Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 26 de junio del 2025
Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 26 de junio del 2025
Veías tu frente marcada por aquel granito explotado por tu novio, el nivel de vergüenza te subía cada vez que lo recordabas diciendo que era “asqueroso” y tus mejillas se sentían arder.
Decidiste dejarlo pasar e ir al baño para verte la marca. Además de que sentías cierto nivel de molestia por ser engañada. Las palabras de tu novio parecían de todo menos para reventarte un tonto granito y eso te hacía entender que no era tu culpa por entender mal, sino su culpa por mal expresarse. Pasaste un paño con agua fría en la diminuta abertura a la vez que pensabas en dos cosas:
La primera era el tamaño del barrito, este apenas se percibía e incluso la zona enrojecida era más diminuta que la mitad de tu pulgar. La segunda es… ¿por qué lo hizo? ¿Desde cuando Seungmin reventaba granitos? Lo escuchaste decir que era “asqueroso”, entonces, ¿por qué lo había hecho?
Suspiraste restándole importancia y saliste del baño, llegaste al solón principal para tomar la mochila que dejaste olvidada allí cuando llegaste. Quizás dormirías un poco para despejar el desaire, te habías despertado muy temprano y “recuperar” parte del sueño no sonaba tan mal para que el tiempo pasara rápido.
Llegaste a la habitación, dejaste la mochila en el armario y te lanzaste en la cama al lado de tu novio. Seungmin justo se encontraba viendo una película con sus audífonos puestos, lo miraste a pesar de estar boca abajo y tras un par de minutos te giraste hasta que quedaste de espaldas a él, rindiéndote en el sueño con la esperanza de despertar antes de la cena.
Cuando el cansancio te dominó y tu respiración se hizo pausada, Seungmin se quitó los audífonos lentamente sin dejar de mirarte, contemplando en silencio las ondas que hacía tu cuerpo al estar recostada de lado y espaldas hacia él. Movió su computadora de encima de su regazo hacia la mesita de noche y se ladeo para estar detrás de ti, su pecho a centímetros de tu espalda.
Había algo que hacía tu novio cada vez que dormías y, sabía que, si algún día despertabas y lo encontrabas en dichas acciones, quizás pensarías que era un loco enfermo, obsesionado contigo al punto de no dejar escapar nada que tuviera que ver con tu ser.
¿Y qué era eso que él mismo consideraba como una mala conducta? Seungmin se acercaba a ti y te observaba, muy detenidamente, se quedaba a centímetros de tu piel y veía cada detalle de tu cuerpo, punto por punto. Así fue como descubrió aquel granito que usó de excusa para escapar de la leve tensión que había generado, cada noche te dormías primero que él y Seungmin se colocaba sobre ti para analizar casi con microscopio cada zona.
El punto estaba en que lo disimulaba, fingía amarte amenamente y con leve desdén de desinterés, pero cuando caía la noche y cerrabas los ojos, su nariz se hundía en tu cabello y pasaba minutos enteros jadeando con cada respiración en el que tomaba tu aroma. En otras ocasiones, cuando tu sueño era de los más pesados, tocaba los lugares que sabían que te daban cierta sensibilidad, deleitándose con los sonidos que emitías en el limbo.
Y ahora, que sabía que solo tendrías una siesta, se arriesgaría a tomarte fotos para guardarlas en su álbum privado y hablarse a sí mismo de tu imagen, admirándote como una diosa, obsesionándose cada vez más con la idea de poseerte como pocas veces lo había podido hacer.
Pero, si tanto lo quería… ¿por qué Seungmin simplemente no te decía la verdad? ¿Por qué no te besó y te tomó como tanto lo deseaba cuando le hablabas de tu clase de químicas tras llegar.
Sencillo.
Tenía miedo de que solo pensaras que te quería para sexo. Él te amaba, y mucho. Pero no había segundo en el que no te imaginara en tantas posiciones que el Kama Sutra le quedaría pequeño. Desde que despertaban hasta después de tú dormir, solo pensaba en oírte gemir, en doblegarte o que lo doblegaras a él, en verte saltar encima de sus muslos, en quedarse hipnotizado con tus pechos, en sentirse atrapado por tu interior, el hacerte llorar con su nombre en tu boca.
Dios… Debía ser un enfermo.
Claro que quería besarte y hacerte cosas lindas, por eso siempre se aguantaba las ganas para esperar que te insinuaras, pero había momentos como el de ahora que su libido lo vencía por mucho.
