Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 12 de marzo del 2026
Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 12 de marzo del 2026
Changbin tenía un problema…
X: ¡Changbin! ¡Aquí!
Bueno… dos problemas.
X: ¡Mírame! ¡Mírame! ¡Soy yo! ¡¿Te acuerdas de mí?!
Bien. Será sincero, tenía un problema que valía por cientos cuarenta y tres.
Y la historia iba así: Cuando Changbin llegó a su adolescencia, supo al instante lo que quería ser… idol de K-pop. Y, para esto, requería de mucho, pero MUCHO apoyo.
X: ¡Mírame, Changbin! ¡Mírame!
Por la desesperación de llegar lejos en la industria junto a sus amigos, cometió… varias estupideces. Una de ellas fue estar con una chica algo “intensa” con el fin de tener su apoyo. Al menos esa fue una de las tantas sugerencias que le hicieron sus amigos y ejecutivos. No fue el único, todos lo tuvieron que hacer…
Changbin: ¡¿Entonces por qué a mí me sigue persiguiendo la loca y a ustedes no?! —Grita exasperado dentro de la minivan mientras se removía el cabello, se dejó caer en su asiento y luego cubrió su rostro con ambas manos para deslizarlas—. Por favor… alguien máteme.
Chan: Bueno. Nadie creía que la chica era tan insistente. Han pasado ocho años y sigue con la misma energía del primer día en el que estuviste con ella. —Bebe de su botella plástica mientras mira a su cansado amigo, los demás chicos seguían verificando sus celulares o mirando por la ventana para distraerse de lo sucedido en el evento.
Changbin: Ni siquiera es de mi tipo... —Murmura—. Y que me dará problemas para estar con Chaeryeong…
Felix: ¿Tu tipo? ¿A cuál tipo te refieres? ¿Al de tiernas o al de locas en el sexo? —Changbin lo ve con una ceja alzada y el rubio asiente—. Locas en el sexo.
Hyunjin: Chaeryeong está loca por ti. Dudo que una fan como ella le quitará esa seguridad que tiene. —Observa por la ventana—. Te ahogas en un vaso de agua.
Jisung: Además, no es como si la fan fuera “sasaeng”. La chica está en todos los sitios públicos a los que vamos, pero es respetuosa. Es la que más le grita a Changbin-Hyung. No es como si ha llegado a su casa para invadir su privacidad o ha intentado hacer daño. Solo está buscando su atención.
Seungmin: Al igual que millones de personas que nos conocen a nosotros y nuestra música. Muy buen análisis, Jisung-Hyung. —Suelta de brazos cruzados al apartar la mirada del paisaje para contemplarlo—. Has descrito el sesenta por ciento de lo que es una de su especie.
Felix: Creo que él tiene razón. —Argumentó al apoyar al castaño mientras veía a Seungmin—. La chica tiene años detrás de Changbin. Nunca le pidió el número para invadir su privacidad, no ha ido a su casa, no ha ganado una llamada como han hecho otras y es respetuosa, ¿no recuerdas la vez de la cartera de Hyunjin-Hyung? En vez de quedársela y lucirla, la entregó a la empresa… sin tocar ni alterar nada. —Mira al tercer mayor—. Hyung, ¿qué fue lo que exactamente hiciste con ella?
Changbin: Ya les dije… —Suelta con cierta molestia mientras se endereza—. Solo me acosté con ella una… UNA vez. —Levanta un dedo mientras lo puntualiza hacia sus amigos—. Y desde ahí no me dejó de perseguir. No importa que me niegue, que me aleje o la mire mal, ella siempre estará ahí con esa sonrisa que… —Lo medita un momento y cierra los ojos para temblar—. Ya me causa escalofríos.
Hyunjin: Yo insisto en que hiciste algo que ella no puede olvidar. —Se alza de hombros como si nada—. Es como… como si le quitaras la virginidad o algo así, hermano. —Se ríe como si nada y los demás lo hacen, pero Changbin no se ríe. Nadie lo estaba notando hasta que Jeongin vio a su compañero en el asiento del lado.
Jeongin: Changbin-Hyung. —El pelinegro lo ve de reojo—. ¿Por qué no te ríes? Es obvio que la chica no era virgen en ese momento.
«Estoy muy nerviosa… esta es… —Risas que lo hacen sonreír y un hipido de embriaguez—. Esta es mi primera vez. No sé cómo actuar. ¿Qué debo...hacer?» —Changbin se rasca la cabeza al recordar esa pequeña fracción del momento que había decidido ignorar por completo. Jeongin, que lo seguía contemplando y se dio cuenta del cambio de su amigo, dejó de sonreír.
Jeongin: Hyung, la chica no era virgen, ¿verdad? —Coloca su mano en su hombro y lo sacude lentamente—. ¿Hyung?
Minho: ¿La chica era virgen, Changbin? —Soltó la pregunta con tanta impresión que olvidó el honorifico y el centro de atención se escondió en su asiento—. ¡¿Eres imbécil o te haces?
Changbin: ¡¿JA?! ¡¿Qué me hablas de ti, Hyung?! ¡Que te acotaste con tu profesora!
Minho: ¡Pero ella no era virgen!
Changbin: ¡Pero sí mayor que tú! —Chan y los demás le veían cada vez que hablaban, la impresión siendo enorme con las confesiones—. Tú y Hyunjin-ah fueron los peores.
Hyunjin: ¿Y a mí de qué me señalas?
