Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 10 de enero del 2025
Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 10 de enero del 2025
Sí, el destino juega de forma misteriosas…
…
Tú: ¡Pero que se las juegue a otro y no a mí! —Le gritas a tu mejor amiga, Hannah, mientras están en su habitación. Ella se encontraba sentada en la cama mientras tú caminabas de un lado a otro con preocupación y acariciando las sienes de tu cabeza. Suspirabas angustiada, intentando encontrar una salida a esto de una vez por todas.
Hannah: He conocido de chicas con dilemas de hasta tres chicos. ¿Pero ocho? ¿Y uno de ellos es mi hermano? No lo sé, bonita. Creo que estás en un gran problema. —Te detienes en la mitad del salón y la vez fijamente.
Bien, esta es la situación:
Christopher Bahng, escritor frustrado y artista callejero que usaba cualquier moneda echada en su sombrero para ahorrar. Chan, como le decían de cariño, tenía un sueño.
Chan: ¡Seré el nuevo Da Vinci de esta generación! —Okey. Tanto tú como su hermana lo miraban porque, creyeron en primera estancia que se refería a ser famoso o reconocido, algo así. Pero no. Él literalmente quería ser “Da Vinci”. pintor, escultor, arquitecto, ingeniero, científico, anatomista, botánico, geólogo, músico, escritor, poeta y urbanista. Pero, en especial… inventor.
Hannah: ¡Chan-Oppa! ¡Devuélveme mi secadora de pelo! —Lo persigue por los pasillos de la casa mientras Lucas despertaba. El menor de los hermanos bostezaba al escuchar las fuertes pisadas de un lado a otro. Y se suponía que el adolescente era él…
Chan: ¡No puedo! ¡Debo hacer la máquina del tiempo! —Grita al deslizarse por la baranda de las escaleras hacia el primer piso y esquiva a su papá con destino a su taller externo.
Hannah: ¡AAAAAY! ¡Te odio! —Le grita desde el piso de arriba, el señor Bahng viendo a su hijo mayor correr por el jardín.
Lucas: Creo que dormiré unos segundos más… —Cierra la puerta con los ojos casi cerrados.
A Chan lo conociste por tu mejor amiga, pero siempre lo veías merodeando en la facultad de ingeniería. No, no era estudiante de la universidad, pero se había inscrito como oyente para aprender sobre construcción y ensamble sin necesidad de que estallaran las cosas. Y allí fue donde conoció al uno de los que sería su mejor amigo de toda la vida.
Jisung: ¡¿Qué pasa, Bahng-bro?! —Así es. Han Jisung, estudiante de mecatrónica de segundo año, lo ayudaba con todas sus locuras. Y, cuando él no podía…— ¡HEY! ¡Seo-Bro! —Ahí estaba el tercer idiota para completar el podio.
Changbin: ¿Qué me cuentas, rey? —Saludo de un abrazo con palmadas en la espalda—. ¿Pudiste con la máquina o aun tienes problemas?
Chan: Siento que estoy cerca, solo me queda-…
Changbin: ¡Échale aceite de auto! —Todo Changbin lo resolvían con aceite de auto. Eso, o mayonesa—. Créeme. Sea lo que sea que toque el aceite de auto, fluye.
Jisung: ¿Cómo tus calificaciones? —Tanto Chan como Jisung se carcajean mientras chocan el puño, Changbin rueda los ojos para ignorarlos. Era estudiante de automotriz y… digamos que las cosas no estaban saliendo como él quisiera que fuera. Su papá lo mataría cuando viera que el dinero que destinaba para sus estudios lo usaba más para mejorar su auto.
Changbin: ¡Bah! Me iría mejor si no fuera por el idiota del estudiante de intercambio al que ustedes llaman “amigo”. —Gira sus ojos hacia atrás antes de mirar por los pasillos, sus amigos también observan hacia el mismo lugar—. Y… hablando del rey de Roma, el maldito burócrata se asoma.
Seungmin: ¿Sabes lo que es burocracia? —Kim Seung-Min, estudiante de intercambio de la carrera de ciencias políticas desde Seúl. Iba en segundo año. Sí, era refinado, con porte, astuto y directo. Pero, sobre todo, era la contraparte de su “amigo” Seo Chang-Bin. El equilibrio perfecto entre el agua y el aceite—. Me sorprendería que tengas esa palabra en tu vocabulario.
Changbin: Lo mata-… ¡Oye! —Sus ojos son cubiertos desde atrás por uno de sus mayores. Podría decirse que… por el más peligroso.
Minho: ¿Piensas matar a alguien? ¿Me quieres vender sus órganos? —Lee Min-ho, estudiante de ciencias forenses de cuarto año. Estaba fascinado con la sangre y los corazones latiendo lentos—. ¿Puedo estar presente cuando lo asesines? La sangre es cálida.
Chan: Bff… Me dio escalofríos.
Minho: Eso es porque llegué con la estrellita de teatro.
Hyunjin: Esa “estrellita de teatro tiene nombre y es… —Hwang Hyunjin, estudiante de tercer año de artes escénicas. Un apasionado por el rojo, la danza y los colores intensos. Muchos decían que, detrás de esa sonrisa brillante, algo macabro debía tener entre manos.
Seungmin: A nadie le importa tu nombre, escarcha de Shakespeare. —Hyunjin lo observó con bastante odio, ¿cómo era posible que tuviera como amigo a alguien tan impertinente, tosco y horripilante como Seungmin?
Felix: Qué bueno que los encuentro. —Todos giraron su rostro hacia el chico de pelo rubio recién tintado, con pecas intensas y mirada soñadora—. Creí que se habían ido. Tenía práctica con unos niños y me tardé más de lo que creía porque me regalaron un brazalete hecho a mano. —Alza su muñeca para mostrar el artilugio, sonriente—. ¿No creen que los niños son un amor? —Lee Felix, de familia coreana, pero actitudes occidentales. Estudiante de segundo año de pedagogía inicial. Era considerado…
Jisung: Llegó mi mellizo, la hadita de la felicidad. —El rubio ríe con el apodo que le asignaron sus amigos. Felix siempre sonreía, casi ninguno había visto al chico molesto, serio o triste. Solo Minho. Relató que pasó en el momento que sacó una C injusta en un examen… y que todavía tenía pesadillas con esa mirada infernal de su amigo menor.
Nadie le creyó.
Felix: ¿Qué hace mi falso hermano mellizo? —Se acerca a este para ver lo que tanto él junto a sus mayores construían.
Changbin: Es una máquina de tiempo.
Seungmin: Es una tostadora.
Chan: Aun está en proceso.
Seungmin: No deja de ser una tostadora. —Se acomoda sus lentes—. ¿Saben de metafísica? ¿Saben de las líneas del tiempo? ¿Sabes de las leyes-…?
Hyunjin: Ay, sí, Seungmin-ah. Ya vimos desde aquí que eres inteligente. Ya cállate. —Minho rodó los ojos al cruzarse de brazos mientras el cuarto del grupo hablaba—. Ahora ve a buscar la atención de la profesora Nam… o qué sé yo. Quizás te de un punto más por eso.
Seungmin pudo haber responder. De no ser porque llegó el integrante más nuevo y el menor del grupo: Jeongin. El alumno de psicología de primer año. No se engañen por su dulce sonrisa, sus ojos de zorrito o su “poca experiencia”, el chico podía analizarte en menos de dos segundos con solo ver una de tus actitudes.
Jeongin: ¿No puede haber un momento en el que nos reunamos y no peleen?
Minho: Que seas un pacifista que fume marihuana con tus profesores detrás del edificio de ciencias no significa que todos lo hagan, Jeongin-ah. —El pelinaranja se sonrojó con furia. No era mentira, pero que lo diga delante de todos lo apenaba como quiera.
Jeongin: ¡E-Eso no es cierto, Hyung!
Minho: Claro. Y no te vi con un rollo esta mañana. —Hace la simulación de fumar mientras reía por lo bajo—. ¿A quién viste, amigo? ¿A Sigmund Freud o a su secretaria?
Jeongin: ¡Que no es cierto! —Casi chilló.
Chan: ¡Silencio! —Todos lo miraron—. Vamos a encender a este bebé. Y veremos si soy o no soy el próximo… ¡Da Vinci! —Aplaude emocionado y oprime un botón de la pequeña máquina. Al principio la máquina no hace nada, y hace que el mayor empiece a oprimir distintas veces el botón, desesperándose más con el tiempo.
Hyunjin: He oído que Da Vinci dejaba sus obras a medias, pero esto es patético.
Seungmin: Alguien con media neurona por fin ha dicho algo coherente.
Jeongin: En serio, dejen de decirse cosas tan hirientes. No le hace bien a su amistad.
Hyunjin: La próxima vez trae algo de eso que fumaste. Creo que necesito relajarme después de tremenda estupidez que soltaste.
Changbin: Hyung, déjalo. Creo que no funcionará-…
Chan: No. Él encendió esta mañana. Solo debo… —Ejerce más fuerza en la tuerca y aprieta la mandíbula al obligar al metal.
Jisung: Creo que no deberías forzar ese engranaje. —Hace una mueca cuado escucha el chirrido del metal.
Felix: Hace un ruido extraño. —Otro chirrido más intenso—. Hyung, ya deja eso.
Minho: Lo más inteligente es que nos aleje-…
La máquina no aguantó la presión y explotó. El pasillo donde experimentaba se tiñó de negro, al igual que los ocho amigos que se quedaron estáticos en su lugar sin poder decir ni una palabra. Solo pestañar y observar a las cámaras invisibles, como si se tratara de una serie de comedia mal contada.
Seungmin: Mucho duró.
Una semana suspendidos. El único que casi lloraba de rabia era Seungmin porque insistía en no tener la culpa de que sus amigos fueran imbéciles. Su récord perfecto se vio afectado por ese pequeño incidente, por alguien que ni siquiera estaba matriculado en la universidad. Los demás estaban molestos, pero solo Seungmin lo expresaba.
Ahora los ocho estaban sentados en una mesa redonda de su bar favorito, tomando cerveza con nachos y suspirando sin saber cómo decirles a sus padres la estupidez que habían hecho. Estaban furiosos, decepcionados y… todo era culpa de Chan.
Chan: Ahm… ¿Quieren otra ronda?
Seungmin: ¿Te meterás las botellas vacías por el culo? —El mayor congeló su sonrisa y tragó grueso por la mala mirada del pelinegro—. Entonces no.
Jeongin: Veamos. Busquemos el lado positivo a esto-…
Hyunjin: Me cancelarán mi viaje a Dubái.
Seungmin: Mi asistencia perfecta se fue por el caño.
Changbin: Mi papá me ahorcará por repetir otra asignatura por inasistencia.
Jisung: Me perderé el examen que vale el setenta por ciento de mi calificación en mecatrónica.
Minho: No veré cadáveres.
Felix: Me cancelaron la pedagogía con los niños hasta nuevo aviso.
Los demás fijaron su vista tanto en Minho como en Felix. No se sabía cuál daba más miedo, si la seriedad de Felix, o a el mayor apuñalando un nacho con el cuchillo plástico hasta hacerlo polvo.
Jeongin: Yo… me refería a que… e-estamos juntos. —Todos lo vieron ahora de forma rígida. Y él soltó una risa nerviosa—. A ver. Calmados todos. ¿Cuándo fue la última vez que estuvimos juntos como ahora?
Minho: Cuando Changbin atropelló a Jisung sin querer solo para saber si una pelota de soccer podía ser “pateada” por un Ferrari.
Changbin: En mi defensa, sí funcionó…y ahora Jisung tiene un tatuaje muy cool sobre la herida. —Ambos amigos chocan puños y Hyunjin se palmea el rostro.
Hyunjin: En mi otra vida de seguro yo crucifiqué a Jesucristo.
