¿Quién mueve los hilos?
A lo largo de la historia, las sociedades secretas han operado como los brazos invisibles del poder: masones, rosacruces, templarios, jesuitas, Skull & Bones, y muchas más cuyos nombres solo rozan la superficie de un entramado mucho más profundo.
Algunas se infiltraron en gobiernos, otras diseñaron religiones; unas moldearon revoluciones y guerras, otras fabricaron mitologías para mantenernos dormidos. Pero detrás de todas ellas, detrás incluso de las que parecen enfrentadas, existe una arquitectura secreta aún más antigua, más insondable, y más cercana de lo que creemos.
Una hermandad sin nombre público, un cónclave de "guías" espirituales que dictan las reglas del ciclo de vidas, de las almas, del karma y del destino humano. Una autoridad invisible cuya influencia atraviesa tanto las corrientes esotéricas como las ideologías modernas, las religiones, las ciencias y las filosofías de lo "positivo".
A través de las eras han adoptado distintos rostros: ángeles, maestros ascendidos, señores del karma, guardianes de la luz, “seres de Shamballa”… pero su objetivo es siempre el mismo: administrar el corral.