Changbin: ¡Te acostaste con una americana solo para que te diera dinero! ¡Va-rias-ve-ces! —Chan abre los labios sin poder creer lo que escuchaba.
Chan: ¡Hyunjin-ah! —Gritó justo antes de que este contestara—. ¡Dijiste que conseguiste ese dinero trabajando en otro lado!
Seungmin: La prostitución también es un trabajo. —Jeongin lo regañó y Jisung se carcajeó en medio del pleito—. Además, aquí todos hicieron sus pecados. El más claro de este caso es Bokkie-ya porque tenía miedo, y yo porque me daba asco que me tocaran desconocidas.
Minho: ¿En serio, Seungmin-ah? —Sonríe de lado y más de uno hace muecas antes esa declaración—. Qué casualidad que tengo algunas fotos con chicas y “chicos” que-…
Seungmin: ¡Cállate, Hyung! —Habla fuerte, su rostro enrojeciéndose.
Chan: ¡De acuerdo! ¡Ya fue suficiente! Eso fue hace ocho años y era más que evidente que todos fuimos idiotas en nuestras decisiones.
Jisung: Uno más que otros… —Murmura entre dientes y el líder lo ve de reojo.
Minho: “Peli-rojas”. —Finge tos al soltar la palabra y se queja cuando Chan lo manotea con violencia. Ahora es Felix y Changbin que se ríen por la cara que le dejó al segundo mayor del grupo.
Chan: Yo no hablaría de mis aficiones cuando alguien de aquí tiene ciertos “secretos” que no quisiera que dijera. —Minho automáticamente finge colocarse un zipper en sus labios para dejar que el mayor continúe—. Sin embargo, el que salió más perjudicado es Changbin-ah, y su adorable “cerdi-acosadora”.
Felix: ¿Acaba de mezclar la palabra cerda con acosadora?
Seungmin: Era eso o que le dijera “Morsa-dora”. Así que déjalo así. —Jisung y Minho se aguantaron las risas, esta vez no querían complicar la situación más de lo que estaba.
Chan: Como decía… —Rueda los ojos y ahora se fija en Changbin—. Amigo, ¿podrías contarnos con lujo de detalles lo que pasó esa noche?
Changbin: Chan-Hyung, quizás no sea el mejor hombre de todos, pero soy un caballero. No diría lo que hicimos esa noche-…
Chan: Hablo de lo que se dijeron, imbécil. —El menor apretó los labios y más de uno tuvo que girarse para no reírse—. Algo de lo que no nos dijiste la tiene aferrada a ti como una pequeña abeja a la flor.
Changbin: Nada de otro mundo en realidad… incluso, casi no recuerdo.
Claro que él recordaba bien esa noche. Lo hacía por dos cosas: Primero, porque se sintió una de esas pocas veces en la que pudo ser él sin miedo a ser juzgado. Y, segundo, porque también era su primera vez. Pero no te lo confesó. Tú te diste cuenta cuando la torpeza de ambos no los dejaba llegar a ningún lado.
Evidentemente seguiría omitiendo ese detalle a sus amigos. No tenía por qué decir que esa fue su primera vez cuando les mintió diciendo que sería la segunda… o tercera. Mientras el grupo creía que el tercer mayor tenía experiencia y no se aferraría, la verdad es que Changbin habría aprendido junto a ti de esa primera experiencia.
Se conocieron mientras él y Chan repartían panfletos, sus demás amigos hacían lo mismo en distintos lugares de las calles de Seul, todo para invitarlos a uno de sus primeros conciertos como grupo.
Era un día frío. No lo suficientemente frío para nevar, pero sí para que el viento cortara la piel cuando doblaba las esquinas de los edificios. Changbin llevaba una pila de panfletos en la mano y la garganta algo seca de repetir la misma frase durante horas. “Concierto este sábado, pueden venir si les gusta el hip-hop”, “Somos un grupo nuevo, pero prometemos un buen show”. La mayoría ni siquiera lo miraba. Otros tomaban el papel por educación y lo tiraban dos pasos después.
Y luego estabas tú.
Tú: ¿Esto es tuyo? —Preguntaste, levantando el panfleto con curiosidad cuando este fue empujado por la brisa y había caído en la acera—. “Stray”… ¿“Kids”?
Changbin, que ya estaba cansado de respuestas automáticas, levantó la vista… y por alguna razón se detuvo. No eras particularmente escandalosa, parecías con las vestimentas de una cafetería cercana. No lo rechazabas, al contrario, parecías genuinamente interesada. Y, lo mejor, parecías cautivante… de ese estilo que llamaba la atención a los hombres coreanos por sus características extranjeras.
Changbin: Sí. —Respondió rascándose la nuca—. Bueno… mío no exactamente. Somos varios. Somos nueve.
Tú: ¿Rapero?
Changbin: Productor… rapero… compositor… lo que haga falta. Al final todo me gusta, ¿por qué no hacer todo si puedo? —Se encogió de hombros—. Cuando uno está empezando no puede ser vago. —Tú sonreíste por su actitud y viste el panfleto una vez más.
Tú: ¿Cuándo me dices que es? —El pelinegro frunció el ceño—. ¿Qué? ¿No me crees que iré?
Changbin: Ah… ¡Ah! ¡No, no! ¡No es eso! —Te alzas de una ceja—. Qui-quiero decir… ¡Sí! ¡Sí te creo! Solo me… sorprendió. —Ríes despacio al mirar al suelo, apenado—. Pero… ¿Pero en serio irás?
