Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 15 de septiembre del 2025
Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 15 de septiembre del 2025
Oficial: ¿La cámara está encendida? —Mira a otro lado y asiente—. Okey, empezamos la grabación. De acuerdo. Esta es la tercera entrevista del día de hoy, grabación realizada para el juicio del caso de Lee Felix.
La cámara enfoca el rostro del castaño australiano mientras este acomoda su micrófono y respira hondo, mentalizándote internamente para el cuestionario.
Oficial: Un gusto, señor Christopher Bahng. Lamentando el hecho de que se vea usted y su grupo involucrado en este caso que ha impactado a toda la nación. Procedo a informarle de sus derecho y deberes en esta investigación, ¿de acuerdo? —Chan asiente mientras aprieta los labios—. Muy bien. Usted tiene el derecho a dar su consentimiento informado, a la confidencialidad y al trato respetuoso y sin manipulación. Sus deberes principales son responder con honestidad y cooperar para el objetivo de la investigación. Además, tiene derecho a ser informada sobre el propósito de la investigación, el uso de sus datos, y a retirarse en cualquier momento. ¿Quedó claro?
Chan: Todo claro, señor oficial.
Oficial: En este caso, empecemos el interrogatorio. —El oficial se acomoda se acomoda en su asiento y Chan vuelve a respirar hondo—. ¿Me puede contar lo que pasó el veintinueve de julio del año presente a las doce con cuarenta y tres minutos de la tarde?
Chan: Sí. Ahm… —Medita un segundo y asiente—. Sí, esa tarde acababa de llegar a las oficinas. Estaba en el gimnasio. Y… ahm… Después de mí llegó Changbin-ah.
Oficial: ¿Su compañero de trabajo?
Chan: Sí. Él es mi compañero de grupo. Tras él, con unos minutos de diferencia llegó Seungmin-ah, también mi compañero de trabajo. Esperábamos a los demás que, sabe, llegan tarde casi siempre. —Ríe con cierta cantidad de nervios y luego agacha su mirada al rascarse su rostro. Plasma sus palmas en sus pantalones y luego las desliza para quitarse el exceso de sudor—. Bueno… Creo que después llegó Jeongin-ah, Minho-ya… —Mira al techo para intentar recordar y hace un pequeño ademán—. Sí, así es el orden. Changbin-ah, Seungmin-ah, Jeongin-ah, Minho-ya y… Han-ah junto con uno de los productores asociados.
Oficial: ¿Qué harían esa tarde?
Chan: Empezaríamos a grabar los álbumes de final de año. Teníamos el tiempo encima con el tema de los videos y los conciertos que aún no había terminado del todo y… Ahm… Eran demasiadas cosas al mismo tiempo. —Asiente intranquilo—. Ajá, así fue.
Oficial: ¿Y cómo se dan cuenta de que existe un problema con Hyunjin y Felix a este punto?
Chan: Creo que fue… fue casi al instante. Cuando dieron las tres de la tarde y ninguno había llegado. Solo faltaban ellos, ¿sabe? —El oficial asiente—. Y… empiezo a llamar a Bokkie-ya… —Hace el gesto del teléfono en su oreja y ríe un poco antes de seguir—. Perdón, el teléfono de Felix-ah. No me contesta. Luego con Hyunjin-ah, tampoco contesta. Los demás chicos lo intentan y… pasó un día, pasaron dos. Nos preocupamos.
Oficial: Entiendo. —El hombre apunta palabras claves de lo relatado—. Muy… bien. Entonces, Christopher. Su compañero anterior, Seungmin-ah, ¿verdad?
Chan: Sí, Seungmin-ah.
Oficial: Bien. Él nos relató lo mismo que usted, por esa parte casi todo fueron muy claros. Pero, quiero saber ahora el por qué existe una llamada de usted hacia el acusado Felix y hablan de su esposa. ¿Me puede contar de esto? ¿Cuál es la relación entre su esposa y usted? ¿Qué sucedió?
Chan: Sobre su esposa, la verdad es que… Felix-ah siempre me dijo que ella tenía ciertas situaciones “cognitivas”, si se le puede llamar así.