Seungmin: No tengo foto en este ángulo… —Se susurra cuando acerca la cámara a tus labios y captura el momento—. No recuerdo que tenga uno más a la derecha. —Otra foto más y la acerca a su cara para contemplarlas, se muerde el interior de su mejilla con el reflejo de tu boca en sus ojos—. Debí besarte… cuando pude. El solo verte y tenerte a mi lado no es suficiente…
Soltó el teléfono a un lado de la cama, de nuevo se acerca con cautela y te rodea con su brazo hasta que pudo colocarse sobre ti, su pecho apenas rozaba tu brazo y verte desde arriba le hacía sentir como tanto le gustaba, que podía poseerte, tenerte solo para él y amarte como tanto quería. Se afirmó más en una de sus manos y con la otra intentó alcanzar tu cara.
Seungmin: Mírame solo a mí… —Se relame los labios cuando sus dedos casi tocan el puente de tu nariz—. Desde lo más bello hasta lo más grotesco en ti es una maravilla. —El murmullo te hizo remover tus cejas, pero no te despertó en lo absoluto—. Búscame cada vez que tengas ganas de mí… Yo siempre tengo y tendré ganas de ti.
Su mano siguió por encima de tu cuerpo, sintiendo como si cobrara tus relieves a pesar de no tocarte como tal. Los deseos de besarte siempre lo invadían, de despertarte y tomarte sin decencia alguna era de sus sueños más profundos.
Seungmin: Mi amor… ¿Cómo puedes ser tan hermosa durmiendo? —Sus dedos llegaron a tus caderas y las movió con lentitud hasta que las recostó en la cama. Tu cuerpo reaccionó y entre sueños automáticamente te acomodaste para quedar bocabajo por completo—. No me hagas esto… Sabes que me hace mal. —Mira tu trasero y roza la yema de los dedos hasta tus nalgas. A este paso tendría que hacer algo… y rápido.
Se volvió a recostar de lado, detrás de ti, con sus ojos fijos en tu cuerpo y preguntándose si podía hacer una locura allí mismo o si lo haría en el baño. Tenía que ser lógico, si te despertabas…
… mierda, deja de moverte así. No lo estás ayudando a ser coherente. No suspires de esa manera… Deja de quejarte entre sueños.
Cerró sus ojos intentando pensar lo que haría. Se levantaría sin mirarte y se iría al baño. Sí, ese era un buen plan y muy fácil. Sin embargo, no contó con que era más débil de lo que pensaba, cometió el error de volver sus ojos sobre ti y sus movimientos fueron automáticos. Su mano derecha se deslizó hasta dentro de su pantalón, se encontró con su propio miembro erecto atrapado por la ropa interior y fue cuestión de tiempo para que, las caricias que él mismo se propinaba con tu imagen, le arrancaran todos los suspiros contenidos.
Sus ojos y cuerpo se tensaban, quería más, su anhelo escalaba en espera de sentirte como tanto su corazón lo pedía.
Lo próximo que hizo fue recostarse boca arriba, con su cara volteada hacia ti, moviendo su mano una vez más hasta quedar detrás de ropa interior y tener contacto directo con su pene. El gemido salió más alto de lo que habría querido, se cubrió la boca con su mano izquierda, temiendo que te despertara. Pero, al verte una vez más y te notó intacta, sin darte cuenta de lo que pasaba a tu alrededor.
Así fue como comenzó su movimiento de mano de arriba hacia abajo a través de su propio pene, deshaciéndose del cubrimiento de sus labios al imaginarte en aquel momento antes de que usar la excusa estúpida, pero ahora cambiándolo como quería que fuera.
Seungmin: Es que no puedo aguantarlo más… Si esperaba por más tiempo, no aguantaría. —Vio tu cara contraerse en un sonrojo leve—. Créeme, hice lo imposible para contenerme. Así que… por favor, no me detengas. Lo hago por tu bien. —Te ve mover la cabeza en confirmación y cerrar tus ojos al extender tus labios, Seungmin ladeó su rostro para acercarse a ti y susurrar a centímetros de tus labios: — No me detengas.