Tú: Claro. —Confirmas y doblas el papel para guardarlo en el bolsillo de tu delantal de trabajo—. Pero con una condición. —Él asiente—. Si me gusta, tendrás que admitir que fui tu primera fan. —Otra risa se escuchó del chico y vuelves a sonreír—. ¿No te gustó la condición?
Changbin: No es eso… —Te mira de abajo hacia arriba y pestañea alegre—. Es que… sé que serás mi primera fan. —Agudizas tu mirada en él—. Y me hará muy feliz saber que precisamente tú lo serás. —Dentro de tu pecho se sintió un fuerte bombardeo con su seguridad y fue inevitable reír apenada.
Así fue como empezó… el inicio de una “obsesión”.
Fuiste a ese concierto y, él tuvo razón, te gustó. Changbin te vio entre la gente y te saludó, lo hizo cada vez que ibas a una de sus participaciones… después de tanto, te sentiste vista. No, ahí no eras solo una mesera extranjera o alguien sin un hogar al que volver, adaptaste la brújula del grupo como la tuya y te hiciste fan de Stray Kids… te hiciste STAY. Sobre todo… Changbinista.
Estuviste en los ensayos pequeños y presentaciones al aire libre. En los lugares que apenas había cien personas; pero, si estaban ellos, estabas tú. Changbin no dejó de notarlo, siempre era un saludo o un beso al aire que sus amigos o algunos fans no notaban, pero que tú recibías con una gran sonrisa enamorada.
Lamentablemente nadie te dijo la primera regla del k-pop, y esa era: Nunca enamorarse del artista. Este era de todos…
…pero nunca sería tuyo.
Pero seguías ahí, empecinada, buscando señales de él donde no las había… y sonriendo a cosas que lentamente se hacían genéricas a medida que crecían los seguidores.
Changbin: Ah, eres tú otra vez. —Te dijo una noche después de bajar del escenario, todavía sudado y con la respiración pesada. Tú levantaste una mano como saludo, tu sonrisa siendo amplia como siempre.
Tú: Primera fan, ¿recuerdas? —Él suelta una fuerte carcajada que empezaba a corresponder con el leve aumento de su cuerpo.
Changbin: Claro que lo recuerdo.
Y, por alguna razón, siempre terminaban hablando. En esa época aun había cinco minutos o media hora en el que se escuchaban sin pensar en sus roles. Iban desde la música hasta tu país de origen. De lo difícil de tu adaptación hasta lo agotador que era para él lograr su sueño.
Fue con esta confianza en la que todo se desenlazó una noche.
El grupo había tenido una presentación terrible. El sonido falló, el público fue poco y los organizadores ni siquiera les pagaron lo prometido. Changbin estaba sentado en la acera detrás del pequeño local, mirando el suelo y pensando que en parte fue su culpa por haber convencido a su mayor de aceptar presentarse allí. Además de eso, de los nueve, él era el único que no arrastraba fans fieles como los demás… Solo te tenía a ti.
Changbin: Creo que esto no va a funcionar. —Murmuró, y tú te sentaste a su lado con dos latas de cerveza barata.
Tú: ¿Eso es lo que piensas de verdad?
Changbin: Estoy cansado. —Respondió casi evitando la pregunta que le lanzaste—. A veces siento que estoy arrastrando a todos conmigo a algo que no tiene futuro. —Le extendiste una de las latas y él no la tomó de una vez, solo la miró y luego fijó sus ojos en ti.
Tú: Entonces deja de hacerlo.
Changbin: ¿Qué?
Tú: Si no crees en ti, deja de hacerlo.
Changbin: No dije que no creyera. —Se quedó un momento pensativo y luego agregó—: Solo dije que estoy cansado.
Tú: Entonces descansa. —Soltaste como si nada, bajando la cerveza que él nunca tomó y sosteniendo la que estaba a tu lado para destaparla—. Pero no te rindas. —Changbin te miró en silencio. Porque lo dijiste tan simple… como si fuera obvio.
Changbin: ¿Sabes qué es lo raro? —Volteaste a verlo luego de tomar de dicha cerveza.
Tú: ¿Qué?
Changbin: Que tú crees en nosotros más que mucha gente que nos conoce desde hace años. —Diste otro sorbo del líquido antes de responder.
Tú: Porque los escuché, y me gustó. —Changbin soltó una pequeña risa—. Ustedes no hacen música para ser famosos. Hacen música porque les gusta. Y, a su lado estará el que le guste eso. Es sencillo. —Changbin se quedó callado. Porque nadie se lo había dicho así antes. Y, en ese momento, te vio de otra forma que no pudo descifrar al instante.
Changbin: Oye. —Habló de repente.
Tú: ¿Sí?
Changbin: Estarás… ¿ocupada esta noche? —Lo volviste a ver, pero esta vez confundida—. Quiero… recompensarte por todo lo que has hecho por mí. —Pestañeaste sin entender a lo que se refería, por lo que no le quitaste la atención.
Por otro lado, Changbin pensaba en algo en específico. Sus amigos ya habían estado con todas las chicas y chicos para poder “consolidar” una “fanbase” correspondiente. Solo faltaba él. Te observó de reojo y sonríe, tú haces lo mismo. Tenía que hacer lo mismo… ¿y qué mejor persona… que contigo?
