Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 24 de agosto del 2025
Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 24 de agosto del 2025
Creía que estaba bromeando, qué te devolvería el libro en cualquier momento y reiría por tu cara por su arrebato. Pero no. El señor Hyunjin empezó a leer el libro desde el inicio. Te sentaste en la cama, intentaste en muchas ocasiones quitárselo y él lo evitaba con una risa divertida, pero retomando la lectura como si nada.
Así fue como tu novio estuvo más de dos días de sus vacaciones leyendo aquel libro que ni siquiera tú habías terminado. Desde que despertaba hasta que se iba a dormir, solo dejándolo en momentos como para bañarse o cambiarse de ropa. Y era gracioso, porque hasta sentado en el baño lo leía concentrado.
Hyunjin: ¿Por qué Jungkook estaría saliendo con Lisa? Está dejando abandonada a Noah en una fiesta en la casa de Jackson. No tiene sentido. —Murmura para sí, aún con los ojos fijos en la lectura mientras abre el refrigerador y toma una manzana verde. Cierra el refrigerador y camina hasta alejarse, tú dejas de limpiar la estufa para verlo con incredulidad.
Sí, a Hyunjin le gustaba leer. Pero nunca en tu vida te imaginaste verlo sumergirse en algo que fuera totalmente ficción y, que de cierta forma, tuviera que ver con la imaginación de una escritora y con personas que podrían ser perfectamente compañeros de tu novio.
Seguiste con tus labores y, al concluir, descansaste un poco para seguir con las tareas universitarias. Te detuviste en la entrada de la cocina y desde allí lo viste con la mitad de la manzana mordida, cerca de su boca, pero inmóvil, solo moviendo sus ojos de un lado a otro como si lo que pasara fuera lo más trágico del mundo.
Hyunjin: ¡¿Qué?! ¡¿Cómo puedes decir algo así, Hwasa?! ¡Si Noah no te ha hecho nada! ¡Mentirosa! —Lanza la manzana a la pared con una queja—. ¡WAAAA! ¡Le pegaría! ¡UUUUF! —Coloca su dedo entre las hojas para cerrarlo y pegárselo en la frente—. ¡Pero defiéndete, Noah! ¡DEFIENDETEEEE!
Tú: Hyunjin, amor… —Él levanta la cara al instante hacia ti, con su cara mostrando un puchero. Le indicas con la mano que se calmara—. Solo es ficción.
Hyunjin: Pero… ¡Es una trampa! ¡Es una mentiraaaaa!
Tú: A ver, ¿por dónde vas?
Hyunjin: Por donde Hwasa dice que el novio de Noah le fue infiel con ella, ¡Pero es mentira! —Hyunjin se coloca más en la orilla del sofá mientras toma tu mano—. Alguien debe detener a esa mujer, amor… Habla puras mentiras. Pero todos le creen porque es la más popular de la secundaria.
Tú: ¿Eso es cuando Noah ya es novia de Jungkook o antes? —Hyunjin se queda en blanco, tú frunces el ceño mientras su cara refleja una mueca sorprendida—. ¿Jinnie?
Hyunjin: ¿Me estás diciendo que Jungkook y Noah se hacen… novios? —Cierras los ojos mientras aprietas los labios… Mierda, le habías dado un spoiler algo fuerte a tu novio, esperabas que no le moles-…—. ¡Ja! ¿La prota se hace novia de Jungkook y Hwasa no? ¡JAJA! ¡Debo llegar a esa parte! —Te suelta y se acomoda en su lugar para seguir leyendo con una gran sonrisa—. Eso te pasa por malvada…
Y, tras ese pequeño encuentro, seguiste con tu día a día mientras tu novio continuaba devorando las hojas. Al llegar la tarde Hyunjin siguió con su lectura, pero ahora yendo tras de ti a donde sea que fueras. Si te levantabas de la cama tras terminar con una de las tareas, él se levantaba del puf morado para ir tras de ti, se quedaba en la puerta del baño si entrabas a este, o en el comedor cuando te preparabas algo de comer, aprovechando para hacerle algo también a él.
Kkami en algún punto de su largo sueño matutino también empezó a acompañarlos, así que… Cada vez que te levantabas, siempre ibas tú delante, atrás de ti Hyunjin leyendo y de último el pequeño perrito cesando con tranquilidad, siempre acomodándose al lado de su padre para no sentirse tan frío en el piso.
Hyunjin: Amor… —Emites un pequeño sonidito mientras organizabas las fotos en la repisa del salón, las estabas cambiando y desempolvando para que las mismas no se dañen con el tiempo—. ¿Tú dejarías que besara a otra chica para esconder nuestra relación en caso de ser necesario? —Sueltas un resoplido de risa y miras a Hyunjin—. Solo piénsalo. Yo no lo haría. Prefiero decir que eres mi novia en ese mismo momento.
Tú: Es ficción, mi amor. —Dejas la foto ya organizada en su lugar y tomas otra para desarmar el cuadro que la enmarca—. Además, recuerda que Jungkook, al igual que tú, es un Idol. Si la gente se entera de su relación podrían atacar a Noah y hacerla sufrir.
Hyunjin: Pero STAY se tomó muy bien lo de nuestra relación. —Cierra el libro lentamente mientras te observaba—. ¿No sería igual? —Abres más los ojos por un segundo con una sonrisa irónica, después solo observas el recuadro en tu mano y sigues en lo tuyo sin contestar—. ¿No fue así?
Tú: No todos se lo toman tan bien, amor. —Te remueves con fuerza al intentar quitar el marco de la foto, pero este se encuentra ajustado. Así que te detienes y suspiras—. Desde tu punto de vista, ya estás acostumbrado a esto… Pero Noah, al igual que yo, tendrá que entender que no todas las personas son buenas. Y tendrá que vivir con eso si quiere seguir con la persona que ama. —Levantas los ojos, estos se encuentran con los de él—. Por amor, uno enfrentaría cualquier cosa, Jinnie. —Sonríes y vuelves a retomar tu lucha con la foto.
