Dolor cervical y/o rigidez al girar el cuello, punzadas en la zona lumbar o glútea al levantarnos de la cama o agacharnos a recoger un objeto del suelo, o un dolor sordo en el hombro al pasarnos el cepillo por el pelo, son algunos ejemplos de lesiones osteopáticas que, a menudo, no tienen por qué ser graves, pero sí, tremendamente invalidantes.
Nos roban energía y disminuyen nuestro rendimiento y calidad de vida.
Si no se tratan adecuadamente, estas dolencias pueden volverse crónicas y generar complicacione adicionales, debido al desgaste de los tejidos y estructuras afectados. Además, las posturas antiálgicas que adoptamos para aliviar el malestar, incrementan el riesgo de lesiones secundarias.
"Actuar a tiempo marcará la diferencia."
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