Changbin: Si no… quieres…
Tú: Sí quiero. —Suspiras feliz—. Lo que sea para que llegues a donde quieres llegar. —Él tomó la cerveza que antes le acercabas, la destapó y te la mostró.
Changbin: Salud… por los primeros fans. —Sonríes despacio y asientes antes de acercar la tuya hacia la de él.
Tú: Por los primeros fans. —Chocan las bebidas y se la toman por completo.
Después de esa siguió otra cerveza, y otra más. Estaban muy embriagados como para pensar, por lo que no preguntaste cuando Changbin te llevó a esa habitación y mucho menos cuando estuvieron juntos.
Y, como ya sabemos, su plan tuvo resultado, pero con el evidente percance. Sin embargo, algo que te generaría duda es el por qué Changbin huía de ti, si ambos recordaron, aceptaron y se la pasaron bien, ¿qué habías hecho mal? En realidad, nada. Solo que Changbin escuchó algo que no debió después de su encuentro.
Chan: ¿Y qué pasó con la chica? —Habló bajo a Hyunjin. Changbin, que caminaba por el pasillo cerca de donde sus amigos se habían reunido, se detuvo para oír. Esto por curiosidad, no recordaba que estos fueran tan cercanos—. ¿Cuántas veces estuvieron juntos?
Hyunjin: Tres veces.
Chan: Hyunjin-ah... no puedes hacer eso. Sabes lo arraigadas que pueden ser las chicas si se enamoran. Y, en nuestra posición, no podemos darnos el lujo de enamorarnos a ese punto. —El silencio se expande—. Al menos no por ahora.
Hyunjin: Pero... —Susurra apenas audible, parecía que le dolía la decisión—. Pero ella me gusta mucho.
Chan: Debes elegir. Ella... o tu futuro. —De nuevo el silencio—. Sabes que aquí todos sacrificamos algo para ser mejores. No hay victoria sin dolor.
Hyunjin: Pero esto duele mucho, Hyung. Más de lo que quiero soportar.
Chan: Lo sé. Yo estuve ahí. —Una vez no hubo palabras y Changbin agachó su mirada hasta el piso. Se miró las manos y luego recordó esa noche en la que estuvo contigo. ¿Arriesgaría todo lo que había hecho... por ti?
No podía imaginarse un día sin vivir su sueño, tú... tú solo habías llegado para apoyarlo. Lo entenderías, ¿verdad?
Eras solo una fan, ¿no?
No te afectaría tanto... ¿Cierto?
Entonces él se distanció. Ignoró tu presencia a pesar de que eras un foco muy evidente en su campo visual. Saludó a otras personas, pasó de largo por tu lado varias veces y siguió sin saludarte. Muchas fans se dieron cuenta de esto, empezaron a sentir que Changbin te rechazaba por algo y te empezaron a excluir de los grupos crecientes.
Para cuando pasaron los años te diste cuenta de que parecías una obsesionada por siempre estar detrás de Changbin. Pero que él, la igual que mucho, tras conseguir lo que quiso...
...te abandonó.
Y ese día... te prometiste que sería el último en el que insistirías.
Amiga: Te lo dije. —Murmuró la chica a tu lado cuando ambas notaron la mueca del artista, incluso antes de subir con sus amigos en la minivan e irse de allí sin mirar atrás. Las personas se despejaron, pero ustedes siguieron ahí... por ti—. Él ya obtuvo lo que quería de ti. Debes seguir con tu vida.
Tú: Pero... —Las lágrimas bajaron despacio por tus mejillas y miraste a la chica a tu lado, está compadeciéndose de tu dolor—. Esa noche él dijo que me quería...
Amiga: Ay, cariño... Es un artista. Y, si estaba borracho, nunca lo va a reconocer. —Acarició tu cabello—. Te vio bonita y que le querías tanto que se quiso aprovechar de eso. —Suspiraste antes de soltar un quejido de llanto. Ella te abrazó y dejó que tu cabeza descansara en su hombro—. Lo siento tanto, cariño. Pero ya es hora de seguir adelante. —Te separa para que la mires, tu maquillaje ya corrido se siente sobre tu rostro e intentas limpiarte lo mejor posible mientras hipas—. Sin embargo... hay alguien que nunca te haría este daño. —Levantas la mirada y pestañeas sin entender su punto—. Tú y yo tenemos a alguien a quien visitar.
Por otro lado, estaba Changbin; llegando a su casa con la mente arropada de compromisos, con su cuerpo agotado por los pendientes y luego... luego su mente iba a ti. Como cada noche en el que se reprochaba por ser un cobarde y mentirles a todos sobre el no querer saber de tu presencia.
Quería que te quedaras, que insistieras aún más, se sentía seguro cada vez que te veía entre la gente, sus miradas siempre chocaban y le hacía casi imposible actuar normal ante todos. ¿Era un hipócrita? A lo grande, pero… ¿qué podía hacer? Habían pasado ocho años y aun no podía arriesgarse a tener todo lo que quería y a ti a la vez.
Sí, Changbin era un idiota.
Su celular personal sonó con una notificación y él se quejó audiblemente. Podía ser su mamá, su hermana, cualquiera de sus amigos o familiares. Pero estaba tan cansado que no contestó al instante. Arrastró sus pies hasta su sofá en medio de la sala y, en el silencio, se lanzó en este para quedar boca abajo, sumergiéndose en la oscuridad del lugar sin que nadie lo molestara.
