Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 26 de octubre del 2024
Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 26 de octubre del 2024
El lente de la cámara se enfocaba una y otra vez en el punto de luz que quería capturar Hyunjin, hacía pruebas con el foco y el mismo no respondía a los estímulos del ambiente, cosa que hacía que chasqueara la lengua para revisar las configuraciones una vez más. Alguien tocó su brazo para llamar su atención y el pelinegro dio la vuelta, era Han, su secretario.
Este sonreía mientras comía una barra de cereal, Hyunjin frunció el ceño al verlo mordiendo desmedidamente el alimento y Han dejó de sonreír al recordar que a su jefe no le gustaba nada que se saliera de estético o ruidoso, mucho menos que fuera desorganizado. Limpió su rostro como pudo y terminó de tragar para hablar.
Han: Disculpa. –Susurró tras toser un poco y alejarse para que el olor a comida no molestara al contrario–. Te vengo a recordar las citas de hoy.
Hyunjin: Te escucho. –Se dio la vuelta para volver a practicar el enfoque, ahora había quedado mejor que antes.
Han: Dentro de una hora viene la ministra de defensas a tomarse la foto familiar anual.
Hyunjin: ¿Organizaste el set?
Han: Solo faltan las flores, llegan en treinta minutos. –Deslizó en su pantalla de celular para seguir leyendo–. Luego de esa sesión tendrás otra con Chan-Hyung.
Hyunjin: ¿Bang Chan-Hyung? –Un sonido afirmativo de Han lo recibió–. ¿Viene solo?
Han: Su hermana y una amiga. Por cierto, la amiga de la hermana me pidió que te preguntara algo.
Hyunjin: Dime. –Se enderezó para ver las fotos capturadas en la cámara y dio la vuelta.
Han: Ella pregunta que si puedes ayudarla con una sesión… “Especial”.
Hyunjin: ¿“Especial”? –De nuevo sus cejas cayeron para ver a su secretario y este asintió–. ¿A qué se refiere con eso? –Ahora Han se alzó de brazos y deslizó su dedo por la pantalla de su celular, restándole importancia, Hyunjin suspiró–. Bueno, ya veremos a lo que se refiere luego.
El castaño siguió dictando a su jefe los compromisos y este decidía si dejarlo o moverlos, casi todos eran en el set, por lo que se mantuvieron como estaban hasta el momento, con sus pausas acordadas y horarios de almuerzo correspondientes. Y, como dijo Han, llegaron las personas indicadas en sus horarios, siendo despachadas con la promesa de tener el resultado en poco tiempo y satisfechos del trato que tenía Hyunjin durante el tiempo alquilado.
La puerta se abrió junto con el tintineo de una campana, Han levantó la vista de revista de moda que escondía su celular para sonreír ampliamente al ver los hermanos Bang y otra persona más entrar al despacho.
Han: ¡Hey, lobo!
Chan: Ardillita. –Chocaron los cinco y luego apretaron sus manos mientras sonreían.
Han: Hannita. –Da la vuelta de la mesa de recepción para recibirla con un abrazo que ella corresponde casi al instante.
Hannah: Que bueno verte de nuevo, Hannie. –Se miraron divertidos y respondieron las preguntas básicas para saber la condición ajena. Los ojos del chico de mejillas grandes cayeron sobre la tercera persona, tú le sonreíste con timidez y moviste la mano en plan de saludo algo cortés.
Hannah: Han, quiero presentarte a mi amiga. Estamos aquí por dos razones. –Da unos pequeños pasos para rodearte y luego se coloca detrás de ti, descansando sus manos en tus hombros y apoyando su mentón en una de estas–. La primera es porque ella será el rostro de mi nuevo disco. Quiero esa linda carita representando mi música. –Se ríe al verte de reojo en cómo te sonrojas, Han asiente.
Han: Me imagino que la segunda es el pedido “especial”. –Tanto tú como Hannah asienten, Chan frunce el ceño ante la mención de aquel pedido, al parecer no entendía o no sabía a lo que se referían–. Bien, por aquí.
Se encaminaron por un pasillo muy elegante, relleno de cuadros a blanco y negro o a color, bastante bellos a decir verdad, te cautivaban con solo mirarlos por la fracción de segundo.
Han tocó una puerta, alguien de adentro indicó que pasaran y así él se permitió empujar la puerta para que todos entraran.
