Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 11 de marzo del 2026
Autora: ViviDeBinnie || Fecha de creación: 11 de marzo del 2026
Tanto Hannah como Jackson se mostraban preocupados antes de verte a ti. Desde aquella “situación” con los ocho chicos, todo se había hecho… “extraño”. Hannah sabía que había pasado algo, recuerda haber escuchado muchos ruidos en la habitación, pero nunca meditó la idea de que los ocho estuvieran contigo. Por otro lado, estaba Jackson, él no sabía lo que pasaba en su totalidad, pero por tu cara era evidente que nada bueno podría ser.
Tras casi un mes después de… “eso”, ahí estabas tú, con lo que parecía ser un pergamino en tus manos que describía con palabras y dibujos lo que esos ochos chicos llamaron como el “Calendario de compromiso”. Chan te lo había entregado luego de que se levantó el castigo y dijo que lo analizaras, mas no te dio la elección de rechazar o aceptar.
Por alguna extraña razón los ochos llegaron a un acuerdo (y de alguna manera se enteraron de tu horario universitario) para poder elegir un día y horas específicas, con el fin de que estuvieras con ellos. Como, por ejemplo…
Jisung: Hola. —Los tres se voltearon ante el chico de grandes mejillas y linda sonrisa. Hoy decidió colocarse unos lentes oscuros y le daba ese toque coqueto que él siempre daba a demostrar—. ¿Cómo se encuentran? —Ninguno contestó, pero Jisung se giró hacia ti—. ¿Nos vamos?
Tú: ¿Eh? —Sueltas confundida, ¿irnos? ¿A dónde?
Jisung: Hoy es miércoles, ¿no? —Asientes despacio. Jisung se acerca al calendario que tenías en la mano y señala una fecha en específico. Allí se ve un tipo de letra con un extraño dibujo de un “alíen” junto con el nombre del chico—. Los miércoles en la mañana me perteneces, ¿sí?
Volteaste confundida hacia él y, antes de que hablaras, Jisung se agachó y atrapó tus labios en un beso, dejándote a ti y a tus amigos sorprendidos. El beso no fue pequeño, fue directo y lo hizo sostenerte de la nuca para disfrutarlo. Se irguió con una sonrisa y extendió su mano para que la tomes.
Jisung: Vamos, tenemos mucho de qué hablar. —Miraste su palma, él se apresuró en sostener tu mano y jalarte con él incluso antes de que pudieras sostener tus cosas—. Con su permiso. Se las devolveré en un rato.
Hannah y Jackson se quedaron en blanco… ¿Qué mierda había pasado? Era evidente que el mayor de los dos amigos pediría explicaciones, pero la chica Bahng no sabía por dónde empezar. Fueron a sus clases sin hablar del tema para intentar procesar lo que vieron; sin embargo, durante el camino hacia su siguiente clase se volvieron a encontrar y eso se prestó para que ella le explicara lo sucedido en el último encuentro.
Jackson: Espera… Espera… —Camina apresurado y se coloca frente a la chica—. ¿Me estás diciendo que la encerraste con ocho chicos y… que uno de ellos es tu hermano? —Iba a decir algo más, pero no supo cómo abordarlo—. ¿Crees que tuvo sexo con uno de ellos?
Hannah: No lo sé. Les gustaba a todos, pero no sé cuál le gustaba a ella. No salí de la habitación durante toda la noche por miedo a encontrarme con mis padres. O, aún peor, a Oppa. —Se muerde su labio inferior con cierta pena y Jackson mira a los lados con más vergüenza que su amiga.
Jackson: Ella se veía muy confundida cuando ese chico la besó. ¿Crees que fuera con él que tuvo sexo? —Ella niega para exponer desconocimiento y luego de alzó de hombros.
Ambos, por inercia, miraron hacia el campus y te encontraron caminando sola de camino hacia tu clase. ¡Perfecto! Te preguntarían sobre-…
Changbin: ¡Hola! —Se colocó a tu lado antes de que te dieras cuenta, Hannah y Jackson se asomaron más para intentar escuchar cuando ustedes se detuvieron a mitad del camino—. ¿Vas a tus clases de ciencias? —Asientes con nervios—. Sé que no me toca ahora, pero… —Mira a los lados y, antes de que dijeras algo, te roba un beso mientras se ríe. Luego corre al despedirse y dejarte completamente roja—. ¡No aguanté! ¡Nos vemos el martes!