De nuevo su teléfono sonó otra vez, y más veces. No le quedó de otra que ver la pantalla y leer los globos que se mostraban. Los primeros mensajes eran de Chaeryeong contándole de su día cerca de la playa y que iría con unas amigas a un restaurante. Le preguntó que si quería ir, pero Changbin no contestó para prestarle atención a otros.
«Hey, Hyung, ¿llegaste bien a casa?» —Era Seungmin—. «Te veías agotado y me preocupé porque te fuiste manejando antes que nosotros.»
«¿Te sigue afectando el tema de la chica?»
«Aun no entiendo por qué no la denuncias con la empresa.»
¿Cómo lo haría? No tenía la dignidad para mentir más allá de lo que ya lo había hecho. Solo dabas apoyo a la persona que querías... mientras él te había dado la espalda. Se quejó al sumergir su cara de nuevo entre los cojines y otra notificación llegó.
Changbin: Ah...~ No puede ser... —Soltó cansado antes de girarse y quedar bocarriba para ver su celular. Esta vez el mensaje era de Felix, pero era algo muy distinto a lo que Seungmin le hablaba.
«No me creerás lo que encontré.» —Seguido de un video que confundió al pelinegro. Entró al chat y esperó que el video se descargara. Luego de eso lo reprodujo y se dio cuenta de quienes estaban en el video.
Se podía ver a Chan junto a Hyunjin, al parecer habían decidido ir a beber cerca del mar. Luego se escuchaba la voz de Felix y podía jurar escuchar la risa de Jeongin. Pero no se enfocó en eso, Changbin intentó detener la grabación en el segundo que Felix se enfocaba y después mostraba algo detrás de él con una gran sonrisa.
Lo devolvió y le dio play, ahora intentando detenerse justo antes de lo que quería ver. Lo logró tras probarlo varias veces y su aliento cedió a la impresión.
Ese cabello, ese cuerpo, ese perfil, por la sonrisa del rubio de pecas y las risas de sus amigos era evidente que querían mostrar que te habían encontrado justo mientras ellos bebían en el área social. El problema para Changbin fue... que te vio con otra persona. Con otro chico, tomados del brazo, riéndose.
«Al parecer tiene novio. Se les ve muy felices.»
«Oremos para que todo marche bien y te deje en paz.»
¿Qué? ¡No! Changbin se levantó de su sofá, casi asustado. ¿Cuándo había pasado eso? Se supone que no debía pasar. ¿Con qué tiempo conocías a las personas? ¿Por qué tenías novio? Se supone que eras su primera fan, su primera persona favorita...
...Dios, eras la persona que él quería.
«¿Dónde están?»
«En el restaurante favorito de Chan-Hyung. En el que siempre dice que la luna se ve más cerca.»
No lo pensó para buscar un abrigo y dirigirse hacia allá. ¿A qué? Ni idea. Pero tenía que verlo con sus propios ojos. Tenía que convencerse de que había alguien en tu vida que te hacía más feliz de lo que él te había hecho.
Porque lo había hecho, ¿no?
Era irónico. Te había alejado, pero siempre te quiso. En algún punto de esos años te sintió como su amuleto de buena suerte y casi por inercia te buscaba entre la multitud. Mientras subía a su auto pensaba lo que habría pasado si ese día no escuchaba la conversación entre Chan y Hyunjin. ¿Habrían seguido juntos? ¿Serían algo más? El solo pensarlo le rompía el corazón.
Condujo directo hacia el restaurante y, tras menos de treinta minutos, Changbin cruzaba la puerta para preguntar por “El Señor Bahng”.
Hyunjin: Por aquí. —Alzó su mano desde su lugar al darse cuenta de que Changbin estaba en el Lobby, el mayor se percató de la seña de su amigo y agradeció con rapidez a la mesera para pasar hacia sus amigos—. Bin-Hyung, ¿qué haces aquí?
Changbin: ¿Dónde está ella? —Todos en la mesa se quedaron extrañados. Bueno, todos menos Felix, que se hizo el confundido.
Chan: ¿Dónde está quién?
Changbin: Ya saben de quién hablo, ¿dónde está? —Jeongin miró a sus mayores y estos seguía contemplando al pelinegro. Hyunjin iba a preguntar otra cosa, pero fue interrumpido—. Les contaré mejor después, ¿pero dónde está?
Felix: Salió hace dos minutos. —Ahora los otros chicos miraron al rubio, Changbin chasqueó la lengua antes de salir y Felix se alzó de hombros cuando pasaron los segundos en un silencio incómodo—. Solo adelanté lo inevitable. Es obvio que la chica le gusta.
Chan: Sabes que eso-...
Felix: Sé perfectamente lo que significa, Hyung. —Le cortó el rollo—. Pero es humano. Aquí todos somos humanos. Y, si sentimos algo, nada ni nadie puede obligar a reprimirnos. —Soltó con carácter, sostuvo su vino y bebió de este como si nada—. Y eso va para ti también, Hyunjin-Hyung. —Este se sorprendió al ser mencionado—. Que no se te pase la vida tratando de elegir lo que en realidad quieres... para que no te pase como Changbin-Hyung. O, aún peor, como Chan-Hyung. Porque... es triste buscar el amor de una persona en cosas que nos recuerdan a ella. —Mueve su copa con su mirada en esta, Hyunjin y Jeongin miran al mayor y este suspira al contemplar la luna.
Cuánta razón tenía Felix.
La reunión quedó sumergida en una pesadumbre que antes no estaba, y los hizo replantearse muchas cosas que creyeron sepultadas tras el trabajo y el esfuerzo.
