Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 19 de octubre del 2024
Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 19 de octubre del 2024
¿Cómo empezar a explicar las cosas con Han Jisung? Te atreverías a decir que no estarías nunca con un chico como él, y menos en las condiciones que se habían conocido.
Él era hijo de una marca conocida de producción de música, tú hija de una multinacional de marketing, era cierto decir que sería posible que se conocieran por las reuniones de sus padres, pero no fue por eso. El primer encuentro fue en un accidente justo en el parqueo de la empresa en la que trabajaba él y su padre, Han iba en su moto mientras que tú dabas riversa en tu auto para salir de las líneas paralelas. Él no se detuvo a tiempo, tú no lo viste por estar ubicado en el punto ciego y el choque fue inevitable.
Han: ¡Maldita sea! *Grita al levantarse y quitarse el casco, ve la moto tirada y luego gira con rabia hacia el sonido de la puerta del auto abriéndose* ¿Qué te pasa, idiota?
Tú: ¡Eh! Que tampoco quise chocar… *Susurraste con angustia* Y bien podías frenar.
Han: No me dio tiempo, yo iba en ruta, eras tú la que tenía que detenerse.
Tú: ¡No te vi! *Cerraste la puerta para verle con algo de miedo* No sé de dónde mierda saliste.
Han: Cuida ese maldito lenguaje, muñeca. *Frunciste el ceño con sus palabras y eso te molestó*
Tú: Y tú cuida tu boca, imbécil. *Levantaste el mentón al ver su rostro contraído en ira. Él te señaló con un dedo y se acercó a ti de forma amenazadora*
Poco tiempo después los guardianes del parqueo intervinieron y lo presentaron de manera informal. Pero a Han le importó muy poco que fueras hija del nuevo socio de su padre y a ti te valió menos que él fuera productor, si él quería pelea, la tendría. Sin embargo, esa pelea nunca llegó. Han levantó su moto, revisando algunos rasguños y maldiciendo en voz baja antes de colocarse el casco, encenderla y alejarse hacia la carretera a toda la velocidad.
Aquel encuentro fue el idóneo para que siempre se encontraran. Primero al llegar al edificio, esta vez iba a ser él que te iba a chocar con su moto, te mostró el dedo medio cuando te visualizó por el vidrio delantero, tú hiciste lo mismo, volviendo a enfocarte en parquear bien tu auto.
Esa misma tarde al subir el ascensor, él decidió ir por las escaleras con tal de no ver tu cara. Luego fue en el salón de juntas, tú al lado de tu padre y él junto al suyo y sus amigos, ambos se miraban con odio, pero intentaban menguarlo cada vez que uno de los hombres de corbata preguntaba por algo puntual del trabajo. A diferencia de ti, Han si trabajaba para su padre como productor de la empresa, tú solo estabas ahí para aprender de la compañía que algún día podrías heredar.
La junta fue larga y tediosa, acompañada de amenazas silenciosas de muerte, más una que otra señalización de maldición hacia el contrario. Han se acercó a un chico que estaba al otro lado de él, este parecía muy concentrado en lo que decían los hombres y se asustó cuando Han lo topó, luego se acercó para que el castaño le secreteara algo y poco a poco fue sonriendo, de repente llevó sus ojos a ti y chocaron vistas, el chico asintió y se enderezó en su lugar sin quitar la alegría de su rostro.
Han: Me gustaría preguntar algo, si no hay ninguna clase de problema. *Tu padre asintió con una sonrisa a pesar de ser interrumpido en lo que estaba diciendo y luego Han continuó* Resulta que una de las producciones del 3Racha será menos comercial que las demás canciones que hemos creado, ¿no es así, chicos? *El chico al lado de Han y otro pelinegro más rellenito asintieron de acuerdo* Bien. En ese caso creemos posible que se necesitará más que una simple “propaganda” para promocionar el próximo álbum, necesita llamar la atención.
Tu padre le dio varias propuestas mientras los tres chicos y el padre de Han asentía al entender su punto, pero luego él cortó antes de que terminara.