Eso dejó pensando a Hyunjin. Te miró por unos segundos, meditando las palabras que le diste y lo profundas que se escucharon. Una suave sonrisa se le escapó para seguir en lo suyo… Sí, en ese momento se sintió muy afortunado de tenerte. Quizás otra persona se habría cansado de su vida como artista. Los conciertos, la fama, los fans, el no poder hacer nada normal sin que tuvieran que huir o moverse rápido antes de que llegaran los paparazzi, no salir tomados de la mano una vez por miedo a lo que le pudiese suceder a él, vivir en lugares con seguridad extrema…
…Ah~ Que agradecido se sentía con la vida por darle a alguien como tú. Que lo amaba y lo aceptaba con sus repercusiones como profesional o persona. Te dio una última mirada por encima del libro, ahora percibiendo como limpiabas con una sonrisa, como si no fueras novia de uno de los artistas coreanos más populares, sino como una chica más que ayudaba en casa para que él, que estaba de vacaciones, se sintiera bien. Lo sintiera como un hogar.
Te agachas para recoger una foto que se había deslizado del marco cuando sentiste un pequeño empujón contra tu pierna. Kkami, con su cola meneándose, te miraba como diciendo: “¿Qué pasa aquí?”. Le sonreíste a la mascota y por inercia observaste hacia arriba y Hyunjin estaba allí, sosteniendo el libro con esa mirada que no entendiste del todo.
Hyunjin: Oye, princesa… —Te erguiste en tu lugar, el perrito deslizándose de lado a otro entre tus piernas para buscar tu atención. Pero decidiste atender al llamado del pelinegro—. Leí algo aquí que no entendí. —Alzaste una ceja y él procede a leer—. “Jungkook roza suavemente la palma de su mano con la yema de tus dedos”… ¿No sería al revés? O sea, “Jungkook roza sus dedos en la palma de Noah”.
Tú: ¿Al revés? —Observas a otro lado, pensativa—… No. Así es que va.
Hyunjin: Se supone que Noah debería tener la palma así… —Muestra su mano, bocarriba—. Y Jungkook debería pasar sus dedos por arriba. De esta manera. —Indica, ahora pasando sus dedos índice y medio por su propia palma, sin dejar de sostener el libro con sus dedos restantes—. Eso es lo que me imagino.
Tú: No, creo que es diferente. Lo recuerdo diferente. —Dejas la foto con el recuadro a un lado y te acercas a tu novio para tomar el libro de su mano, él se levanta de su lugar en la silla con el fin de señalarte dónde se había quedado—. “Estaban en un momento íntimo…” Bla bla bla… “… Él se acerca a tu cuello y…”, ajá… ajá… ¡Aquí está! Ehm… “Jungkook roza suavemente la palma de su mano con la yema de tus dedos, sientes el cosquilleo entre tus dedos y él sonreía ante la corriente natural que su mano le transmitía.” Aaaaah~ Ya entendí… Mira, coloca tu palma de nuevo.
Hyunjin te observa extrañado, pero hace lo que le pides.
Tú: Bien, esta es la escena. —Colocas tus dedos sobre su palma y los deslizas—. Es esto lo que sucede, pero en vez de ser Noah que mueve sus dedos sobre la palma de Jungkook, es Jungkook que mueve la palma sobre los dedos. Me quedaré quieta, hazlo tú. —Como lo pediste tu novio deslizó su palma contra tus dedos, ambos atentos a la situación
Lo miras sonriente y lo ves asentir en comprensión, de nuevo sus vistas se encuentran y… la chispa recorre desde tu interior hasta su interior. Él ladea la cabeza casi inconsciente, como si no entendiera cómo llegó aquel momento, tú solo frunces el ceño, sintiendo el peso de la tensión caerles encima lentamente.
Él pestañea de golpe y se aparta, tú reaccionas casi al mismo tiempo, rompiendo el pequeño contacto que tenían en la demostración. Notaste que la respiración de tu novio se volvió un poco más profunda, como si la escena del libro cobrara vida justo allí, pero todavía con un dejo de confusión en sus ojos.
Hyunjin: …No lo entiendo. —Miente al mirar su mano, claro que lo entendía. Sin embargo, quedó confuso de que un pequeño contacto le hiciera percibir tantas cosas—. ¿Por qué se sentiría así?
Tú: Porque lo que importa no es el gesto… es la intención.
Hyunjin quiso decir algo, pero en ese momento Kkami dio un gran salto que casi alcanza la mano de su dueño, ambos se sorprendieron de la presencia del animalito. De alguna manera lo habían olvidado.
Hyunjin: ¡Ya, Kkami! Tú no eres Noah. —El perrito ladra al caminar hacia atrás, como si quisiera que lo siguiera—. ¿Qué pasa? ¿Tienes hambre, pequeño? —Este ladra y gira en su lugar con intensidad—. Sí, sí. Mamá te dará de comer.
Tú: ¡¿Yo?! —La tierna sonrisa viendo al canino se te borró de golpe, observaste a tu novio y él te señaló el libro—. ¿Qué? ¡No! Llevo tres días alimentando a Kkami y tú solo te la pasas metido en ese libro, ¡Que ni me has dejado terminar!
Hyunjin: ¡Estoy casi llegando a la escena en que lo dejaste! Solo dame unas horas más y-…
Tú: ¿Y para qué quieres llegar a la escena en donde me quedé? —Él intenta arrebatarte el libro y tú lo evitas. Le muestras un dedo en advertencia mientras escondes el escrito—. ¡Ah-ah! ¡No! ¡Alimenta a tu hijo! Que ni siquiera lo has mirado.
Hyunjin: Que solo será un rato más, ya casi llego. Lo sé, lo sé. Solo tengo que esperar que Jungkook confiese sus sentimientos para que Noah no se quede con Jackson y así no se cumpla el plan de Hwasa.
Tú: ¡Hyunjin! ¡Dale la comida a Kkami!
Hyunjin: ¡Está bien! —Suelta exasperado y luego cubre su cara con sus manos. Respira hondo y te observa abriendo los ojos más de lo normal—. Okey… Okey. Le daré la comida a Kkami, ¿sí? Pero que no se te pierda la hoja. —Te cruzas de brazos, levantando el mentón—. Amor…
Tú: Ve a darle la comida a Kkami.
Hyunjin: Ya voy, ya voy… —Mira al perrito y este mueve su cola—. Ven pequeño, vamos a darte de comer y alejarnos de tu mami gruñona. —Te observa de reojo mientras habla con cierta molestia como niño regañado y se encamina hacia la cocina seguido por las patitas del pequeño. Hyunjin abrió el gabinete de la cocina como si estuviera a punto de enfrentar una misión imposible.
Hyunjin: A ver, croquetas de salmón… pollo… ¿Qué quieres, pequeño? —preguntó con solemnidad, inclinándose para mirar a Kkami. El perrito ladró dos veces y movió la cola tan rápido que casi parecía un abanico.
