Chuck Blazer, ex miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA fue acusado en noviembre de 2013 de aceptar 20 millones de dólares de la CONCACAF para un centro de desarrollo que pertenecía a su familia
Accedió a colaborar con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, tras declararse culpable de 10 cargos entre ellos blanqueo de dinero, fraude, evasión de impuestos, etc.
El FBI lo convirtió en su informante durante la investigación a los más altos directivos de la FIFA, y las pruebas más relevantes que aportó fueron grabaciones de diálogos comprometedores que obtuvo con un micrófono oculto.