresar al desierto e incluso llegar a la toldería: “y yo no podía querer más que irme de ahí, que dejar de escuchar las súplicas que les salían en los alientos flacos a esos casi muertos” (2017, p.66). Es por esto que la negativa al regreso se ve dividida en dos al igual que los sentimientos de nuestra heroína.
Huida mágica. El cuarteto escapa de las manos de Hernández y a su vez ayudan a ciertos paisanos/esclavos a hacerlo: “Liz tenía un plan muy sencillo, no me lo había dicho antes porque estaba convencida de que no sabía mentir yo: nos íbamos a ir de ahí los tres como habíamos venido pero no nos íbamos a ir solos. Nos íbamos a llevar a los gauchos más baquianos y a los que ya habían aprendido cómo había que trabajar”. (2017, p.73). En gran parte eso sucede, gracias a que durante la estadía en La Hortensia, la China comienza a entender el sufrimiento de Fierro, viendo con nuevos ojos las dificultades y las injusticias que él también enfrentó: “algunos entraron en razones a fuerza de estaca, otros de cepo, varios de unos cuantos latigazos y algunos se escaparon y nunca más volvieron” (2017, p.73) “Estirados y secándose como un cuero al sol, la piel cuarteada, los ojos cerrados, la cara torcida del dolor: así estaban los gauchos del Campo Malo”(2017, p.66). Esta comprensión no sólo la libera físicamente, sino que también le proporciona una nueva perspectiva emocional y empatía, enriqueciendo su transformación personal y su viaje heroico: “Decidí que no me iría con las manos vacías del fortín” (2017, p.70) “Llegamos tres y nos íbamos a ir con veinte más, la peonada antes y nosotros después. Habría justicia.” (2017, p.73)
Cruce del umbral del regreso. De nuevo se presenta el umbral, pero ahora La China se enfrenta al desafío de regresar al seno de la sociedad y compartir el conocimiento y crecimiento obtenidos en su viaje. Si bien no reconoce que lo aprendido es trascendental, esto la llevará por dos grandes caminos. Por un lado va aceptar que tanto la región familiar de su vida cotidiana como la región maravillosa de su viaje forman parte de un mismo mundo, como ella misma describe: "Sentíamos ansiedad de encontrarnos con los indios" (2017, p.86) e "hicimos todo lo que ellos y terminamos fundidos con esos indios que parecían hechos de puro resplandor"(2017 p.86). Siendo esta experiencia la que la lleva a comprender que el desierto y los indios no son ajenos u hostiles, sino parte integral de su mundo y su crecimiento personal: “el desierto —siempre había creído yo que era el país de los indios, de esos que entonces nos miraban sin ser vistos— era parecido a un paraíso" (2017, p.85). Y por otro lado, en su encuentro con MF y con las estructuras de poder patriarcal que él representa, va a reclamar su propia voz, negándose a ser controlada o sometida por ningún hombre y perdonando todo lo él la hizo vivir: “era Fierro, y más que de fierro parecía hecho de plumas. Quise alejarme pero atrás de él venían mis hijitos. No puedo decirles, no puedo decirlo (...) Lo dejé acercarse, lo dejé sentarse enfrente mío con la guitarra y lo escuchamos todos.” “Cuando dije que sí, que lo perdonaba, empezaron a los gritos, con esos cantos tan suyos, arman coros ululantes con distintas melodías.”(2017, p.89)
Posesión de los dos mundos. Hacia el final de la novela, La China ha pasado por una transformación profunda, desde una mujer oprimida y desconocedora de sí misma hasta una figura empoderada y consciente de su identidad y sus deseos: “Yo misma, que puedo ser mujer y puedo ser varón”(2017, p.106). A través de su viaje con Liz y su encuentro con la comunidad indígena, ha descubierto una nueva forma de vida que desafía las normas tradicionales y celebra la libertad y la diversidad: “yo también quería ser quien era, era una tararira tigra yo, o era Kauka, me daba lo mismo” (2017, p. 88) “Aprendimos a ser también de Mewlen,luego entre nosotros, los Iñchiñ, este es el nombre que nos dimos” (2017, p.98) Esta aceptación le permite encontrar paz y equilibrio, navegando entre ambas esferas con facilidad y sabiduría.