Tú: Hyunjin, no es un cuestionario. Dale la que le toca. —Alzaste la voz desde el salón, aprovechando la pequeña soledad que tenías para sentarte en el sofá, mirando mal en dirección a la cocina.
Hyunjin: ¡Pero está respondiendo! —replicó indignado, dándole una cucharada generosa al cuenco—. Este niño tiene gustos, ¿sabes? Si hoy quiere pollo, pues le doy pollo. Es mi pequeño mimado. —Observa una vez más al perrito, ahora sonriendo con ternura—. ¿Verdad, príncipe mío? —Ladrido—. ¿A que shi, bonito? ¿Quién es el niño bonito de papito? La bolita de amor más hermosa. —La emoción del animalito se demostraba desde el movimiento de su cola hasta las pisadas, haciendo reír un poco más a Hyunjin. Este saca la caja de croquetas y la mueve para emocionar a su mascota—. Pues pollito será, mi niño.
Así caminó en dirección al plato de Kkami y este corrió adelante al saber lo que haría su dueño. Mientras tanto, vigilaste que tu novio no estaba en tu campo visual. Tras una corta fracción de segundos te quitaste un pequeño gancho de tu cabello para usarlo de marcador donde él se quedó y luego correr más adelante en donde te quedaste tú.
Tú: Rápido… Rápido… Rápido… ¿Dónde fue…? —Te susurras al pasar varias hojas con cierto apuro y dando un pequeño salto de alegría al encontrarlo—. Bien, aquí está. Ahm…
Hyunjin: ¿Ves? ¡Lo hice! Yo sí sé cómo tratarlo. No es solo “Ilimintili, Hyinjin”, mi mi mi mi mi miiii~ —Saca la lengua desde donde está a pesar de que no lo podías ver, luego sonrió para ver a Kkami comer—. Mira qué bonito estás, todo alimentado. Mañana hay que darte un bañito, pequeño. —Acaricia su pelaje—. Y esta vez… ¡Le toca a tu mamá! —Grita “con disimulo” para que oyeras su supuesta conversación.
Tú: Ajá… —Contestaste con ironía, pero vuelves a prestar atención—. Espera… ¿Qué? —Frunces el ceño y luego tu cara se enrojece lentamente a la vez que cubres tus labios—. Ay, por Dios… Jungkook… —Te susurras incrédula de lo que leías y abres los ojos con sorpresa sin dejar de leer—. Eso es… Oh, Dios…
Hyunjin, que aún estaba en la cocina viendo cómo Kkami devoraba su plato, ladeó la cabeza al escuchar tu murmullo.
Hyunjin: ¿Qué estás diciendo ahí, eh? De seguro se está quejando de mí… —Se dice chasqueando la lengua—. Tan buen novio que soy yo. Soy lindo, soy tierno, agradable… —Llega a la despensa y coloca la caja de croquetas en su lugar—. Me gusta ser bonito con ella, pero solo se queja…
Camina con dirección al salón, hablándose a sí mismo sobre tu persona. Hasta que se detuvo en la puerta de la cocina por verte leyendo el libro. Primero hace una mueca de dolor absoluto mientras se sostiene el pecho, diciendo sin voz: “La traición, la traicióóóóón…”, luego se echó aire en la cara con ambas manos mientras se repetía que debía ser fuerte, que él podía más que esa situación y, por último, se dio ánimo en su mente para ir hasta detrás de ti con cautela. Tú estabas TAN concentrada que ni te habías dado cuenta de su presencia.
Hyunjin: ¿Y… qué haces?
Tú: ¡Nada! —Cerraste el libro de golpe, abrazándolo contra tu pecho.
Hyunjin: ¿Nada? —Se inclina hacia ti y niega con ironía—. Sabía que algo te inventabas en tanto silencio. Para eso querías que alimentara a Kkami, ¿verdad? —Balbuceas un par de cosas y él aprovechó para quitarte el libro desde arriba—. Me quedaré con esto por tu mala actitud.
Tú: ¡¿Qué?! ¡No! —Él corre entre risas hacia la habitación y tú saltas el sofá desde atrás hacia adelante para correr tras de él. Pero antes de que lo alcanzaras él cierra la puerta de la habitación, haciendo que casi te choques con esta y no te quede de otra más que golpear la madera al estar afuera—. ¡HYUNJIN!
Hyunjin: ¡Te prometo que casi llego a la misma escena! ¡Espera un poco! —Te quejas con rabia y pegas una patada en la puerta—. Eso fue muy “Jungkook” de tu parte. —Otra queja más y te alejas molesta.
Tomaste el control remoto de la mesa y preferiste buscar un canal que te entretuviera de aquel mal sabor, encontrándote con la serie de las Kardashian mientras Kkami saltaba hacia el sofá en búsqueda de estar al lado tuyo. Más horas pasaron, viste dos capítulos completos y quedaste más molesta al ver como Kim le gritaba a Khloe por una estupidez, dejando el capítulo en esa tensión para pasar a otra programación.
Tú: Dios… Mejor debí quedarme en el canal de los pollitos versus conejos.
Dejaste caer tu cabeza hacia atrás y una tercera queja casi te hace patalear en el sofá. Quizás ya estarías a punto de terminar el libro de no ser por tu novio. Observaste la puerta de la habitación con molestia, está en completo silencio. ¿Qué parte estaría leyendo ahora? No le faltaba mucho para llegar a donde lo dejaste, Hyunjin no leía tan lento, ¿acaso decidió seguir hasta terminarlo?
Tú: Odio no poder odiarlo porque es muy lindo y lo amo. —Miras al frente con un puchero, Kkami parece apoyar la noción al emitir un sonidito, pero en realidad el pequeño estaba entre sus sueños.
Una hora después, la puerta de la habitación que ustedes compartían fue abierta. Pero estabas atenta a un caso policial de Discovery Investigation, al punto que no habías ni encendido las luces al caer la noche, y hace más de media hora Kkami te había abandonado para irse a dormir a su camita, la misma encontrándose en la parte trasera de la casa.
Hyunjin prácticamente se escabulló en silencio. No seguía leyendo, solo marcaba con su dedo el lugar que había quedado y te observó desde su lugar. A diferencia de horas antes, estaba serio… muy serio.