Han: No es suficiente, ¿algo más? *Tu padre te miró y tú lo miraste con el ceño fruncido, luego se giraron ante sus clientes con cierto asombro por la impertinencia del chico de mejillas grandes, este sonrió al ver sus caras de confusión* Sigo esperando una solución.
Tú: ¿Tiene alguna idea en mente, señor Jisung? *Alzaste una ceja mientras él enfocaba sus ojos en ti, borrando su sonrisa de golpe*
Han: Disculpe, pero estoy hablando con los ejecutivos en este momento. Si no le molesta.
Tú: Sí. *Sonreíste* Me molesta. *Los demás te vieron con cierto recelo y ahora sonreíste tú* Me molesta porque, para darle una mejor solución, debo recibir más detalles de lo que requiere para este problema.
Han: ¿Detalles, dice? *Soltó una risa irónica mientras te veía con incredulidad, ahora ambos buscando la comodidad en sus sillas inconscientemente para enfrentarse* Claro, le daré “detalles”. Nuestro lanzamiento con la canción “Hellevator” en el grupo Stray Kids fue un poco más de lo que habíamos proyectado, pero no lo suficiente. Esto porque la canción no era… *Levanta sus dedos para hacer las comillas* “Comercial”. Sin embargo, cuando lanzamos el álbum Go Live, la mayoría de las canciones resultaron menos rentables que “God’s Menu” o “Easy” al no ser comerciales también. *Sonríe más al verte agudizar la mirada sobre él* A lo que me refiero es que este nuevo álbum será igual de sencillo y poco comercial que Hellevator o esas otras canciones ya que su estructura es más “sentimental”, no queremos arriesgarnos a perder dinero, pero tampoco dejaremos este proyecto por falta de “rentabilidad” como ustedes le dicen.
Meditaste sus palabras detenidamente mientras pasaban los segundos, todo cubierto de un silencio incómodo y pesado cuando Han terminó de hablar. Él se cruzó de brazos, ahora su sonrisa se vestía de victoria mientras respiraba relajado. Miró a Bang Chan y a Changbin al lado suyo, estos les devolvieron la mirada, Changbin no sabía lo que sucedía, pero Chan sí. Ahora viéndote pensar, recordó lo que Han le había susurrado hace pocos minutos.
Han: “¿Ves a esa pequeña abejita de ahí? *Chan levanta la mirada hacia ti con una sonrisa y emite un sonido de afirmación* Fue de la que te hablé, la que me chocó con su auto en días anteriores. Solo su presencia me molesta. La sacaré de esta reunión en menos de cinco minutos. Se cree mucho por ser hija de un publicista cualquiera.”
Chan movía sus dedos sobre la mesa al ver que los segundos se extendía sin respuesta tuya, al parecer Han cumpliría su promesa antes de lo que creía.
Han: Bueno, como no tiene alguna propuesta. *Ladeó su cabeza para mirar a tu padre con falso interés de su parte* Considero que no-…
Tú: ¿Qué tal el proyectarse más allá del mercado coreano, japonés y estadounidense?
Todo quedó en silencio de golpe, incluso Han quedó con la palabra en la boca cuando te escuchó interrumpirlo. Todos se miraron de un lado a otro y el primero en soltar algo fue Bang Chan.
Chan: ¿A qué te refieres?
Tú: Siempre cantan canciones con esos tres idiomas; inglés, coreano y japonés. ¿Por qué no intentan algo más?
Han: Disculpa, ¿estoy escuchando bien? *Frunce el ceño sin dejar de reír irónico* ¿Estás opinando en nuestras canciones?
Tú: Solo digo que es imposible comercializar algo no comercial sin algo que no tenga un determinante llamativo e interesante. *Te acomodaste en tu silla* No sé, el ritmo, la música, las letras, algo debe llamar la atención de los fans.
Changbin: Nos caracterizamos por siempre innovar, pero sin dejar nuestra cultura, el hacer eso sería sinónimo de bajar nuestros principios.