Ibas a gritarle, pero alguien desde atrás cubrió tus ojos y te dejó quieta en tu lugar, con la pena en las mejillas y garganta. Las carcajadas de Changbin seguían escuchándose a los lejos mientras que el chico pelinegro se quedaba en silencio en lo que tocabas sus dedos.
Tú: ¿Eh? ¿Quién es? —Este no respondió, esperó tranquilo a que intentaras decir nombres para saber quién era—. Ahm… ¿Chan? —El chico frunce el ceño—. Mmmh… No. Estas manos son diferentes. Las recuerdo… estas son las de… —Aprietas los labios y suspiras—. ¿Seungmin?
Seungmin: Me ofende muchísimo que dijeras su nombre antes que el mío. —Te suelta para colocarse frente a ti y mostrarse molesto mientras se cruza de brazos—. Estamos en mi horario. Nadie más te puede besar, nadie más te puede ver. Puedes verme a mí, pensar en mí y solo mencionarme… a mí.
Tú: Aun no entiendo esto de los horarios. ¿Cuándo…? —Seungmin te robó un pequeño beso que te dejó en blanco e hizo que te cubriera los labios, pensativa.
Seungmin: Mientras estés conmigo, no pienses. Yo lo haré por ambos. —Sonríe tranquilo y toma tu mano para llevarte a otro lado con tranquilidad. Muchos de los demás estudiantes se quedaron viendo la situación y siguiéndolos con las miradas. Pero, los que quedaron en sorprendidos una vez más, fueron Jackson y Hannah.
Jackson: Okey… Es obvio que no fue solo con uno.
Hannah: Fue con tres. —El mayor asiente—. O más. —Se miran fijamente a los ojos, considerando la idea de que quizás estaban pensando de más esta situación. Crees… ¿Qué estuvo con los ocho? —El castaño ríe con cierto encanto y niega divertido al creer que sería una broma.
Jackson: La habrían matado. No creo que sea tan fuerte para aguantar algo como eso.
Hannah: Sí. Tienes razón. Es casi imposible. —Miran de nuevo al campus, en silencio.
Jackson: Pero quizás…
Hannah: …esté jugando con todos. —Se ven de reojo.
Jackson: Y eso incluye a tu hermano. —Se prolonga el silencio y Hannah suelta una pequeña risa para negarse.
Hannah: Ella no se atrevería. —Él alza sus cejas y la risa desaparece—. No se atrevería, ¿verdad?
Día dos: jueves.
Felix: Buenos días, bonita. —Besa tus labios tan pronto como llegas a la universidad y te abraza con una gran ternura, tú sonríes un poco apenada al ver a Hannah, pero Felix voltea tu cara hacia él—. Oye~ Es mi momento… —Sonríe a tal punto que sus pecas parecen relucir de una manera hermosa—. Solo préstame atención a mí, ¿quieres? —Hace un puchero divertido cuando mueve tu cara a su antojo y luego la suelta—. Después de clases creo que podríamos ir a esa cafetería nueva que está a dos calles de aquí, te compraré lo que gustes… Pero antes quiero que conozcas a los niños de mis prácticas. ¡Son tan tiernos!
Te lleva consigo y Hannah no volvió a verte por el resto del día.
Día tres: viernes.
Te reías en los comedores universitarios con Jackson, justo había hecho un chiste un chico en el jardín que no dejaba de bailar de forma extraña, cuando de repente una sombra los cubrió y llamó su atención. Lo primero que contemplaron fueron los ojos de Minho y… digamos que se asustaron bastante.
Minho: Hoy es viernes. —Suspiras sin saber cómo negarte, aun menos cuando él agudizó su mirada y ambos tuvieron un fuerte escalofrío que los hizo temblar—. Eres mía. —Mira a Jackson y, sin mediar palabras, te jala de la mano para llevarte con él y dejan solo al chico que ni siquiera pudo despedirse.
Día cuatro: sábado.
¡Al fin! Había acabado tu última clase de esa semana y Hannah lo sabía. Te esperó en la salida para irse juntas como era costumbre. Pero su sonrisa se le borró al ver la escena que se asomaba hacia ella.