Seungmin: Yo tuve que ser Hittler y ustedes judíos. Ahora todos me torturan a mí como venganza.
Jeongin: ¡Volviendo al tema! —Une su mano cuando lo vuelven a ver y suspira—. Estamos juntos y podemos con-ver-sar… como persona pen-san-tes.
Seungmin: Tenemos a lunático que casi nos mata. —Señala a Chan—. Un psicópata amante de la sangre. —Muestra a Minho—. Un niño rico que le gusta ensuciarse las manos. —Apunta a Changbin—. Una diva de closet. —Presenta a Hyunjin mientras este se muestra ofendido—. Una ardilla fanática de los robots. —Jisung lo ve molesto—. Un duende de jardín con posibles antecedentes en el sanatorio. Un drogadicto que se cree hippie de los setenta y, por último, estoy yo, considerando matarlos a todos a sangre fría y escaparme a Egipto. Dime tu definición de “pensantes”.
Minho: Me dejas de último para ver como mueren los demás. —Una vez más todos giran su cara, pero esta vez hacia el segundo mayor—. ¿Qué? Si voy a morir, lo haré como quiero.
Jeongin: Seungmin-Hyung. Entiendo tu frustración y créeme que la comparto. Yo también perderé clases y materiales de apoyo. Pero… —Une y separa sus dedos con nervios, buscando una idea de algo que los pueda relajar—. ¿Quizás alguno de nosotros tenga algo bueno a pesar de todo? P-por ejemplo, Changbin cambió de Ferrari. Háblanos de eso, Changbin.
Changbin: ¿Mi Ferrari? —El menor asiente, con una sonrisa casi forzada—. Bueno. Es un Purosangue y… ahm… y corre bastante. Tiene un motor v doce, son más o menos setecientos veinticinco caballos de fuerza, alcanza más de trescientos kilómetros por hora y puede hacer cambios en tres segundos. Lo cual es muy veloz.
Hyunjin: Wow… —Murmuró Hyunjin sin emoción—. Perdí Dubái por eso.
Changbin: Bueno… —Continúa—. Por él conocí a una linda chica justo después de comprarlo. —Casi todos los vieron con impresión.
Chan: ¿Tú?
Felix: ¿Linda chica?
Jeongin: ¿Por un Ferrari? —Changbin asiente orgulloso—. No me lo creo.
Changbin: Hay chicas que le gustan los Ferrari. Y los pueden reconocer con facilidad.
Minho: O reconocen con facilidad tu dinero. —Jisung se ríe por el comentario.
Changbin: No creo que sea así. De hecho… —Saca su celular del bolsillo y busca con rapidez una foto en específico—. Sí, aquí está. —Le acerca el teléfono a Chan—. Ella conoce a tu hermana, Hyung.
Chan: ¿A Hannah? —Changbin confirma con la voz y el mayor la observa—. ¡Oh! Es su mejor amiga. Claro que la conozco. —De repente el ambiente se tensó y Chan estaba muy confundido, es como si el silencio llegaba con un mal presentimiento. Sin embargo, hizo zoom a tu rostro y asintió—. Sí, es una chica muy linda. La conozco de toda la vida.
Changbin: No es como tu ex o algo así, ¿verdad? —Ríe por la broma al tomar su teléfono de vuelta, pero al no tener respuesta de su amigo, hizo que todos se quedaran expectantes—. ¿Verdad, Chan-Hyung?
Chan: De hecho…
Felix: Sí es su ex. —Asegura lo que, supuso, que Chan diría. Observa a otro lado con una mueca.
Seungmin: Y mejor amiga de su hermana. —Asiente al agregar—. Que idiota.
Chan: Terminamos porque temíamos que Hannah se enojara con nosotros. Además, fue algo de adolescente. No fue para tanto. —Ríe un poco torpe, pero seguía la tensión alrededor—. ¿Por qué todos tienen esas caras? ¿Qué es lo que pasa?
Hyunjin: Hyung. Por alguna extraña razón, tu hermana tiene a otras “mejores amigas”. —Hace las comillas con sus dedos y muestra una sonrisa incómoda.
Chan: No… Solo es ella. —Ninguno supo a donde voltear ni qué mirar. El problema principal pasó a otro plano, pero en la mesa se dispuso un dilema peor—. ¿Por qué… preguntas?
Hyunjin: En mi clase de teatro hay una chica hermosa. Es… —Mira al techo y suspira como enamorado—… una diosa. Es tan divina como las uvas del olimpo y tan bella como los poemas de Bécquer. —Baja su mirada para ver a su mayor, Jisung hacia gestos disimulados de querer vomitar—. Pero es mejor amiga de Hannah. —Changbin se la muestra y él asiente al apretar los labios—. Mjm… Es ella.
Chan: Bueno… No pasa na-…
Felix: También hay una “mejor amiga” de Hannah en mi clase administración. Es bellísima y… —Changbin también se la muestra—… es ella.
Chan: No puede ser… Minho-ya. —Changbin coloca su celular frente al mencionado y este hizo una mueca antes suspirar.
Minho: Sí… Clases de lingüística.
Chan: ¿Jisung-ah? —Le muestran la imagen y…
Jisung: La chica linda de cabello hermoso… —Chasquea la lengua antes de suspirar—. Prácticas de natación.
Chan: No puede ser… ¿Todos la conocen? —Changbin hace una mueca, no sabía si guardar la foto o seguir mostrando.
Seungmin: A ver, Hyung… Quizás tu hermana sí tenga otras mejores amigas y no lo sepas. Las chicas hacen eso. Conozco a una chica que es preciosa, y estoy muy seguro de que mis gustos y el de estos primates no se toparía ni por-… —Changbin se extiende hasta su compañero y, cuando Seungmin observa la pantalla, la seguridad se le va al diablo—. Primero la expulsión y ahora esto. Yo no fui Hitler, yo fui Mao Zedong.
Minho: Bienvenido al grupo, primate número siete. —Algunos se ríen, pero solo Seungmin y Chan permanecen serios.
Jeongin: ¿Puedo ver, Hyung? —Le indica al dueño del celular y este lo gira hacia él. El menor muerde el interior de su mejilla—. ¿Y si tiene una hermana geme-…?
Chan: También te gusta.
Jeongin: Es que huele rico, perdón. —Agacha la mirada, a la mayoría le descuadró ese comentario—. Además, me ayudó bastante en introducción al desarrollo humano.
Felix: Esperen… ¿No les parece curioso que ella ha estado en casi todas las clases con nosotros? ¿Eso es normal?
Seungmin: Es cierto, ¿qué ella estudia?
Chan: El punto es… ¿cómo todos la conocen y…? —Se rasca la cabeza al mirar la mesa y suspirar—. Ella es algo tímida, ¿cómo lograron conectar de alguna manera con ella?
Jisung: En mi caso es porque hicimos equipo de natación en una de las prácticas. —Sonríe mueve su cabeza algo sonrojado al recordar—. Cuando se retiró el gorro… quedé cautivado. Es tan linda. Parecía lanzar brillitos cada vez que me miraba.
Hyunjin: Yo la conocía en teatro. No hablaba, era una de las chicas que danzaba en el coro de la actriz principal. Pero, su rostro, su mirada… —Apoya su cara en su mano y mira al frente con una sonrisa boba—. Cada vez que me miraba, se sentía como si no existiera suelo y solo su belleza me sostuviera.
Seungmin pasó su mano por delante del rostro de su mayor y se dio cuenta de que este ni gesticulaba.
Jeongin: Déjalo. Ya lo perdimos.
Seungmin: Bueno, yo la vi por primera vez en mi clase de sociología. Sus apuntes eran impecables. Es cierto que no hablaba más de lo necesario, pero siempre resaltaba en los exámenes y sus teorías en las exposiciones siempre fueron correctos. —Observa sus pulgares cuando une sus manos y respira hondo—. Es una mujer… simplemente admirable.
Changbin: Okey, ver a Seungmin-ah enamorado sí me dio miedo. —Susurra solo para él y Chan. Luego se endereza, ahora apagando su teléfono y dejándolo a un lado—. Como dije antes, la conocí justo después de comprar mi auto. Bajaba de él en el parqueo cuando ella gritó porque era un Ferrari. Me pidió que le tomara fotos con este si no era mucha molestia, y lo hice. Soy un chico humilde a pesar de todo.
Hyunjin: Y esa humildad de la que hablas, ¿está aquí entre nosotros? —Todos se ríen, menos Changbin que lo observa de reojo antes de continuar.
Changbin: Como decía… compartimos teléfonos y hablamos de vez en cuando. Siempre comenta mis posts con el auto.
Minho: Entonces le gusta el auto, no tú. —Una vez más se ríen y Changbin estuvo a punto de lanzar su celular al mayor. De no ser porque Felix habló.
Felix: A diferencia de Binnie-Hyung, yo la conocía la semana siguiente al inicio de mi clase de administración. Ella había dejado su bolígrafo y le presté el mío. —Ladea su cabeza al recordar y mueve la cerveza en su mano con cierto desdén—. No sabía que una sonrisa podía brillar tanto hasta que vi la de ella… Es perfecta.
Jeongin: Sí, sonríe muy bonito. —Asiente mientras el rubio le confirma con una pequeña risita.
Felix: Sí, ¿y la has visto como se concentra?
Seungmin: Es cuando mueve sus labios de un lado a otro, ¿no? —Tanto el rubio con el más pequeño confirman.
Minho: También hace eso con las cejas que la hace ver muy tierna. Es como que las baja y, cuando piensa algo, las sube… —Los otros tres también acepta eso como verdad.
Jisung: Pero no creo que la hayan visto tomar refresco. Sostiene el vaso como un pequeño conejo, con ambas manos. —Casi todos asintieron. Changbin miraba a sus compañeros, pero le preocupaba no escuchar a Chan. Él parecía totalmente perdido en sus pensamientos e hizo que el tercero del grupo se acercara más a este.
Changbin: Hyung. —Chan se sobresalta y observa a su amigo—. ¿Aun sientes algo por ella? —Se quedó en silencio y provocó que Changbin se uniera más— Si prefieres que no hablemos de esto o… que no nos involucremos con ella…
Chan: ¿Eres consciente de que los ocho nos interesa la misma chica? —Sus amigos siguen bajando la voz al reír y hablar de las cosas que les enamoraban de ti—. ¿Te das cuenta de que, cuando acaben de su “compartir de ideas”, todos seremos rivales?
Changbin: Hyung, no creo-…
Chan: Bin-ah, ella es una dulzura. Es imposible que todos no quieran con ella. Yo lo sé. La conozco. Incluso, no estamos seguros de si en este momento tenga una pareja o no. —Todos se quedan en silencio y ven a su mayor, él los mira de vuelta—. Porque, así como todos hemos visto como es, también más personas la ven.
Seungmin: Solo hay una forma de descartar esa idea, Hyung. —Chan le iba a preguntar, pero Seungmin le cortó las palabras solo para decir un nombre—: Hannah-Nonna.
Chan: ¿Qué? —Todos siguen mirándolo fijamente—. Ah, no… Eso sí que no. No llamaré a la idiota de mi hermana solo para confirmarles que ella está soltera o no. Sigan investigando por su cuenta. No me harán rebajarme de tal manera por una mujer. Ni piensen que les voy a-…
Tres minutos después.
Chan: ¿Por qué esta idiota no contesta? —Susurra mientras su teléfono está en altavoz, timbrando cada vez que intenta comunicarse con el teléfono de su hermana. Los demás amigos estaban atentos a lo que pasaría. El bar se vaciaba lentamente y ninguno se daba cuenta al estar sumergidos en la situación. Tras dos timbrazos de la segunda llamada, Hannah contestó.
Hannah: Oppa, pregunta mamá que dónde estás. Tendrás que comprarme una nueva secadora. —Chan hace una mueca, pero luego suspira para hablar.
Chan: Hola, Hannah. Estoy con mis amigos, llegaré un poco tarde.