Sí, Hyunjin había llegado a la escena donde había quedado. Y sí, siguió la lectura más allá hasta terminar ese capítulo. La repitió dos veces más…O quizás tres. Te observaba con cautela porque había algo que él no había planeado: La escena lo había excitado… Y quería replicarlo contigo.
Se relamió los labios antes de volver a abrirlo, buscó el inicio del capítulo y respiró hondo para repasar su plan. Orando porque este saliera bien. Dio unos pasos lentos hacia adelante y llevó su mano izquierda detrás de su espalda, para leer entre la leve oscuridad del salón, la televisión siendo la única fuente de claridad además de las bombillas de la cocina y habitación.
Hyunjin: Capítulo veinticuatro, “Entre tus pétalos”. —Te asustaste por su repentina voz y lo buscaste con la mirada. Hyunjin siguió caminando como si nada—. «Esa mañana Noah había despertado entre los brazos de Jackson, pero al parecer en la noche dormiría en los brazos de Jungkook.» —Sigue su andanza hacia los ventanales de su casa, tú aprovechando para bajar el volumen de la televisión y seguirlo con la mirada—. «Los celos de Jungkook podían más que él, lo podías ver en su mirada. Se controlaba porque se trataba de ti, porque tú se lo pedías. Pero a este paso, no podría aguantar más.»
Tú: ¿Estás leyendo ese capítulo, Hyunjin? —Lo miras incrédula, él te ignora para cerrar la cortina de la primera ventana y seguir su andar—. ¿Jinnie?
Hyunjin: «Noah temblaba en su lugar, ¿cómo pudo haber caído en la trampa de él? Sabía que era malo, era el hijo de un mafioso peligroso, no sabía otra cosa más que robar y mentir, ¿por qué con ella sería diferente?» —Toma la siguiente cortina y la jala hasta cubrir la vista de la calle—. «Pero algo de ese peligro le gustaba a Noah. No solo porque fuera idol, no porque estuviera lleno de tatuajes ni porque su dinero llegara a cifras incalculables tanto por su familia como por su trabajo. Algo de él… Algo casi animal la tenía inmóvil, con deseos de que se acercara e hiciera todo lo que su mirada profesaba». —Se dirige hacia ti nuevamente, con una parsimonia muy contradictoria a la personalidad de tu novio.
Tú: No te atrevas a hacerme spoiler, ¿bien? —Él vuelve a ignorarte.
Hyunjin: «Jungkook se acerca sigilosamente. Como si estuviera cazando entre la oscuridad de un bosque desconocido. Y Noah era su presa. Los labios de ella tratando de tomar el aire necesario para continuar manteniendo su mirada, él acercándose sin importarle que temblara como una hoja por su tamaño.» —Se detiene a pocos metros de ti, baja un poco el libro para mirarte y tú le devuelves la vista, él toca su dedo índice con lentitud la punta se su lengua y con eso pasa página. Su vista baja otra vez para continuar su andar—. «Quedaron frente como desde hace una semana no lo hacían. Comiéndose con la mirada de una forma casi obscena y sin mesura.» —Hyunjin rodea el sofá—. «Si me miras como lo haces ahora, no podré controlarme… Noah. Tus ojos, tan hermosos, me tienen dominado de una forma casi cautivadora.»
Hyunjin avanzaba con lentitud a tu alrededor, como si cada palabra que pronunciaba tuviera un efecto tangible en el ambiente. La luz de la televisión apenas iluminaba su rostro, y la penumbra creaba un juego de sombras que hacía que sus gestos se vieran más intensos, más íntimos. Tú lo llamaste por lo bajo al verle acercarse a ti, pero él no respondió de inmediato. Solo bajó un poco el libro y te observó, midiendo tu reacción.
Ninguno de los dos dijo nada, solo se quedaron mirando mientras las luces de la televisión cambiaban de vez en cuando por las diferentes escenas. Tu novio lucía tranquilo, sin aparentes intenciones de hacer algo más allá que leer. Pero tú lo conocías, esa tranquilidad era extraña, algo planeaba.
Él de nuevo retomó la lectura.
Hyunjin: «Noah… no podía apartar la vista.» —Él siguió caminando alrededor del sofá, desconcertándote en gran medida—. «No puedo mirarte de otra manera. Suspira ella al sentirlo a centímetros de su cuerpo, la ansiedad matándola al imaginarse lo que podría suceder entre los dos.» —Lo sentiste detrás de ti, siguió como si nada, pero ahora aumentando levemente su paso—. «Tu voz me causa lo mismo. Me da… miedo.» —El pelinegro se detiene justo en el extremo contrario de donde estabas sentada y se acomoda en este espacio—. «Cada pequeño movimiento de Jungkook la consumía… hasta que sus manos finalmente se encontraron.» —Su voz se hizo un susurro, y sin previo aviso, deslizó suavemente su mano hacia la tuya, rozando tus dedos mientras continuaba con la lectura.
Tú: Hyu-…Hyunjin…
Tu corazón latía rápido. Cada palabra, cada toque, cada mirada de Hyunjin parecía estar replicando exactamente la escena del libro, y no podías evitar sonrojarte mientras tu cuerpo reaccionaba a la combinación de ficción y realidad, de juego y deseo compartido.
Hyunjin: «Esta mañana… Estuviste con Jackson, y me dijiste que fuiste feliz con él. ¿No es así? Me lo dijiste. El pelinegro lo dijo con los celos aun a flor de piel, recordando cada palabra dicha por Hwasa en día anterior, apretando los puños cuando Noah no contestó. Contéstame, por favor. No me dejes con este mal sabor.»
Te observa de reojo por un segundo, puede notar tu atención en él, el cómo lo escuchas, el cómo lo miras… el cómo tus dedos tiemblan entre los de él. Sabía que te imaginabas su intención. Hyunjin retomó la lectura.
Hyunjin: «Noah… mi ansiedad crece cada vez que estás cerca… y a la vez, no puedo resistirme.» —Su voz se quebró levemente, y sus dedos entrelazaron los tuyos con más firmeza—. Amor… —Tu cuerpo se sobresaltó en su lugar, no podías definir si el llamado era por leer el libro, o si era a ti. Pero rápidamente caíste que en ningún momento los protagonistas se decían de tal manera, por lo que…
Tú: ¿S-sí?
