Año Tormenta Lunar
“Yo soy el que transporta las nubes llenas de relámpagos
Para iluminar la verdad detrás de tus ilusiones,
Yo soy el portador de la lluvia que purifica”
Después de transitar un año Mago Magnético que nos introdujo en este nuevo ciclo de 13 años refinadores , que nos hizo vivenciar tanto la atemporalidad al no poder proyectarnos hacia el futuro inmediato y mediato , como la integridad a través de las decisiones que fuimos tomando ante esta situación particular que unificó al mundo, llega el año Tormenta Lunar.
Ya sabemos que los Mayas estudiaron muy bien las vibraciones de cada sello y cada tono y que luego le pusieron los nombres que mejor pudieran representar estas energías para que las entendiéramos fácilmente, de una manera clara y contundente. Por lo tanto la palabra “tormenta” no necesita mucha presentación. Como sello es el que va acompañado del número más alto y a diferencia de otros sellos azules que portan por dicho color la transformación, Tormenta nos habla de la AUTOTRANSFORMACION. Con ella todo cambio es posible, si queremos. Con ella podemos permanecer sin movernos, si queremos. Es una energía que prueba nuestra genuina necesidad y capacidad de cambio si es que queremos desprendernos de todo aquello que se obstina en permanecer arraigado en nuestra personalidad.
Su nombre en maya, CAUAC, lo está mostrando ya que es una palabra que al derecho o al revés se lee de la misma manera. Si tenemos necesidad de cambiar, nada ni nadie nos parará. Por ser el último sello antes de Sol que es la totalidad, nos habla de la última oportunidad de transformarnos antes del inicio de un nuevo ciclo. Es la transformación final, la transformación a través de la crisis, tanto disolutiva como constructiva.
Por eso los años Tormenta son de mucho movimiento. Aprendimos algo como sociedad en el año Mago? Qué? Tormenta nos sacude para que se vaya lo que ya no sirve más y así tener lugar para eso que hemos elegido. Como toda tormenta, se lleva lo muerto, lo que está débil, lo que no se puede sostener más. Limpia sin pausa y sin tiempo para que cuando arribe el año Semilla, sea más fácil florecer sabiendo quienes somos.
Al ser acompañada por el Tono LUNAR, nos dice que estos cambios los haremos con tensión y que depende de nosotrxs quedarnos paralizadxs frente al huracán o sentirnos vivxs frente al desafío de autotransformarnos. Tormenta Lunar no nos promete placidez, por el contrario nos enfrenta a procesos que hace tiempo piden ser atendidos. Será nuestra decisión dónde nos pararemos, como en ese cuento que narra lo que pasa una noche, cuando a dos pescadores los sorprende una tormenta, mientras que uno, asustado, mantiene los ojos cerrados para no ver, el otro los mantiene bien abiertos para poder encontrar, con la luz de los relámpagos, por dónde es el camino hacia la costa.
Aceptar el desafío de permanecer con los ojos abiertos es tener conciencia y esto augura resurrección, removiendo lo que nos impide ser verdaderamente felices. Si no hay conciencia creeremos que estas tensiones y cambios son catástrofes.
Será un gran trabajo para nuestro ego sumergirnos en nuestras tormentas emocionales pero también una gran posibilidad de transformar nuestros sistemas de creencias para mejor. Solo es cuestión de soltar y sanar. Si logramos capear el temporal resurgiremos como una comunidad más amorosa y conectada desde el corazón entre nosotrxs.
Dejemos que los imprevistos catalicen el descubrimiento de nuestros poderes ocultos, convirtamos cada momento en una experiencia nueva, confiando en nuestra esencia para experimentar la libertad.
Inlakech!
Te invito a ver el video explicativo de las energías de este nuevo año maya y cómo nos afectan.