Queridos profesores:
Hoy es un día especial,
y queremos conmemorar
su esfuerzo, su enseñanza
y todo lo que nos logran brindar.
Nos sentimos orgullosos
de aprender cada día con ustedes,
profesores maravillosos
que enseñan con paciencia y dedicación.
Gracias por guiarnos,
por enseñarnos desde cero
y por acompañarnos
en cada paso del camino.
Sabemos que no ha sido fácil,
pero aun así siguen adelante
dejando huellas en cada estudiante.
Por eso hoy les decimos:
gracias por su entrega y bondad.
Que tengan un feliz Día del Maestro,
lleno de alegría y felicidad.
Nahiara Nieto, 801
los valientes sembradores de sueños: los MAESTROS
En esta temporada de mayo, nos detenemos en el tiempo para mirarnos a los ojos, reconocernos y valoramos, como los maestros y maestras que cada día elegimos quedarnos en ese lugar invisible donde florece el asombro.
Somos esa influencia inacabable, no solo enseñamos teorías, fórmulas, fechas, estructuras o verbos. Enseñamos también a no rendirse cuando el resultado no se parece al esperado, la ecuación no cuadra, el momento se rompe, o el error hace presencia ...
Enseñamos a nuestros estudiantes:
a amar en pureza,
a perdonar y reconstruir conexiones, a confiar
en su potencial,
a buscar salidas positivas, a reingeniarse a pesar de estar rotos por dentro,
a escuchar la esencia que subyace en el fondo de toda situación por difícil que esta sea.
Démonos el regalo de sentir gratitud ante nuestra capacidad resiliente de hallar
el gozo y la paz bajo los desafíos.
Para nosotros, el colegio
no es solo un edificio:
es tierra fértil de preguntas que germinan, el error se convierte en puente,
y cada estudiante descubre sendas y propósitos.
Gracias, por su respeto, encender lámparas en tiempos de duda y angustia, compañerismo, paciencia y apoyo.
Hoy celebremos este maravilloso oficio,
que es arte, vocación, bondad y resistencia: porque educar es el acto más valiente y real de amor y fe por un mejor futuro, aún en estos tiempos tan complejos y seguimos adelante con amor a pesar del cansancio y la dificultad.
Sigamos siendo semilla, faro y abrazo para que cada vida que pasa por nuestras manos, se lleve una influencia positiva que le ayude a avanzar.
Gloria Gámez, docente