Chan: ¡Hyunjin! ¿Dónde está mi frustrado de la estética favorito? –Gritó tan pronto puso un pie en el estudio, el mencionado se levantó del piso para hacerle frente a su amigo y se saludaron de un abrazo junto a unas palmadas en las espaldas.
Hyunjin: Viejo Channie, cuanto tiempo que no te veo por aquí.
Chan: Ya que no me visitas, aproveché el momento cuando mi hermana dijo que vendría a hacer la sesión de fotos de su disco contigo. Deja de ser un ermitaño y visítame un día.
Han: Ya sabes cómo es él, Chan-Hyung. Siempre tiene mucho trabajo y la estética está primero.
Hyunjin: ¿Y tú no tienes que ir a atender unos teléfonos? –Le sonrió divertido cuando el chico infló sus mejillas, no muy contento por el comentario. Luego Hyunjin palmeó su hombro y le indicó que fuera a terminar de acomodar las luces en el set–. Bien, Chan, ¿van a hacer lo que me dijeron del disco?
Hannah: Sí. –Se interpuso en la conversación antes de que su hermano respondiera y te llevó consigo hasta que estuvieron frente a Hyunjin–. Ella es la musa de la que te habló Chan hace unos días, ¿es linda, no?
Miraste a Hannah con vergüenza y luego dejaste que el pelinegro se acercara a ti, él levantó tu rostro desde el mentón con sus dedos fijos en tu cara, luego la volteó para ver tu perfil y acarició tu cabello hacia atrás de tu oreja con mirada inquisitiva, con ojos que sentías en tu piel por más que aguantaras.
Hyunjin: Me gusta. Se ve muy inocente, ¿cuál será el nombre de tu disco?
Hannah: “The Abysmal EP”.
Hyunjin: ¿Y cómo quieres su imagen en el disco? ¿Cuáles serían las palabras claves para esta sesión?
Hannah pensó un momento y miró a su hermano en busca de un poco de ayuda, él sonrió.
Chan: ¿Qué tal… “profundo”?
Hannah: Sí… Creo que sí. Me agrada, profundo y nostálgico, esas serían las palabras.
Hyunjin: Bien, tengo la idea. –Aplaudió con una sonrisa y te miró con dulzura–. Vamos a cambiarte y maquillarte. Creo que con lo que tengo en mente podremos lograr algo bueno.
Todo se puso manos a la obra, Hyunjin te llevó a un lugar de la casa que estaba lleno de telas, Han apareció minutos después detrás de él con maquillaje. Todo era realizado con coordinación casi perfecta, Hyunjin daba las direcciones en voz alta mientras jalaba la tela fuera de sus lugares para verla a detalle en su mano, su secretario pintaba tu rostro con paciencia mientras intentaba dar una amena charla en búsqueda de bajar tus nervios.
Minutos después estabas de vuelta, pero ahora maquillada entre tonos grises, azules y blancos; Hyunjin se la ingenió para que las telas claras que antes solo parecían trapos se ciñeran en tu cuerpo en simulación de un precioso vestido improvisado, dejando una parte suelta para que se deslizara en el piso. Y tu pelo fue peinado con rapidez y sutileza hacia atrás, teniendo aquella imagen rápida y homogénea que buscaba el fotógrafo.
Chan y Hannah sonrieron satisfechos al verte caminar hacia el set, ellos se ubicaron junto con Han en la computadora y le dieron espacio para que Hyunjin empezara a trabajar.
Él te acomodó a su gusto, te sentiste una muñeca, dirigida y colocada como su amo quisiera verle por todo el tiempo, cada detalle de tu cuerpo fue percibido y moldeado, hasta que se alejó con un último vistazo y sonrió al tomar la cámara, la ubicó entre sus manos y el lente te enfocó, los flashes te bañaron. El pelinegro miró satisfecho la primera prueba, también la segunda y la tercera.
Hyunjin: De acuerdo, ¿sabes bailar ballet?
Tú: ¿Ballet? –Negaste lentamente con timidez.
Hannah: Jinnie. –Él miró a la chica Bang–. Ella es latina, por eso me atrajo tanto sus facciones. Sus bailes son más pasionales e intensos, les gusta brillar con luz propia. Sé que suena contradictorio a lo que te dije en las palabras claves, pero quiero que ese fuego se vea entre la profundidad y la nostalgia… ¿Me entiendes?
Hyunjin asintió, entendiendo el mandato, no tenían que decirle más, él buscaría lo que quería y también cumpliría con el deseo de su cliente.
