Nuestra historia
Nuestra historia
El colegio Cristo Crucificado pertenece a la Congregación de las Hermanas Apostólicas de Cristo Crucificado. Fue fundado en el año 1944 por las Madres María Séiquer Gayá y Amalia Martín de la Escalera, aunque desde 1939 comenzaron a enseñar a los niños del pueblo y alrededores de Santo Ángel.
Al principio, las clases estaban en unas habitaciones que ahora forman la Casa Madre, hasta que, poco a poco, fueron construyendo las primeras aulas que son las que actualmente pertenecen a algunos cursos de Primaria. Posteriormente, se han ido ampliando y construyendo distintos edificios y pabellones para cubrir las necesidades del incremento del alumnado.
Este corto de dibujos animados cuenta los momentos más importantes de la vida de Madre María y Madre Amalia en el origen de la Congregación de Hermanas Apostólicas de Cristo Crucificado.
«Que nuestro ejemplo en los pueblos sea la mejor obra evangelizadora» (Madre María Séiquer).
Nace en Murcia el 12 de abril de 1891. Es educada en las religiosas de Jesús María. Contrae matrimonio con D. Ángel Romero, entregándose juntos al servicio de los pobres y gente más necesitada. Tras la muerte de D. Ángel, el 13 de septiembre de 1936, siente la vocación a la vida religiosa.
En 1939 funda junto con Madre Amalia el Instituto de Hermanas Apostólicas de Cristo Crucificado, destacando el amor, el crucificado y el perdón por encima de cualquier situación de dolor. Se entrega a la educación y formación de los niños, hombres y mujeres de los pueblos y aldeas, mediante, sobre todo, la creación de escuelas. El 7 de enero de 1975 tuvo la alegría de ver aprobada definitivamente su congregación con el Decretum Laudis de la Santa Sede.
Tras una penosa enfermedad, muere el 17 de julio de 1975. El 4 de febrero de 1989 se abre el proceso de canonización de la Madre, estando actualmente a la espera de la realización de algún milagro.
«No amó Cristo a los pobres solo con amor de protección, sino con amor de hermano» (Madre Amalia).
Nace en Santander, el 22 de mayo de 1895. En su hogar se vivió siempre el amor a los pobres y necesitados, ayudándoles en sus necesidades materiales y formación espiritual. Desde niña sintió la necesidad de extender el reinado de Cristo Crucificado entre la gente de los campos, pueblos y aldeas.
En 1929 escribe lo que el Señor iba despertando en su interior acerca de su misión en la vida, que con la guerra civil es destruido por un incendio. Tras el encuentro en Salamanca con Madre María, comienza a ver con claridad que su sueño puede hacerse realidad.
En 1939 viene a Murcia junto a María para iniciar la fundación. Su deseo era que todo trabajo apostólico estuviese precedido y cimentado en la oración, sin la cual no concebía la posibilidad de poder irradiar a Cristo.
El día 1 de marzo de 1984 muere en Villa Pilar, rodeada de sus hermanas de comunidad y despidiéndose de ellas.