Pero en otra parte se encontraba Changbin, buscándote hasta en las sombras, corriendo por las aceras en busca de un indicio que le hiciera dar contigo de una manera u otra. Creyó haberte perdido y, solo la idea, lo hizo detenerse para lamentarse con dolor. ¿Por qué sentía que te había perdido para siempre? No recordaba sentirse tan frustrado como hasta ese momento, ¿qué había hecho? Nunca se lo perdonaría.
Se enderezó para ver el mar y luego la luna, ahí quiso llorar. Habría dejado todo, lo habría hecho si su “yo” del pasado hubiera sabido que, después de ocho años, seguía teniéndote en su corazón. A pesar de reprimirlo, a pesar de doler... a pesar de todo, eras su primera. Siempre serías su primera.
Tú: ¿Changbin? —Él se giró al instante, con las lágrimas escurriendo por sus mejillas—. Changbin, ¿qué haces aquí? —Te acercas un paso y él se aleja la misma distancia, se secó el rostro por inercia y tú pestañeaste sorprendida—. Oh, olvidé mi posición. Lo siento. —Sonríes apenada y retrocedes sin esquivar su mirada—. Lamento molestarte.
Él niega sin decir nada, tú esperas que exprese lo que sus ojos mostraban, pero no había palabra de por medio, solo suspenso y el anhelo de algo que no pasaría. Mostraste una pequeña mueca incómoda y suspiraste.
Tú: Mejor me voy. Solo me pareció una coincidencia que-…
X: ¿Oppa? —Quedaste en silencio cuando ambos giraron al escuchar el llamado—. ¿Leíste mi mensaje? ¿Cuándo llegaste aquí, querido?
Te dio un tic nervioso al escuchar el “querido”, todo porque sabías perfectamente de quién se trataba: Chaeryeong. La “mejor amiga” de Binnie, pero que era muy evidente que había algo más en medio de ellos, ¿el qué? Ni idea, y ni querías pensarlo o saberlo.
Chae: ¿Por qué no contestaste si lo viste? ¿Y por qué me miras así? —Sonríe lentamente y alza sus cejas—. ¿Te asusté? ¿Soy… “un fantasma” para ti? —Ríe y mira a los lados, encontrándote y dejando su felicidad de lado—. ¿Ja? Oye, ¿qué haces aquí? ¿O otra vez molestar a Changbin-Oppa?
Changbin iba a contestar, pero tú respondiste antes.
Tú: No. —Sonríes con molestia y te cruzas de brazos—. De hecho, hablaba con él. —Mientes y notas como la otra chica toma tu misma posición—. Antes de que nos interrumpieras.
Chae: No puedo interrumpir algo que no existe.
Tú: ¡Qué coincidencia! ¿Cómo tu relación con Changbin? —Ella te ve de arriba hacia abajo y ladeas la cabeza—. ¿Qué? ¿Te duele la verdad?
Chae: Al menos yo sí lo conozco de por vida. Por eso sí estoy en ella y no soy solo su… “trabajo”.
Changbin: Chaeryeong-…
Tú: No necesito conocerlo toda la vida. Tengo lo que resta para aprender de él. Y también tengo mi vida para compartirla si él gusta, así se sentiría completo. —Ves a Changbin y él te contempla de reojo con un leve sonrojo, esas palabras le habían llamado su atención. La chica rueda los ojos.
Chae: Claro. Con esa fe levantas un templo. —Rueda los ojos y saca su celular para enfocarte en la cámara—. Deja que te grabe y te exponga en las redes-…
Changbin: De acuerdo, alto. —Se coloca en el medio de las dos—. Esto es muy… incómodo. —Les ve a ambas, pero ustedes se siguen matando con la mirada—. ¿Podemos ir a un lugar tranquilo y hablarlo como personas civilizadas? ¿Por favor? ¿No sería mucha molestia?
Quince minutos después.
Changbin: Pero me refería a otro lugar… —Susurra al estar sentado en un sillón de aquel ruidoso local con luces estrambóticas y tarimas altas. Con mujeres casi desnudas y hombres lanzándoles dinero o colocándoselos en el trasero, ¿cómo mierda tú y Chae se habían coordinado para llevarlo a ese lugar…?
¿…y por qué mierda no se había ido?
Lo dejaron cerca de la puerta por un largo rato y, tras conversar con el encargado del local, lo arrastraron a una de las habitaciones privadas con ustedes. Cerraron la puerta con llave, lo empujaron a la cama y Changbin levantó su mirada, asustado, percibiendo como ustedes lo veían desde arriba al estar de pie.
Changbin: ¿Qué mierda planean ustedes dos?
Con esa pregunta tú y Chae se miran de mala gana, se colocan frente a la otra y tardan unos segundos para hablar.
Chae: Hay dos tubos de baile. El reto es sencillo: La que llame por más tiempo la atención de Oppa será la ganadora y lo podrá tener. Y, la perdedora… —Se acerca unos pasos a ti, agudizas tu mirada—. Desaparece de su vida.
Tú: Los mejores amigos no pueden desaparecer tan de repente. —Sonríes de lado cuando ella se sorprende—. ¿Le romperás el corazón tan fácil? Reconsidera muy bien tu trato, cariño. Extrañarás mucho a “Binnie”.
Chae: No tengo nada que reconsiderar cuando sé a quien tengo de frente. —Se da la vuelta y te abofetea con el pelo. Sueltas el aire con molestia y te mueves hacia tu lugar.