Hyunjin: Entonces necesito que te muevas, quiero que te imagines atrapada en un lugar, que quieres ser libre y necesitas buscar la salida. Muévete a tu gusto, yo trataré de atraparlo.
Su solicitud te pareció algo extraña, no te podías imaginar así cuando tanto las vestimentas como el espacio eran bastantes amplios, por lo que solo atinaste a recostarte en el suelo y abrazar tus piernas mientras mirabas la cámara, él capturó aquello, luego cuando estiraste tus extremidades como si quisieras deslizarte por el piso, una foto más al arquear tu espalda y lanzar el cabello hacia atrás.
Hyunjin: Te estás perdiendo. Dame sentimiento, dame esfuerzo, intenta capturarme en tu abismo… –Mira las fotos mientras las mueve en la pantalla en un botón–. Intenta… Intenta atraerme hacia ti, hazme creer que estoy atrapado contigo en tu abismo, mírame como si quieres que te salve.
Asentiste, sus directrices seguían siendo confusas, pero no lo dejaste de mirar, de ahora en adelante tus ojos no se apartaron de los de él a través de los lentes. Te removiste en el set, te pusiste de pie y te abrazaste, hiciste gestos de gritar o alzabas los brazos como si buscaras ayuda.
Hyunjin: ¡Eso! Vamos, mírame. Búscame. Pídeme lo que quieres. –Los flashes no se detenían, en algún punto ambos creyeron que solo existían ustedes en aquellas paredes, él te bebía con su cámara, tú buscabas actuar lo que sea que te pidiera. Casi pasó una hora de la sesión, pero ustedes lo sintieron como pocos minutos.
Poco a poco el fotógrafo empezaba a tragarse el papel, te veía melancólica y débil, pidiendo su ayuda, deslizándote por el espacio y tratando de dibujar la historia que te había pedido imitar con tus gestos. Pero hubo una pose que lo dejó sin aliento, fue aquella en que tus manos recorrieron la tela sobre tu abdomen y subió por tus pechos, se alojó en tu cuello sin apartar la suplica de tus ojos cuando por última vez la cámara sonó. Hyunjin tragó grueso, bajó el aparato de su cara para verte y tú no apartaste sus ojos de él.
Hannah: ¡Me encanta! Creo que tenemos la foto. –La voz de la chica los sacó de concentración y les hizo mirarla, caminaron hacia ellos y tanto Chan como Hannah se abrieron paso para que Hyunjin viera, luego la chica te hizo el gesto de que te acercaras a ver también y así pudieras escuchar las correcciones que Han hacía según las peticiones de su jefe–. ¿Aún quieres hacer lo que me dijiste?
Miraste a Hannah por su susurro y ella sonrió por tu expresión. El “pedido especial”, aquel que te daba bastante pena, pero que querías hacer. Sin embargo, no sabías si era buena idea que fuera con Hyunjin después de aquella mirada en el set.
Hannah: Vamos… No te apenes ahora. Hyunjin es muy profesional en lo que hace si es lo que te preocupa.
Tus ojos fueron al mencionado y lo notaste concentrado en su trabajo, ¿y si Hannah tenía razón? No estaría mal hacerle caso y probar.
Hyunjin: Creo que sí lo tenemos, podemos trabajar con esto. – Te mira con una sonrisa–. Eres muy buena con tu cuerpo y gestos, pareces una modelo profesional.
Ahora Hannah y tú se miraron, aquello fue un cumplido, pero pareció más otra cosa. Ella acarició tu brazo para tranquilizarte y aprovechar a llamar a Hyunjin aparte mientras Han terminaba el trabajo con la charla amena sostenida con el mayor del grupo. El pelinegro hizo caso y se acercó a ustedes, entonces Hannah te sonrió para que hablaras.
Tú: Ehm… Hyunjin, era por mi pedido especial… si no es molestia.
Hyunjin: Oh, sí, sí. Han me comentó. Dime lo que quieres, podríamos agendar una cita para-…
Hannah: No, Hyunjin… –Él mira a la chica con confusión–. Es ahora, luego de la sesión. Chan y yo la esperaremos.
Hyunjin: Pero, tengo más cosas que hacer…
Hannah: Te prometo que será rápido. Si quieres toma el tiempo que sobró de esta sesión y úsalo para ella. Por favor. –Unió sus manos en suplica–. Te pido que me hagas este favor, ella lo necesita.