Oficial: ¿“Situaciones cognitivas”?
Chan: Ajá. Él… Él siempre decía que ella tenía delirios de querer escapar, de persecución y para comunicarse. Cuando él… —Piensa un momento y hace una mueca con sus labios—. No sé, iba con ella a los entrenamientos, o… por alguna razón, había un compartir con amigos, ella se aislaba sola y… y Felix-ah nos decía que la dejáramos sola. Que ella no haría nada malo. Que no era muy sociable.
Oficial: ¿Y usted nunca dudó de estas situaciones? ¿No habló con ella? —Él asiente casi efusivamente y levanta sus manos.
Chan: La verdad es que sí hablaba, pero en muy cortos periodos. Felix-ah, hm… él me dejó su número de teléfono y decía como “Chan-Hyung, mi esposa tiene tu teléfono, sabes que en ocasiones no llevo el mí” y es cierto. Como artista, por la rapidez se nos olvida y, bueno, es muy normal.
Oficial: Muy bien.
Media hora de interrogatorio fue suficiente para que Chan saliera de la habitación con la cabeza adolorida. Al caminar por el pasillo se encontró con Minho y Changbin hablando cerca de la pequeña nevera de agua que estaba para el público. Ellos se giraron al escuchar el saludo de su mayor.
Minho: ¿Cómo te fue?
Chan: Tengo la cabeza frita.
Changbin: Salí igual del interrogatorio. Hacen demasiadas preguntas y a veces la verdad se te distorsiona. Es increíble lo que puede hacer la presión psicológica.
Minho: Lo que aún me parece increíble es lo que hizo Bokkie-ya. —Changbin afirma mientras toma de su vaso de agua y arruga este para echarlo en la basura—. De todos los que tenían posibilidad de asesinar, creo que a él y Jeongin son los que tenía más lejos.
Changbin: Por suerte no lo logró. —Se cruza de brazos—. Pero gracias a él tenemos la fama equivocada. Ya estábamos alcanzando nuestras metas y… ¡Pam! Pasa esto. —Niega mirando a otro lado, y ahora es Minho que toma de su vaso—. Es que, ¿qué le pasó por la cabeza para apuntarnos con un arma? —Mira alrededor como si fuera prohibido lo que iba a decir—. Que casi mata a I.N.-ah.
Chan: Gracias a Dios no lo logró y solo lo hirió.
Minho: Debo admitir que no me esperaba que I.N.-ah sería tan heroico. Creí que sería el primero en huir.
Chan: También fue muy idiota hacer eso. Lo pudo haber matado.
Minho: Pero no lo hizo y nos dio el tiempo suficiente para correr.
Changbin: Dicen que en momentos de adrenalina el más cobarde se hace más fuerte. Además, ¿de qué hablas, Minho-Hyung? Tú también fuiste muy heroico con el bate. Mientras Chan y yo nos quedamos inmóviles, tú actuaste. Me siento orgulloso de que seas mi Hyung.
Minho: ¿También la adrenalina, quizás? —Ríe un poco y Chan niega al intentar no reír también.
Changbin: Pero, hablando en serio. Si no fuese por su intervención, no sé cuál de los chicos no estuviera aquí y ni quiero imaginarme eso.
Minho: Mh. Por cierto. —Señala a Chan—. ¿Cuándo saliste entró Han-ah al salón de interrogatorio?
Chan: Sí, así es. —Entra sus manos dentro de los bolsillos de sus pantalones y suspira al deslizar su pie de adelante hacia atrás—. ¿Seungmin-ah se fue?
Minho: Fue a visitar a I.N.-ah y Hyunjin-ah en el hospital. Dijo que de ahí haría unas compras y volvería a casa lo antes posible. No quería ser agobiado por otro paparazzi o reportero como en estos últimos días.
Changbin: Mierda, eso ha sido lo peor de todo. ¿Saben lo que es entrar a mi casa sin avisar? —Chasquea su lengua al deshacer su cruce de brazos y colocar sus manos en sus caderas—. Me molesta porque me sentía muy cómodo en ese edificio y me tuve que mudar. Creo que se me quedaron muchas cosas por las presuras.