Cuando en su mente sus bocas se unieron soltó un sonido de satisfacción que hasta para él mismo fue más liberador que placentero, abrió sus labios y echó su cabeza hacia atrás al apretar su propio miembro en simulación de que fueras tú. Tragó grueso cuando te veía a través de sus ojos cerrados, como te levantaba y llevaba a la cama…
Tú: Mmmh —Te removiste en queja entre sueños. Sin embargo, Seungmin no era consciente de tu próximo despertar y los movimientos se hacían más rápidos al igual que los sonidos. Gruñidos roncos bastantes bajos, bañados de excitación lo hicieron extender su mano hacia tu cabello, jalarlo hasta que alcanzó su nariz y oler tu champú.
Seungmin: Llámame… Di mi nombre… —Hablaba en su ensoñación, conjeturando que lo hacías en su mente y sonreía bobo a sentirse pleno a pesar de que, lo que sentía, no era real por completo.
Tú: ¿Seungmin? —Todo se congeló, esa voz no venía de su mente y sus ojos respondieron al susto abriéndose, encontrándose contigo mirándolo de frente—. ¿Qué es…?
Seungmin: Mierda… —La vergüenza lo invadió y esta aumenta mientras más te acercabas. La excitación y emoción se le desplomó al instante—. Esto no… —Tus ojos viajan a su entrepierna y él saca su mano con torpeza, sintiendo el leve sudor que se estaba formando desde la energía que usaba—. No, amor… Esto es…
Tú: ¿Te estabas masturbando detrás de mí mientras dormía? —Bueno, sí. Eso era exactamente lo que estaba pasando. Pero admitirlo sería aún más humillante que ser descubierto como ahora—. ¿Minnie?
Seungmin: Te-tengo que ir al baño… —Se levantó a la carrera y casi no te dio tiempo a alcanzarlo al deslizarte por el colchón. Pero llegaste corriendo a cerrar la puerta de la habitación antes de que él saliera y enfrentarlo.
Tú: ¿Es lo que hacías? Responde, Seungmin.
Seungmin: Sé… Sé que soy un enfermo de mierda.
Tú: No he dicho eso, solo respóndeme.
Seungmin: Era demasiado obvio, ¿no? —Avanzaste hasta él y tu novio retrocedió—. No fue… Fue un accidente y-…
Tú: ¿“Un accidente”? ¿Masturbarse es un accidente? Es un pensamiento MUY premeditado para ser considerado como “accidente”, mi amor.
Seungmin: Ya lo sé, lo que me refiero… Yo…
Tú: ¿Por qué no me lo dijiste? —Sus rodillas cedieron cuando chocaron con la orilla de la cama y lo hicieron sentarse sin dejar de mirarte—. ¿Haces eso siempre? —El silencio de Seungmin solo te confirmaba que era real lo que preguntabas—. ¿Por qué no me lo dijiste?
Seungmin: Yo no quería… Amor, lo siento. —Agacha su mirada con pena, sabía que debía ser lógico, se estaba regañando mentalmente por haberse quedado ahí. Tenía mucho tiempo en este tipo de cosas y nunca había sido descubierto hasta ahora que el deseo le había ganado a su coherencia.
Tú: No te tienes que avergonzar de eso, Minnie. —Te acercaste más a su cuerpo y acariciaste su cabello, él solo atinó a recostar su cabeza en tu abdomen y rodear sus brazos en tus caderas—. Soy tu novia, mi amor. Si tienes deseos de estar conmigo, dímelo.
Seungmin: Lo sé. —Besa tu vientre y respira profundo—. Pero…
Tú: ¿“Pero…”?
Seungmin: No quiero que tengas una mala imagen de mí. —Ibas a decir algo, pero él te interrumpió—. No quiero que pienses que te veo solo como alguien para satisfacerme, eres la persona que mas amo en este mundo.
Tú: Ooow… Eso fue muy tierno. —Seungmin levanta su cabeza y apoya su mentón en tu cuerpo para mirarte fijamente desde abajo—. Lo tenías escondido, ¿verdad?
Seungmin: ¿Qué cosa? ¿Que te amo con locura? Eso ya lo imaginabas. —Sonríes con dulzura, acariciando una vez más su cabello hacia atrás, él cierra sus ojos para sentir las breves caricias—. ¿Que no hay día en el que no pueda imaginarme sin tus besos? —Se coloca lentamente de pie hasta quedar a centímetros de tu cara—. ¿Que deseo tomarte ahora como no tienes ideas? —Dejas de sonreír lentamente—. No puedo dejarte ver mi locura por ti… Creo que te asustaría.
Tú: ¿Por qué lo harías? Los dos somos locos enamorados. —Él niega lentamente.