Hyunjin: Hannah, de acuerdo, lo haré por ti. Pero no entiendo el porqué de esta urgencia para solo una sesión.
Dos minutos bastaron. Dos minutos para que Hyunjin quedara boquiabierto ante la historia contada por la hermana de Chan sobre ti. Ahora todos habían salido del lugar, incluso Han, nadie podía estar además de tú y él para el “pedido especial”, y… ¿cuál era ese bendito pedido? Una foto tuya… desnuda. Solo una.
Para Hyunjin no había problemas, el tomar fotos al desnudo fue hasta una clase de la universidad, ahí no erradicaba el problema. El problema era el porqué. La querías conservar para ti solo para saber cómo te veías al estar próximo tu cumpleaños, querías tener un recuerdo para la posteridad de tu edad en este momento y no solo dejarla al recuerdo, sino también para darte el valor que aquel estúpido ex no pudo entregarte al engañarte con tu mejor amiga, la misma que tuvieron Hannah y tú en común. Y por eso tenía tanta insistencia Hannah, quería que fuera lo antes posible porque te irías a Australia a rehacer tu vida sin ese mal recuerdo, para seguir adelante.
Ahora Hyunjin te veía con cámara en mano, usando solamente una toalla alrededor de tu cuerpo y con la cara gacha mientras tus mejillas se mantenían totalmente rojas por lo que estabas a punto de hacer. Hyunjin se acercó a paso lento y se arrodilló en búsqueda de quedar a tu altura en aquel asiento.
Hyunjin: ¿Estás bien? –Asientes–. ¿Estás segura? –No hubo respuesta–. Escucha linda. A mí no me molesta tomarte la foto, lo haré porque es algo que aparentemente te haría sentir bien contigo misma. Pero… –Lo miraste entre las pestañas–. Pero, si no sientes la confianza, si no te sientes cómoda con esto, la foto no saldrá bien. Si no estás realmente segura de hacer esto, lo mejor será que no lo hagas.
Tú: Pero sí quiero…
Hyunjin: Tal vez tu mente y corazón no esté coordinados en este momento. Tu mente quiere algo que se mantenga perpetuo, pero tu corazón se niega a descubrirte frente a un hombre que no conoces, ¿no es así? –Balbuceaste unas cuantas palabras, pero nada coherente salía de ti, él sonrío–. Está bien, podemos hacerlo después, antes de que te vayas a Australia, ¿sí? No importa la hora o el momento, yo me dispongo a-…
Tú: Ahora.
Nada más salió de ambos cuando soltaste tus manos y dejaste caer la toalla de tu pecho, descubriéndote ante él, dejándolo impactado en primer momento. Los segundos pasaron y su rostro se mantuvo neutro con sus ojos fijos en un punto de tu cuerpo. Entonces pestañeó y se acercó un poco más, te empujó suavemente sobre el mueble del piso y, como con la sesión del álbum de Hannah, ubicó cada parte de tu cuerpo en un punto en específico.
Hyunjin: ¿Te sientes cómoda con que te toque?
Tú: Sí. –Sonreíste y él hizo lo mismo cuando terminó por colocar una de tus manos bajo tu cabeza y la otra en el piso.
Hyunjin: ¿Te gusta la posición o quieres otra?
Tú: ¿Por qué preguntas tanto?
La cuestión que salió de tus labios lo tomó por sorpresa y lo hizo detenerse para enfocarse en tu rostro.
Hyunjin: Es porque quiero que mis clientes se sientan cómodos, no me gustaría capturar molestia o un ser plano, adoro ver viveza y fuerza en lo que hago.
Tú: ¿Por eso tus fotografías tienden a ser tan cautivadoras? –No respondió de una vez, se mantuvo pensativo unos minutos y luego asintió lentamente para alejarse hacia su posición.
Hyunjin: Quizás sí, sea por eso. –Ubicó la cámara para apuntarte y se agachó para quedar a tu altura a pesar de la distancia.
El tiempo pasó, los segundos caminaron, pero la foto nunca llegó, ¿acaso la tomaba de forma silenciosa o algo por el estilo? Te empezaba a preocupar el silencio y la tensión que empezaba a subir.
Tú: ¿Hyunjin?