Hannah: ¿Cuáles amigos? ¿Los idiotas de la facultad de ingeniería o con otros? —Todos se miraron entre ellos y Chan chasqueó la lengua—. No recuerdo los otros.
Chan: Con todos, Hannah. Ya deja de ser tan curiosa.
Hannah: Como sea.
Chan: ¡Espera! Espera, no cuelgues.
Hannah: ¿Qué quieres? No tengo dinero, no te ayudaré en nada y, mucho menos, después de robarme mi secadora. Mi cabello es un desastre por tu culpa, idiota. Todos se burlaron de mi pelo. Parecía un nido de aves. Aun no entiendo por qué-…
Chan: Hannah, sí. Sí, te pagaré la maldita secadora, pero cállate y escucha. —Ella suspira y él continúa—. Tu mejor amiga, ¿está?
Hannah: ¿Qué quieres con ella? —En ese momento los ocho chicos se dieron cuenta de que no sabían qué preguntar. ¿Qué dirían? “Oye, ¿tu mejor amiga tiene novio? Es que estamos interesados.” ¿Qué estupidez era esa? Ahora sí se había graduado, pero de estúpidos—. ¿Aló?
Felix: Estem… Hola, Hannah~ Por aquí Felix. —Se acercó más al teléfono y la chica saludó con dulzura, haciendo que su hermano rodara los ojos—. Sí, escucha. Te llamamos porque mis amigos y yo teníamos un debate. Queríamos saber cómo… ahm… —Mira a sus amigos y estos indican con señas que continúe—… este… ¿Cómo les gusta los chicos a las chicas? Y… solo las conocemos a ustedes.
Hannah: ¿Y tú no tienes hermanas? —Felix se quedó de piedra y tanto Jisung como Jeongin tuvieron que esconder la cara a casi escapársele una gran carcajada.
Felix: Sí… —Aprieta sus dientes en una sonrisa obligatoria, a pesar de que la hermana de Chan no le veía—. Pero no… me contestaron… —Vuelve a mentir y, esta vez, esperan a que Hannah se lo trague.
Hannah: Está bien, pregúntenme lo que quieran.
Felix: ¿Cómo te gustan los chicos y cómo les agrada a tu mejor amiga? —Soltó sin pensarlo, Hannah figuró un momento.
Hannah: Entiendo que me lo pregunten a mí, pero… ¿Por qué mi mejor amiga? —repitió Hannah con lentitud, como saboreando la trampa—. Es muy… curioso.
Chan cerró los ojos. Minho sonrió nervioso. Seungmin ya se arrepentía de haber propuesto la idea.
Felix: Sí. —Apresuró a decir, ansioso—. Es solo… curiosidad académica. Social. Humana. Como quieras llamarlo… —Ríe intentando ignorar que jugaba con sus manos para no escucharse inquieto.
Hannah: Ajá… —Dejó pasar unos segundos incómodos—. Bueno. A ella le gustan los chicos inteligentes, pero no pedantes. Que la hagan reír sin sentirse menos por eso. Que no intenten controlarla ni salvarla como si fuera un proyecto. Odia que le mientan. Y… —Hizo una pausa— …le atraen los hombres apasionados. Los que creen en algo aunque sea una locura.
El silencio cayó pesado sobre la mesa.
Jisung tragó saliva. Changbin dejó de mover el nacho en la mayonesa. Hyunjin levantó lentamente la vista. Chan apretó la mandíbula.
Seungmin: ¿Tiene novio? —preguntó de golpe, sin rodeos. Los demás casi le pegan por lo lanzado que sonó eso, pero Hannah solo soltó una suave risa.
Hannah: No. —Respondió sin dudar—. No por ahora. —Más de uno soltó el aliento con cierto alivio, hasta que ella preguntó—: ¿A cuál de todos le gusta? —De nuevo se hizo el silencio—. Es obvio que la pregunta viene porque a alguien le gusta, no sean idiotas y dígame cuál es. Tal vez y los pueda ayudar con un favor a cambio.
Chan: ¿“A cuál…”? —Repitió incrédulo—. Hannah, no es así.
Hannah: Oppa… —Soltó ella con voz cantarina— …llevo más de veinte años conociéndote. Sí es así. —Felix miró a los demás, claramente en pánico.
Chan: Es que… n-no es uno solo. —Confesó, bajando la voz—. Es… Es complicado, ¿bien?
Hannah: Todo es complicado para ti. —Se queja audiblemente—. ¿Complicado cuánto? —Los demás se miraron y fue Changbin quien carraspeó antes de decir...
Changbin: Ocho. —Hubo un silencio al otro lado de la línea. Largo. Demasiado largo.
Hannah: ¿Ocho qué? —dijo finalmente.
Seungmin: Ocho interesados. —Aclaró directo, llevándose más de un golpe y queja—. Pero solo uno de ellos tiene cabeza.
Hyunjin: ¡SEUNGMIN-AH! —Le reclamaron varios a la vez, pero quien gritó más fuerte fue el chico de artes. Hannah soltó una carcajada tan fuerte que el micrófono saturó.
Hannah: Dios mío… —Dijo entre risas—. Esto es mejor que cualquier drama que haya visto. Y me imagino que ella no lo sabe.
Chan: No. Y no tiene por qué saberlo.
Hannah: Mmm… —Murmuró mientras meditaba con cierta diversión en su tono—. Que mal movimiento, Oppa. —Casi todos fruncieron el ceño por el comentario repentino, Chan se acercó al teléfono.
Chan: ¿Qué quieres decir? —Cuestionó el mayor, confuso.
Hannah: Porque se lo contaré yo.
Chan: ¡Hannah, no! —Llamada terminada entre las risas de la chica—. Mierda…
Así fue como llegamos al evento de ahora. Hannah te llamó casi a las doce de la noche para decirte que tenía algo muy importante que decirte… Y que no podía esperar al siguiente día. Aquí, mi querido lector, sabemos que el chisme no se le niega a nadie ni se le extiende en tiempo. Subiste a tu auto al instante a esa hora, llevaste algo de ropa y en menos de treinta minutos estabas tocando la puerta de tu mejor amiga con una maleta a tu lado para hacer una “pijamada” esa noche.
Tú: Creo que te confundiste, Hannah.
Hannah: Dios… ¿Eres idiota o te haces? ¡Que me llamaron! —Se señala—. Se les olvidó hasta preguntar por mí porque solo querían saber de ti. —Te apunta con el dedo mientras se aguanta la risa—. Waaa, que eres codiciada…
Tú: ¡Cállate! —Se carcajea al lanzarse hacia atrás en la cama—. No puede ser…
Hannah: Que de seguro se reúnen para masturbarse todos juntos pensando en ti.
Tú: ¡HANNAH! —Ahora sí las carcajadas fueron fuertes y la intentaste callar cuanto antes—. ¡Shhh! Que tus padres están a dos habitaciones de nosotros y nos pueden escuchar. Ni siquiera saben que estoy aquí.
Hannah: Relájate. Primero, están al fondo del pasillo. Lo segundo es que luego de mi habitación está la de Lucas y luego la de Chan. Y, tercero, esa habitación parece a prueba de sonido. A veces Chan y Lucas hacen conciertos por casi toda la noche. Ellos ni lo notan. —Hannah se acomodó mejor contra el respaldo de la cama y sostuvo algunas almohadas, te miró con esa sonrisa peligrosa que solo significaba una cosa: caos—. ¿Sabes qué es lo mejor de todo esto? —Dijo, bajando la voz como si compartiera un secreto de Estado—. Que ninguno tiene idea de cómo acercarse a ti sin pisarse la cola entre ellos.
Tú: ¿Lo saben entre ellos?
Hannah: Algo me dice que se dieron cuenta antes de llamarme. Puedes decirme loca, pero creo que analizaban alguna estrategia o alguna estupidez.
Tú: No puede ser… Hannah. Que apenas los conozco de la universidad. ¡Y uno de ellos es tu hermano!
Hannah: Lo sé. Que loco, ¿no? —Amplia su sonrisa—. Lo molestaré toda la vida con esto. —Te acariciaste la cabeza sin saber qué pensar. Hannah ni se imaginaba que entre tú y Chan ya había sucedido algo. No querías ni pensar la reacción de tu mejor amiga si se llegaba a enterar de eso—. Serías una linda cuñada…
Tú: ¡Ya, Hannah! No es gracioso. —Te sientas en la orilla de la cama y ella se acerca.
Hannah: Tranquila, amiga… Mi hermano ni siquiera está aquí, mucho menos sus amigos. Ellos están bebiendo cervezas en sabrá Dios donde. No es como si te los fueras a encontrar aquí en la casa. Además, de seguro es algo pasajero. Sabes cómo son los chicos. —Se miran un segundo y tú suspiras al intentar convencerte de tus palabras—. Iré a la cocina a robar algunos chocolates. Veremos una película en la laptop y nos iremos a dormir, ¿de acuerdo? —Asientes con una pequeña sonrisa—. No tardo.
Tu amiga se desliza por el colchón y va a la puerta de su habitación para salir. Pero se queda congelada en su lugar por dos cosas: la primera es que las luces de la casa están encendidas y, lo segundo, que la puerta de su habitación estaba casi frente a las escaleras hacia el segundo piso… Encontrándose con su hermano y sus siete amigos subiendo con suma lentitud y cuidado para no hacer ruido.
Chan, que iba al frente, se congeló en su lugar al ver a su hermana con nervios, le indicó que hiciera silencio. Y Hannah le hizo caso al cerrar la puerta lentamente, llamando tu atención.
Tú: ¿Hannah? —Preguntaste al ver que no salió y solo se quedó quieta—. ¿Qué pasó? —Del otro lado de la habitación no hubo respuesta inmediata. Solo escuchaste el leve clic de la puerta cerrándose otra vez y pasos apresurados—. ¿Hay alguien allá afuera?
Hannah: Aaah… ¡No! Solo Lucas que fue al baño. Eso es todo. —La viste con confusión por su respuesta tan apresurada—. Además… me acordé de algo importante con los chocolates. —Hannah muestra una sonrisa tensa y cruza los brazos, apoyándose en la puerta para intentar parecer tranquila—. Resulta que mamá escondió los chocolates en el cuarto de Chan.
Tú: ¿Por qué en su cuarto?
Hannah: Para que ni Lucas ni yo los busquemos. —Miente como si nada y tú agudizas tus ojos en ella.
Tú: ¿Y por qué no vas y lo buscas? Dijiste que Chan está bebiendo con sus amigos.
Hannah: Que… —Inclinó la cabeza, pensativa—…si voy sola, mamá me podría escuchar. Soy poco cautelosa. Pero si tú esperas aquí y yo… —chasqueó los dedos—. No. Mejor al revés. Tú eres más cautelosa que yo. Entras tú y los buscas, yo te espero afuera.
Tú: No entraré a la habitación de tu hermano. Además, ¿no dijiste que tus padres no escuchan casi nada ahí?
Hannah: Es que soy MUY torpe, lo sabes. Chan deja todo tirado por todas partes y me tropiezo con todo. —Sabías que eso era mentira, habías ido antes a la habitación de Chan y este siempre fue muy ordenado. Su habitación siempre parecía de catálogo de revista. Pero no podías decirlo, ¿cómo le explicarías que estuviste en la habitación del mayor? —. Ven, vamos. Vamos. Por los chocolates.
Tú: No, Hannah… No… —Ella te toma del brazo y te levanta—. Hannah-…
Hannah: Vamos, será rápido. Solo es entrar y salir.
Tú: Hannah… —Susurraste mientras ella prácticamente te arrastraba fuera de la habitación—. Esto es una pésima idea.