Tú: Entonces no los dejen. *Sonríes al cruzar los brazos*
Han: ¿Qué propones exactamente? *Los tres parecieron disgustados con tus palabras, tu padre te miraba de reojo mientras tragaba grueso*
Tú: Dejen algo con sus principios, pero cambien otra cosa. ¿Qué el ritmo es electrónico o “Pop City”? Usan letras en francés o español. ¿Qué la letra es romántica y en japonés? Usen un ritmo más europeo. Varíen, busquen algo más que solo su zona de confort, ¿no es eso lo que hacen ustedes? *Miraste a Changbin* “Innovar”. No abandonarán el proyecto, solo lo “mejorarán”, y si ustedes se enfocan en uno de esos puntos, nosotros nos enfocaremos en proyectarlo al mercado idóneo para esas canciones. *Ahora miras a Han* No solo a Corea.
Otra vez los tres se miraron, parecían no ponerse de acuerdo en la idea, aparentemente habías convencido a uno de ellos, pero a los otros dos no. En especial, a Han.
Han: Ni que fuera tan fácil.
Tú: ¿No es fácil? *Sonreíste mientras alzabas las cejas con burla* No puedo creer que esté escuchado esto del “Ace” del grupo.
Como si habías invocado el diablo, Han se levantó de su asiento y plantó sus manos en la mesa de forma tan cruda que se sintió la pulida madera crujir bajo sus dedos.
Han: ¿Tú qué sabes producción?
Tú: Lo mismo que tú sabes de marketing. Y aquí te veo, opinando sobre mi trabajo… *Te acercas un poco para susurrar* Así se siente, ardillita.
Lo observas con calma mientras él clava sus ojos en tu persona, Chan toca su brazo para que se volviera a sentar y se relajara lo antes posible, si continuaba de esa manera podría ser llamado a la atención por su propio padre.
La sesión acabó con aquella propuesta, tú esperabas a tu padre para salir, pero él indicó que se quedaría un poco más con el padre de Han para hablar de otros detalles, por lo que decidiste irte adelante y esperarlo ya en casa. Caminabas por el pasillo con tranquilidad y tomaste el ascensor con el fin de salir lo antes posible del edificio. Pero grande fue tu sorpresa cuando justo antes de este cerrarse, una mano lo detuvo y las puertas volvieron abrirse para dejar ver el rostro de un Han muy molesto. Se entró contigo y luego le dio al botón de cerrar.
Tú: ¿Qué haces?
Han: ¿No puedo bajar en el elevador de mi propia empresa? *Giraste tus ojos, ninguno de los dos se miraba, solo estaban con los ojos al frente, evitando la cercanía a toda costa* ¿Te divertiste con la reunión de hoy?
Tú: Creía que las reuniones eran para trabajar, no divertirse.
Han: ¿Qué de bueno tiene trabajar si no te diviertes?
Tú: No lo sé, solo soy una mujer que hago mi trabajo cuando debo de hacerlo… *Lo miras de reojo* No meto mis narices en el trabajo de otros. *Él sonríe*
Han: ¿Dolida?
Tú: ¿Yo? *Soltaste una risita sarcástica cuando el ascensor sonó al llegar al piso correspondiente* Cariño, al menos yo sí sé que existen más países además de Corea, Japón y Estados Unidos. *Te acercaste a la puerta, esperando que esta abriera, pero la misma no lo hizo al pasar de los segundos. Miraste hacia Han y él presionaba el botón de puertas cerradas para luego darle al de emergencia. Las luces se fueron y se activaron las lámparas de emergencia* ¿Qué…? ¿Qué mierda haces?
Han: Tenemos quince minutos para resolver nuestras diferencias. *Susurró tras sacar su celular y ver la hora, lo vuelve a guardar para girarse hacia ti* Si vamos a trabajar en esto, será mejor que empieces a dejar de ser una hija de puta para que no saquemos el trasero de tu papá del negocio.
Tú: ¿Disculpa? *Lo miras incrédula* Primero, el único hijo de puta aquí, eres tú. *Lo señalas con el dedo* Y segundo, aprende a desligar tus problemas personales con los profesionales, mi padre y sus negocios no tiene que ver con tu inutilidad.