Hyunjin: «La tensión fue demasiada…» —Te observó, relamiéndose los labios y capturando lentamente su labio inferior entre sus dientes. Tus ojos bajaron a su boca, los de él descendieron a los tuyos, al mismo tiempo se volvieron a observar—. “Él no podía aguantar ver esos labios… y no querer besarla.” —Recitó esa parte que quedó en su memoria, tú suspiraste al sentirla idónea para el momento—. Él quería hacerla sentir suya… —Esta vez dijo algo que sintió que era complementario perfecto, algo dicho por él.
Tú: Jinnie… —Jadeaste su apodo, sus rostros acercándose y sus cuerpos cediendo al magnetismo.
Hyunjin: “Su boca era más peligrosa que él…” —Susurró al volver a mirar tus labios, lo llamaste otra vez—. “Cada vez que lo llama, siente que lo enciende en fuego…”
Se quedaron a milímetros por unos segundos, ninguno de los dos atreviéndose a romper la delgada línea de separación. Sentiste su cálida respiración, el mínimo roce de su nariz con la tuya; sus párpados sutilmente a media vista, embriagados del calor ajeno. Hasta que de repente.
Hyunjin: ¿Leíste la siguiente escena completa? —Niegas despacio, perdida en el hermoso rostro de tu novio—. No te preocupes… —Acerca su boca a la tuya—. …yo te la termino de contar.
Y con eso el deseado beso llegó, al igual que los deliciosos jadeos de disfrute por tener por fin el contacto íntimo. Hyunjin lanzó el libro hacia atrás, este cayendo en alguna parte cerca del mueble. Usó sus manos, ahora libres, para atraerte más hacia él y colocarte bajo su cuerpo entre los cojines del sofá.
Tu respiración se entrecorta al sentir el peso de su cuerpo sobre ti, el calor de su torso rozando tu pecho y el tacto firme de sus manos guiando cada movimiento. Los labios de Hyunjin no dejaban espacio para dudas, suaves y exigentes al mismo tiempo, explorando, reclamando, haciendo que cada segundo se sintiera eterno.
Sentías que algo cambió en su forma, que seguía siendo tu novio, pero en la manera que hacía las cosas era bastante… nueva. Sonreíste entre el beso cuando él lo rompió para tocar sus labios en tu mentón a ojos cerrados.
Tú: Ay…~ Hyunjin… —Jadeaste, tus manos buscando refugio entre su cabello y espalda, sintiendo cómo tu cuerpo respondía a cada roce.
Hyunjin: Shhh… —Susurró, su aliento cálido acariciando tu piel—. Solo déjate llevar…
Sus manos se deslizaron por tus costados, descubriendo cada curva, cada reacción, provocando que tu mundo se redujera a él, a su tacto, a la sensación de ser completamente suya en ese instante.
Hyunjin volvió a atraparte en sus labios, esta vez con un ritmo más profundo, más decidido. Su cuerpo se acomodó mejor sobre el tuyo, hundiéndote un poco más entre los cojines. Sus dedos se detuvieron en tu cintura, apretando con suavidad en busca de tenerte donde quería. No te daba espacio ni para respirar. El crujido del sofá indicó la intensidad que aplicaba tu novio sobre ti en sus acciones, aportando al morbo del momento.
Una vez más se separó, pero esta vez para ir a tu cuello, arrastrando su lengua desde la parte baja de tu mentón hasta casi llegar a tu nuca. Besos mullidos y húmedos se plasmaron en tu piel casi detrás de tu oreja al acoplarse entre tus piernas, moliendo su necesitado pene contra ti con descaro, sin ocultar nada.
Tú: Me estás volviendo loca… —Expresaste casi con ahogo, los jadeos se escapaban de ti sin permiso alguno al sentir como te sostenía, como se restregaba contra ti, como respiraba mientras deslizaba sus labios de forma perezosa por tu contorno.
Él apretó más tu cintura y, con un movimiento brusco, te hizo encajar mejor bajo él. El roce descarado de su erección contra tu centro ya no era sutil, era un arrastre profundo y marcado que arrancaba gemidos de tu garganta. Tus manos abandonaron las caricias que le otorgaban tanto en su espalda como cabello para clavarse sobre sus hombros, tus dedos tensándose en la tela de su camiseta cada vez que él gemía en tu oído, tu interior temblaba.
Hyunjin: ¿Qué pasa? —Dijo con lentitud más cerca de lo que esperabas en el marco de tu oreja—. ¿No son estas cosas que lees? ¿No es esto lo que te enciende de los libros? —Frota la punta de sus labios al soltar el aire en tu piel, cierra los ojos para hablar más profundo—. Ya no está en tu imaginación… Te lo estoy regalando para que lo disfrutes. —Ahora su lengua pasa y tu respuesta es un placer para él, dándole un destello de sonrisa genuina entre sus labios—. “Nadie puede hacerte sentir como yo, porque solo yo tengo control sobre ti”. —Esa parte la reconociste del libro y lanzaste tu cabeza hacia atrás con lentitud por lo sensual que se escuchó cuando lo recitó.
Un tercer beso te hizo enderezarte bajo su toque una vez más. Buscó tus manos y las apartó de tu cuerpo, las sostuvo de las muñecas y las colocó sobre tu cabeza, casi en la cima del antebrazo del sofá. Abriste los ojos con sorpresa, él no acostumbraba a esa demanda y te sacó de concentración por unos segundos.
Pero luego levantaste la mirada y lo viste allí entre la oscuridad, sus brazos firmes y con los músculos tensos por la fuerza ejercida, sus ojos estudiándote entre la oscuridad al igual que tú a él. La mitad de su cara casi sumergida entre las penumbras y dándole ese aire de misterio que también era nuevo en él. Y su lengua… Mierda. El efecto que te provocó cuando se lamió los labios con una lentitud tortuosa, como si ya te estuviera saboreando sin tener que tocarte.
Hyunjin: Noah… no va a disfrutar la mitad de lo que te voy a hacer esta noche.
Ahora tus muñecas quedaron prisioneras de su único agarre mientras su mano izquierda bajaba por tu cuerpo. Acarició con sus dedos la extensión de tu brazo, siguió por tu costado y esto te generó un cosquilleo al punto de retorcerte en tu lugar, él no te soltó ni por un segundo, menos dejó de verte desde arriba, totalmente estático en tus acciones.