Tu llamado lo hizo bajar la cámara con la cabeza inclinada, tragó grueso y cerró sus ojos, como si buscara concentración. Intentó por segunda vez tomar la foto, pero no pudo, algo lo detenía. Se enderezó en su lugar y colocó la cámara sobre un lugar, sin dejar de enfocarte. Cuando la acomodó y se vio un bombillo rojo encendido, él caminó hacia ti y se inclinó nuevamente.
Hyunjin: ¿Qué quieres lograr con esto?
Tú: ¿Disculpa? –Te levantaste un poco de tu lugar para enfrentarlo.
Hyunjin: Si algo he aprendido en todos mis años como fotógrafo, es que una mujer nunca se tomaría una foto desnuda sin algo por descubrir. –Ladea su cabeza–. ¿Quieres saber qué tan atrevida puedes llegar a ser? ¿Conocerte más? Si no sabes bien lo que quieres, tampoco podré obtener una buena fo-…
Tú: Quiero saber si soy bonita, ¿de acuerdo? –Hyunjin cerró sus labios con tu respuesta y cuando te sentaste en el sofá–. Quiero saber por qué él me hizo eso, ¿por qué me fue infiel con mi mejor amiga? ¿Acaso no soy lo suficientemente sexy? Mi sensualidad… Sé que no es la mejor de todas, pero puedo dar más, yo sé que…
Hyunjin: Linda. –Te tomó de los brazos para callarte–. Tu belleza y sensualidad no viene de la opinión de un hombre, viene de ti misma, ¿bien? Gran parte de ello depende de cómo te sientas. Él no te supo valorar y eso es otra cosa, tú no tienes culpa de eso.
Tú: Pero Hyunjin…
Hyunjin: Eres hermosa tal y como eres, por dentro y por fuera, desnuda o vestida, te ves como una diosa. –Se acercó para dejar un beso en tu mejilla y se aparta un poco para sonreír–. ¿Te quedó claro? –Asientes y él aprovecha el movimiento para unir tu frente con la de él–. Nunca te menosprecies, no te imaginas quién podría estar muriendo por tocarte y tú desaprovechando tu belleza con un enojo hacia un otro hombre que no te merece.
Otros segundos más, los segundos más cálidos que habías tenido jamás lo pasabas con ese fotógrafo que no dejaba de acariciar tus brazos mientras descansaba su frente sobre la tuya.
Tú: Sobre lo que dijiste…
Hyunjin: ¿Mh?
Tú: Lo de “No te imaginas quién podría estar muriendo por tocarte”… –Los ojos de Hyunjin se clavaron en los tuyos –. ¿Te refieres a ti, verdad?
Él sonríe.
Hyunjin: Creí que nunca lo descifrarías.
Y con eso se acercó más con cuidado a tu rostro para dejar un beso en la comisura de tus labios, cuando cerraste tus ojos al sentir la calidez de su aliento, él tomó la iniciativa de encaminarse al borde de tu rostro, sus dedos sintieron cuando tu piel se erizó por su atrevimiento y aquello le agradó a su tacto.
Hyunjin: Eres muy linda, que nadie te haga creer lo contrario.
Su cara ahora bordeó la tuya para aterrizar en tu otra mejilla, dejando besos allí también en búsqueda de tu piel, de tu calidez, de aquella pasión que había hablado Hannah y demostraste en las fotos. Tal vez el mismo Hyunjin no lo sabía, pero quedó prendado de alguna manera en ti tan pronto como te conoció.
Tú: ¿En serio lo crees?
Hyunjin: Cuando terminemos de esto, verás que tengo razón y no tienes que envidiarle nada a ninguna mujer de esta tierra. –Surca un beso cerca de tu oreja para luego susurrar–. Ni a ninguna modelo, ni a ninguna dama, tienes un poder inmenso en ti. –Se aparta un poco para mirarte–. Solo tienes que aprender a manejarlo.
Su comportamiento era dulce, comprensivo, como si quisiera que sus palabras llegaran a ti antes que sus toques, como si sus sentimientos recién encontrados se pintaban y circunvalaban en ti para demostrarlo con sus gestos. Ahora volvió a estar cerca, pero para besar tu cuello, siguió con tus hombros, de nuevo cerraste los ojos y tus brazos buscaron rodear su cuello para atraerlo más a ti.