Han: ¿Inutilidad? ¿Te recuerdo quién chocó a quién? *Mira tu mano* Y no me señales, tú y yo no somos iguales.
Tú: Eso lo sé, al menos yo tengo la profesionalidad para mantener mis problemas a la altura. En cambio tú… *Lo miras de arriba hacia abajo con una sonrisa* Solo eres un niño intentando ser un hombre.
Su impulsividad lo llevó a tomarte de la cara con la mandíbula apretada, apretando sus dedos en tus mejillas para que no la movieras, sus ojos se mantenían conectados en los segundos de silencio y la tensión se palpaba en el aire.
Han: Eres un ser despreciable.
Tú: ¿Qué? *Mantuviste la tranquilidad a pesar de la amenaza en sus ojos* ¿Te dolió la verdad?
Han: No me hagas callarte a la mala.
Tú: ¿Y qué si no me callo? Aprende a soportar la verdad. Fue tu culpa el accidente, no mía. Tú y tus estupideces son las que provocan este tipo de cosas, yo no tengo nada que ver con eso. *Sostienes su brazo, para intentar quitar su mano de la cara* Ahora suéltame.
Él deja salir una risa cargada de prepotencia.
Han: Crees que siempre tienes el control de todo, pero lo único que te funciona es esa lengua para envenenar el que está contra ti. Eres como una pequeña abeja, picas y te vas. *Llevó su pulgar hacia tu boca y moldeó tu labio con la punta de este* Lástima que en este momento solo hagas eso y no hagas nada más.
Tú: Te dije que me sueltes.
Han: ¿Para qué? ¿Qué harás? ¿Decirme como hacer mi música y salir del lugar revoloteando tu trasero como si nada?
Tú: ¿Me miraste el trasero? *Frunciste el ceño y ahora intentaste de empujarlo, pero él hizo lo posible de tomar tus muñecas con su mano libre, presionándolas en tu abdomen a la vez que te empujaba contra la pared del ascensor para que te quedes quieta*
Han: Vi muchas cosas más, pero tu maldita boca no me dejaba concentrarme en ello. *Cuando intentaste responder él aprovechó para darte la vuelta y colocar tu frente contra la pared, ahora acercándose para rozar su entrepierna contra tu trasero* Pero tengo mis formas para callarla.
Su mano dejó tu cara libre, con las marcas de sus dedos en tu piel, para ahora serpentear hacia abajo y llegar a tu pantalón, él no lo quitaría en aquel momento, solo jugaría contigo. Solo unos segundos.
Tú estabas incrédula de lo que estaba sucediendo, su mano viajando hacia tu zona sur mientras sostenía tus manos. Debías detenerlo. Te removiste con intenciones de apartarlo, pero al parecer fue la peor idea que tuviste, ya que al removerte también lo hacía tu trasero y al sacudir este incitabas al pene de Han dentro de sus pantalones, y solo te diste cuenta justo cuando él soltó un jadeo satisfactorio. No, era mejor quedarte quieta, aunque en esa situación, nada de lo que hicieras te salvaría de él.
Han: Vamos, sigue moviéndote. ¿No que era un niño queriendo ser hombre? *Movió sus caderas contra ti* Este niño quiere ver que tan mujer eres.
Siguió con las penetraciones secas sobre la tela puesta, ahora llevando sus dedos hacia tu entrepierna y acariciando con brusquedad sobre ella, tú respiraste profundo en un intento de concentrarte y no perderte en los deseos de él, pero tu suspiro solo le dio indicios de continuar.
Subió su mano de nuevo y, sin quitar el botón de tu pantalón, entró su mano en estos, ahora acercando su rostro a tu cara desde atrás, apoyando su mentón en tu hombro, sus labios respirando cerca de tu oreja, volteaste la cara para no caer, no lo harías, debías quedarte lo más quieta posible. Pero ya no eras tú la que te movías, él mismo lo hacía con el choque de su pelvis contra tu trasero, sintiendo su miembro levantando y, tu respiración atrabancándose al determinar que no era tan pequeño.