Minho: Es estúpido que una cadena de televisión entreviste los integrantes del grupo cuando no fueron ellos que hicieron el problema. O sea, si quieres saber del problema, ve a la raíz, no a las ramas. —Saca su celular para revisarlo y luego levanta su mirada hacia una máquina dispensadora—. Changbin-ah, ¿crees que haya pudín en esa máquina de allá?
Changbin: ¿Y qué voy a saber yo, Minho-Hyung? ¡No soy adivino! —Ambos mayores le indicaron que bajara la voz y él se quejó por lo bajo—. Perdón…
Minho: Entonces vas y lo averiguas.
Changbin: ¿Y por qué yo?
Chan se distrajo de la conversación de sus amigos para meditar lo que sucedía. Debía admitir que, aunque intentaba mantenerse firme por los demás, el ambiente lo estaba quebrando poco a poco. Entre el juicio, los interrogatorios y la presión pública, sentía como si cada respiración fuera un recordatorio de que todo podía desmoronarse en cualquier segundo.
Solo rogaba muy dentro de sí que todo el sacrificio que había hecho como grupo no se fuera por la borda.
Minho: ¿Chan-Hyung? —Le toca el hombro con suavidad y Changbin lo mira—. ¿Estás bien?
Chan: Sí… Solo necesito un minuto.
Minho: Changbin-ah y yo iremos a la máquina dispensadora. Si quieres te puedes aquí o salir para tomar un poco de aire, ¿sí? —Lo observa atento y el mayor confirma—. Recuerda que esto no es tu culpa. Saldremos adelante. —Asiente y lo rodea. Changbin lo seguía, pero se detuvo al lado de Chan y palmeó su hombro. Ambos se miraron y el pelinegro le hizo una pequeña mueca.
Changbin: Eres un buen líder. No te sientas culpable por haberlo entregado. Alguien debía ponerle un alto a la locura de Bokkie-ya. Han-ah y yo te lo dijimos. De no ser así, sabes que las cosas habrían sido peor. —Se quedan mirando unos segundos más y luego Changbin se aleja para reencontrarse con el segundo mayor del grupo.
Se apartó hacia la pared, buscando estabilidad. Cerró los ojos y respiró hondo, pero un sonido metálico a su derecha lo obligó a abrirlos. El oficial que había salido de la sala revisaba unos documentos… y entre ellos, Chan alcanzó a ver una fotografía. Una que reconoció al instante.
Tu rostro.
Era consciente de todo lo sucedido y tenía el recuerdo bastante vivo. Seguía sin entender cómo todo esto había escalado y explotado, pero lo hizo. Sintió poco después la voz de Han unirse a sus otros dos amigos, quejándose de igual manera por la migraña que le generaron las preguntas. Chan solo podía tener en mente la mirada cargada en locura de su amigo. De Felix.
Y no, no todo comenzó como dijo el oficial, comenzó antes, desde que Hyunjin había tomado aquella llamada desde su celular y él no se dio cuenta hasta días después. Cuando se encontró con este a escondidas porque temía que Felix lo encontrara y le hiciera daño tanto a ti como a él. Cuando él le explicó a Chan lo que había sucedido en la casa de los padres de Felix.
Acarició su cara con pesadez y, poco después; Chan, Minho, Changbin y Han estaban reuniéndose para irse a sus casas tras terminar la sesión de preguntas. Evitando el grupo de noticieros, corriendo la al miniván que los esperaba para huir de allí cuando antes. La música dentro del transporte era suave, pero transportaba al líder del grupo a aquel fatídico día, cuando escuchaba esa misma canción antes de que todo saliera de control.
Changbin: ¡I.N.-ah! ¿Qué estás haciendo? —Se carcajea al ver a su amigo menor bailar en medio del salón.
