La mamá de Yayoi no estaba de acuerdo en que se dedicara al arte, le decía que debía casarse con un hombre rico y ser ama de casa.
Yayoi Kusama creó su propia marca de ropa con diseños iguales a su obra, puntos y lunares.
El punto es clave en su obra, de diferentes tamaños o colores, comparándolo con la figura del sol y los diferentes planetas, millones de galaxias cada una con millones de planetas y cada uno de ellos representado en un punto.
Yayoi Kusama también se dedicó además de la pintura a la escultura, al happening y el performance, el cual es un evento en el que pintaba el cuerpo de algunas personas con sus característicos puntos de colores.
Realizaba instalaciones de espejos, luces y música.
Las calabazas fueron un recurso de inspiración para sus obras.