Hannah: Esto tiene que ser una broma…
Te acercabas entre risas con Jeongin, él fumando tranquilo mientras te contaba algo relacionado a sus aprendizajes de psicología y fascinándote sus descubrimientos. Al punto de no percatarte en la presencia de su amiga cuando pasaron por el lado de esta, dirigiéndose al auto del menor para salir en otra cita.
Día cinco: Domingo.
Hannah: ¡Sí! ¡Fin de semana! —Busca su celular para llamarte tan pronto como se despertó. Tenían muchos planes pendientes y suponía que ese sería el único día de toda esa caótica semana en el que tendrías tiempo para ella. Esperó a que los timbres fueran contestados y sonríe cuando esto sucede—. Hello, linda~
Tú: “Holaaa, Hannitaaa~” —Se ríen con cariño—. “¿Qué me cuentas?”
Hannah: Hoy tengo una idea increíble. —Sale de su habitación con una gran sonrisa—. Lucas me comentó que en su escuela habrá una feria de parejas. ¿Qué dices? ¿Quieres ir y burlarte de ellos? —Te quedas en silencio y Hannah deja de sonreír despacio—. ¿Eh? ¿No quieres?
Tú: “No es eso… Es que-…” —Suspiras—. “Es que ya tengo planes.”
Hannah: ¿Planes? ¿Un domingo? ¿Con quién?
Justo en ese momento Chan salió de su habitación con una gran sonrisa, su pecho descubierto y sola el pantalón de su pijama colocado. Hannah lo vio mientras tú intentabas darle una excusa que se escuchara “coherente” a través de la llamada. Su hermano estaba alegre… DEMASIADO alegre.
Chan: Buenos días, “Hannita”. —Se ríe divertido y baja las escaleras. La pelinegra se queda en su lugar meditando eso, camina hacia la habitación de su hermano y abre la puerta lentamente para ver hacia adentro.
Tú: Entonces le dije a mi tío que no podía faltar, por eso tengo el domingo tan ocupado. —Te ríes nerviosa mientras te acomodas tu blusa, estas de espaldas hacia la salida, por lo que no te das de cuenta de la presencia de tu amiga en la habitación de su hermano mientras sigues hablando por teléfono—. Pero te prometo que el domingo que viene haremos todo lo que gustes y te lo recompensaré, ¿sí?
Hannah: ¿Desde cuando haces “pijamadas” con mi hermano? —Te quedas fría en tu lugar. El teléfono seguía pegado a tu oído, pero ya no escuchabas nada. Lentamente giraste el rostro y la viste ahí. Claro que el miedo te invadió.
Tú: Hannah… —Cierras la llamada—. Hannita, yo puedo explicarlo.
Hannah: Más te vale. —Entró del todo y cerró la puerta tras de sí—. Porque mi hermano sale semidesnudo, tú estás en su habitación… de nuevo. —Agudizó sus ojos en ti y te removiste nerviosa—. Y… me es sospechoso como cada uno de esos chicos te lleva con ellos como… si estuvieran en “citas”.
Ibas a responder, pero la puerta se abrió y Chan apareció, secándose el cabello con una toalla, completamente relajado y sin perturbarse de que su hermana menor parecía enfrentarte de lleno.
Hannah: ¿Qué mierda estás planeando, Oppa?
Chan: ¿Yo? Nada, en realidad. —Camina hasta pasar por el lado de su hermana y llegar hasta ti—. ¿Planeas quedarte conmigo por lo que resta de día o irás con Changbin-ah? —Sonríes apenada y él ladea la cabeza, divertido—. No me molesta que te vayas con él, pero me sentiré celoso que en tu día libre lo elijas sobre mí.
Tú: Se supone que es mi decisión, ¿no? —Te cruzaste de brazos y notas su hoyuelo en la mejilla—. Además, mañana me toca contigo.
Chan: Y el martes con Changbin-ah junto con Hyunjin-ah. Podrías esperar un poco más. —Acerca sus manos hasta sostener tu cintura.
Tú: No seas egoísta ahora, Channie. Que esta fue la idea de todos ustedes. Es un poco de mí para todos, ¿no? Y me dijiste que estuvieron conformes con esa decisión mientras nadie interfiera con el otro-…
Hannah: ¡Muy bien! ¡¿Qué mierda está pasando aquí?! —Gritó exasperada, llamando la atención de ambos y haciendo que la miren—. ¿Alguien me puede explicar lo que pasa aquí? ¿Por qué mi mejor amiga está saliendo con todos como si fuera una…? —Aprieta los labios cuando abres más los ojos en su dirección y ella se cruza de brazos al sentirse cohibida—. Solo explíquenme qué pasa.