Seungmin: No te imaginas lo loco que puede ser un hombre como yo con una mujer como tú, no es una locura normal, no para ti. Tú era tan… tan perfecta, tan… —Busca las palabras sin dejar de mirarte a los ojos y al ver que no decía nada frunciste el ceño—. Perdón, en mi mente solo se veía tu cara y no pude pensar nada más. —Ladea su cabeza despacio—. ¿Puedo besarte? —Sus manos llegan a tus mejillas—. ¿Puedo tocarte sin cuidado alguno? Solo hacerte mía a mi antojo. Recrear cada una de las cosas que imaginé sin descanso.
Tú: Ajá… —Asientes bajando tus parpados a media vista, observando sus labios—. Sí, puedes hacer lo que quieras, Seungmin.
Seungmin: Okey… —Pestañea sin poder creerse lo que escuchaba, quería confirmar una vez más, pero sentía que era demasiado. Te veía con el mismo deseo que él, con el mismo calor emanando de ti como de él, ¿qué más debía esperar?— …Amor. —Un débil “¿sí?” salió de tus labios—. Por favor, no me detengas.
Y así llegó el tan necesitado beso antes de que lo midieran, siendo sucio y directo, sin nada de romanticismo o cuidado como lo prometió tu novio. Sus manos se anclaron en tus caderas y te pegaron a él con un deseo casi desbordante. Al fin, el sexo para Seungmin no sería algo dulce y sutil, y no era que le disgustara, pero sí admitía que le habría preferido en muchas ocasiones hacer cosas más allá de lo común, como por ejemplo…
Tú: ¡Dios! —Gritaste al separarte de su boca tras la fuerte nalgada que te dio—. Eso fue…
Seungmin: ¿No te gustó? —Sonreíste con picardía, mostrándole tu novio una nueva chispa en tu mirada que él enamoró una vez más—. Sí te gustó.
Tú: Deja de decir tonterías y vamos a divertirnos. —Con esas palabras Seungmin los giró para que fueras tú la que quedara entre él y la cama, después te volvió a besar, empujándote hasta que te recostaras en esta bajo su cuerpo.
Sus manos fueron más ágiles de lo que esperabas en llegar a tu cintura y levantar tu camisa, él sintió tus piernas rodear su torso mientras te removías en sus toques y reconoció que aquella posición lo encendió más de lo normal, no porque iban a estar solamente juntos, sino porque al fin tendría algo más que solo caricias y suaves gemidos.
Estando completamente recostada él se pudo posicionar mejor sobre ti, sus dedos llegando a tu sostén y bajándolo sin permiso. Descendió sus caderas hasta que su pene aun entre su ropa pudo encontrarse con tu entrepierna y simular una lenta embestida que te arrancó más de un sollozo enredado en su nombre.
Su boca fue tras tu oreja, siguió con la simulación de penetración al apretar tus pezones, tus sonidos también hacían que sus jadeos se hicieran presentes, el calor escaló un grado más a pesar de la lentitud del asunto. Una deliciosa lentitud que él aprovechaba para mortificarte.
Seungmin se detuvo en un momento al quitarse su t-shirt por encima de su cabeza, pero fue detenido por tu mano en su nalga, pidiéndole que continúe en sus remeneones deliciosos de cadera. Él no supo decir que no y solo atinó a dejar lo que sea que iba a hacer para casi recostarse sobre ti y aumentar el ritmo de sus movimientos.
No había toques más que los necesarios, tampoco besos o caricias lentas, era Seungmin indicando que quería meterse en ti y tú gimiéndole en un ruego casi desesperado de que lo hiciera. Quizás si sus ojos no se habrían encontrado entre aquella maraña de deseos habrían continuado con el vaivén preliminar, pero era evidente que querían llegar más allá.
Por eso Seungmin, a pesar de que te quejaste cuando se volvió a detener, no te hizo caso y fue detrás de tu pantalón para abrirlo y sacar tus piernas de aquella atadura con una desesperación casi animal. Él habría hecho lo mismo con los suyos, pero le sería suficiente con bajarse parte de los jeans hasta que estuviera libre, no había tiempo que perder.
Tú: Minnie…
Seungmin: Ya voy, dame un momento. —Te deja un beso en lo que abre más tus piernas, te quejas por su tardanza y él vuelve a verte a los ojos—. Espera, mi amor. Casi termino. —Sus dedos se entorpecían al sacar su pene, la pasión de sentirte lo hacía perderse más rápido de lo que pensaba.