Hyunjin: Cariño. No hay nadie, ni dentro o fuera de un libro, que podrá tocarte como yo. —Llegó a la orilla de tu blusa y la levantó, sus ojos fijos en los tuyos—. Nadie puede, ni en tu imaginación, hacerte gemir como lo haría yo. —La tela queda por encima de tus pechos—. Nadie puede tener esta deliciosa vista como yo. —Él golpea su pelvis con tu entrepierna con fuerza repentina y de nuevo te retuerces—. “Muévete… quiero verte.” —Esta vez las palabras retomaron la línea del diálogo del protagonista. Y te diste cuenta de lo que hacía, estaba imitando las acciones y formándolas a su modo—. “Pídeme que te lo haga…”
Tú: Hyunjin…
Hyunjin: Gímelo. Deséalo mientras me miras.
Se inclinó hasta rozar apenas tus labios, sin besarte, torturándote con la cercanía. Sus caderas empujaron una vez más, lento, profundo, marcando el roce con descaro. Al mismo tiempo deslizó su mano izquierda por tu piel expuesta, la yema de sus dedos con calma sube en búsqueda de enviarte esa deliciosa electricidad que tanto parecía gustarte.
Por primera vez en mucho rato Hyunjin aparta sus ojos de los tuyos y se enfocan en tu pecho. Se queda mirando como su propia mano baja tanto los tirantes como la copa con lentitud, tus pezones endureciéndose casi al instante de sentirse expuestos y observados por tu novio. Su mano se cerró en un apretón firme en el derecho y te mordiste el labio para no gemir tan fuerte, él levantó la mirada como si estuviera hipnotizado, como si fuese la primera vez que veía esa reacción en ti.
Y en cierta forma lo era. Esta vez Hyunjin estaba replicando las acciones del libro tal y como fueron descritas, tal y como la autora los plasmó en las hojas con el fin de complacer a sus lectores. Pero, lo que no se imaginaba tu novio, es que de alguna manera había leído un manual para complacer correctamente a una mujer.
No lo mal entiendan, sabía que su forma de hacer el amor también te hacía enloquecer, te llenaba tanto como a él. Sin embargo, ahora…
Hyunjin: Hazlo de nuevo… —Susurró profundo, perdido en su retorcida mente, orientada a hacerte gritar mientras te devoraba. No entendiste bien sus palabras y quedaste inconclusa en lo que te quiso decir. Él apretó su palma de lleno en tu pecho y tus muslos atraparon sus caderas al igual que arqueaste la espalda en una reacción casi en cadena. Una vez más llevó sus ojos a tu pecho con una curiosidad increíble, no sabía que tan sensible podías ser en ese lugar.
Si esa reacción era con unos toques totalmente precisos según lo descrito. ¿Qué pasaría si lo replicaba con su boca? Por un segundo alzó su mirada una vez más, te vio con leves tics que mezclaban los nervios y ansiedad de las sensaciones provocadas por tu novio. Entonces se atrevió hacia sus ideas. Se deslizó un poco hacia atrás para inclinarse mejor sobre ti sin soltar tus muñecas, atrapó tu seno ya maltratado por su toque entre sus labios y succionó con fuerza.
Tú: Eso… bien…~ —Tus piernas temblaron, él las sintió—. Despacio… Jinnie~ —No, no era que querías que fuera despacio, eran palabras incoherentes que empezaban a salir de tu boca sin ser filtradas por tu cerebro. La lengua de tu novio empezó a girar sobre la piel sensible y, como si fuera una instrucción, tus caderas se movieron al mismo compás que él.
Hyunjin: Otra vez… —Gime al separarse de tu cuerpo para ir contra tu pecho derecho y seguir entretenido. En este aplicó cierta fuerza con sus dientes, tu temblor instantáneo acompañado de un jadeo agudo le indicó al pelinegro que el gesto fue totalmente perfecto.
Como pudo volvió a acercar su miembro contra tu entrepierna y empezó un vaivén lento que te hizo mover al mismo compás que él. Querías abrazarlo, atarlo a ti como todas las veces que estaban juntos, pero al sentir el movimiento de tus manos él ajustó más el agarre de su mano derecho al seguir mortificándote en tu pecho.
Ahora que su mano izquierda estaba parcialmente libre, él la aprovechó para adentrarse en el hueco de tu espalda y descender tu columna, también recreando uno de esos momentos del libro. Esta se adentró en tu pantalón desde atrás y tan pronto como encuentra tu trasero, lo masajeó levemente para luego agarrarlo con ganas. Ese simple gesto le hizo acelerar un poco sus embestidas sobre la ropa, gruñendo entre las succiones en tu pezón.
Hyunjin suelta un chasquido ante la separación de tu piel con su boca, la zona afectada ardiéndote deliciosamente mientras emanabas el calor que cada vez se hacía más intenso. Te soltó las muñecas y se alejó lo suficiente para quedar de rodillas frente a ti, bañándote en su sombra, dándote el espacio de apreciar su delicioso perfume varonil, el mismo parecía ya emerger por sí solo cada vez que sudaba en deseo como lo hacía ahora.
Frunciste el ceño cuando él se separó por completo para colocarse de pie y dejarte recostada sobre el sofá, jadeando confusa por su lejanía al buscar el libro que había tirado antes. Él lo abre y lo hojea mientras vuelve a acercarse. Tú aprovechas el momento para sentarte en tu lugar. Le ibas a preguntar por lo que hacía, pero justo antes él casi plantó el libro en tu cara y señaló con un dedo un párrafo en específico.
Hyunjin: Lee en voz alta. —Demandó con voz profunda y tú, sin poder mirarlo al buscar el punto que él mostraba, tomaste el libro entre tus manos y agudizaste tus ojos para distinguir las letras entre las leves penumbras.
Tú: «Jungkook la sujetó con fuerza, como si quisiera tatuar su piel en las manos. Y sin darle escape-…» —Hyunjin se retiró su camiseta mientras te acomodabas y se arrodilló frente a ti para levantar tu falda. Tú te detuviste para mirarlo.
Hyunjin: Sigue leyendo. —Se quedó quito hasta que dejaste de mirarlo y retomaste la lectura.
Tú: «…Y-y… sin darle escape, la fijó en su lugar para arrodillarse frente a Noah.» —Tu novio retomó su andada por tu cuerpo y ahora colocó tus rodillas sobre sus hombros, dándose el espacio perfecto para estar frente a tu entrepierna. Hundió su cara entre tus muslos y besó justo en el centro, encima la tela de la ropa interior—. «Noah era un nido-… nido…» Ngh~
Hyunjin: Lee. —Habló bajo tu falda y tú te removiste ante la demanda—. O te castigaré.