Chan y tú se miraron, suspiraron y volvieron a ver a la menor. Esta esperaba paciente a que ustedes fueran precisos en lo que en realidad sucedió esa noche y por qué no lo contaste.
Tres minutos y veinticinco segundos después.
Hannah: ¡¿Te cogiste a los o-…?! —Chan cubrió su boca antes de que seguirá hablando. Dios mío… ahora sentía que no debió decirle eso, porque sentía que de ahora en adelante todo iría en picada.
Chan: Te lo dijimos para que lo sepas, no para que lo anuncies al mundo. —Le murmura entre dientes—. Que ni papá, Lucas y mamá pueden sabe-...
Lucas: Ya yo lo sabía. —Los tres vieron hacia la puerta de la habitación y se encontraron con un tranquilo joven que los veía con media sonrisa, apoyado del marco de la puerta abierta. Chan le iba a reclamar, pero él fue más rápido al hablar—. Mamá y papá no lo saben. Tienes suerte de que las paredes sean muy gruesas de su lado. Sin embargo... yo no corrí con esa misma suerte. —Te mira y finge una sonrisa—. Bienvenida a la familia de nuevo, “cuñada”. Para la próxima, “grita” más bajo. —Muerde una manzana que tiene en la mano y se va al cerrar la entrada.
Hannah: ¿Tanto gritaste? —Te sonrojaste más al instante.
Tú: ¡Hannah! —Ella aprieta los labios para no reír y tú cubres tu rostro de la pena.
Hannah: Pero, déjame ver si entendí. Me dicen que esa noche te comiste a los ocho, y después de eso ellos llegaron a un acuerdo en el que pasarías un rato con cada uno a la semana por medio mes... ¿hasta que te decidas por uno de ellos? —Asientes con una pequeña mueca—. ¿Y por qué no solo te quedas con mi hermano?
Chan: Okey, ya fue suficiente. —Dice cantarín mientras jala a la menor hacia la salida. Esta dice algunas palabras interrumpidas a la vez que Chan la ignora para abrir la puerta. La deja afuera y sonríe con calma—. No le digas a mamá y papá... —Y con eso le cierra la madera en la cara a la segunda hermana de los Bahng, sintiendo un extraño Deja vu de alguna manera.
Chan se volteó hacia ti con la sonrisa de lado, se acercó con calma y te sostuvo de la cintura con ese aire de conquistador.
Chan: Entonces... ¿En qué estábamos...? —Besa tus labios despacio y sonríes al sentirlo, por un poco más Chan te arrastra a su cama de nuevo, pero lo detienes—. ¿Por qué eres tan mala? —Te ríes al alejarte; te intenta abrazar, pero lo evitas—. Por favor... cinco minutos más.
Tú: No puedo. Pasaré la tarde con Changbin para ir en su Ferrari a dar un paseo y en la noche con Jisung para ver las estrellas.
Chan: Siento celos de ambos. —Muestra un puchero y le robas un beso que lo hace reír—. Pero está bien, diviertete. —Se sienta en la cama, ubica sus manos en su nuca y se recuesta boca arriba para respirar profundo, su abdomen marcado llamando tu atención —. Pero no te diviertas con ellos… más que conmigo.
Tú: Eres un tramposo. —Terminas de recoger tus cosas
Chan: Y tú muy bonita. —Al terminar de tener todo lo tuyo en su lugar, posas tus manos en sus músculos y dejas un beso mientras acaricias su cuerpo, gime gustoso cuando te separas al mostrarte otra sonrisa—. Alguien parece no querer irse.
Tú: Cállate. —Le pegas en el pecho y de nuevo se ríe, pero te deja ir sin problemas—. Nos vemos mañana.
Día seis: lunes.
Fueron al campo luego de que fuiste a la universidad. Chan pidió prestado el auto de su papá para ir a un área remota en el que nadie los molestara y se divirtieron bastante. Aun te carcajeabas cuando Chan te mostró un pequeño proyecto de cohete que había hecho para distraerse y el mismo voló sin previo aviso hacia un panal de abejas. Ambos tuvieron que correr hasta sumergirse en un río cercano.