Habían pasado dos días desde que determinaron a Felix como desaparecido y Hyunjin como parcialmente prófugo por evidentes razones. Se reunían para seguir practicando, pero sin seguir de buscar a su amigo y preguntarle si estaba bien. Chan temía que la empresa tomara medidas legales contra este y debía admitir que había mentido más de una vez, diciendo que el mismo estaba enfermo. Pero le era difícil mantener la tranquilidad cuando los ejecutivos lo amenazaban con la mirada y él sentía su cuello arder en peligro.
Seungmin y Minho jugaban en el piso mientras que Han escribía algo en su cuaderno, concentrado. Chan revisaba su teléfono en un intento de ver si tenía llamadas perdidas de sus amigos y, como se había dicho antes, Changbin reía de los bailes graciosos de I.N.
Sin embargo, todo se removió en cuestión de segundos. La puerta se abrió de golpe y dejó entrar a dos personas con el pulso agitado. Hyunjin y tú, ambos tomados de la mano, con el pelo desorganizado y llenos de tierra. Hyunjin miró por todos lados con los ojos bien despiertos, sus labios abiertos y su cuerpo con leves temblores. Al encontrarse con la mirada de Chan este casi corrió hacia él tras soltarte. Seungmin se acercó a ti al verte al borde de llorar.
Hyunjin: Hyung. Hyung, nos encontró. —Chan se levanta de su lugar alarmado—. Y tiene un arma. Nos disparó todo el camino y… ¡Tienes que ayudarnos, Hyung! —Se sostiene de la cabeza al borde de las lágrimas y se jala de los cabellos con desesperación—. No quiero… ¡No quiero morir! —Tú te desbordaste en gritos y… todos miraron a Chan.
Él sintió que todo se hizo lento, siendo consciente de su respiración, pero su mente engañándolo con que todo era un sueño. Seungmin y Changbin te levantaron entre lágrimas, Minho fue por Hyunjin para alejarlo de Chan, Jeongin y Han estaba igual de congelado que el mayor.
Sin embargo, todo empeoró. A las afueras del lugar se escuchaban gritos además de disparos. Todos se alertaron, era evidente lo que estaba pasando y Hyunjin se soltó de sus amigos para ir por ti. Te abrazó contra su cuerpo, colocándose de espaldas a la puerta e intentando no llorar al sostenerte.
Hyunjin: Estás bien, estás bien. Yo te protejo. Tranquila, tranquila. —Tú sollozabas y la voz de quien amabas se rompía al sentirlo más cerca. Entonces Chan reaccionó.
Chan: ¡Minho-ya! —Este atendió al instante—. ¡Llévatelos, por detrás! ¡Changbin-ah, ven conmigo! —El mencionado reaccionó un segundo después. El plan sería intentar convencerlo antes de que pasara por la puerta. Y quizás, solo quizás, habría resultado. Felix dentro de su locura lograba escuchar a Chan por casi sobre todas las cosas. Pero, no esperaron que antes de ellos salir, ya Felix había empujado la puerta y levantado el arma a quien sea que se moviera.
Felix: ¡Ahí están! —Chan no podía creer lo que veía. Ese no era el Felix que todos conocían. Su voz retumbó en todo el lugar. Sus ojos… no eran ojos humanos. Eran dos huecos vacíos llenos de una rabia que ninguno había visto nunca ni en el ser más despiadado. La mano que sostenía el arma temblaba por puro frenesí, no por miedo. Estaba dispuesto a lo que sea y más de uno se dio de cuenta. Chan dio un paso adelante antes de pensarlo siquiera.
Chan: Bo-Bokie-ya… mírame. —Suavizó la voz, aunque el corazón le latía tan fuerte que casi lo ahogaba—. Soy yo, soy tu Hyung. Baja el arma, ¿sí? No hay que llegar a este lími-… —Felix apuntó hacia Chan y este se asustó al instante, su cuerpo se congeló en su lugar.
Felix: Sal… de esto, Hyung. —Notó sus fosas nasales abrirse para tomar aire de más—. Todos deberían… salir de esto. Esto es… entre mi esposa… —Mueve su cabeza de forma rígida—… y yo. Una maldita esposa… infiel.
Chan: Bokkie-ya, por favor.