“Castígame todo lo que quieras”, pensaste al morderte el labio. La idea solo excitándote más de lo que estabas.
Tú: «Él sa-sabía que… cada movimiento…» Dios… —Lo sientes chupar tu humedad y no puedes evitar suspirar con ganas al remover tus caderas contra él. Casi se te cierran los ojos, pero lo evitaste—. «…cada movimiento suyo era co-…como un arma, que con solo rozarla… podía hacerla arder-…» —Tragas grueso cuando su lengua lame con lentitud de abajo hacia arriba, tus ojos también ascienden por inercia y te hace abrir los labios. Pestañeas con rapidez—. «…arder hasta… rogar…»
Los ojos de tu novio se alzaron para verte con el libro, la televisión aún iluminando tus dedos que se clavaban en la pasta blanda al intentar contener los impulsos de dejar todo.
Hyunjin: Si te trabas, me detendré… —Era mentira, era obvio que no se detendría a estas alturas y menos tan duro como lo estaba ahora. Pero quería enloquecerte, llevarte al borde hasta que fueras peor que la protagonista del libro.
Tus labios temblaban al intentar seguir las letras, cada palabra convertida en un reto imposible cuando su lengua se hundía en ti con un ritmo calculado aun por encima de la ropa.
Tú: «…rogar por… más, aun cuando… sabía que… que él no se detendría.» —El jadeo se coló entre frases, tus piernas intentaban cerrarse, pero él las mantenía firmes sobre sus hombros. Hyunjin gruñó contra tu piel, disfrutando el temblor de tus muslos atrapándolo. Levantó una mano hasta tu muñeca y, sin apartarse de tan dedicado trabajo, empujó el libro para mantenerlo erguido frente a ti, para que no lo dejaras ni un momento—. Jinnie…~
Hyunjin: Lee. —Una vez más solicitó con dureza, sacándote un gemido frustrado que lo hizo sonreír.
El sonido húmedo entre tus piernas te sacaba más de quicio, apenas podías enfocar la forma de las letras y no pensar que era cualquier otra palabra que no le diera sentido a la oración.
Tú: «Él reclamó- cada ge-gemido…» —Jadeas y tragas grueso—. «…como suyo. La sometió al… ¡Calor!» ¡Dios…! Ay, Dios…~ —Respiras hondo—. «…calor de… su boca, hasta que su no-nombre… se volvió… grito.» —Al escuchar tu voz aguda, el mortificador de tu novio succionó con más fuerza mientras se retiraba la atadura de su pantalón. Un sollozo estrangulado te removió con placer.
Hyunjin: Repítelo… —Habla contra tu muslo y planta un beso allí—… con mi nombre. —No pudiste aguantar más, el libro se resbaló de tus manos temblorosas y no atinaste más que buscar su cabello para hundir las yemas en estos, Hyunjin disfrutó totalmente aquel toque.
Tú: Hyu…Hyunjin…~ —Sí, él era totalmente débil contigo.
Se separó por segunda vez en toda la noche, pero esta vez te jaló con él hasta dejarte recostada bocarriba en el sofá. Sostuvo tus piernas en disposición a él. Cuando tu desasosiego se desvaneció un poco te diste cuenta de que tu novio ya llevaba tanto los pantalones como ropa interior abajo, totalmente desnudo y dispuesto para ti, con su pene totalmente levantado y bastante cerca de entre tus piernas.
Tus ojos no perdieron detalle de su figura trabajada, te sentías mojar más de solo ver sus pectorales o abdomen brillantes por su leve sudor, el contorno de sus músculos tensándose a cada movimiento, su respiración entrecortada, el calor de su piel contra la tuya. Cada gesto suyo te absorbía, te hacía olvidar todo lo demás, y tu cuerpo reaccionaba automáticamente, arqueándose contra él, deseando más.
Se inclinó nuevamente hacia ti, dejando tus piernas en sus caderas para que te aferraras a él, y así lo hiciste. Lo abrazaste sobre los hombros mientras él ubicaba sus manos a tu alrededor para no perder el equilibrio y rozaron sus narices como si se pidieran permiso para seguir más allá.
Tú: “Estoy desesperada, y… asustada por lo que puedas hacerme. Pero, por favor…” —Te acercas a su oído—. “…no seas gentil conmigo”. —Hyunjin se sorprendió con tus palabras recitadas, eran las mismas dichas por Noah en esa escena cuando ya estaban en la cama.
Hyunjin: Dijiste que no leíste esa parte del libro. —Aparta su rostro para verte por completo.
Tú: ¿Crees que fuiste el único que leyó más de una vez esa escena antes de seguir?
Hyunjin: Eres una tramposa. —Ríe con dulzura cargada de coquetería.
Tú: “Porque lo que importa no es el gesto… es la intención.”
Sus manos se tensaron a tu alrededor, cayendo sobre tu cuerpo para sentir más cercanía de la que había, retomó los besos húmedos y suaves a la vez que susurraba tu nombre entre cada roce de tu piel. Con la pequeña distracción se quedó sostenido solo en su antebrazo izquierdo sobre ti mientras que su mano derecha volvía a tu entrepierna, esto para mover a un lado tu ropa interior con un dedo y alinear su miembro contigo.
Tu respiración se aceleró, sintiendo su lengua rozar tu piel sensible mientras sus caderas presionaban contra las tuyas, empujando hacia adentro con cautela y disfrute al sentirse envuelto en tu ardor. Te arqueaste instintivamente, buscando más de él, mientras tus manos se entrelazaban en su cabello y sus hombros, tratando de mantenerlo cerca, de no dejar que un solo milímetro de distancia interfiriera en lo que ambos estaban sintiendo.
Sin aviso, empujó con fuerza, entrando en ti de golpe, sin suavidad, con un ritmo salvaje que hizo que tus gemidos se mezclaran con los suyos, roncos y desesperados. Abrió sus labios para jadear contra tu cara sin decencia alguna, mordiendo sus labios para aguantar y solo emitir gruñido desde dentro de su pecho, siendo solo cubiertos por tus sonidos eróticos e inconscientes.
Tus uñas empezaban a hacer estragos en su espalda, marcándose y haciendo que Hyunjin ondeara más sus caderas contra ti, abriéndote más las piernas para ir más profundo. Tus ojos se cerraron entre los sollozos que no podías controlar.