Salieron empapados, tropezándose con las piedras, riéndose a todo pulmón y besándose de vez en cuando cada vez que Chan te atraía hacia él, sintiendo sus cuerpos húmedos y cohibiéndose para no dejarse llevar… otra vez.
Día siete: martes.
Con el primero que te encontrarías esa mañana sería con Changbin, quien ya te esperaba fuera de tu casa y apoyado de su auto con una gran sonrisa. Él preguntó por lo que querías hacer y tú decidiste caminar.
Allí hablaron por horas completas. Se distrajeron con sus palabras envueltas en cosas al azar, su risa causandote gracia, pero dandote cuenta de que era más inteligente de lo que aparentaba. Solo...
Solo que era muy vago por las facilidades que le daba el dinero, como él mismo decía.
Tan grata fue la charla hasta el punto de olvidar tu clase de la tarde y te asustaste al saber que llegarías tarde. Sin embargo, mientras estuvieras a su lado, nunca llegarías tarde a ninguna parte. Te llevó a casa corriendo, esperó a que te arreglaras y ambos subieron a su auto, arrancando a la velocidad suficiente para que llegaras impecable, segura y con cinco minutos de sobra.
Se despedirían con un tierno beso, pero tan pronto como Changbin sintió tus labios le fue casi imposible dejarte ir. Te sostenía del brazo o la nunca para devolverte y tomar tu boca con más ganas, y así fue hasta que le diste una leve mordida que lo sorprendió. Le guiñaste el ojo al bajar del auto y él sonríe de lado… sí que le había gustado.
Luego de clases estuviste en la práctica de teatro, ahí te encontraste con Hyunjin. Volvieron a casa en su auto sin mucha prisa, pero entre la charla se detuvieron en uno de los puentes porque el paisaje era hermoso. Hyunjin insistió en tomarte fotos con el atardecer, luego en la noche y, cuando menos se dieron cuenta, se besaban entre risas y sin miedo a que los vieran.
Llegaron a su casa, te cargó para que enredaras tus piernas en sus caderas y… perdiste la noción del tiempo tan pronto como caíste en su cama. El pelinegro te dejó en la puerta de tu hogar con un beso en tu frente; arrastraste tus pies hasta la casa, agotada; te dejaste caer a la cama con la ropa aun puesta y analizaste esos siete días una vez más. Y ahora...
¿...con quién te quedarías?
Empecemos con la lista: Si vamos en orden de día, el primero sería...
Tú: Jisung. —Dices su nombre al meditarlo—. Es muy carismático. Me ayudó en nadar en el entrenamiento y, en sus citas me sentí muy... —Respiras al recordar que te llevó a comer helado y te besó con la excusa de que tenías un poco en la comisura—. Querida. —Luego recuerdas la cita del domingo en la noche, ambos sentados en el parque mientras el tocaba acordes dulces de su guitarra. Improvisó una canción con tu nombre y sonreía cada vez que veía tus ojos brillar por el momento—. Muy querida.
El siguiente en la lista de ese mismo día sería...
Tú: Seungmin. Es serio, sarcástico, bromista... pero tiene su encanto. —Recuerdas cuando ambos se sentaron a hacer la tarea en una de las mesas al aire libre de la universidad. De repente viste una flor frente a tus ojos y te hizo levantar la mirada hacia él.
Seungmin: Es una margarita blanca. En el idioma de las flores, esta significa inocencia, pureza y... nuevos comienzos. —Suspiras con sus palabras—. No me... molestaría tener un comienzo contigo en el amor. Sería uno nuevo en mi vida. —Mira a distintos lados—. Puedo demostrar... que puedo sentir, si me lo permites. —Se siguen mirando a los ojos mientras la brisa sopla—. Solo dame la oportunidad, y verás el hombre que puedo ser por ti.
Tú: Y es muy adorable.
Continúa...
Tú: Fefi. —Ay, Fefi... una dulzura de persona. Sonríes al recordar sus pecas y el cómo te llevó a conocer a sus niños de su práctica de pedagogía. Pero, algo que nunca creíste ver, era a Felix defendiéndote de uno de los niños que insistía en que le agradabas.
