"Hay una cosa confusamente formada, anterior al cielo y a la tierra
¡sin sonido, sin forma!
de nada depende y permanece inalterada, se la puede considerar el origen del mundo.
Yo no conozco su nombre, lo denomino tao.
Forzado a darle otro nombre lo llamaría lo grande."
Tratar de explicar el concepto de vacuidad es extremadamente dificil, esto en virtud de que el zen, es práctica, es experiencia vivida, lo que busca el zen es desprenderse no solo de las ataduras mentales a las que estamos sujetos, a la dualidad, al ego, al intelecto, es desprendernos incluso de nuestro propio yo. El zen trasciende el pensamiento, la vacuidad y el mal llamado vacío, se alcanza fuera del pensamiento, es pensar sin pensar, y aún mas allá, por lo mismo no se puede explicar con palabras, podemos intuirlo, pero no intelectualizarlo, ya que se debe vivir y percibir. Pero a pesar de ello, trataremos humildemente de hacer el intento y dar alguna luz a lo que es la vacuidad en el zen.
El sutra del corazón lo enseña de esta manera:
"...Aquí, ¡Oh! Sariputta, la forma es vacío y el vacío mismo es forma; el vacío no se diferencia de la forma, la forma no se diferencia del vacío; todo lo que es forma, es vacío; todo lo que es vacío, es forma; lo mismo es aplicable a los sentimientos, a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.
Aquí, ¡Oh! Sariputta, todos los dharmas (caminos-vías) se caracterizan por el vacío; ni son producidos, ni detenidos, ni están mancillados, ni son inmaculados, ni son deficientes, ni completos.
Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta, en el vacío no hay forma, ni sensación, ni percepción, ni impulso, ni consciencia; ni ojo, ni oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente; ni formas, ni sonidos, ni olores, ni sabores, ni cosas tangibles, ni objetos de la mente, ni elementos del órgano visual, y así sucesivamente hasta que llegamos a la ausencia de todo elemento de consciencia mental.
No hay ignorancia, ni extinción de la ignorancia, y así sucesivamente, hasta que llegamos a la no existencia de decadencia ni muerte, ni extinción de la decadencia ni de la muerte.
No hay sufrimiento, ni origen, ni cesación, ni camino; no hay cognición, ni logro, ni no-logro..."