Me llamo Adolfo Cores, nací en Madrid en 1971.
Mi bio personal es poco relevante aquí. Pero si tuviera que resumir mi infancia y juventud en pocas palabras, serían: bullying, milicia & nacionalismo, éxodo & exilio, socio-psicopatía & represión, cortisol & supervivencia extrema. (Estoy bien, gracias.)
Mi bio profesional es mucho más relevante y se divide en dos sectores: el “civil” y el “espiritual”… aunque, en rigor, tal distinción no es real, sino completamente heurística y funcional.
En el sector “civil” me he formado y he ejercido de muchas cosas en muchos sitios. Durante muchos años trabajé —y me trabajé— en La Noche de Madrid. Hice de todo, desde poner copas y recoger vasos en discotecas a ser DJ Residente, Jefe de RRPP y otras responsabilidades en las mejores salas de mi ciudad. Así se configuró mi leitmotiv vital: de abajo a arriba y de arriba a abajo; de la cuneta al trono y del trono a la cuneta. No me cabe aquí exponer el fruto de tales experiencias en La Noche; digamos que equivaldría a hacerse cuatro carreras de Psicología Callejera, un máster en Lumpenización y doctorado cum laude en Hipocresía y Apariencias Sociales.
Obviamente a este proceso no sobrevivió ni uno sólo de los constructos mentales socioculturales bajo los que, por maravillosa desgracia, crecí.
Eventualmente ejercí más roles profesionales: repartidor de pizzas, camarero en bares y restaurantes, cuponeador, comercial, dependiente-reponedor, periodista y maquetador, monitor —cualificado— de Tonificación y Entrenamiento con Cargas... Y muchas más cosas, pero para qué profundizar en lo hondo.
En realidad, mi verdadera Profesión desde los 15 años ha sido la espiritualidad. Lo que sucede es que, si la ejerces de Verdad, generalmente te quedas a dos velas, o a una. No ganas ni un céntimo, o al menos no en los primeros 30 o 40 años, give or take. Todos los intentos que hice por monetizarla antes de tiempo salieron mal, como era de esperar. Es por ésto que tengo un cajón lleno de títulos de terapias alternativas que no ejerzo. Maestro de Reiki, Sanación con Cristales, Técnicas de Elevación de Conciencia, Esencias Florales (sistema Bach y Mediterráneo), etcétera. ¿Y por qué no las ejerzo? Porque tenía facultades reales y producía efectos empíricos —sí, eso he dicho— pero no tenía ni idea de por qué ni qué estaba haciendo realmente. Así que me dio el síndrome “aprendiz de brujo” y salí de aquello. O “me sacaron”. Como me han ido sacando de todo.
Cuando la “cosa espiritual” ya se puso seria, o Real, dediqué largos años al estudio del Tarot como instrumento de Autoconocimiento… y en absoluto adivinatorio: «¿cómo? ¿nos han estado engañando hasta hoy?». Pues sí. El Tarot no es un intrumento adivinatorio. Ése sería el primero de una larga serie de “desvelamientos” sobre el falso mundo de la espiritualidad que empecé a identificar como ESPIRITUALISMOS en general y como NUEVAERISMOS en particular.
En los “mundillos espirituales”, ni nada parecía lo que era ni nada valía lo que costaba —como en el mundo en general… ¡qué cosas!
La peregrinación por varias escuelas y grupos “espirituales” —acentúense las comillas— fue una experiencia análoga a las que vive un reportero de guerra. Unidas a todas las experiencias acumuladas desde la prenatalidad, todas me llevaron a desarrollar una radiológica y quirúrgica capacidad intuitiva para localizar y extirpar falsedades y mentiras disfrazadas de “luz” y “espiritualidad”. Claro que… para llegar a ese punto —y esto no lo quise ver venir— las primeras mentiras y falsedades que tuve que asumir… fueron las mías propias, las de mi “pequeño yo” encarnado. Esa guerra interior fue más peor, y sigue siendo más peor, que la externa. He pagado precios indecibles. Pero así es como Funciona esto.
En 2016 escribí un libro casi ilegible... porque no es para leer, sino Leer. Ahí volqué —o fueron volcados— todos mis Conocimientos y Comprensiones tras cuatro décadas de des-in-formación. Lo titulé, apropiadamente, “Ciencia-Ficción Espiritual”. (Ya hay otros en camino.) Recientemente, estoy nutriendo un canal de YouTube en el que transmito información —en nombre de nadie— en un formato más computable para la audiencia del siglo XXI. Y, mucho más recientemente aún, he sido autorizado a salir físicamente al mundo y Compartir en persona.
Si lo que te interesa es saber mi “linaje espiritual” —que tenerlo lo tengo—, sigo Escuelas Tradicionales enmarcadas en la no-dualidad: Advaita-Vedānta, Tantra (poco que ver con lo que se nos viene a la mente), Neoplatonismo y Adhyātma-Yoga —por dar nombres; y he tenido relación directa con tres Maestros de dichas Escuelas —por no dar nombres. Para esto he tenido que aprender idiomas, viajar frecuentemente a países como Francia, Italia y Canadá; estudiar mucho... y “lo peor de todo”: tener que llevarlo a la Práctica.
Es decir, «saltar ahí donde las llamas son más altas», como dicen los sufíes.
«El estrés de intentar agradar a todo el mundo, o de evitar tomar posturas firmes o discrepar cuando es necesario… no es nada comparado con el estrés que provoca reprimir los propios pensamientos y sentimientos. En este ámbito de la Nueva Era me topo con una cantidad sórdida de malentendidos e ideologías que considero necesario confrontar, aunque eso signifique cabrear a algunas personas en el proceso.»
Cyrus Kirkpatrick