Su cambio es tal, que al regresar al seno de una sociedad, la China lleva consigo las enseñanzas y la sabiduría obtenidas en su travesía. Ha aprendido a valorar la autonomía, la solidaridad y la conexión con la naturaleza, elementos que ahora integran su identidad.
En su vida diaria, también aplica todas las lecciones aprendidas sobre la igualdad, la empatía y la resistencia, influyendo positivamente en su entorno y en aquellos que la rodean: “se me agrandó la familia con mis propios hijos, Juan y Martín, con Kauka y sus hijas, Nahuela y Kauka, que también son hijas mías hoy, y con los menos pensados, Fierro y Oscar. Las familias nuestras son grandes, se arman no solo de sangre. Y esta es la mía.”(2017, p.98)
Libertad para vivir. En esta última etapa, La China regresa al punto de partida, pero el mundo al que decide volver es radicalmente diferente. Esta transformación del entorno refleja a su vez el propio crecimiento interno, que alcanza para ella y para su grupo. Es así que obtiene la libertad para vivir en familia. Familia que en este nuevo mundo trasciende los lazos de sangre: "Las familias nuestras son grandes, se arman no solo de sangre. Y esta es la mía."(2017, p.98). Como puede observarse La China ha encontrado en esta comunidad un sentido de pertenencia que va más allá de los vínculos tradicionales, creando una familia escogida basada en el amor, el respeto y la solidaridad. También, en esta nueva sociedad, las mujeres tienen el mismo poder que los hombres: "En mi nación las mujeres tenemos el mismo poder que los hombres (...) podemos tener tanto jefes como jefas o almas dobles mandando."(2017, p.106) por ende esta igualdad refleja el empoderamiento femenino que la China ha experimentado y ahora ve manifestado en su entorno, en su comunidad. Comunidad que ha aprendido a convivir en armonía con la naturaleza: "Ahora, el sonido del agua, la resaca de la marea son nuestra música y nos cuidan: están vivos nuestros ríos y los arroyos son animales."( 2017, p.101) Siendo este respeto y conexión con el entorno quienes muestran una comprensión profunda de la interdependencia entre los seres humanos y el mundo que los rodea, un conocimiento adquirido y apreciado por la China a lo largo de su viaje.
Para finalizar, me gustaría comentar que el viaje de la China se cierra de manera cíclica, simbolizando tanto la culminación de su transformación como el comienzo de una nueva etapa. Ella y su nueva comunidad inician un nuevo viaje hacia lo desconocido, replicando el inicio de la novela. Sin embargo, nuestra heroína ya no está sola; ha encontrado una familia y una comunidad que la acompañan, asegurando que nunca más estará sola. Esta nueva travesía se emprende con la seguridad y el apoyo de aquellos que comparten su visión de libertad y empoderamiento, marcando el inicio de un ciclo continuo de crecimiento y descubrimiento, logrando que el viaje de la heroína de la China Iron en "Las aventuras de la China Iron" sea un viaje de autodescubrimiento, resistencia y empoderamiento que desafía las expectativas tradicionales de la literatura y la sociedad. Donde a través de la búsqueda de libertad y autonomía, la China Iron se convierte en un símbolo de la fuerza y la determinación de las mujeres para reclamar su lugar en el mundo.
Bibliografía
Cabezón Cámara, Gabriela (2017). Las aventuras de la China Iron
Altamirano, Carlos (1997). “La fundación de la literatura argentina”. En: Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia. Buenos Aires: Ariel, pp. 201-209.
Piglia, Ricardo., (s/r). “Echeverría y el lugar de la ficción”. En: La Argentina en pedazos. Buenos Aires: Ediciones de la Urraca, pp. 3-4
Sarlo, Beatriz. (2019). “En el origen de la cultura argentina: Europa y el desierto”. En: Escritos sobre literatura argentina. Buenos Aires: Siglo XXI, pp. 25-29.
Campbell, Joseph (2013) El héroe de las mil caras: Psicoanálisis del mito. México, Fondo de Cultura Económica.
Adria Chomorro Ramos (2017) El viaje del héroe campbelliano: continuidad y ruptura del monomito en la fantasía épica contemporánea. Universidad de Humanidades. Universitat Pompeu Fabra Barcelona