Felix: Por favor, siéntate. —El niño lo ignoró y te siguió abrazando la pierna, le indicabas que no pasaba nada; sin embargo, viste como el rubio se agachó hasta la altura del estudiante—. Escúchame bien, pequeña criatura. La chica que abrazas es alguien importante para mí y la estás asustando... —Su sonrisa se va borrando al igual que su tono de voz va bajando—. Y eso solo lo hacen los niños malos. Los mismos que van al rincón por lo que resta de clases y receso. Tus amigos se divertirán sin ti mientras tú te quedas mirando el cemento, te olvidarán y harán más amigos, te quedaras solo… —Ladea su cabeza con los ojos bien abiertos—. ¿Es lo que quieres? —El pequeño niega asustado—. Suéltala. —El niño lo hace y corre al instante, luego Felix se endereza con una sonrisa adorable—. Qué adorable son los niños, ¿no?
Tú: Tiene... mucha “actitud”. Pero es muy lindo.
El siguiente candidato sería...
Tú: Minho. —Te daba escalofríos mencionar su nombre. Pero no de forma negativa, solo era algo... —. ¿Curioso? —Cuestionas al aire sin estar muy convencida de que sea la palabra correcta.
Después de que Minho te llevara con él y te arrancara de tu momento con Jackson, te entró a un salón oscuro para cerrar la puerta detrás de sí.
Minho: ¿Quién es él?
Tú: Mi mejor amigo.
Minho: ¿Desde cuándo?
Tú: Desde siempre, creo.
Minho: Solo podemos estar nosotros ocho en tu vida hasta que elijas a uno. —Camina y habla con cada paso—. No. Más. Chicos. —Te alejas y tu trasero choca con una mesa de las de allí—. ¿De acuerdo? —Asientes efusiva y él se relaja sin quitar su semblante serio. Luego mira una de tus manos extendidas hacia él para indicar que se calmara. Llevó sus dedos a tu palma y acarició con cuidado, luego entrelazó tus dedos con los suyos y los contempló juntos—. Estás muy cálida... —Sus ojos se conectan—. Y me ves asustada, ¿te genero miedo? —Niegas despacio—. Puedo sentir tu pulso, sé que mientes. —Tragas pesado y, cuando ibas a hablar él se acerca para besarte. Suspiras despacio y su tranquilidad te relaja, haciendo que lentamente te dejaras llevar.
Tú: Ahm... él es... “especial”. —Asientes—. Sí, sí, eso.
Luego de él estaba...
Tú: El pequeño Jeongin. —Suspiras al recordar su sonrisa mientras hablaba contigo al salir de la clase. Se subieron a su auto y hablaron de mil cosas que les hicieron sentirse más conectados.
De repente Jeongin empezó a analizarte, se parqueó en un lugar lejano de la ciudad y la noche les llegó al profundizar más en los temas familiares. Cuando menos te diste cuenta te sentías presionada, martirizada por tu vida y fue Jeongin que te escuchó mientras te aconsejaba. Con él te sentías más que escuchada. Por cosas del destino (y curiosidad) preguntaste por lo que fumaba y él se negó por los primeros treinta minutos.
...
Fumaron marihuana y tuvieron sexo dentro de su auto.
Tú: Por lo menos fue divertido. —Ríes hasta que terminas en una mueca—. Lo peor es que no me arrepiento.
Otro de los candidatos era...
Tú: Chan... —Llegan flashes de cómo pasaste del auto de Jeongin ese sábado para colarte a la habitación de Chan. Le avisaste que te quedarías con él esa noche (sí, estabas bien loca esa noche) y él te esperó. Luego lo veías sobre ti, como se reían y se pedían callarse entre el momento, pero siendo inevitable no gemir el nombre del otro—. Sin palabras. —Cierras los ojos—. Ah... ¿Changbin? —Más recuerdos salvajes a pesar de los momentos románticos, ese domingo tuvieron más que un simple “paseo” dentro de su Ferrari Purosangue—. Dios... ahm... ¿Hyunjin? —Los sonidos y gritos en su habitación mientras te hacía salta llegaron a tu memoria, te dejaron roja hasta las orejas—. Okey, me queda una semana para analizarlo mejor.
Te sientas en tu cama y te planteas un plan de análisis.
Tú: Muy bien, esta semana será definitiva. Elegiré a uno de los ocho.