Es la virtud por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a nosotros y al prójimo como Él nos ha amado. La caridad es la reina de todas las virtudes. Las otras virtudes nos llevan hacia Dios; la caridad nos une a Él. Si tenemos la virtud de la caridad podemos estar seguros de tener también las otras virtudes. La caridad es un amor sobrenatural que nos hace amar como Dios ama. Es por ello que hace posible que amemos incluso a nuestros enemigos. Esta virtud reside en nuestra voluntad, no en nuestros sentimientos. Amar sobrenaturalmente a Dios lleva consigo el deseo de entregar todo por amor a Él, y al mismo tiempo el propósito de rechazar todo aquello que nos pudiera separar de Él.
Todas las personas, tanto niños como adultos, necesitan la virtud de la caridad para salvarse. Ello deriva de que es indispensable la gracia santificante, como causa formal de la justificación. El estado de gracia santificante es estado de amistad con Dios y, por tanto, para salvarse es necesaria la caridad. La gracia santificante se adquiere siempre mediante los sacramentos o en relación con ellos. Jesucristo mismo dice que el mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas es «el primero y principal mandamiento» (Mt 22, 38).
La caridad es la única virtud que permanece después de la muerte: en el cielo no necesitaremos la fe ni la esperanza, pues ya poseeremos a Dios.
«La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para conseguirlo, corremos; hacia él corremos; una vez llegados, en él reposamos» (San Agustín)
Se refiere a la "virtud de la caridad, como la "culminación de todas nuestras obras. San Agustín expresa la caridad como una carrera: "nuestro esfuerzo tiene que ser el de amar". Incluso somos instrumentos de ese amor de Dios: ¡Dios quiere amar al mundo a través de nosotros!
La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. El amor —«caritas»— es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cf. Jn 8,32). (Caritas in veritate, Benedicto XVI)
El amor es parte esencial de nuestra vida cristiana ¿cómo me siento en referencia a esta virtud? ¿Necesito pedirle a Dios por mi caridad?
¿Cómo vivo la caridad en relación al prójimo?
Recemos los unos a los otros, orar por los demás es una manifestación del amor. Durante esta semana cada miembro de la comunidad rezará por otro para que Dios infunda en él o ella la virtud de la caridad.