Minho: Esto se puede hablar. —Comentó Minho pausado, intentando que no todo cayera sobre el mayor de todos, ahora le arma apuntaba a él. Tragó grueso y se estableció para soltarte, estaban a pocos metros de la salida—. Bokkie-ya-…
Feli: ¡Nadie! —Grita, y todos aguantan la respiración del susto—. Nadie… se mueva. —Extiende su mano libre hacia donde está Hyunjin contigo en brazos—. Devuélveme… a mi esposa. Y nadie saldrá lastimado.
Hyunjin te apretó más fuerte contra su pecho. Sentías su respiración quebrada en tu oído.
Hyunjin: No lo mires, no lo mires…
Changbin avanzó un poco, estratégicamente hacia el costado.
Changbin: No quieres hacer esto. Sabes que te vamos a ayudar. Solo suelta el arma, por favor. —Pero Felix retrocedió medio paso, paranoico, apuntándole directamente.
Felix: ¡No te acerques! ¡No te acerques o disparo!
Changbin: Está bien, tranquilo. No me acerco. Solo hablaremos contigo. —Changbin era el que parecía más calmado, no temblaba y apenas pestañeaba. Vigilaba muy bien a Felix—. Sabemos que es tu esposa, estamos de acuerdo. Ella volverá contigo. —Chan se empieza a acercar hacia Felix muy lentamente, el rubio teñido tenía los ojos muy abiertos sobre su mayor—. Ella se alejará de Hyunjin y caminará hacia ti. Pero debes bajar el arma.
Felix: No… —Niega con temblores extraños y suelta una pequeña risa tosca—. No lo hará Hyung, ella no lo hará. Ella está enferma y quiere huir de mí. Solo yo la puedo cuidar pero… Pero ella no lo entiende. —Baja un poco la punta del arma—. Ella no entiende que la amo con todo mi ser. —Mira alrededor y todos los ojos estaban se recargaban en él, a excepción de Hyunjin y tú, que temblaban de espaldas hacia Felix—. Ninguno de ustedes entiende…
Changbin: Te entendemos. Créenos que te entendemos. Le diremos a Hyunjin que se aleje de tu esposa, ¿bien? ¿Quieres eso, Bokkie-ya? —Chan seguía acercándose, la tensión subiendo. El plan pudo darse, de no ser porque Felix miró de reojo a Seungmin y este veía fijamente a Chan, alertando a Felix en su paranoia.
Felix: ¡No te acerques! —Una vez más giró la pistola a su mayor, Chan se frenó, su dedo rozó peligrosamente el gatillo y-…
Jeongin: ¡NO! —Corrió al instante hacia el rubio y, de alguna manera logró sostener a Felix de las muñecas.
Han: ¡Déjalo, Jeongin-ah!
Changbin: ¡Maldita sea, déjalo!
Forcejearon alzando la pistola al techo, él disparó y tú gritaste del susto. Minho fue rápido y te empujó junto a Hyunjin para que corrieran a las escaleras de emergencia. Una vez más Felix se alertó e hizo lo impensable.
Seungmin: ¡Jeongin-ah! ¡Ya!
Felix: ¡Quítate! —Bajó el arma con una fuerza casi impensable y, antes de que Changbin o Han intentaran intervenir, Felix disparó una vez más… todos quedaron inmóviles. Felix respiró agitado al darse cuenta de lo que había hecho y ver el pantalón de Jeongin embarrarse lentamente de sangre. Este cayó sentado en el piso. Seungmin gritó casi en terror al caer arrodillado a metros de él, pensando lo peor.
El rubio observó la puerta y no miró atrás para correr. Todos quedaron demasiados sumergidos al ver a Jeongin quejarse de dolor mientras sostenía su herida y temblaba de miedo.
Han: Ambulancia… ¡Llamen a una ambulancia! —Corrió hacia el pasillo—. ¡Una ambulancia! ¡Un doctor! ¡Lo que sea! ¡Hirieron a Jeongin-ah! —Gritó lo más fuerte que pudo cuando vio gente salir de sus escondites.
