Tanto la entrada como las actividades son gratuitas y es necesaria reserva previa. Las visitas son guiadas por el personal de la oficina de turismo. En función del tiempo del que disponga el grupo o el interés en hacer una visita más amplia, se podrá completar con otra de las actividades ofrecidas pudiendo adaptarla dentro en lo posible.
La Basílica del Salvador del Mundo se levanta en lo alto de la peña y parece presidir Falces con un aire de salvaguarda. Su antigüedad se remonta a la época medieval, si bien la actual se construyó en 1980 sustituyendo a una de 1614. El interior lo preside un retablo manierista de la primera mitad del siglo XVII, que alberga pinturas sobre tabla que quizás puedan pertenecer al pintor Juan Frías de Salazar.
Además de visitar el santuario se puede completar la actividad con una excursión al pueblo pasando por el Casillo de Falhasan y la cuesta del Pilón.
Catalogada como un monumento protogótico del siglo XIII, sus orígenes se remontan a un casal del año 1015. Sin embargo, es un edificio vivo que ha sufrido tres restructuraciones importantes. La primera es la edificación en piedra de estilo gótico. En el siglo XVI se emprendía la gran remodelación del espacio interior de la iglesia y el traslado de la entrada principal, para, en el siglo XVIII, construir un coro y darle configuración que hoy conserva.
El gran empaque arquitectónico del interior, es uno de los más importantes conjuntos del Neoclasicismo navarro.
La Ermita que data del siglo XVIII (1.759) de pequeñas dimensiones, albergaba una joya en su interior, el retablo mayor que data de la segunda mitad del siglo XVII junto a un altar de estilo rococó. Tanto la Ermita como el retablo fueron donados al Ayuntamiento de Falces por los Barones de San Vicente Ferrer. El acceso puede realizarse a pie o en coche.
Esta villa data del siglo IV con la excepción de los cuatro sillares e apoyo de columnas, dispuestos junto al lagar y una cota inferior, que delimitarían un pequeño atrio perteneciente a la primera villa: la construida en el siglo I y arruinada a lo largo del III.
Estuvo dedicada a la elaboración y almacenaje del vino. Se conserva una plataforma para el prensado, un lagar, el fumarium y salas de almacenaje.
Recibe el nombre de San Esteban por la ermita que se encontraba en el mismo lugar ya desaparecida. Desde esta terraza disfrutamos de un bonito paisaje agrícola en la vega del río. El acceso puede realizarse a pie o en coche. Dispone de parking.