Hannah: Shhh. —Te mandó a callar, caminando de puntillas—. Confía en mí por una vez. —El pasillo estaba en penumbra. Solo una luz tenue se filtraba desde la escalera y te preocupaba más—. Ahí es. El cuarto de Chan. —Te detuviste en seco al ver la luz encendida y ella lo notó—. Tranquila, él siempre deja la luz encendida. —Otra mentira.
Tú: No puedo… —Negaste con la cabeza—. Hannah, en serio, no.
Hannah: Sí puedes. —Te indicó en el mismo tono de voz bajo—. Yo me quedaré aquí vigilando. Entras, buscas los chocolates y sales. Menos de diez segundos.
Tú: Dijiste que tú mamá los escondió. ¿Dónde los escondió?
Hannah: No debe ser tan difícil. —Te empuja hacia la puerta —. De seguro está en el primer cajón que veas. —Antes de que pudieras protestar otra vez, giró el picaporte con cuidado (pero rapidez) y empujó la puerta apenas lo suficiente para lanzarte dentro. Luego la cerró y sostuvo la perilla por un rato.
Tú: ¡Ha-…! —Ibas a gritar. Sin embargo, te quedaste muda. Encontraste ocho pares de ojos devolviéndote la mirada mientras se quitaban sus camisetas o pantalones, estaban a punto de colocarse los pijamas que les prestaba el mayor del grupo—. No puede ser… No puede ser… —Pegas tu espalda a la puerta e intentas girar el picaporte, pero esta no cede. Al parecer alguien la contenía del otro lado—. Hannah… Hannah maldita seaaaaa… —Chillas, sintiendo como sus miradas incrédulas te carcomen.
El silencio fue absoluto mientras intentabas salir. El primero en reaccionar fue Jeongin, quien se cubrió sus abdominales y pecho con su camiseta recién retirada, su cara enrojeciéndose con agresividad.
Jeongin: ¿Qué mierda hace ella aquí, Hyung? —Entonces casi todo se volvió un caos en cuestión de segundos.
Jisung, Minho y Hyunjin se colocaron las mismas camisetas mientras que los demás, incluyendo a Chan, se pusieron la ropa para dormir. Se acomodaron sus pantalones, sus cabellos, Seungmin arregló sus lentes, revisaron sus alientos. Cuando giraste con miedo de nuevo, encontraste a ocho chicos nerviosos, pero por lo menos organizados.
Tú: Hannah… —Chillaste suave y eso alertó a Chan, quien dio un paso.
Chan: ¿Qué haces aquí?
Tú: Cho-cho-chocolateeeeees… —Te deslizaste al piso sin dejar de mover el picaporte. No sabías si llorar por la vergüenza o reír de los nervios, pero tu corazón latía tan rápido que no te dejaba analizar ni lo que estaba pasando.
Hyunjin: Que linda… —Susurró muy por lo bajo y se llevó un codazo de Seungmin que lo trajo a la realidad.
Chan: ¿Qué chocolates?
Tú: Los… los chocolates que tu mamá escondió. —Lograste decir, con la voz temblorosa—. Hannah dijo que estaban aquí—. Jisung abrió la boca, la cerró y luego miró a Chan.
Jisung: ¿La señora Bahng esconde chocolates en tu cuarto? —Susurró.
Chan: No. —Changbin se rascó la nuca, incómodo, y soltó el aire.
Changbin: Okey, esto ya se volvió raro incluso para nosotros.
Felix: De acuerdo, tranquila. Nosotros no haremos nada malo. —Se acerca también a ti y tú te encoges en tu lugar—. Solo es llevarte con Hannah de nuevo.
Chan: Espera, si estabas con Hannah, eso significa… —Él te mira fijamente y tú haces un puchero— …que te dijo lo de… la llamada. —De esa forma es como a todos les bajó la presión al mismo tiempo, quisieron que confirmaras o negaras, te veían expectantes de lo que dirías. Sin embargo, tu solo permanecías con miedo en tu lugar—. Ay, no…
Minho: Así es como se va volando nuestras esperanzas…
Felix: Ni nos dejó intentarlo a nuestra manera. —Se cruza de brazos.
Jisung: Tampoco es como si tuviésemos tantas esperanzas. ¿La han visto? Hasta en pijama de abuela se ve linda. —Ahora es Changbin que le pega en la cabeza a su amigo y este se queja mientras acaricia la zona afectada—. ¿Quééééé? Es verdad. —Te señala con la mano—. Mírala… Si no estuvieran ustedes aquí, la historia sería diferente.
Seungmin: ¿No te sabes la de decir algo inteligente cada vez que abres la boca? La asustas…
Jisung: ¡Ay! Como si tú también no quisieras metérsela. —Te sonrojaste de repente.
Felix: ¡Jisung-Hyung!
Minho: ¡Ya cállate!
Jisung: ¿Por qué se van contra mí por decir la verdad?
Jeongin: Considero que podrías tener un poco más de “tacto” al decir las cosas, Hyung.
Jisung: Habló el marihuanero. —Jeongin abrió sus ojos con fuerza y fue cortado por Changbin cuando este se cruzó de brazos para enfrentarse al castaño de grandes mejillas.
Changbin: ¿Sigues borracho o qué, cabrón?
Jisung: Me da rabia que ni tengamos oportunidad. O sea, ¿a cuántas chicas lindas como ella podrán conocer en la vida? ¿Eh? La tenemos en la mira y Hannah hace este… —Gesticula ademanes exagerados—… “este” desastre.
Seungmin: Alguien péguele con una de sus llaves de tuercas, para que se duerma y no diga más estupideces. —Aquel comentario te hizo reír un poco, pero la sonrisa se te borró cuando todos te miraron de nuevo. Seungmin lo tomó como una señal rápida… y la aprovechó—. Vaya, en algo Hannah tuvo razón. Le gusta los chicos que la hacen reír.
Changbin: Solo la hizo reír tu comentario, no significa que le gustes.
Seungmin: ¿Celoso porque se fijó en mí y no en mi dinero?
Chan: ¿Se pueden callar los dos? Están actuando como unos imbéciles. Pueden solo analizar que ella se siente acorralada por nosotros después de saber lo que sentimos por ella.
Tú: Lo… ¿que sienten por mí? —Chan te volvió a mirar—. ¿Entonces es en serio? ¿Les gusto a todos? —Pestañeas confundida—. Pero… si apenas los conozco. Y… ni siquiera sabía que eran amigos. —Sonríes con algo de nervios, no querías parecer grosera—. Bueno, Chan es… un caso aparte, pero-…
Minho: Auch. —Soltó Minho por tu comentario sobre el mayor, Felix se cubrió los labios y Changbin hizo una mueca de dolor. Chan frunció el ceño.
Chan: ¿Soy un “caso aparte”? —Se cruza de brazos—. Quisiera escuchar eso, si no te molesta. —El ambiente se hizo tenso, no solo por los presentes, sino por la mirada de los demás entre Chan y tú.
Tú: Por… lo que pasó entre nosotros. Quiero decir, no lo entiendas a mal, pero tú mismo dijiste que podría encontrar algo mejor… y aunque no es tan cierto-…
Jeongin: ¿Qué clase de frase para evitar la responsabilidad es esa? —Recibió un empuje de Felix y este pidió disculpas silenciosas cuando su mayor le hizo gesto de silencio.
Chan: Te lo dije para que no te sintieras culpable de que rompíamos por tu amistad con mi hermana. Siempre te interesó más su amor que el nuestro.
Tú: Eso no es verdad. —Te colocas de pie con cuidado y te acomodas el pijama mientras lo veías a los ojos—. Siempre te importaron más tus experimentos. Eres muy inteligente, Chan. Pero a veces eres un idiota con los demás sin darte cuenta.
Hyunjin: Ufff…
Minho: ¿Hay algo que esta mujer no haga bien?
Changbin: Si sabe cambiar un neumático, me asustaré. —Se ríen por lo bajo.
Chan: ¿Yo soy el idiota? No soy yo el que anda de “linda” y “amable” con todos los que conoce. —Muestra a sus amigos—. ¿No los ves? Ellos son chicos de alto valor y los tienes rendidos a tus pies, quisieran tener una sola oportunidad contigo aunque fuera la única en su vida. No soy nada ante ellos.
Jeongin: Autoestima baja. —Susurra.
Chan: Sé que, si en algún momento estas con ellos, te olvidarás de mí.
Jeongin: Evita su conflicto interno. —Acaricia su mentón al mirar el piso—. Interesante…
Chan: Ellos te sumaran y yo te restaré valor.
Jeongin: Infravalorarse-…
Jisung: ¿Puedes dejar de psicoanalizar, amigo? Quiero escuchar bien el problema. —Jeongin finge colocarse un cierre en su boca.
Tú: ¿Y cuándo yo te dije que quería eso? Me habría quedado contigo de no ser porque sobrepiensas todo solo. Estaría con ellos y contigo, pero solo yo decidiré con quien puedo quedarme, eso ni tú ni nadie lo puede decidir.
Changbin: Que buen carácter.
Felix: Es tan atractivo ver una chica que sabe lo que quiere. Se ve tan segura.
Chan: No lo entiendes, a veces uno cree saber lo que quiere. Pero, en ocasiones, uno solo-…
Tú: ¡Agh! —Tu grito lo sorprende, aún más cuando lo tomas de la camiseta para halarlo y plantarle un beso que deja a los restantes siete con la boca abierta. Algunos se desilusionaron, otros se quedaron pasmados sin poder moverse.
Alejaste a un bobo Chan para caminar por la habitación, todos confundidos siguieron tus pasos hasta ver que te dirigías hacia Jisung. Sostuviste sus mejillas antes de que preguntara algo y también lo besaste, Jeongin lanzó un grito sorpresivo que calló al instante con sus manos. De acuerdo, ahora sí todos estaban confundidos.
Te giraste hacia Chan cuando te apartaste de Jisung, este se quedó quieto con la mirada perdida, sonriendo como un tonto enamorado.
Tú: Puedo besarte a ti, a él y a todos los que estén aquí. Pero al final seré yo que decida con quién me quedaré. ¿Entiendes? —Hubo un largo silencio y, de repente, Seungmin se movió de su lugar para hacerse espacio entre sus amigos. Se retiró los lentes y…
Seungmin: No pienso perder esta oportunidad. —Justo antes de que voltearas la cara, él te sostuvo de la nuca y tomó tus labios en un beso que te dejó congelada. Se alejó con un suave chasquido y relamiendo sus labios—. Espero que eso sea suficiente para que me veas como alguien digno para ti.
El pelinegro fue empujado por uno de sus mayores: Changbin. Este sonreía de lado al señalarlo.
Changbin: ¿A eso le llamas beso, cuatro ojos? Tendrás que hacer algo mejor que eso para que te elija. Mira y aprende. —Se gira hacia ti y, antes de que pudieras detenerlo, Changbin te sostuvo de la cintura para también besarte.
Jeongin y Felix se sonrojaron con el rumbo que tomaba esto, Hyunjin sonreía levemente extasiado por el momento. Minho… bueno, él sonreía de forma extraña. Y aún más cuando Changbin plantó su mano en tu trasero y lo palmeó, sacándote un jadeo ahogado por el beso que, debías admitir, no era tan malo.
Se separaron entre jadeos, Changbin sonreía victorioso al ver tus labios enrojecidos y por cómo te alejabas de él lentamente hasta chocar con el cuerpo de Hyunjin. Este no perdió oportunidad, sostuvo tu rostro desde atrás y acercó sus labios a tu oído.
Hyunjin: Creo que no sabes lo que iniciaste, mi diosa. —Besó tu mejilla y poco después volteó tu rostro para ser el quinto en besarte. Sentiste su mano acariciando tu abdomen y te hizo removerte.
Bien, esto se estaba tornando extraño. El calor empezaba a subir y más de uno miraba a su compañero como si contemplaran una extraña idea que, para algunos, posiblemente fuera demasiado. Chan, que fue el primero, sentía celos… Sin embargo, había algo de erotismo en cómo besaban los demás que le hacían pensar dos cosas: yo puedo hacerlo mejor… y no me la quitaran tan fácil.