Por otro lado Felix bajaba las escaleras casi de dos en dos, buscando más disparos de sus bolsillos e intentando colocarlos en posición para disparar tan pronto como los viera. No, no los dejaría en paz La cacería no había acabado. Llegó a la calle justo cuando ustedes la cruzaban a la carrera, él apuntó hacia ustedes.
Y disparó.
Hyunjin arqueó su espalda con un fuerte quejido que te hizo gritar y tú te asustaste al verlo caer al piso. Te arrodillaste entre temblores y lágrimas cuando su camisa se empezó a manchar sin lograr identificar donde cayó el disparo.
Felix: Te dije… que no fallaría. —Se dijo a sí mismo, caminó lentamente hacia ustedes. Tú abrazaste a Hyunjin con terror y dolor en misma medida. La presión te mortificaba, y más ver su sombra acercarse.
Felix habría terminado con todo, lo habría hecho de no ser…
Porque Minho corrió hacia él con un bate que encontró en utilería y le pegó en la espalda al tenerlo bastante cerca. Felix se quejó de dolor y soltó el arma tan pronto como cayó al piso. El mayor fue veloz en pisar la mano del rubio antes de que se pudiera arrastrar o levantar para alcanzarla. Lo señaló con el bate como amenaza mientras respiraba apurado.
Felix: Te quiero, amigo. —Respira hondo—. Pero esto que hiciste… —Niega al relamerse los labios—. …esto no está bien. Y tendrás que pagar.
En conclusión. Jeongin fue herido en la pierna y Hyunjin en la espalda. Pero ambos disparos salieron y no afectaron zonas vitales, por lo que estaban fuera de peligro. Por otro lado, en el caso de Felix…
Chan suspiró desde su asiento y alejó sus ojos de la ventana para acariciarlos. Dios, que dolor le daba recordar ese momento.
Felix: ¡No! ¡Déjenme! —Se remueve alterado cuando lo levantan con esposas del piso.
Tú veías todo desde lejos, al lado de la camilla de Hyunjin cuando lo llevaban a la ambulancia. Uno de los enfermeros te ayudó a subir al asiento trasero del transporte y te cubrió con su chaqueta, pero seguías mirando las rabietas de tu esposo con un terror absoluto, recordando esos años junto a él.
Oficial: Lee Felix, está bajo arresto por herir en primer grado a más de nueve personas, invadir y atacar a personas en una empresa, persecución a mano armada e intento de asesinato en primer grado. Tiene derecho a gua-
Felix: ¡QUE ME SUELTE, LE DIJE!
Felix forcejeó con una fuerza casi inhumana, el rostro deformado por una mezcla de miedo, delirio y furia. Los oficiales apenas lograban contenerlo. Su respiración era entrecortada, como si cada aliento se le rompiera en el pecho.
Oficial: Tiene derecho a guardar silencio. Todo lo que diga podrá ser usado en su contra en un tribunal. Tiene derecho a un abo-…
Felix: ¡NO QUIERO UN ABOGADO! —Intentó zafarse, pataleando—. ¡DÉJENME IR! ¡TENGO QUE BUSCARLA! ¡TENGO QUE LLEVARLA A CASA!
El oficial que lo sujetaba perdió momentáneamente el balance por un tirón violento, pero otro agente lo inmovilizó contra la patrulla.
Felix: ¡ES MÍA! ¡ES MI ESPOSA! ¡E-ES MÍA! ¡YO… YO…! —Su voz se quebró por primera vez, un sollozo torcido escapó de su garganta—. Yo… solo quería… protegerla… —Chan observaba desde la distancia con un nudo insoportable en la garganta. Lo había visto llorar por estrés, por agotamiento, incluso por orgullo, pero nunca así… nunca con esa mezcla de niño perdido y monstruo desatado. Nunca tan roto. Él también quiso llorar y fue en el hombro de Changbin que se desahogó.
Seungmin subió en la ambulancia con Jeongin para acompañarlo e informar a sus familiares. Considerabas que tú tendrías que hacer lo mismo con Hyunjin, sin embargo, mientras lo subían a la patrulla, Felix giró su cabeza desesperado, buscándote.