Había que considerar que, a estas alturas, Changbin ya no entendía absolutamente nada. Primero ni entendía porqué llegó allí tras verte con otra persona, luego te encontró y, como cereza del pastel a la confusión, llegó a su mejor amiga para tener un conflicto de sentimientos más grande.
Ahora estaban en un club lleno de luces tenuemente rojas, con dos tubos de baile frente a él y dos mujeres dispuestas a decidir su destino como si fuera un premio. Changbin se pasó ambas manos por el rostro.
Changbin: Sí. Esta es una mala idea…
Chae se quitaba su chaqueta, tú movías tus hombros para hacerlos tronar. Chae sostuvo el tubo sin dejar de verte y tú te relamiste los labios.
Chae: Tranquilo, Oppa. Haré que esta lunática quede en su lugar.
Changbin: No, eso no es-…
Tú: Pobrecita. Con esa “fe” monta un “templo”, cariño. —Observas al pelinegro—. “Oppa” estará en buenas manos. —Le guiñas el ojo y él traga grueso sin poder refutar eso.
La música que sonaba de fondo se acabó y empezó otra, ese sería el inicio de este enfrentamiento. Las luces rojas del club parpadearon suavemente, bañando el espacio con una penumbra sensual que hacía que todo se viera más intenso de lo que realmente era.
«Perversita, perversita, chivirika, chivirika. Son do’ peluche, la’ do’ se ven de revista.»
Chae fue la primera en reaccionar. Se deslizó alrededor del tubo con naturalidad, como si lo hubiera hecho muchas veces antes. Sus manos subieron con seguridad por el metal frío mientras su cuerpo giraba con elegancia. Sus movimientos eran precisos y calculados. Sus caderas seguían el ritmo con confianza mientras su cabello caía sobre su hombro. Sabía muy bien lo que hacía y sonreía al sentir la mirada de su “amigo” en su piel.
Pero, tú no habías tocado el tubo. Te colocaste de rodillas en el piso, te sentaste sobre tus talones y, para cuando Changbin te vio, movías tus caderas con un erotismo que lo dejó helado. Sus labios se abrieron al encontrarse con tus ojos, aún más cuando te colocaste en cuatro y te inclinaste adelante al ritmo de la canción.
De vez en cuando se forzaba a mirar a Chae, pero al instante iba a ti para saber cuál sería tu próximo paso. Sus ojos se dilataban cuando dabas la vuelta en el piso, cuando abrías las piernas, al fingir jadear para remolinar tus caderas, cuando tu cuerpo seguía el ritmo de la canción en español de fondo que él no entendía.
Entonces la otra pelinegra se dio de cuenta que iba perdiendo atención, tenía que hacer algo… y rápido.
Giró un par de veces en el tubo y se dio la vuelta para mover sus caderas, sus dotes de bailarina en el grupo le funcionaban lo suficiente, pero no tanto como para opacarte con tus movimientos. Y mucho menos cuando te colocaste de pie para acariciar el metal… Changbin sintió como si tus dedos lo tocaran a él. Su pene se sobresaltó al instante.
Chae levantó una pierna con agilidad, girando alrededor del tubo antes de deslizarse al suelo. Sus movimientos eran rápidos, fluidos, dominantes. Pero luego estabas tú, dándole la espalda a Changbin y mostrando tu trasero y piernas abiertas sin esfuerzo, sintiéndolo suspirar por tocarte, pero no atreviéndose por la presencia de tu adversaria.
Seguían usando la ropa, pero él solo tenía en mente a una completamente desnuda. Se mordía los labios y arañaba su pantalón con sus ojos en tu cuerpo, lo llamabas sin mencionarlo y eso era evidente.
«Yo tenía una chivirika y la otra era una perversita. Ella se killan porque soy malo corita. Y como quiera yo la doblo cuando la veo en la pista.»
La coreana se levantó del piso para ir hacia Changbin, se ubicó a su lado para besarlo y jadearle contra su piel. Él cerró sus ojos por un momento, y debía admitir que se sentía bien. Pero una vez más su vista lo traicionó y te buscó en la habitación, encontrándote de nuevo en cuatro en el piso, pero esta vez para gatear hacia él sin dejar de mirarlo. “Escalaste” por su pierna, al contrario de tu adversaria, soltaste tu aliento en su piel y la necesidad lo invadió… No lo aguantó con solo sentir tu mano en su muslo.
Te besó.
Se olvidó al instante de Chae y se concentró en ti sin pensarlo. Changbin te sostuvo del rostro casi por reflejo, inclinándose hacia ti como si su cuerpo hubiera tomado la decisión antes que su mente. Sus labios chocaron con los tuyos con una intensidad que llevaba años acumulándose en silencio.
Se separó un momento, como si cobró conciencia de repente. Pero esta se perdió al olerte y atacar tu cuello. Eso te dio la oportunidad de ver hacia Chae y sonreírle en victoria mientras la otra chica fruncía sus labios, furiosa.
Tú: Como dije… —Suspiras bajo su toque y te empiezas a acomodar sobre su regazo, él te sostiene de la cintura para atraerte—. “Oppa” estará en buenas manos.
Changbin: Repítelo… —Habla bajo y sube su cabeza para mirarte, tú lo contemplas desde arriba con una sonrisa—. Llámame así.