Sin saber que en sus otros amigos también tenían este pensamiento clavado.
Hyunjin te dejó con una lenta lamida en la mejilla, una que te hizo temblar y tropezar por tus propios pies. De repente viste el techo y el rostro de Minho, sosteniéndote antes de que te cayeras.
Minho: Puedo sentir tu pulso desde aquí… —Agudiza su mirada en ti, al igual que su sonrisa—. Es excitante imaginar como tu sangre se mueve a alta velocidad al tener tantos sentimientos en tu cuerpo.
Su boca llega a tu cuello y su lamida se da justo sobre la vena principal, la yugular. Tu cuerpo reacciona y sostienes sus brazos, Felix tuvo que morderse el labio y Jeongin quitar uno de los botones de su camisa de dormir. Aún más cuando Minho se atrevió a acariciar tu hombro, desnudándolo un poco del pijama.
Minho: El placer de la vida… es no saber cuándo la vas a perder. —Murmura en tu mandíbula y así llega el sexto beso, siendo un poco más intenso que el de sus anteriores amigos. Este aprovecha su oportunidad para apegarte a ti y morder tu labio. La fuerza que ejerció fue la suficiente para hacerte sangrar y Minho se tomó la libertad de lamer el líquido—. Lo sabía… eres deliciosa en cada fibra.
Felix: Minho-Hyung. —Este mira a su compañero—. Suficiente. —Extiende su mano hacia ustedes y, tras un chasquido de lengua del mayor, se enderezan para pasarte al rubio—. Perdón por eso, Minho es algo…
Tú: ¿Diferente? —Susurras entre los jadeos del beso, tus mejillas completamente cálidas. Lo miras y el mayor te lanza un beso al aire para luego relamerse los labios.
Felix: Iba a decir que terrorífico. Pero esa palabra es mejor. —Coloca sus manos en tus brazos y los acaricia con cuidado sin dejar de verte—. Tranquila, si te sientes confundida o es demasiado para ti, puedes detenerte e irte. —Sonríe con dulzura. Tú pestañeas lento al ver a Felix.
Los chicos se encuentran extraño que ni Jeongin ni Felix te atacaran como lo hicieron ellos, de repente se sintieron unos salvajes. Pero…
Felix: Tomaré tu ausencia de palabras como que quieres continuar… —Acerca su rostro al tuyo—. O que te gusto. —Sonríe de lado antes de llegar su beso. Felix es… dulce. Lento y cuidadoso. Sin embargo, sus manos se clavan en tus brazos y parecen exigirte que le dieras más.
Minho: Mira nada más…
Hyunjin: La hadita de la felicidad resultó ser muy… “demandante”. —Felix abre sus ojos hacia Hyunjin y su mirada se oscurece al sonreír durante el beso.
En poco tiempo el rubio llevó sus dedos a tu cintura y clavó sus uñas en ti, el beso subió la intensidad y cada jadeo era cubierto por los labios ajenos. En poco tiempo te sentías dominada él, lo besabas como él te besaba y casi rogabas por más en cada espacio que se daban.
Felix: No estuvo tan mal. —Al igual que alguno de sus mayores se relamió los labios y te soltó con sumo cuidado para que fueras con el último. El dulce y especial… — Jeongin, toda tuya.
El mencionado dio un paso delante y te giraste para encontrar su sonrisa. Tal como lo recordabas, era como ver a un tierno zorrito saludándote por el bosque.
Jeongin: ¿Cómo estás, linda? ¿Cómo te sentiste con mis Hyungs? —Agudiza sus ojos—. ¿Me dejaron la vara alta? —Extiende su mano hasta tomar la tuya y la adentra por su camisa, más de uno se quedó impresionado de ese movimiento. Tú más al sentir su cuerpo bien trabajado a pesar de su tierno rostro—. Toca lo que quieras, bonita. —Lleva su mano libre hacia tu rostro para acercarse y, de repente, vez la seriedad arropar su rostro—. Después de que te toque no querrás que deje de hacerlo.
Seungmin y Chan abrieron sus labios, sorprendidos por la frase y, mientras Jeongin te besaba con una sensualidad que no parecía ser de él, los mayores volvieron a mirarse. Una vez más tenían la duda de si seguir más allá o dejarlo hasta ahí para que hicieras lo que quisieras.
Sin embargo, Jeongin hizo algo que les dio la respuesta. Durante el beso siguió quitándose los botones hasta que se deshizo de su camisa. Cuando sus amigos estaban considerándolo, ya Jeongin te levantaba para que enredaras tus piernas sobre él. Se encaminó a la cama contigo y te dejó caer allí, irguiéndose sobre ti para acomodarte.
Jeongin: Mírenla… ¿No es adorable? —Los demás te rodearon en la cama, sus sombras jugando en tu contra y solo dejando ver como sus ojos te desnudaban sin tocarte.
Seungmin: Es más adictiva de lo que pensé. —Lanza sus lentes al piso.
Felix: Necesito un poco más… —Pasa su pulgar por sus labios al soltar la respiración.
Jisung: Necesito tocar esos pechos… —Sonríe casi con delirio, relamiendo sus labios.
Hyunjin: ¿Cómo sería oírla gemir? —Enreda su cinturón en su mano sin perderte de vista.
Changbin: ¿Cómo será sentirse dentro de ella, bro? —Truena su cuello—. Quiero hacerla llorar…
Minho: Quiero morderla… Que no haya parte de su piel sin marcar. —Alza sus cejas—. Morir con ella…
El único que se quedó en silencio fue Chan, que te miraba desde arriba con su cabeza ladeada. Tus ojos fueron hasta él al no escucharlo y… te diste cuenta en la posición que estabas. Bocarriba y de cabeza, con tu rostro casi frente a su pelvis mientras que Jeongin sostenía tus piernas.
Changbin: Su piel debe ser tan suave… —Fue el primero en acercar su mano hacia ti y plasmarla en tu vientre, deslizándola por la ropa para luego pasarlo por debajo de tus pantalones, buscando al instante tu entrepierna. Jeongin sonríe y abre tus piernas para hacerle el trabajo más fácil a su mayor. Jadeaste al sentir sus dedos en tu clítoris…
Y no hubo marcha atrás.
Jisung fue por tu pecho derecho, Hyunjin sostuvo el izquierdo, ambos sobre la ropa. Minho fue el único que acercó su rostro a tu abdomen, levantó la tela y mordió con suavidad los leves rollitos que encontraba, te ibas a levantar y Chan sostuvo tu cuello para dejarte quieta en la cama, sacándote un gemido que te removió.
Felix fue el que pareció más desesperado al buscar quitarte el pantalón del pijama, Seungmin siguió con tu ropa interior y Jeongin sostuvo tus muslos para abrir más las piernas.
Felix: Mierda… Es como ver el paraíso. —Susurró al ver tu entrada, Jeongin y Seungmin ladearon su cabeza, casi hipnotizados de observar cómo esta palpitaba con todas las sensaciones que te daban los demás. Intentaste cubrir con tus manos pero tanto Hyunjin como Jisung lo evitaron al sostenerte de las muñecas.
Hyunjin: Quieta…
Jisung: … y disfruta.
Changbin sonreía al ver tus gestos cuando aumentaba y disminuía la velocidad en tu musculo, este alzó sus ojos hacia Chan y, cuando él le devolvió la mirada, recibió un gesto claro de Changbin: “Hazlo en su boca, sé que quieres”.
Chan lo pensó, veía a sus amigos y todos estaban disfrutando de una parte específica de ti, apretó su agarre en tu cuello y jadeaste, acarició tu labio con el pulgar y luego entró este en tu boca, tú lo chupaste… no necesitaba otra provocación.
Dejó su mano derecha en tu cuello y con la izquierda abrió su pantalón, bajó sus bóxers hasta que su pene estuvo libre, y solo Changbin y Jisung notaron con la lentitud que Chan hacía las cosas. Como si quisiera grabarse como la punta de su miembro pasaba por tus labios y lengua, cómo la introducía al abrir tu boca con la punta.
Chan: Aun te sientes tan… pero tan bien. —Plasmó su palma izquierda en la parte llana de tu pecho y con la derecha apretó tu cuello al empezar los movimientos, sin adentrarse de lleno.
En el otro extremo estaba Jeongin, que terminaba de colocarse el condón para alinearse contigo. Te quejaste desde la garganta con una de las mordidas de Seungmin en la cara interna de tu muslo y Chan aprovechó para meterse por completo hasta sentir en su palma el relieve de su pene en tu cuello. Quitó su mano para verlo y sonríe con tal imagen que, por casualidad, Hyunjin también observó.
Hyunjin: Oh, mierda… —Susurró al ver el pene de su mayor marcado en tu garganta, se mordió el labio y soltó la muñeca que te sostenía para acariciar su miembro dentro del pantalón. Jisung soltó tu otro pecho para tomar la camiseta de tu pijama y romperla. Así fue como vio tu pecho descubierto y llevó su boca al pezón, Hyunjin también vio esto y jadeo cargado de deseo.
No aguantaba.
El estudiante de artes bajó su pantalón apurado junto con su ropa interior y, cuando su miembro estuvo afuera, sostuvo tu mano izquierda para que agarraras su miembro y lo masturbaras. La sonrisa de satisfacción fue la suficiente para hacerle cerrar los ojos mientras daba breves embestidas. Jisung, aprendiendo de su mayor, se separó de tu pecho para abrir su pantalón también e imitar con tu mano derecha lo que hizo Hyunjin.
Jisung: Maldita sea. Hasta masturbando se siente bien… —Sonríe complacido, pero al instante se inclina para retomar tu pecho y chupar mientras embestía contra tu mano.
A estas alturas Jeongin se encontraba ondeando sus caderas contra tu entrada y Chan en tu boca. Tus quejidos ahogados los motivaban más, Minho fue el siguiente en abrirse el pantalón, pero esta vez para complacerse a él mismo. El escuchar tu voz, olerte y morderte le daban el morbo suficiente para sentirse dentro de ti mientras su mano lo ayudaba.
Changbin aumentó la velocidad y tu cuerpo tembló, Jeongin arremetía con tanta rabia que tu trasero se enrojeció, tus muslos vibraban por las lamidas de Felix y las mordidas de Seungmin. Chan se inclinó contra ti y buscó su satisfacción con desesperación al sentir tu garganta arroparlo, la mezcla de sonidos los estaba superando.
Tu espalda se arqueó, tus piernas se abrieron más, apretaste las manos en los penes de Hyunjin y Jisung, haciendo que estos voltearan los ojos tras maldecir, Changbin presionó más en tu clítoris y… el orgasmo te alcanzó con un gemido cubierto por el pene de Chan. Este sujetó tu garganta a pesar de que ya lo apretaba, Y se vino dentro de ti.
Jeongin también sintió tu interior absórbelo hasta que se desbordó y, tras él, Jisung le continuó después de Hyunjin con tiras de semen que cubrieron el piso, sacándole suspiros cansados. Minho fue el último con un ruido casi agónico, respiró hondo buscando la coherencia y observó a su alrededor, aturdido.
Todos, como si llegaron a un acuerdo, se alejaron de ti y te dejaron respirar. Sentías sus miradas mientras jadeabas apurada por lo sucedido. Jeongin se retiró el condón con su semen y buscó la basura para desecharlo, otros como Changbin o Seungmin, te veían temblar y sentían el impulso de tocarte a como diera lugar.
¿Qué harían? Te veías ciertamente agotada, algo despeinada y, mientras te sentabas, te cuerpo se removía por las sensaciones generadas. Desnuda ante ellos, débil y sobrestimulada… No, eso no podía quedarse allí.