Sus dedos llegaron a tu zona intima y no desperdició el momento para explorar con sus dedos todo lo que pudiera, un suspiro salió por inercia cuando las yemas frías rozaron parte de tu clítoris y los labios inferiores.
Han: Mh… Tengo curiosidad de saber si esta boca habla tanto como la de arriba. *Con aquel susurro cálido en tu oreja y una sonrisa altanera sumergió su dedo medio en tu interior. Recordó el reflejo de ustedes en la pared del ascensor cuando te vio abrir los labios y fruncir el ceño mientras jadeabas. Él se quedó estático con aquello, su mente de apagó y solo quedó el deseo primitivo de volver a verte y escucharte.
Un segundo movimiento te hizo repetir aquello, entonces él no pudo detenerse y siguió con la simulación de compresiones contra ti mientras su dedo entraba. Ingresó un segundo dedo, lo movió, entraba y salía en la incomodidad de tu pantalón, incomodidad que lo desesperó y lo hizo arrancar su mano del interior junto con un gruñido de disgusto. Tú no entendiste lo que pasaba hasta que él decidió soltar tus manos para quitar tu pantalón con más rapidez, tras bajar el cierre atinó solamente a llevarlo hasta tus muslos y arrodillarse frente a tu trasero.
Tú: Oye, no, ¿qué mierda intentas?
A él no le importó tu inútil palabrerío. Porque te tomó de tus caderas para acomodar tu trasero, ahora libre de toda cubierta de tela, y acercar su boca a tu parte intima. Lo primero que encontró su lengua fue tu clítoris y al lamerlo hizo que se te escapara un lastimero gemido, seguido de otro cuando no esperó a meter tu lengua hacia tu vagina.
Era muy cierto que Han no podía verte, y menos al tener lo ojos cerrados para disfrutar cómo su lengua se sumergía en tu interior sin pena alguna, pero lo que más disfrutaba era tus sonidos, él solo escucharlos lo hacían imaginarte suplicándole por más, por verte contenida y envolviéndolo como lo intentaban hacer tus músculos de manera inconsciente con su lengua.
Su mano derecha llegó a una de tus nalgas para abrir mejor el camino hacia tu interior a la vez que su mano izquierda se encaminó a su entrepierna en busca de libertarse de su pantalón junto con su ropa interior. No tuvo que verlo para saber que su pene salió erguido de aquella ropa y tampoco escatimó tiempo para acariciarse, al ritmo de tus jadeos y gemidos empezó a masturbarse, sintiendo como iba subiendo el calor de sus cuerpos.
Todo para él colapsó cuando abriste más las piernas, sabía que ya habías cedido y que estabas dispuesta a lo que él quisiera. Abrió los ojos con la lengua aun en tu interior y emitió una leve risa que vibró de fuera hacia dentro, risa que te removió el vientre y te orilló a subir el volumen de tus suspiros cuando sentías que estabas cerca. Sin embargo, Han se dio cuenta cuando tus caderas se menearon sin un ritmo fijo y con ello se apartó para colocarse de pie.
Tú te quejaste sonoramente, él se empezó a reír.
Han: ¿No que no querías que te tocara?
Llevaste tus manos a la pared, sin reparar en tu reflejo, y lo miraste a él de mala gana, él parecía triunfante de nuevo, tu irradiabas odio contra él. Aparentemente lo dejaría hasta ahí, que solo sería para molestarte. Pero él no contaba con que harías algo que lo devolvería a el abismo del deseo.
No dijiste una palabra, seguiste con los ojos fijos en él, así como él los tenía en ti. Los siguió hasta darse cuenta de que te estabas inclinando hacia abajo y levantabas el trasero hacia él, el momento pareció hipnótico para Han, él no sabía si seguir mirándote u observando como poco a poco veía mejor tu entrada. Lo viste tragar grueso, tomar su miembro con la mano y acariciarlo mientras se acercaba, pero te enderezaste con rapidez de nuevo cuando estuvo a punto de meterlo.
Tú: ¿No que soy venenosa? *Le sonreíste con evidentes intensiones de molestarlo, a él al verte otra vez se le marcó la vena en el cuello de tanto apretar su mandíbula* No vaya yo a matarte con mi veneno, lindo.