La timidez que una vez sentiste de alguna manera se fue esfumando en el escenario, los chasquidos de besos y los toques de sus dedos, ahora en tu cintura desnuda les daba la puerta para disfrutarse como nunca se imaginaron que lo harían en ese día. Hyunjin no pensó que estaría atrapado en los ojos de una compañera de Hannah, menos en una cliente que solo vino por una sesión, y tú no pensaste el meditar seriamente el viaje a Australia con tal de seguir con aquellas sensaciones de tu cuerpo.
Hyunjin se fue alzando sobre ti mientras te recostaba bocarriba, sin dejar su delicado trabajo, esperando fervientemente tu aceptación vocal para ir más allá, y la misma llegó con un jadeo cálido cuando se deslizó por tus pechos desnudos. Ahora terminó de colocarse sobre ti, descansando sus rodillas a los lados de tus caderas y sus manos delineando tu vientre.
Hyunjin: Si de algo te funciona… –Separa su boca de tu piel para murmurar–. En este momento estoy retratando tu cuerpo en mis manos, mi mente se siente esculpiendo tu cuerpo y… de esta manera, ambos tendremos la imagen perfecta de ti. –Sonríe–. El arte de tu belleza no viene de una foto, sino de los ojos de quienes lo ven.
Sus halagos, sus palabras, todo era perfecto para ti, era bastante dulce, aquel fotógrafo pareció darse la tarea de hacerse sentir plena antes de cualquier otra cosa, y lo sentiste, con él te sentiste como nunca te habías sentido con tu ex. Con él tu piel se erizó de nuevo al sentir su aliento, con Hyunjin y sus dulces frases empezaste a confiar en el proceso, y de alguna manera no lo detuviste, ahora lo querías, querías hacer lo que él quisiera contigo.
Y Hyunjin se dio cuenta.
Apartó sus manos para tomar las tuyas, las deslizó hacia los botones de su camisa en una silente solicitud de que lo ayudaras, lo hiciste, quitaste una a una aquellas piezas, disfrutaste cómo su piel empezaba a verse por las hendiduras de la abertura, como su nuez de Adán bajó y subió por su cuello al tragar sonoramente sin quitar su mirada, sus dedos sin dejar los toques en tus brazos y muñecas a la vez que continuabas con tu labor hasta ser completada.
Bebiste a la perfección su cuerpo bien trabajado, no perdiste tiempo en tocarlo, su pecho era cálido, su abdomen rígido y enmarcado, se removía con tu toque cuando su respiración se inquietaba. Te dejó gozarlo, te dejó explorarlo, se dejaron sentir.
Las luces eran fuertes en la escena, se supone que estaban en un set de fotografía, no en una habitación. Pero no les importó, solo aprovecharon la iluminación para verse a detalle, sin vergüenzas, sin tapaderas, solo tú y él.
Se retiró la camisa sobre sus hombros mientras se acercaba de nuevo, pero ahora se fue contra tus labios, solo el mínimo roce los hizo gozar de jadeos que no creyeron soltar, jadeos que solo aumentaron la temperatura tras Hyunjin tirar la camisa a un lado del sofá, ya tu estabas desnuda, solo faltaba él, y a este paso no pasaría mucho para que también lo estuvieran.
Él contuvo tu cabeza con ambas manos, como si no quisieras que escaparas del beso, tú te tornaste igual de posesiva al llevar tus dedos a su espalda y anclarlos allí, tus muslos acariciaron los de él, tus piernas se entrelazaron detrás de su trasero cuando se apegó más a ti y ahora estaba prácticamente recostado sobre ti.
Un momento solemne se podría decir, quien los viera diría que eran un par de amantes que tomaban el tiempo para apreciarse. Pero el tiempo no duraría mucho, la sesión se supone que tendría que ser rápida, por lo que Hyunjin tendría que avanzar si no quería que Chan, Hannah o el mismo Han entrara al set e interrumpieran la atmosfera que había logrado crear.
Rompió el beso, sus labios estaban hinchados, sus ahogos parecieron neblina entre ambos cuando la temperatura de sus cuerpos ascendió y sus ojos se abrieron para buscarse de nuevo. Mierda, Hyunjin vio de nuevo esa pasión en ti, te visualizó desde arriba, cubierta por su sombra, tus labios entreabiertos en búsqueda de más que una respiración.
Tenía que obtener eso… En su cámara.
Se apartó de manera un poco brusca, dejándote desconcertada al verlo tan apurado de ir hacia el aparato y volver con él. Arregló unas cuantas cosas de pie a tu lado, frunciste el ceño al ver que tardaba bastante.