Hyunjin: Princesa. —Levantas la mirada nublada con su llamado ronco entre los arrancones, casi con los palpados a la mitad de los ojos—. “Abre más las piernas… para que pueda meter todo mi amor”. —Mierda, eso sí te prendió.
Tú: Maldita sea, Hyunjin… —Gemiste aguda y eso le dio la potencia para ir más fuerte contra ti—. ¡Es-Espera! ¡Mierda! ¡Mierda! —Tus ojos se cruzan—. ¡Ngh! Dentro-… ¡Dentro! ¡Dentro! ¡Dentro! —Sonríes incoherentemente cuando sientes su pene chocar con algo que empieza a volverte más loca de lo que ya estabas.
Su respiración caliente te golpeaba el rostro mientras su miembro se movía dentro de ti con fuerza, sin misericordia, haciendo que todo tu cuerpo temblara con cada choque. Podías percibirlo intentando no cerrar los ojos para no perderse de los detalles de tus gestos, tú también luchabas por mantenerte al borde del juicio.
Entonces Hyunjin se irguió y colocó sus manos en el marco superior del mueble, observó hacia abajo, viéndote una vez más y tu novio dejó de ser todo un hombre para hacerte gritar…
Tú: ¡Oooh…! ¡No pares…! ¡Por favor, no pares! —Eras un manojo de deseo arrapado en excitación y él lo sabía, Hyunjin también estaba perdiéndose en tus elogios. Y recordaba cada vez que te veía de esta manera, tan suya y rogándole por más. Pero, la diferencia que había entre el pasado y ahora, es que ni siquiera podías callar hasta las palabras más sucias. Hyunjin no podía estar más agradecido—. Más rá-…rápido… No pares~ —Ese sollozo fue demasiado sensual, y más por cómo lo miras.
Hyunjin: Ni muerto me- detengo… —Tragó con fuerza, sosteniéndose con más intensidad en la orilla del sofá y ejerciendo más de él en las embestidas.
Soltó su mano derecha y la plasmó en tu cuello, un grito de susto te invadió por lo repentino, a pesar de no poder parar de moverte con él y dejar que él te dominara por completo. Tu novio lamió el contorno de tu cara como si de un irracional se tratara, dejó sus labios pegados a ti y gimió al seguir arremetiendo contra ti, sus dedos bajo tu cara te sujetaban con un sentido de posesión idóneo y que removía todo en tu interior.
Ya el ritmo se había perdido en algún punto y solo se escuchaba el chasquido salvaje de sus caderas contra las tuyas.
Hyunjin: “Tu cuerpo… es mío… y voy a hacer que-…que grites mi nombre hasta quedarte sin aliento…” —Recita. Sus labios recorrieron tu mejilla, tu mandíbula, succionando con intensidad mientras sus caderas no dejaban de aplastarte contra el sofá.
Y así hiciste, su nombre abandonó tus labios con lágrimas en los ojos de tan fuerte que arremetía, pero no te molestaba, al contrario, lo sentías tan placentero que creías no poder aguantar más con un gramo de sentido común dentro de ti.
Una vez más lo sentiste flaquear, sentiste su cara contorsionarse al no poder contenerse, su interior reclamando por llenarte y él casi cediendo a su instinto de hacerlo. Era evidente que forzaba el extenderlo lo más posible, pero ya no querías extenderlo, querías que te marcara una vez más, que te recordara a quien le pertenecías.
Lo ayudaste con los movimientos de tus caderas, le arrancaste un gemido ronco que lo hizo apretar todos los agarres que sostenía, plantándose de lleno en ti hasta quedarse quieto y sentir como se vaciaba en tu interior. Te sostuviste de los cojines con la mezcla de sensaciones invadiéndote, tu cuerpo tembló a pesar de quedar inmóvil de los espasmos.
Un suspiro más, otra lamida acompañada de un sollozo masculino de sus labios mezclado con tu nombre y… El orgasmo te arropó desde el inició de tu columna hasta que obtuviste la mezcla en tu interior, la idónea para hacerlo desfallecer entre todos los efectos. Hyunjin salió para entrar de nuevo, pero en el paso dejó salir tanto su esperma como tu éxtasis, este ensuciando un poco de su cuerpo y cayendo al piso.
Pero no le importó, se adentra perezoso para sentir como lo apretabas un poco más, bajando el ritmo, jadeando ahora de cansancio, respirando hondo para recuperarse de aquel perfecto momento. Sus piernas flaquearon y prefirió salirse por completo para sentarse a tu lado en el mueble, ahora ambos tratando de regularse al observar el techo.
Se quedaron un momento así, pegados uno al otro, respirando hondo, con el sudor mezclado y la piel caliente, intentando retomar la normalidad después del estallido de alcanzar el clímax. Hyunjin te tomó la mano, acariciando tus dedos con suavidad mientras su respiración todavía se agitaba, y tú apoyaste la cabeza en su hombro, sintiendo cada latido de su corazón. El silencio se volvió cómodo, como si todo lo que había pasado no necesitara palabras, solo la cercanía.
Al día siguiente, aunque la rutina parecía volver a su cauce, solo podían sonreír para leer el libro juntos. Ya que ambos iban alineados podías hacer distintas cosas mientras el otro leía en voz alta y, esa no fue la única vez que replicaron más escenas del mismo libro. Al menos hasta que este acabó.
Vendedor: Disculpe, ¿necesita ayuda, señor? —Hyunjin, que estaba leyendo un libro de repisa en el centro comercial, dejó de hacerlo para ver al vendedor. Sonrió en cortesía y mostró el escrito.
Hyunjin: Sí, solo… Es que necesito un libro similar a este. —Muestra el que lleva en mano—. Es que a mi novia le gusta mucho.
Vendedor: Oooh~ Le gustan los fanfics. —Ríe cuando Hyunjin confirma, asintiendo con tranquilidad—. Venga por aquí, tenemos los mejores de la línea de Wattpad y Ao3 que se hicieron físicos. —Empieza a caminar y el pelinegro lo sigue.
Hyunjin: ¿Son categorías normales o…?
Vendedor: Por favor. Si todos sabemos que esos libros en su mayoría son más dieciocho o más veintiuno. Usted tranquilo, yo le recomendaré los favoritos para que su novia no se moleste con usted. —Le guiña el ojo y Hyunjin sonríe de lado, totalmente complacido.
Hyunjin: Perfecto. Mi novia va a estar … —Su mirada se oscurece en lujuria disimulada— …muy feliz.~