Tú: Oppa…
Eso fue todo. No le importó que su amiga recogía su chaqueta para irse de allí sin mirar atrás y que tú te sentías plena por haber logrado lo que querías. Llevó sus manos a tu blusa y la levantó, lamió bajo tu rostro al restregar tu entrepierna con la de él, tus quejidos lentos motivándolo a hacer más y recordándole aquella primera noche que estuvieron juntos.
Changbin: ¿Qué estoy haciendo? —Suelta las palabras mezcladas con el aliento—. Te he… maltratado por… tantos años. Y ahora-…
Tú: Shhh… —Deslizas tus dedos en su rostro y te mueves sola, lo escuchas gemir en disfrute mientras cierra los ojos—. Solo acaríciame, hablamos después.
Y así hizo. Acarició tu espalda desnuda, quitó tu sostén cuando se besaron una vez más para lanzarlo por algún lado del piso. Pediste con unos pequeños gestos que él también se desnudara y se alejó para quitarse la camiseta por encima de su cabeza. Ahora ambos se encontraban usando solo las prendas inferiores, deseando que estas desaparecieran lo antes posible para sentirse sin necesidad de telas.
Sus manos fueron a tu pantalón y lo jalaron desde tu trasero para darle espacio a tu entrepierna. En cambio, tú llevaste tus dedos a sus jeans para abrirlos y sentirlo agradecerte con un suspiro cuando acaricias su pene.
Una vez más (y contra la voluntad de ambos) se apartan, se quitan tanto sus ropas como los interiores y, antes de que volvieras a subir hacia él, se miran como si nunca se hubieran visto. Ahora eras tú la que tragabas pesado al ver su desnudes y él suspiraba con todo tu ser.
Changbin: Ven aquí… —Extiende sus manos para atraerte con él otra vez y casi te carga para que volvieras a la anterior posición.
Asciendes sobre su regazo, lo sientes ubicarse en tu entrada y luego sus labios en tu pecho al pedirte bajar con un suave gesto. Era complacido con tu burbujeante gemido, te hizo subir y caer con su mirada fija en tus gestos. Todo se sentía como esa primera noche, pero sin alcohol, sin un deseo externo de por medio, solo queriéndote a ti y pidiendo que el momento se hiciera eterno.
Tú: Changbin… —Otro quejido mientras te movía—. Binnie. —Él no respondía, su lado primitivo había aumentado sus pupilas para atraparte—. Oppa.
Changbin: Mierda.
Te abrazó sin dejar de verte y ahora fue él que empezó a moverse contra ti, te sostuviste de sus hombros y te fue inevitable saltar con las penetraciones tan potentes que te entregaba. Tanto los sonidos como tu voz se empañaban en la locura del placer. No tenías que hacer nada, mientras Changbin quisiera volverte tan loca como lo estaba él ahora, lo haría todo y sin detenerse.
Tu cuerpo se fue con el suyo cuando se recostó de espaldas en el colchón, tú quedando encima, pegada a su cuerpo sudado por el ejercicio y teniendo que usar tus manos alrededor de su cara para no caer de lleno. Pero flaqueabas, Changbin había subido la intensidad y te hacía abrir más las piernas en aquella posición, podías sentirlo entrar y salir, las súplicas quedándose cortas ante las sensaciones.
Tu pecho se rozó lo suficiente con el suyo como para estimularlo, buscó tus labios entre tu desorientación y te besó, bajó el ritmo un segundo para apreciar como lo absorbías. Sin embargo, mientras más estaba en tu interior, más quería llevarlos al límite.
Les dio la vuelta, quedaste debajo de él y gritaste cuando retomó las embestidas. Sus brazos te arroparon, su sombra entre las luces de la habitación te cubrió y volteaste los ojos con sus caderas inyectando toda la adrenalina acumulada al pensarte por tantos años. Te sostuviste de sus brazos, luego de sus hombros, lo arañaste, lo besaste y lamiste a tu antojo animal; él también hizo lo que quiso contigo hasta tenerte tan débil como él anhelaba.
Sus vientres se remolinaron, tus piernas temblaron alrededor de sus muslos al igual que tu interior, tu respiración era audible y lo acompañaba en sus roncos gemidos. Empezaron a llamarse, a buscarse con desesperación, a sentirse más allá de lo conocido y… el orgasmo los sorprendió antes de que se dieran de cuenta.
Las mezclas de palabras y sonidos se vieron distorsionados por los besos junto a las caricias bañadas del vapor de ambos. Changbin te sentía deliciosa después de llenarte y tú te sentiste plena cuando él se dejó caer sobre ti, pesado y perezoso al terminar con el momento.
Tras un rato en el que buscaban estabilizarse (y en que tú también buscabas respirar bajo su cuerpo), se separaron y se quedaron uno al lado del otro, contemplando como la música volvía a sus sentidos y los devolvía a la realidad.
De un momento a otro pudiste apreciar el cuerpo de Changbin girándose hacia ti, te sostuvo del rostro y, mientras estaba de lado, te beso la mejilla varia veces y suspirando con cariño.
Changbin: Perdón por todo lo que te hice, no merezco tu cariño. Pero, si algún día deseas compadecerte de mí y de todo lo que te hice, prometo no alejarme de ti otra vez. —Se acuna entre tu cuello y suspira—. No quiero buscar tu amor en algo que me recuerde a ti. Te quiero a ti. —Sonríes con dulzura y acaricias su cabello sudado con ternura.
El tanto insistir y persistir sí dio sus frutos.