Felix: ¡AMOR! —Te llamó a gritos—. ¡AMOR, POR FAVOR! ¡DILES QUE ME SUELTEN! ¡DI-… DILES QUE NO FUI YO! ¡QUE SOLO QUISE-…!
Los oficiales cerraron la puerta de golpe, cortándole la voz. Dentro del vehículo, siguió golpeando la ventanilla con las esposas puestas, como si eso fuera a sacarlo del infierno donde había caído.
Tú temblabas, incapaz de hablar, mientras uno de los paramédicos te aseguraba el cinturón en la ambulancia. Hyunjin, aún consciente pero adolorido, estiró su mano hacia ti y la tomaste con ambas tuyas. Él apretó débilmente.
Hyunjin: Ya… ya pasó. —Susurró con la voz quebrada por el dolor—. Ya no te va a tocar… nunca más.
Tú: No hables, por favor. Descansa… —Acariciaste su cabello y él intentó sonreír.
La emisora volvió a sacar a Chan de sus recuerdos. En realidad todos quedaron atentos al escuchar las noticias y el nombre de quien era su amigo en estas.
Emisora: «…Felix, exintegrante de la banda Stray Kids podría enfrentar entre una pena de diez años a cadena perpetua por el intento de asesinato a su esposa y uno de sus amigos de banda por asuntos pasionales. El caso es considerado complicado por la cadena de situaciones que implica. El juicio está pautado para el próximo-…»
Todos dejaron de escuchar en el auto. Y tú también junto a Hyunjin, que veían la misma noticia por televisión mientras le dabas de comer al estar recostado en la cama. Él te sonreía cada vez que limpiabas las comisuras de sus labios con el pulgar cuando se ensuciaba. Se acomodó entre las almohadas sonriente mientras tú colocabas el plato en otro lado.
Hyunjin: ¿Te he dicho que te ves bonita así libre? —No puedes evitar sonreír ampliamente y buscar una servilleta para terminar de limpiar sus labios. Él hace un piquito tierno que te genera risa y él se alegra más por lograr su cometido—. ¿Qué? ¿Qué pasa?
Tú: Pareces un patito.
Hyunjin: Los patitos son tiernos. —Se deja limpiar sin dejar de mirar tu rostro, tú ignoras la intensidad de su mirada hasta que terminas.
Tú: Listo. —Sus ojos se encuentran y respiras hondo—. Siempre agradeceré lo que hiciste por mí. Y… lamento tanto esto que pasó. Nunca quise…
Hyunjin: No es tu culpa. Solo querías amar y ser amada. Ser libre de una prisión de oro. Eso hasta Dios lo debe entender. —Vuelves a sonreír—. ¿Quieres dormir de nuevo conmigo?
Tú: ¿Esa es una propuesta, señor Hwang?
Hyunjin: Si la futura señor Hwang lo acepta, podría ser que sí. —Se ríen y te levantas del sillón al lado de la cama para ubicarte en el pequeño espacio al lado de Hyunjin. Él se acomoda para darte más espacio, con cuidado de no lastimarse—. Siento que me sano más rápido cuando estás tan cerca de mí.
Tú: ¿Quieres decir que soy tu medicina?
Hyunjin: Quizás. Pongámoslo a prueba con tus besos. —Te ríes antes de acercarte y besarlo con cuidado de no apoyarte demasiado sobre él. Se separan sonrientes y él suspira con los ojos cerrados—. Mmmh~ Es la primera vez que una medicina sabe tan bien. —Te carcajeas y lo contagias de las risas, se vuelven a besar con cuidado y así te recuestas con cuidado en él—. Ya estás a salvo… —Cierras los ojos cuando él empieza a peinar tu cabello—. Ya todo estará bien.
Y sabías que su promesa era verdadera. Sabías que él saldría de ahí al igual que Jeongin. Que ambos, quizás necesitaran terapia, pero no les afectaría sus trabajos como artistas. Que Felix ya no te tocaría. Que podrías caminar libre por las calles sin tener miedo. Y que podrías amar sin miedo a ser herida. Que todo mejoraría a partir de ahora.
Que todo ya está bien.