Seungmin: Changbin-Hyung. —El mencionado lo miró—. ¿Me harías los honores? —Hizo una seña para indicar que te volteara, y este sonrió de lado.
Changbin: Hasta que al fin piensas como hombre, Seungmin-ah. —Se acercó a ti y, tomándote de la cintura, te giró en la cama para que quedaras bocabajo—. Arriba, cariño. —Te nalguea con fuerza y tú te quejas casi en disfrute—. Aun tienes medio camino por gozar. Te quiero en cuatro.
Tú: ¿En qué? —Lo miraste sobre tu hombro, confundida. Era obvio que seguías con la mente en el aire después todo lo que sentiste. Entonces Seungmin y Felix se acercaron y decidieron, sin tener que hablarlo, el ser más “humanos”. Ellos también querían disfrutar lo mismo que sus amigos, pero sin ser tan animales, ¿verdad?
Felix: Tranquila, bonita. Nosotros te ayudamos. —Felix se subió a la cama tan pronto como se quitó los zapatos, se sentó en el espaldar de la cama de Chan y se extendió su mano—. Ven hacia mí y abrázame, ¿sí? —Pestañeaste un par de veces y, tras un rato, gateaste hasta él. Colocaste tus manos en sus hombros y te acomodaste sobre su regazo—. Buena chica… —Agarra tus caderas y alza más la cara para sonreírte.
Seungmin: Muy buena chica… —Miras a tu derecha y encuentras a Seungmin arrodillado en la cama, tu rostro quedando casi a la altura de su abdomen y haciendo que miraras desde abajo hacia su rostro. Él acaricia tu cabello hacia atrás y cerraste los ojos ante el cuidado de su toque.
Felix: ¿Te puedes levantar, preciosa? Me colocaré el condón. —Hiciste lo que solicitó mientras veías como Seungmin se bajaba el pantalón, alzaste de nuevo tu mirada y él sonreía por la imagen que tenía al lado de su pene.
Seungmin: Abre la boca. —Así lo hiciste al sacar la lengua, él se adentró en esta, removiéndose un poco hasta sentirse a gusto, y se meneó con suavidad mientras sostenía tu cabello. Felix, que ya estaba listo, ubicó tu entrada con su pene y con sus manos te bajó sobre él. Tragó grueso al sentirse tan cálido, envuelto en tu calor. Su cabeza se echó hacia atrás por un segundo al soltar el aire que contenía sus pulmones.
Felix: Eso es… muévete. —Te vio desde abajo y embistió según tu accionar—. No te cohíbas… —Te nalguea mientras se relame los labios y jadeó—. Estás segura con nosotros…
Descansaste tus manos sobre los abdominales de Felix y saltaste sobre él, Seungmin enterró sus dedos entre tus cabellos y aceleró sus empujes mientras echaba su cabeza hacia atrás. El espectáculo era visto por los otros seis chicos, algunos agotados, pero todos sintiéndose atraídos por lo hipnótico de tus quejidos y movimientos.
Minho: ¿Tienes otro cigarro? —Cuestionó sin mirar a su mayor, pero oliendo tanto el cigarro de Chan como el de Changbin. Ambos se habían apartado de sus amigos para hablar desde la ventana, así el humo no molestaría a nadie. Chan le señaló una de sus gavetas y Minho fue.
Changbin: ¿Cómo te sientes con esto?
Chan: ¿Te refieres a fumar de nuevo o a compartir a alguien que quiero? —El menor de los dos alzó las cejas y Chan suspiró—. Si te soy sincero, tengo sentimientos encontrados. Sentirla de nuevo… no fue tan malo.
Changbin: ¿Pero…?
Chan: Creo que no hay “peros”. —Ahora Changbin lo vio confundido—. Para que se quedara con otro… u “otros”, prefiero que la toquen ustedes. —Changbin seguía sin entender esa lógica, ¿acaso Chan había asegurado que le gustabas, pero también le gustaba que ellos te hicieran suya? Eso no se veía todos los días, le dio una calada a su cigarro con la extrañeza en la punta de su lengua.
Changbin: Debes admitir que eso es… raro. Sin embargo, lo respeto. —Se remueve un poco—. Y… eso me lleva a preguntar… —Chan lo vio de nuevo con cierta curiosidad—… resulta que Minho, Hyunjin, Jisung y yo tenemos… ahm…
Chan: ¿Fetiches? —Changbin se quedó mudo y Chan ahora fue quien utilizó su cigarro con cierta sonrisa—. ¿Sabes? Me da curiosidad lo que ustedes se pueden inventar. Quizás y… sea “divertido”. —Ambos se sonrieron y Changbin giró su rostro hacia Hyunjin, este los veía de reojo, esperando alguna señal del mayor. Tan pronto como Changbin asintió, Hyunjin soltó una divertida risa que dejó para él.
El cuarto del grupo se acercó a Jisung, quien estaba recostado de la pared, viendo a Felix y Seungmin contigo, Hyunjin le susurró algo al oído y la sonrisa del menor de los dos se amplió como nunca.
Jisung: ¿Y Chan-Hyung dijo que sí? —Hyunjin asintió—. Maldita sea, hoy será el mejor día de mi vida. Al fin la vida me sonríe.
Justo en ese momento tu gemido lastimero llamó la atención de todos, pero no era porque te dolía algo, era porque no aguantarías las manos de Seungmin en tu pecho mientras chupabas su pene, y mucho menos con Felix ahora viéndote como un peligroso criminal al penetrarte con intensidad.
Felix: No pienses… que me voy a detener a-ahora después de ese gemido. —Clavó sus uñas en tu piel y chillaste—. A ver… ¿Lo puedes hacer de nuevo? —Dio una embestida que casi te hace delirar—. Sé buena … y complaceme.
Seungmin: ¿Qué pasa? ¿No me aguantas como a Chan-Hyung? —El mencionado se enderezó en su lugar y se detuvo de ir con ustedes porque Changbin lo tomó del brazo—. Ya falta poco… —Jadea sin dejar de sonreír—. Solo abre bien la maldita boca.
Así una vez más se sumergió entre tus labios, pero siendo más intenso que la vez anterior. Tus quejidos se escuchaban a través de la garganta, y tenían a Jeongin y Minho con cierto nivel de colapso.
Jeongin: No sé si fueron las cervezas o…
Minho: Es adictiva. Incluso más que tu marihuana, Jeongin-ah. —Comentó antes de dar la vuelta y acercarse a los que estaban en la ventana. Tomó el rostro de Chan sin previo aviso, acercó la punta de su cigarro al de él y jaló para encenderlo. Cuando el mayor y Changbin lo vieron con rareza, este sonrió antes de soltar el humo en la cara del menor de los tres—. ¿Qué?
Changbin: Cof… Hijo de puta. —Movió su mano frente a su cara—. ¿Cuándo irás?
Minho: Quiero ser el último.
Chan: Estará cansada, quizás y ni llegues a tocarla. —Minho lo observa de reojo al fumar y vuelve a soltar el vapor.
Minho: Es el mejor momento. Imagínala… Cansada, delicada y con fatiga. Hay una disminución de respuesta sensorial. Y, cuando siente, el placer es multiplicado porque su cuerpo intenta sentir estímulos exteriores. Estará desconectada, en piloto automático, su mente lejana como si se perdiera en el vacío… una mezcla exacta entre la hipersensibilidad y la insensibilidad humana que solo se puede experimentar antes de la muerte. Está alterada, pidiendo por descanso… —Sonríe lentamente y sus pupilas se amplían—…y será mía antes de desfallecerse por completo.
Chan y Changbin se miran con cierto temor, luego observan a Minho con una pizca de miedo después de todo lo dicho.
Changbin: ¿O… key?
Chan: Solo no la mates, ¿quieres?
Minho: No es punto. No seas idiota.
La voz de Felix y Seungmin casi al mismo tiempo, jadeando tu nombre con desesperación, devolvió la concentración de los chicos una vez más a ellos. Aparentemente estaban a punto de acabar y sí querían presenciar ese espectáculo.
El primero en venirse fue Felix, quien ya tenía toda tus caderas y cintura amoreteadas con la marca de sus dedos y uñas. Arañó tu espalda y, en algún punto, mordió uno de tus pechos al no aguantar las ganas. Te abrazó con una fuerza que casi no te dejaba respirar, sostuvo tu espalda y una de tus nalgas para llegar más lejos, abriendo tus piernas aún más y quedándose helado en tu interior con su orgasmo.
Seungmin, al ver esta imagen y la mezcla de sonidos cerca de él, sus orejas se sintieron arder del esfuerzo. Salió de tu boca, y justo tiempo para venirse en tu cara con un gemido tuyo. Cerraste los ojos al sentir las tiras cálidas y escuchabas los jadeos suspirados de los dos chicos que, ahora, se habían quedado quietos después de tantos remeneos.
Felix te recostó en la cama con cuidado tras salir de ti, Seungmin te acomodó entre almohadas y miró por un segundo más tu imagen, intentando grabarla en su memoria. Buscó un pañuelo de su bolsillo trasero de su pantalón para limpiar tu cara, pero fue detenido por el rubio.
Felix: Espera… —Susurra sin dejar de verte, el pelinegro lo ve, pero Felix solo puede contemplarte. Vulnerable, desnuda, intentando recuperar el aire y temblando por el placer generado, pero casi atascada al no tener un segundo orgasmo. Felix quería grabarse eso en su memoria, se asemejaba a una súplica, en la mente de Felix parecía que pedías más con la mirada perdida y llena de semen de su compañero.
Seungmin: ¿Felix? —El rubio se sobresaltó y pestañó un par de veces.
Felix: Sí. Lo siento… Perdón… —Suelta la mano de su amigo y se aleja para que este te limpie, contemplándote al ver como el otro pasaba el pañuelo con cuidado.
Seungmin: Lamento esto, no lo planeaba hacer. —Te dice con tranquilidad y sonríe un poco al terminar—. Sin embargo, gracias por la oportunidad. —Acerca sus labios, besa tu mejilla y se desliza fuera de la cama para organizar sus pantalones. Felix también se acerca y deja un corto beso en tus labios.
Felix: Gracias, bonita.
Imita a su amigo al bajarse de la cama para acomodar sus jeans, pero se quita la camiseta y respira hondo al ir a otro lado.
En cambio, Hyunjin no sabia si acercarse o dejarte un momento más. No había perdido de vista tu interacción con los dos menores y no sabía cuanto tiempo dejarte. Mas, te sentaste en la cama con cierta torpeza, peinaste tu cabello desorganizado hacia atrás y… volteaste hacia un lugar al azar.
Esa era la señal.
Le dio un codazo a Jisung y este silbó a Changbin, cuando el tercero volteó le indicó que se acercara con un gesto.
Changbin: Creo que ya me toca. —Apaga el cigarro en el marco de la ventana de su amigo con una gran sonrisa—. Prometo divertirme mucho… —Chan soltó una risa y Minho casi lo imitó, solo que rodando los ojos mientras el pelinegro se alejaba. Changbin, Jisung y Hyunjin rodearon la cama, y tú los distinguiste casi al instante, a pesar de seguir un poco confusa.
Hyunjin: ¿Cómo te sientes, mi diosa? —Habla con cariño, sus manos detrás de su espalda mientras él sonríe con ternura—. ¿Mis amigos te han tratado bien hasta ahora? —Pasea sus ojos por tu cuerpo desde la punta de tus pies hasta tus ojos—. ¿Ya te han dicho que eres preciosa?
Jisung: Preciosa es poco, ¿tienes un mejor halago, Changbin-Hyung?
Changbin: Si me preguntas a mí… Ella es perfecta. Pero eso ella lo sabe.
Jisung: Su cabello es hermoso, quisiera morir en él y en los besos de tan hermosos labios. —Sube su rodilla hasta la cama y se acerca a ti—. ¿Crees que pueda hacerlo? ¿Crees que pueda? ¿Me lo permites? —Lo ves con cierto temor mientras este se acerca más—. Tranquila, yo no te lastimaré. —Señala detrás de él—. Eso lo hará mi amigo, Hyunjin-Hyung.
