Hoy os traemos una propuesta de viaje que se puede hacer solamente en un día, que resulta bastante económica y que está cerca de Santiago. Viajaremos al Monumento Natural El Morado, una zona protegida de la cordillera andina por encima de los 3000 m.
Paisaje que nos acompaña toda la ruta. Río Morales con el Glaciar San Francisco de fondo
Tomamos el bus temprano en la estación Bellavista de la Florida (metro L5) hacia Baños Morales, un recorrido que solamente se hace en algunas épocas del año.
Fuimos con la empresa Tur Maipo, que tiene un precio de 8.400 CLP (11,3 €) ida y vuelta. Aconsejamos que vayan concienciados a un viaje algo tenso, ya que los conductores tienen la costumbre de ir bastante rápido en estas carreteras angostas y llenas de curvas.
Después de algo más de dos horas y media de autobús nos encontramos en Baños Morales, una pequeña aldea situada en el Cajón del Maipo famosa por sus piscinas de aguas termales, ricas en minerales. En nuestro caso, como estaban con bastante afluencia de gente por ser verano, decidimos probarlas en otra ocasión. (Pero por si estáis interesados, cuestan 4.000 CLP (5,4 €) por persona).
Paisaje del Monumento Natural El Morado
Nos dirijimos entonces al inicio de la ruta: el puesto de CONAFF (agencia de medio ambiente encargada de gestión de espacios naturales en Chile), claramente señalizado desde donde nos deja el bus.
Allí nos cobrarán para acceder al Monumento Natural, 2.500 CLP (3,4 €) por persona en el caso de ser chilenos (o tener visado) o 5.000 CLP (6,8 €) para los extranjeros.
Señal muy acertada, a la entrada de Baños Morales
Una vez comenzada la ruta, una importante pendiente se presenta ante nosotros. Esto no llega a ser más de 30 minutos y el resto del camino se hace bastante llano y ameno (accesible para niños y familias).
Y es en este tramo donde nos encontramos con distintos reptiles. Pero solo una lagartija nos dejó que la fotografiáramos, y resultó ser una especie endémica (especie que sólo existe en esta zona).
Liolaemus moradoensis
A unos 3 km del inicio se encuentran las Aguas Panimávidas (a 2.265 msnm), que corresponden a distintas fuentes de agua permanentes de origen volcánico.
Son muy ricas en minerales como el sulfato, que le confiere el color rojo, y el carbonato, que causa la producción de burbujas.
Vídeo de las aguas Panimávida
Seguimos la ruta encontrándonos por el camino distintos tipos de insectos, unos endémicos y otros invasores (especies que son propias de otro país y que de un modo u otro acabaron adaptándose aquí y ahora son un problema para las especies locales). Es el ejemplo del abejorro europeo (negro y amarillo), que está desplazando al chileno (totalmente amarillo).
Mariposa pintada (Yramea cytheris)
Abejorro europeo (Bombus terrestris)
Al llegar a la Laguna el Morado (6 km desde el inicio) es momento obligatorio de parada para contemplar este enclave único y lleno de belleza, lo mires por donde lo mires.
Aquí, casi a los pies del Glaciar San Francisco a 2.500 msnm, podemos almorzar de picnic y tomar tiempo para disfrutar de cada detalle del paisaje.
Laguna el Morado y Glaciar San Francisco
La biodiversidad que existe en esta laguna se observa a simple vista. Nos llamó la atención el cometocino, una colorida ave a la que se asocia la costumbre de buscar restos de alimentos, como por ejemplo los cueros que se dejan secando al sol, desde donde puede sacar trozos de grasa, y de ahí su nombre común.
Cometocino de Gay, macho (Phrygilus gayi)
Sapo espinoso (Rhinella spinulosa)
También nos encontramos con unos preciosos patos de ojos rojos, los patos juarjual, que descansaban alejados de los puntos donde se encontraba más gente.
Pato juarjual (Lophonetta specularioides specularioides)
De aquí al Glaciar San Francisco ya no queda tanto, pero en este caso, y siguiendo el consejo de algunas personas de la zona (en verano no está demasiado espectacular y de nuevo estaba lleno de gente), decidimos emplear ese tiempo en conocer mejor esta zona y observar la fauna.
Pudimos avistar dos especies de jilgueros, que aunque no estén en peligro de extinción, están expuestos a una gran amenaza: el tráfico ilegal. Esto es debido a la gran demanda que existe para tener como mascota a este tipo de animales que son llamativos y cantores. Se ha demostrado que la gran mayoría muere antes o después de su venta, por lo que deberíamos evitar comprar especies silvestres. (Para más información, leer este artículo).
Jilguero común, hembra (Carduelis barbata)
Jilguero cordillerano, macho (Carduelis uropygialis)
La vuelta es por el mismo sendero, y como sorpresa final pudimos ver a lo lejos uno de los animales más emblemáticos de Chile: el cóndor. Inconfundible por su tamaño (llega a los 3,5 metros de envergadura) y el anillo de plumas blancas en el cuello.
Esta espectacular especie se encuentra en categoría "Casi Amenazada". Sus principales amenazas son el envenenamiento y los disparos, debido a la concepción equivocada de que mata al ganado.
Muy rara vez ataca a animales vivos (y de hacerlo elige a los recién nacidos o moribundos), ya que se alimenta principalmente de carroña.
Cóndor (Vultur gryphus)
Una vez finalizada la ruta, en Baños Morales fuimos a la sombra de una terraza a tomarnos un refresco y la típica empanada chilena, a muy buen precio (4.000 CLP (5,4 €) los dos) y rodeados de un entorno natural único.
Así, esperamos hasta la llegada del autobús que nos devolvía a Santiago.
Glaciar San Francisco
En resumen, por muy poco dinero (en total, 13.000 CLP o 17,5 € por persona) y a pocas horas de Santiago encontramos este lugar increíble, al que aconsejamos ir cuando no haya demasiado turismo para disfrutar por completo de la paz y belleza de este enclave.
¡Y no os olvidéis del protector solar!