Tú: Hyunjin…
Hyunjin: Un momento, reina. –Mordió su labio inferior concentrado ante lo entorpecido de sus dedos al lograr lo que quería, cuando lo obtuvo volvió de nuevo a tus piernas, pero esta vez quedándose de rodillas entre ellas para colocar su cámara delante de su rostro y tomarte una fotografía sin previo aviso.
Cuando pestañeaste asustada por lo repentino e ibas a hablar, otro jadeó salió de ti, uno sorpresivo que te hizo fruncir el ceño sin dejar de mirarlo. Una de las manos de Hyunjin se coló por tu muslo y viajó hacia tu entrepierna desnuda, sus dedos acariciaron todo lo que pudo encontrar y tus ojos se cerraron ante la inercia de la sensación, otro flash vino a ti. Entonces te diste cuenta de lo que hacía, capturaría cada gesto de ti con su cámara, capturaría tu deseo y tu gozo en caso de ser necesario.
Hyunjin: Vamos, atrápame en ti… –Su dedo medio se sumergió en ti a la vez que él remojaba sus labios, con otra mano sosteniendo más fuerte la cámara para que no se le cayera sobre ti ante la increíble sensación que lo envolvió por entrar en tu interior.
Las fotos iban y venían, al igual que tus gemidos cuando él empezó a moverlo, Hyunjin sonreía satisfecho. Sí, lo que estaba viendo frente a él era arte, pero no cualquier arte, era un arte que él estaba creando, era un arte que él estaba diseñando con sus propios deseos, y eso hacía que su entrepierna se encendiera más de lo que estaba luego de haberte visto entrar al set desnuda.
No, ya no aguantaría más, sus ojos se estaban dilatando con tus lamentos y hasta él empezaba a sudar en búsqueda de una liberación que solo tú le podías otorgar.
Dejó la cámara, soltándola cerca del piso para no romperla y de nuevo se puso encima de ti, entre tus piernas, sus ojos encontrándose otra vez, aún no tenía lo que quería en su pantalla digital, pero sabía que tendría que hacer más para lograrlo.
Los dedos de su mano libre tomaron sus pantalones, lo desabrocharon, y al agachar la mirada te diste cuenta de que no usaba ropa interior. Si tuvieras un poco de cordura en aquel momento quizás te fuera extraño, pero tu mente solo podía agradecerlo, porque ese sería un paso menos por agotar para llegar a él.
Un segundo dedo te invadió, una sonrisa se plasmó en tus labios, una sonrisa de satisfacción que él imitó. Capturó tus labios en unos cuantos besos mientras bajaba sus pantalones hasta dejar libre su pene, se les escapaban unas cuantas risas divertidas, como si de una travesura se trataba lo que hacían.
Hyunjin: ¿Quieres seguir?
Tú: ¿En serio lo preguntas? –Ambos se vuelven a reír y él aprovecha el momento para sacar sus dedos de tu interior, llevándose consigo una queja de tus labios al sentir el frío de su ausencia.
Hyunjin: Quería ser dulce contigo, pero parece que no es lo tuyo. –Acercó su nariz a la tuya para acariciarla y con aquel toque también sentiste la punta de tu miembro acariciar tu entrada con inquietud–. Pero si no quieres que sea bueno, entonces dejaré de cohibirme. Que soy muy polifacético también, reina.
Con eso empujó en tu interior, tus manos buscaron sus brazos con rapidez y tu respuesta lo hizo sonreír otra vez, no se separó de tus ojos ni por un segundo mientras ingresaba y menos cuando comenzó a sentir que tus dedos apretaban los tendones de sus músculos cerca de su hombro. Tomaste una respiración profunda cuando estuvo completo dentro de ti y se quedó quieto por un momento, sin dejar de verse, como si el tiempo se detuviera.
Tú: ¿No te vas a mover? –Susurraste con una voz más aguda de lo que esperabas.
Hyunjin: ¿Quieres que lo haga?
No hubo respuesta, tampoco la necesitaba. Él se alejó para luego volver de golpe, un leve grito de sorpresa vino de ti al sentirlo tan de golpe dentro de ti nuevamente, él repitió la acción, una… y otra… y otra vez. Ahora la habitación estaba más que caliente, con Hyunjin sosteniéndote de las caderas y tú de sus hombros, el vaivén seguía lento, pero era fuerte, y más por cómo el movía sus caderas para penetrarte…
¡Dios! Era imposible no percibir lo hipnótico de sus deslizamientos y más si se mantenía con aquellos gestos fáciles de pensar de todo menos cosas buenas.
