Las Leyes Fundamentales del Reino fueron un conjunto de ocho normas que funcionaron como la "constitución" de la dictadura franquista en España entre 1938 y 1977. A diferencia de una constitución democrática nacida de la soberanía popular, estas leyes fueron promulgadas de forma sucesiva para institucionalizar el régimen y concentrar los poderes en la figura de Francisco Franco como Jefe de Estado.
A continuación se detallan las ocho leyes en su orden cronológico:
Fuero del Trabajo (1938): Regulaba la vida laboral y económica bajo una ideología corporativista, influenciada por el catolicismo social y el fascismo italiano.
Ley Constitutiva de las Cortes (1942): Estableció una asamblea consultiva, las Cortes Españolas, cuyos miembros (procuradores) no eran elegidos por sufragio universal, sino por designación o por representar a instituciones del régimen.
Fuero de los Españoles (1945): Una declaración de derechos y deberes que buscaba mejorar la imagen exterior tras la Segunda Guerra Mundial, aunque los derechos estaban limitados y podían ser suspendidos.
Ley del Referéndum Nacional (1945): Permitía al Jefe del Estado someter leyes importantes a consulta popular directa.
Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947): Definía a España como un reino y otorgaba a Franco el poder de proponer a su sucesor a título de Rey.
Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958): Consagraba las bases ideológicas obligatorias para todos los órganos del Estado y funcionarios.
Ley Orgánica del Estado (1966): Reorganizó los poderes del Estado, separó los cargos de Jefe de Estado y de Gobierno y buscó asegurar la continuidad del sistema tras la muerte de Franco.
Ley para la Reforma Política (1977): Aunque fue la octava Ley Fundamental, su función fue técnica: permitir la transición a la democracia y la convocatoria de las primeras elecciones libres, autodisolviendo así el entramado legal de la dictadura.
Estas leyes fueron finalmente derogadas por la Constitución Española de 1978.