Han: Justo ahora, no me importaría morir por él. *Te tomó de la nuca y volvió a inclinarte con fuerza para exponer tu trasero* Mi premio será hacer que esa boca tuya diga mi nombre por cogerte tan bien.
No te dio tiempo para respuestas y tan solo de entrar sentiste que se reanudó lo que estuvo pendiente con su lengua, llegando a un suave clímax con las primeras estocas que él dio. Pero eso no lo detuvo, a pesar de sentirse pleno cuando lo apretaste y el verte por el reflejo desfallecer por su pene, aquello lo motivó más. Tomó tus caderas y se puso manos a la obra, succionando con su vista el rebote de tus nalgas contra él y el cómo pegabas tu cara al espejo mientras sollozabas de placer, él se estaba perdiendo en el sudor de tu cuerpo y el suyo, en el cómo todo de ti temblaba por los rebotes que daba piel con piel, la imagen lo ponía de sobre manera.
Tú: Jisung… Detente… Dema-…Rápido… Muy rápido.
Han: ¿Qué…? *Jadeó al estar sumergido también en el momento* ¿Más rápido? Como digas, abejita. *Mira tu trasero al acelerar las penetraciones, un grito desesperado sale de ti junto con el arañe de tus uñas en el cristal* Una abejita de gran trasero… Mira como se mueve sobre mí, ¿no quieres picarme y envenenarme de nuevo? ¿Eh? *Penetra con fuerza ante la pregunta, el agudo grito que soltaste lo hace morderse el labio, esto ya iba enserio*
Han llevó la orilla de su camiseta a sus dientes y colocó sus manos en tus caderas con fuerza, el sonido de las pieles chocando estaban al mismo nivel de tus gritos, a él ya no le importaban si lo escuchaban o veían mientras reparaban la emergencia del ascensor, tenía que escuchar como lo llamabas mientras te venías, tenías que meterse más adentró y romperte por dentro, se estaba sumergiendo en la locura total al punto de que las venas de sus brazos y cara resaltaban a más no poder.
Tú solo veías su reflejo y el tuyo, pero tu cara destrozada en llanto, maquillaje derramado y jadeos no te importaba, solo veías la figura de Han atrás de ti penetrándote, en como sus caderas bailaban contra tu trasero y su gesto se contraía al igual que sus músculos. Cerraba sus ojos al lanzar su cabeza hacia atrás con una sonrisa desquiciada, sus dientes apretando la tela, el tatuaje de su pecho derecho bañado en sudor, estaba en el maldito paraíso y aún no había llegado a este.
Se presionó contra ti de golpe y una última estocada en tu interior lo hizo liberarse mientras abroncaba tu nombre. Él siguió dentro de ti moviéndose hasta que se iba deteniendo, pero volvía y subía el ritmo para descenderlo, estaba tan perdido que no sabía lo que hacía, y más perdido estuvo cuando lo apretaste en tu interior con el recelo de que saliera antes de que pudieras venirte.
Quince minutos, como dijo Jisung. En quince minutos los sacaron de allí. Los técnicos abrieron las puertas del ascensor, los primeros en mirar hacia adentro fueron su padre y el tuyo, y los encontraron en la escena que menos se imaginaron: Jisung y tú, sentados en el piso, sonriéndose mientras él intentaba retirarte el maquillaje con una servilleta y tú reías divertida por su torpeza al casi entrar el papel en tu ojo. Han fue el primero en levantar la mirada, tú volteaste para verlos.
Han: ¡Oh! ¿Ya pasaron quince minutos? *Se ríe un poco y te miro* Que rápido.
Chan salió de detrás de los hombres y los miró con cierta curiosidad al asomarse también.
Chan: ¿Y esto? ¿Ustedes no estaban molestos?
Tú: ¿Molestos? Oh, no, no. *Negaste con la cabeza entre risas*
Han: Hay que saber dividir lo profesional de lo personal. Así es como trabajan los hombres, Hyung. *Le guiña el ojo y ambos se vuelven a reír*