Antes de comenzar a adoptar hábitos saludables es importante entender qué significa tener realmente salud y vivir con bienestar.
Está página te ayudará a conocer las principales características de la salud y el bienestar, así como su importancia para evitar enfermedades, tener más energía y vivir en plenitud.
Para entender mejor el concepto de salud y bienestar es importante saber que es la salud y que es el bienestar.
La salud es el estado de bienestar tanto físico, mental como social, no solo se relaciona con la ausencia de enfermedades o afecciones. La salud busca un equilibrio integral entre todos estos aspectos, evaluando la vitalidad como la funcionalidad.
El bienestar es un término más amplio que no solo abarca la salud, sino también el estado emocional, la estabilidad social y la satisfacción psicológica. Se trata de un enfoque holístico que busca la realización en todas las áreas de la existencia de una persona.
Salud y bienestar es un proceso de optimización del estilo de vida de las personas en cada uno de sus aspectos, es decir, son las actitudes y comportamientos que mejoran la calidad de vida y resultan en una buena salud. Su objetivo es satisfacer las necesidades básicas a nivel físico, psicológico y social, es decir, no se limita únicamente a la ausencia de enfermedad, sino que implica un equilibrio integral en diversos aspectos de la vida.
Las principales de la salud y bienestar son:
Ausencia de enfermedades: se define principalmente por la ausencia de enfermedades o afecciones físicas.
Bienestar físico: incluye un cuerpo saludable, con buena condición física, energía y resistencia.
Bienestar mental: implica tener una mente clara, capaz de pensar, aprender y razonar.
Bienestar social: se refiere a tener relaciones saludables con otras personas, sentir que se pertenece a una comunidad y tener una red de apoyo emocional.
Satisfacción personal: sentirse bien con uno mismo y con la vida.
Realización personal: alcanzar metas y objetivos, sentir que se está aprovechando su potencial.
Los factores de riesgo para la salud son aquellos que aumentan la probabilidad de que una persona desarrolle enfermedades, como: la mala alimentación, grasas elevadas en sangre (colesterol y triglicéridos), sobrepeso y obesidad, consumo nocivo de alcohol, el hábito de fumar y la exposición al humo del tabaco, el sedentarismo y la inactividad física. Estos factores de riesgo predisponen a la aparición de las enfermedades no transmisibles.
Mala alimentación: existen ciertos alimentos que cuando se consumen en exceso son perjudiciales para el organismo. Exagerar con el consumo de grasa animal y frituras, azúcar común o blanca en todas sus formas, la sal, los productos envasados procesados como las gaseosas, snacks, papas fritas, galletitas, golosinas, masitas, embutidos, puede producir enfermedades. Es por eso que se aconseja el consumo moderado o bien reemplazarlos por otros más saludables.
Grasas elevadas en sangre: en la sangre circulan normalmente las grasas (colesterol y triglicéridos). Cuando estas se elevan por encima de los valores normales, dificultan la circulación de la sangre provocando un infarto cardíaco, derrame cerebral o problemas circulatorios en las piernas.
Sobrepeso y la obesidad: es la acumulación anormal o excesiva de grasa en el cuerpo, que puede ser perjudicial para la salud. Predispone a desarrollar enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial y cáncer. La grasa que se localiza a nivel del abdomen es la más perjudicial.
Consumo nocivo de alcohol: es considerado al consumo de bebidas alcohólicas en exceso en un solo episodio o cuando el consumo es frecuente. El consumo nocivo de alcohol reduce el autocontrol, los reflejos y la capacidad para procesar la información, disminuyendo la habilidad para reconocer signos de alerta en una situación de urgencia y específicamente al momento de conducir. También puede producir trastornos cardiovasculares que van desde alteraciones del ritmo cardíaco, hipertensión, derrame cerebral, hasta la muerte súbita.
Hábito de fumar y exposición al humo de tabaco: el tabaco es el factor de riesgo que produce más muertes, ocasionando daños a la salud de las personas que fuman como también de las que están alrededor de los fumadores e inhalan el humo del tabaco. Las enfermedades respiratorias crónicas (bronquitis crónicas, enfisema, asma crónica y alergias respiratorias), el cáncer (de pulmón, boca y otros) y las enfermedades del corazón están relacionados con el consumo de tabaco. Todos debemos exigir ambientes libres de humo de tabaco.
Sedentarismo e inactividad física: la conducta sedentaria o sedentarismo, es la falta de movimiento durante las horas fuera del horario de sueño a lo largo del día. En tanto que, la inactividad física es el incumplimiento de las recomendaciones mínimas de actividad física para la salud. Presentar una o ambas condiciones predispone al desarrollo de enfermedades: diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer y obesidad.