Tú: Pero Seungmin…~ —Justo en tu renaciente queja se alineó y se quedó mirándote mientras empujaba hacia dentro, sonriendo cuando veía tus palabras callarse para dar paso a una cara de disfrute al sentirte llena.
Seungmin: ¿Mejor? —Tú golpeas su hombro casi sin poder respirar, no porque doliera, sino porque no recordabas que se sintiera tan bien como ahora—. ¿Qué pasa? ¿No quieres que sea tierno? —Niegas al girar tu cabeza de un lado a otro—. Lo que pidas, mi amor. —Le faltaba más de la mitad por entrar, y ante tus peticiones lo empujó por completo hacia dentro, gemiste con agudeza y él se profesó como un hombre pleno. El verte debajo de él, cubierta por su sombra, pidiéndole con la mirada que empezara a moverse, no le dejó de otra que darte por lo que casi rogabas.
Soltó tu pecho un momento y se enfocó en sostener tus rodillas para abrir más tus piernas, entonces salió con una lentitud tortuosa que era remplazada con una introducción agresiva y directa, la justa para removerte las entrañas. Una segunda embestida seguida de una tercera y cuarta abrieron paso a tener que sostenerte de las sábanas cuando tu espalda se arqueaba.
Sus manos se plantaron a los lados de tu cara cuando volteaste tu cara y mordiste tus labios para no gemir tan fuerte.
Seungmin: Gime para mí, llámame. Me gusta como lo haces. —Otra penetrada y un quejido contenido—. Si así lo quieres, yo buscaré esos gemidos.
Sostuvo su camiseta desde la orilla y lo levantó hasta sus dientes, mordiendo la tela con ambrosía y dejando ver su torso bien estructurado, torso que nunca te cansarías de ver por más que el tiempo pase. Se apoyó de sus antebrazos en el colchón y aumentó tanto la fuerza como el ritmo, Seungmin no sonreía, tampoco parecía molesto, mas bien estaba hipnotizado por tus muecas al rogar que fuera despacio.
Y él sabía que no era eso lo que querías, lo pedías porque tu cerebro ya empezaba a desconectarse del sentido común al igual que el de él y eso era lo que buscaba, por que al no tener sentido común…
Tú: ¡Dios mío! Seungmin.~
Podrías decir todo lo que él quería escuchar sin filtro alguno. Te sostuvo de las muñecas y siguió con sus irrupciones continuas, pero con una pizca más de salvajismo con cada movimiento. Intentabas soltarte cuando las lágrimas se asomaban en tus ojos, no sabía lo que sentías, era confuso, delicioso y al mismo tiempo errático, tan desastroso como tu novio sobre ti, sudado y tenso, con las venas mostrando la fuerza ejercida contra tu vagina.
Seungmin: Llámame… Di mi nombre. Deséame tanto como te deseo yo a ti.
Tus ojos apenas estaban en un punto fijo, casi gritaste entre los remeneos potentes de tu novio, tus piernas se abrían como si antes no fueran suficiente y le daban mayor espacio para sus violentos golpes contra tu piel, estaba casi rojo del esfuerzo, sus ojos se volteaban de vez en cuando, era evidente que a este paso se vendría en cualquier momento.
El choque de pieles, el vapor del calor subir, tus ojos cruzarse al soltar incoherencias por un breve momento, debías aprovechar las pequeñas brechas de coherencia.
Tú: Seungmin… —Tu gemido lo trajo a centro y lo hizo mirarte—. Hazlo, por favor.
Ni siquiera tenías que decir a lo que te referías, porque tras dos estocadas más se quedó dentro de ti, vaciándose a la vez que soltaba su respiración sobre tus labios. Aprovechaste para robarle un beso similar al del inicio, tosco y necesario sin dejar de sentir como él terminaba de llenarte al recibir tu orgasmo llegar perezoso, pero igual de delicioso que el de él. Lo atrapaste en tus piernas y él cedió gustoso de sentirse atrapado por ti.
Una tras otra penetración y al final se detuvo, ambos cesando con sus cuerpos llenos de sudor y quedando uno al lado del otro cuando Seungmin salió para desplomarse en el colchón.
Tú: No más… sexo tierno. —Sueltas en un suspiro lento y lo miras, él también gira su cara y sonríe de lado.
Seungmin: No…más… —respira hondo, tomando tu mano— …sexo tierno.