Un 11 de septiembre del 2010 me desperté por la mañana como cualquier día normal corriente, aunque en realidad no era tan normal puesto que era el cumpleaños de mi querida hermana. Apenas me desperté salí de mi habitación corriendo hacia donde se encontraba mi hermana, con un gran entusiasmo y sueño, cuando llegue salte sobre ella y le di un largo y fuerte abrazo a pesar de que sabía que no le gustaban seguido de esto le di mi regalo a pesar de que era muy temprano para entregárselo.
Lamentablemente no recuerdo muy bien cómo fueron los hechos puesto que tenía solo cinco años de edad más sin embargo recuerdo bien que después del desayuno y las felicitaciones a mi hermana se escucharon varios pitidos provenientes de la calle, era mi padre quien acababa de llegar de su largo viaje de trabajo, junto a mi hermano bajamos rápido las escaleras hacia el garaje abriendo rápido el portón para que mi padre pudiera ingresar y así poder verlo y hablar con el después de mucho tiempo sin verlo. Todo parecía normal mi padre felicito mi hermana y saludo a todos en la casa, pero había algo raro y era el hecho de que mi padre no dejaba que mi hermana viera al parte de atrás del carro, solo entendimos esto cuando subimos a la terraza de la casa a esperar a mi padre que subiera la sorpresa que nos dijo que nos tenía y esto se convirtió en uno de los momentos más hermosos en la historia de mi vida y de mi familia pues la sorpresa que nos traía mi papá, era un hermoso cachorrito de schnauzer que traía en los brazos con un carita que expresaba miedo y ternura la cual nos conmovió a todos llenándonos de felicidad y entusiasmo por este nuevo integrante de la familia.
Este perrito fue el regalo de cumpleaños de parte de mis padres a mi hermana, aunque en realidad Pocho como lo nombro mi hermana no era solo un regalo o mascota para mi hermana en realidad fue un nuevo integrante que nos alegró la vida a todos en la casa en un momento lago difícil para la familia.
Pocho fue un gran amigo para todos en la familia, nos sacó siempre una gran sonrisa con sus raras particularidades como por ejemplo tenía la rara costumbre de bajar y subir las escaleras con una de sus paticas alzada, en vez de bajar con las cuatro patas como cualquier perro lo haría, también su forma de pedir cariño era rara, ya que él era muy amargado o como decíamos cascarrabias, nos obligaba a adivinar cuando y como la forma que quería ser acariciado o consentido, porque si no se hacía de la forma en que él quería nos gruñía o tiraba a morder, claro no nos mordía duro solo era su forma de decir no; Pocho a pesar de ser muy amargado era muy consentido y llorón, cuando salíamos de viaje nadie podía bajarse del carro sin que el llorara y armara un escándalo en el carro por quien se bajara, en la casa era el ser más relajado que he conocido pero en la calle era el propio demonio, a pesar de ser algo pequeño y gordito sacaba fuerzas para arrastrar a cualquiera y pelear con cualquier perro a la vista.
Una vez toda salimos de casa a un paseo familiar que habíamos planeado hace tiempo, lamentablemente no podíamos llevar Pocho porque era un viaje muy largo, más sin embargo lo dejamos al cuidado de un amigo de mi hermano que era muy cercano a nosotros, el amigo de mi hermano tenía que ir dos veces al día a ver como estaba pocho y a darle comida y sobre todo dejarlo en el patio porque si lo dejaba en la casa hacia desastres, tiempo después cuando llegamos a casa cansados y con ganas de dormir nos encontramos con una casa hecha todo un desastre llena de papel higiénico por todas partes, con los floreros dañados y los muebles vueltos nada.
Pocho a pesar de ser tan amargado y agresivo lo amábamos con todo el corazón, el me acompaño pro gran parte de mi vida y fue el mejor amigo que he podido tener pero tristemente hace tres años falleció dejándonos un gran vacío en nuestro corazón más recuerdos inolvidables.