Tú: Hyunjin… Yo…
Tú: Te dije que dejaría de cohibirme, así que aguanta.
Sus palabras te tomaron por sorpresa y con aquello la velocidad aumentó, ahora no pudiste esconder tus gemidos y menos controlar el temblor de tus piernas cuando él se pegó más a ti, soltó tus caderas al llevar una mano a tu muslo para levantarlo y darle más espacio de moverse, y la otra a tu hombro, para que no te movieras.
Otra elevación de energía y ahora tuviste que lanzar la cabeza hacia atrás. Sí, eso era lo que él quería, descontrol. Tus ojos no se enfocaban en nada más allá que las luces y paredes del set, cada vez que intentabas verlo, una estocada potente te llevaba de nuevo a ver las estrellas y arquear tu espalda. Luego su boca en uno de tus pezones, su miembro entrando y saliendo sin vergüenza, sus dedos clavados en tu hombro. Todo estaba perdiendo el sentido cuando tus gritos y sus gruñidos se empezaron a mezclarse.
Creías que iba a llegar al éxtasis cuando lo viste separarse de chupar tu pecho, cuando su sonrisa se esfumó para dejar ver una cara de disfrute total al apretarlo en tu interior una vez más. Pero Hyunjin tenía otros planes.
De repente desaceleró sus penetraciones, tú volviste a quedar desconcertada del porqué, incomodándote el hecho de que saliera de tu interior sin previo aviso y dejándote vacía de nuevo. Te ibas a quejar, lo ibas a hacer, pero tus palabras se atrabancaron en tu pecho cuando él se bajó del sofá para colocarse a tu lado y tomó tus piernas para reubicarte hacia un lado, Hyunjin te había dejado sentada en aquel sofá, con las piernas abiertas hacia él y la cara más roja que antes al ahora tener su miembro cerca de tu cara, ¿acaso todo eso había entrado en ti?
No hubo palabras, él se colocó sobre ti de nuevo y se sostuvo de la pared del mueble, con una mano volvió a alinearse en ti y se mantuvo tan concentrado en entrar que no reparó en tu mirada sobre él.
Notaste que su cabello negro y largo se pegaba a su piel por el sudor, que su pálida piel se había enrojecido ante el esfuerzo y las venas se le marcaban en algunas extensiones de su cara, cuello y brazos, y estabas distinguiendo sus enrojecidos labios cuando entró de nuevo sin mucho cuidado, el grito que soltaste fue más alto de lo que él esperaba, pero lo encendió lo suficiente.
De nuevo el ritmo se retomó, él penetró sin ningún tipo de cuidado, ahora lo único que buscaba era la liberación de ambos, por lo que no se cohibiría, lo había dicho antes, sería un animal si era necesario con tal de hacer que ambos tocaran el cielo.
Sus estocadas prácticamente te hacían saltar en el sofá y su esfuerzo lo hacía respirar por la boca, dejando escapar unos cuantos gemidos que tampoco pudo controlar al ver tus pechos revoloteando casi frente a su cara. Ahí estaba, esa era la imagen que Hyunjin quería capturar, aquella en la que parecías rogarle por más con los ojos, aquella imagen de tu cabello revuelto en tu cara y el rostro desconfigurado en el disfrute total.
No pudo más.
Todo en él se contrajo y no le dio tiempo a salir de ti, teniendo que venirse en tu interior y socavándote hasta que cediste a tu impulso de también nublarte en su orgasmo. No se dejaban de mover, no cedían a pesar de que habían llegado a su límite, o eso parecía, porque fue inevitable el sentir los temblores de la debilidad en sus cuerpos, ya sus resistencias habían dado todo en aquel encuentro y ahora su ser pedía descansar uno al lado del otro por unos minutos, los que fueran suficientes.
Hyunjin: ¿Aun así… te irás a Australia? –Un suspiro agotado salió de él cuando apoyó su cara en tus pechos para abordar la pregunta.
Tú: ¿No quieres que me vaya?
Hyunjin: Luego de esto… –Levanta su cara un poco y busca tus ojos para sonreír–. No.
Ambos se ríen un poco y se quedan en el sofá por un rato más, solo unos minutos. Al final y al cabo, ambos habían conseguido lo que querían, tú las fotos que habías pedido y él, a ti.