Cuando alzas la mirada puedes ver al mencionado con una correa en una mano y cadenas plateadas en la otra.
Hyunjin: No dolerá tanto… —Vuelve a sonreír—. Solo lo suficiente para que grites mi nombre. —Se acerca hasta sentarse en la orilla de la cama—. Porque, como dice la protagonista de la obra en la que estamos: «Si no duele, no es amor; es costumbre. El amor verdadero…» —Hace sonar las cadenas y tragas grueso— «…deja marca.»
Sientes una mano en tu cuello desde atrás y esta te recuesta en colchón bocarriba. Era Changbin, y la fuerza que ejercía te hacía quejar con suavidad.
Changbin: No pasa nada si quieres llorar… Sabremos que lo haces porque te gusta. —Sonríe con cierta malicia.
El mayor de los tres te soltó, Hyunjin rápidamente abrió el collar y lo colocó en tu cuello, acomodó las cadenas en esta para jalar con suavidad, Jisung aprovechó tu confusión para colocarte sobre tu costado y ubicó tu trasero, lo nalgueó con tal fuerza que te hizo gemir.
Jisung: Eso se escuchó bien… ¿Harías lo mismo con otra nalgada? —Abrió su mano y te pegó con más intensidad, en este momento temblaste junto con un quejido entre el dolor y placer—. Eso fue mucho mejor.
Hyunjin: Déjanos un poco, Jisung-ah. —Se ríe al tirar de la cadena, ahora fue un jadeo—. Mira, me la dejaste débil.
Changbin: Muchas palabras y poca acción. —Se retira la camiseta y desabotona su pantalón sin mirar a sus amigos—. Quiero escucharla solo a ella.
Eso fue suficiente para que las risas se fueran y remontar la seriedad del momento. Jisung se colocó detrás de ti, se acostó de costado al igual que tú y buscó bajarse los pantalones para colocarse el condón. Hyunjin se levantó para tomar tu pierna y colocarla sobre su hombro, dándole vista a tu entrepierna. Changbin se quedó en tu cara.
Creíste que el último abría el envase de preservativos con los dientes, pero frunciste el ceño, ¿eso era… mayonesa? Changbin se ríe entre su dentadura al ver tu gesto de confusión. Escupe el plástico basura que quedó en su boca.
Changbin: Tú solo disfruta, bonita. —Él echó el contenido en tus pechos y la sensación del condimento se sintió extraño. Era frío y viscoso, provocándote sacudidas sutiles. Otra nalgada de Han te removió y más al sentir cómo separaba tus nalgas, por alguna razón ibas a intentar detenerlo, pero Changbin te detuvo al sostener tu mano—. Que solo disfrutes.
La boca de Changbin lamió tu pecho con la mayonesa casi al mismo tiempo que sentías a Jisung entrar en tu interior trasero, tus labios se abrieron y tus ojos se llenaron de lágrimas, pero aun más al sentir el pene de Hyunjin también ingresar desde tu entrada, siendo el más tardado de los tres al tomarse su tiempo para colocarse el condón.
Entonces Jisung se movió con lentitud, tras de él lo hizo Hyunjin y en algún punto de coordinaron, removiéndote en el colchón. Changbin chupaba con fuerza tus pezones y, la mezcla de sensaciones, te atoraban la voz hasta que por fin pudiste sollozar casi agónica entre el dolor y el placer.
Los otros cinco chicos debían admitir que la imagen era erótica. Han remolinó tu cabello en su mano y lo jalaba mientras movía sus caderas contra ti desde atrás, Hyunjin tiraba de las cadenas al acariciar tu muslo, besar tu pierna y arremeter con sensualidad tu vagina. Changbin era el que más tiempo se tomaba, lamía tu piel por donde él dejaba la mayonesa del pequeño envase.
Felix: Creí que la obsesión con la mayonesa solo era con la comida. —Jeongin se acomoda sentado en uno de los sillones que Chan tenía en su habitación.
Jeongin: En psicología esto va más allá de la mayonesa, Bokkie-Hyung. —El rubio lo mira, Jeongin se veía serio al analizar la conducta de sus mayores en la cama—. Lo de Bin-Hyung quizás venga de una representación simbólica.
Seungmin: ¿Qué la mayonesa parece semen?
Jeongin: Eso, o la asociación de este estímulo con la mezcla de texturas con la temperatura corporal. Activa las respuestas como las sensaciones, la ruptura de las normas y el juego de control. Por otro lado… —Observa a Hyunjin—. Hyunjin-Hyung demuestra dominación.
Felix: Sumisión, ¿no?
Jeongin: Posesión y control. Hyunjin-Hyung domina y puede demostrar que su vida está en un leve descontrol por propia elección.
Seungmin: ¿Y Han-Hyung?
Jeongin: Desde lo que vimos en clases en este semestre… —Se recuesta en el sillón—. Estudiamos que el hombre podría hacer esto por dos razones. Similares a las demás, en realidad. Poder o regulación emocional.
Felix: ¿Regulación emocional?
Jeongin: ¿Te sentiste identificado, Hyung? —Lo ve entre pestañas con una sonrisa torcida, Felix se sonrojó al instante—. Es agotador fingir quien no eres, ¿verdad? Ser dulce siempre debe ser una tarea que te rompe constantemente… ¿Por qué te escondes? Los niños pueden ver a través de tus capas.
Seungmin: Jeongin-ah. —El mencionado lo mira y el pelinegro niega, entonces Jeongin vuelve a mirar al frente mientras Felix observa al piso, algo aturdido.
Jeongin: Desde la teoría del apego, también puede aparecer una búsqueda de conexión intensa, donde el contacto fuerte se interpreta como cercanía emocional… aunque no sea la única forma sana. —Ladea su cabeza—. Sin embargo, si su pareja lo acepta y es de su agrado, no hay problema. —Se alza de hombros—. Igual para todos.
La mayonesa en el plástico de Changbin se acabó, él lo arrojó al piso y siguió atendiendo tus pechos al bajarse sus pantalones. Cuando estuvo satisfecho se alejó para poder enderezaste. Sostuvo tu cara, abrió tus labios con el pulgar e introdujo su pene con un quejido tuyo. Embistió lento hasta que logró captar el ritmo de sus amigos, entonces los igualó al punto que los tenías a los tres golpeándote al mismo tiempo. Tus ojos se giraban y tu cuerpo respondía una vez más a la sobrestimulación.
Chan y Minho veían a lo lejos, el mayor había acabado su cigarro, pero Minho daba las últimas caladas.
Minho: Supongo que estás aquí para que esto no te afecte tanto. —Chan lo miró de reojo—. Aunque quieras mentir diciendo que ella no te importa, te sientes extraño al ver a otros tocándola de esa manera.
Chan: ¿Se te pegó lo de Jeongin-ah? ¿También me vas a analizar? —Minho ríe y apaga su cigarrillo—. No es el caso, no me molesta. Estoy aquí porque… quería reflexionar.
Minho: ¿Sobre?
Chan: El pasado. —Susurra y su amigo hace una mueca—. Como le dije a Bin-ah, no me molesta que ustedes la quieran como yo. De alguna manera me siento… ¿“satisfecho”? No sabría describir esta sensación.
Minho: Las sensaciones humanas no se explican. Mucho menos los sentimientos. De ser así, entenderíamos porqué existe la muerte después de una vida. —Se vuelven a mirar y se sonríen—. No necesitas explicarte, te entendemos y agradecemos la oportunidad.
Hyunjin: Eso es, reina… —Una vez más las voces dentro de la cama los llamaban, y más al ver a Hyunjin tirando su cabeza hacia atrás. Jisung te arañaba, nalgueaba y mordía. En algún punto Hyunjin enredó las cadenas entre tus pechos y espalda, asegurándolas para jalarte de estas con fuerza al punto de verse sus venas. Changbin tomaba tu cuello con ambas manos para penetrarte con cierta rabia.
Apenas se escuchaba un ruido de tus gemidos nasales, arañabas la cama o los brazos de ellos con tus uñas, el aumento de velocidad te tenía moviéndote sin sentido alguno, queriendo decir el nombre de alguno, pero sin poder por tener tu boca ocupada. Respirando a bocanada de aires cuando Changbin salía un poco para marcar la punta en tu mejilla.
Fue cuestión de minutos para que Jisung abriera más sus piernas e intensificara sus introducciones por encima de los otros, cerró sus ojos y fue el primero en venirse con temblores desesperados. No salió al instante, se quedó adentro, sintiendo como lo apretabas por las sensaciones de sus compañeros, a pesar de estar cansado.
Jisung: Creo… creo… que estoy muerto… —Susurra al recostarse en la cama y ahora solo acercar su cara para dejarte besos sosos en tu espalda.
El siguiente en venirse antes de lo que creía fue Changbin, adentrándose aun más en tu garganta con cada tira de semen que lanzaba. Sentiste su pelvis temblar y sus músculos contraerse, sus venas marcarse en sus brazos, y dar una última fuerte estocada mientras tragabas lo más rápido posible su orgasmo. Él se alejo con cuidado, viendo como las líneas de saliva envolvían su pene.
Quien quedaba era Hyunjin, quien estaba en el séptimo cielo sin detenerse. Ahora te tenía sola para él, jalando y clavando sus dedos en tus muslos. Se benefició de tu cansancio para salir, haciendo que te quejaras un poco al sentirte vacía. Te volteó hasta que quedaste bocabajo de nuevo. Subió tu trasero enrojecido por la fuerza de Jisung y, colocada en cuatro, volvió a penetrarte.
Te sujetaste del colchón con las pocas fuerzas que quedaban y sentiste como Hyunjin te tiró de las cadenas que te ató al cuerpo. Tus gemidos cansados se escuchaban por toda la habitación, una vez más nublando la mente de los presentes y, aún más, de Chan y Jeongin, que fueron los primeros en probarte.
Hyunjin: ¿Por qué… no dejas de ser tan dulce…? —Desata la cadena y la jala para que te apoyaras en tus brazos, tu lengua salió casi por inercia del esfuerzo— ¿… y sacamos… a pasear… lo perra que eres?
A Seungmin casi se le cae la mandíbula con ese comentario, Felix cubrió sus labios y Jeongin solo silbó con una sonrisa divertida. Chan se inclinó en la ventana, Minho se alejó de él para darle su espacio, era más que obvio que lo necesitaría.
Changbin y Han, a pesar del esfuerzo ejercido, se sentían con ganas de nuevo y prefirieron alejarse para darle su tiempo a Hyunjin, ya ellos habían llegado al clímax, faltaba el otro pelinegro.
Pero la escena los removía, ellos no eran de piedra, por más cansados que estuvieran les provocaba volver y arremeter contra ti. Sin embargo, se aguantaron. Lo hicieron por una pizca de respeto que tuvieran en su cabeza.
Lo que no notaban en que Chan acarició el bulto que nuevamente crecía en sus pantalones y quería esconder de los demás. Por su parte, Minho solo observaba como Jeongin se acariciaba sin dejar de ver lo que sucedía en la cama.
Minho: Además de marihuanero, ¿te gusta el porno? —Jeongin ríe por lo bajo y sigue prestando atención. Lo ignoró porque sabía que no era el único que estaba de esa manera.
Felix y Seungmin tenían sus rostros rojos, Changbin revoloteaba su cabello para calmarse, Jisung se dispuso a moverse o a mirar su celular para distraerse, Minho al igual que Jeongin observaba y Chan… Bueno, Chan no pudo aguantarse para masturbarse en su lugar.
Lo que nadie se imaginó que, el más gráfico en sus deseos, sería Hyunjin. Jalaba de la cadena, lamía tu piel, mordía toda tu espalda, tironeaba tu cabello para escucharte gritar, te pegaba, entraba sus dedos en tu boca para que babearas y, mientras más los demás veían, más se desesperaban.
Chan: Mierda…
Seungmin: Esto se está volviendo una locura… —Susurra al ver de reojo a su mayor.
Jeongin: Sal de ella o pertenece, es la base de las sociedades. —Se alza de cejas como si nada—. ¿Qué sería el ser humano sin algo de libertad? ¿O ya se te olvidó lo bien que se sentía esa boca? —Seungmin ve a su amigo y se voltea al instante por la sorpresa al ver que Jeongin ya se estaba masturbando de nuevo.
Seungmin: ¡Maldito enfermo!
Minho: Algo me dice que fumó otra de sus yerbas antes de subir al auto con nosotros.
Jeongin: ¿Y eso que tiene de malo? —Se ríe y jadea al escuchar tus gemidos. Lanza su cabeza hacia atrás para encontrarse con los ojos de Minho. El mayor agudiza su mirada, el pelinaranja le saca la lengua para cruzar los ojos mientras se masturba, después se endereza entre risas torpes para seguir viéndote con Hyunjin.
Felix contempló tus temblores, y también recordó cuando te tuvo para él, pellizcó sus labios con dos dedos al sentir la ansiedad de su pene, su mente le jugaba una mala pasada. Miró a un lado y se dio cuenta de que Chan y Jeongin no eran los únicos que se satisfacían.
Jisung se tuvo que sentar al piso y cerrar los ojos para utilizar su mano mientras se llenaba de tus sonidos. En cambio, Changbin, al igual que Chan, parecía esconderse de que vieran lo que hacía.
Los ruidos de Hyunjin junto con el tintineo de las cadenas se intensificó cuando llegaban al clímax. Tu espalda se arqueó y él intensificó una vez los movimientos, te quejaste con su último jaloneo justo que tu cuerpo se estremeció al sentirlo venirse. Salió de ti despacio y dejándote caer casi deslizada entre tus temblores.
Una vez más respiraba agitada, con los ojos cerrados al intentar relajarte. Hyunjin se relajó tras unos minutos, quitándote la cadena y besando tu sien cuando se sintió satisfecho.
Ya estabas agotada, tu sistema no resistía más sacudidas y tu cuerpo ardía de tantas sensaciones en poco tiempo. Un Hyunjin sudado chocó su puño con el de Minho y así, como si se tratara de un ring, el segundo mayor caminó hacia ti. Se sentó en la cama y se recostó bocarriba a tu lado. Tú, al sentir que alguien se acomodó a tu lado, forzaste tus ojos a abrirse.
Minho: Tranquila, ciérralos… —Colocó su mano en estos y, sin mucho pedir, le hiciste caso— …deja que tu cuerpo se relaje, ¿sí? Estás segura conmigo… —Habla en baja voz y acaricia tu cabello hasta detrás de tu oreja para susurrar—. Tu paz es mi satisfacción…
Felix: Le habla como si estuviera muerta.
Jeongin: Shhh… —El rubio colocó un dedo en su boca para hacer caso a Jeongin—. Quiero ver lo que hará. —Susurra—. Es… muy curioso.
La mano de Minho acarició tu brazo sudado, luego tu espalda mordida, tu cintura con moretones, tus caderas agotadas, tus muslos marcados. Tu respiración se fue relajando con sus toques, y más cuando te besó con una lentitud adictiva. Él hacía todo el trabajo, tu lengua estaba perezosa y era Minho quien se te enfocaba en hacerte sentir.
Jadeabas despacio contra su aliento, él se sentía desfallecer junto contigo, con tu lentitud, con tus reacciones sencillas. Le gusta, sabía que fue una buena decisión dejar que los bestiales de sus amigos fueran primero y dejarte solo para él…
…sin compartirte.
Con cuidado te fue girando bocarriba, se colocó sobre ti y siguió tocándote como si el tiempo no pasara. Quisiste abrazarlo, asegurarte de alguna manera de él, pero Minho no te lo permitió. Te repitió de nuevo que te quedaras quieta, que lo dejaras hacerte sentir y…
Minho: …déjame llevarte a donde quieras ir. —Abrió tus piernas alrededor de sus caderas, Minho era uno de los pocos (junto a Seungmin y Chan) que no se había retirado alguna prenda y la seguía conservando. Por lo que solo se retiró unos pocos botones antes de seguir.
Lamió tu cuello con marcas de las manos tanto de Changbin como de las cadenas de Hyunjin, mordió tu oreja y jadeo en esta, sus uñas arañaron despacio tus costados, se acomodó sobre tu entrepierna, se frotó con tu cuerpo a pesar de que siguiera con ropa y tú desnuda.
Tu cabeza se echó hacia atrás y sus labios se abrieron. No había sonido, solo gestos y reacciones sutiles que él no pasaba desapercibidos. En poco tiempo frunciste el ceño con una de sus mordidas sobre el espacio que hay entre tu pecho y cuello, luego otra mordida cerca de tu pecho derecho, su miembro levantado rozando con tu entrada.
Lo extraño era que ni siquiera tú reconocías tus acciones, parecías moverte en piloto automático con Minho. Él hacía y tú reaccionabas. Jeongin quedó fascinado con eso.
Jeongin: Es increíble… Está usando la regulación de su estado nervioso para que su fisiología hable por ella.
Changbin: ¿Dices que se aprovecha de ella? —Cuestiona susurrando al llegar hasta el menor.
Jeongin: No. Digo que la fatiga corporal y la disminución temporal hacen una respuesta inmediata al estímulo. Los médicos conocen esto como “habituación”. Esto sucede también con los muertos. Su sistema se relaja con el pasar de los minutos, pero solo con estímulos externos pueden acelerar el proceso.
Changbin: Ahm…
Seungmin: En resumen. —Habla por lo bajo el pelinegro, colocándose los lentes tras recogerlos y limpiarlos un poco—. Minho va lento y eso hace que ella se regule tanto en sistema como en emoción. Su cerebro estaba en automático con nosotros por el placer generado, pero tras varios contactos está volviendo a ser coherente ahora.
Jisung, quien estaba detrás de Changbin colocándose su camiseta, iba a preguntar algo más, pero un largo gemido los hizo volver su atención hacia ti, incluso Chan, que intentaba volver al presente tras lo que hizo, se volteó confundido, ¿no estabas cansada? Minho se había adentrado sin que nadie se diera cuenta, y no solo eso, es que parecías disfrutarlo.
El segundo mayor siguió penetrando con tranquilidad, tus jadeos y respiraciones siendo igual de pasivas que sus movimientos, Minho te cubría con sus brazos y mordía todo lo que encontraba. Sus dientes quedaban marcados y la reacción era cada vez más intensa.
Tus ojos se abrieron cuando de repente él ejerció más fuerza y te quedaste casi en shock. Los gemidos se hicieron sollozos cada vez más agudos y eran acompañados de sus gruñidos, para Minho no existían sus amigos, a diferencia de ellos que permanecieron asombrados de lo que veían. Cada toque, lo que sea que él hiciera en tu cuerpo se sentía por encima de lo normal.
Unió su cara a la tuya y gimió junto contigo, la adrenalina en tu cuerpo subió y la reacción fue casi instantánea con el temblor de tus muslos, Minho se sentía ahogado cada vez que apretabas su pene desde dentro, como si no quisieras que saliera de ti.
Bastó un par de minutos de choques para hacerte gemir al igual que todo el proceso, agudo y con una torpeza pesada… una que disfrutó Minho como no tienes idea. Él culminó con una lamida por el centro de su abdomen y por el medio de tus pechos hasta tu garganta, así se dejó venir dentro del condón que llevaba puesto sin mucho esfuerzo, sonriendo al sentir que había cumplido su deseo.
Beso tus labios varias veces, sabía que al alejarse vendría un nuevo dilema con sus amigos, por lo que no perdería oportunidad de…
Minho: ¿Eh? Oye, ¿estás bien? —Palmea tu cara con suavidad al verla pestañar lento—. Oye… —Susurra al mirar tu cara fijamente, tú cerraste los ojos y te dejaste caer casi dormida—. ¿Bonita?
Los demás se alertaron al escuchar a Minho preguntando, ¿acaso eso debía pasar? En pocos segundos estaban rodeando la cama, preocupados de verte tan pálida. Para los demás era un indicio de que algo malo estaba pasando, Minho solo ladeó la cabeza, viéndote más hermosa con ese tono casi cadavérico.
Minho: Es tan perfecta.
Seungmin: ¡Ya bájate, idiota! ¿La piensas matar, animal psicópata?
Jisung: Creo que ya la matamos. —Se lleva las manos a cabeza y tanto Felix como Hyunjin muerden sus uñas, preocupados.
Chan: Nadie se ha muerto. Apártense de ella. —Empujó despacio a Minho y luego a Jeongin. Dejaron que el mayor te acomodara en su cama y te arropara—. Necesita descansar después de que fueran tan bestias…
Hyunjin: Lo dice el que casi la deja sin garganta con esas perforaciones que le hiciste con tu-…
Jisung: Bro, eres el menos indicado para hablar de gargantas y cuello. —Hace un gesto en esta zona junto con una mueca.
Felix: En verdad sí que fuimos algo brutos.
Minho: Y eso lo dice la hadita de la felicidad. —Jadea al peinarse hacia atrás.
Changbin: Tenemos que recompensarla de alguna manera. Sí nos excedimos.
Jeongin: Le prepararé el desayuno-…
Chan: Ah, no. Nadie saldrá de esta habitación hasta que verifique que mis padres siguen durmiendo. Bebimos hasta tarde e hicimos esta locura. Ahora se bajan la calentura por querer hacer estupideces y harán los que les diga. —Todos quedan en silencio—. Bien… Iré afuera. Si mis padres siguen durmiendo, Minho-ya y Jeongin-ah prepararan algo para desayunar. —Los señala.
Jeongin: No veo problema.
Minho: Al fin veré un cuchillo después de tanto. —Todos lo miran—. ¿Qué? Saben que me gustan-…
Jeongin: No dejaré que tomes un cuchillo en mi presencia.
Minho: Aguafiestas.
Chan: Como sea. Seungmin-ah prepara la bañera de mi habitación para llevarla, sabes dónde está.
Seungmin: Bien.
Chan: Ahm… Jisung-ah. —Este se sobresalta—. Ve con Hannah y busca ropa para ella. —Piensa un momento—. No, mejor trae su maleta y no le contesten nada a Hannah. Después hablaré con ella. —Jisung asiente—. Changbin-ah, Hyunjin-ah y Bokkie-ya, limpien la habitación.
Changbin: Como lo desees, Bahng-bro.
Felix: Sin problemas. —Sonríe.
Hyunjin: De acuerdo, mi comandante.
Chan miró la hora en su celular, eran las cinco de la mañana.
…
Espera, ¡¿Las cinco de la mañana?! ¿A qué hora llegaron? ¿Cuánto duraron contigo? Sí que se les fue la hora. Aun así salió y validó que sus padres seguían durmiendo, todos se pusieron manos a la obra. El mayor se acerca a su cama y se sienta para verte descansando, acaricia tu cabello y lo acomoda con cuidado. Coloca la parte trasera de su mano en tu frente y sonríe.
Chan: Por lo menos no tienes fiebre. Sigues siendo fuerte como siempre, linda. —Juega con sus pulgares al susurrar—. ¿Será que podrás soportar esto de ahora en adelante? A ocho locos por ti. —Niega casi riendo—. Te recomiendo hacer desde ahora un horario para cada uno. —Sonríe mostrando su hoyuelo, conversando como si lo escucharas—. Creo que será imposible que te dejemos en paz de ahora en adelante. Ninguno dará su brazo a torcer. Y yo no te volveré a perder. —Acerca su rostro y besa tu frente con cuidado.